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Menos de la mitad del alumnado de Secundaria aprueba el curso en junio

Las Provincias, 22/12/2015

por filosofem | 22/12/2015


El 38% de los estudiantes de la ESO tienen que recurrir a los exámenes de recuperación para poder promocionar

Suspender es la norma, y no la excepción, en la educación Secundaria. La afirmación no corresponde a ningún experto ni se extrae de informes internacionales. Se desprende de un estudio local, realizado por la Conselleria de Educación, sobre el impacto que ha tenido el cambio de las fechas de los exámenes de recuperación, los que tradicionalmente se programaban en septiembre y desde el curso 2013-2014 se hacen a finales de junio y principios de julio. Y los datos recopilados dejan entrever que la etapa se ha convertido en una carrera de obstáculos donde muchos estudiantes tropiezan, en el mejor de los casos suspendiendo asignaturas y en el peor repitiendo. En síntesis, en casi todos los cursos el alumnado que consigue sacarlo adelante en la convocatoria ordinaria de junio no llega al 50%. El resto lo hacen tras las recuperaciones o repite.

El documento analiza las tasas de promoción en 1º, 2º y 3º de la ESO y 1º de Bachillerato y las de titulación en 4º de la ESO y 2º de Bachillerato. En los tres primeros la estadística desvela que el 43,88% de todos los estudiantes matriculados en el 2014-2015 consiguieron pasar al siguiente curso tras las pruebas finales, las de junio. En el 2013-2014 el porcentaje se situó en el 44,89% y en el 2012-2013 en el 42,91%. El informe no clarifica si estos jóvenes tenían alguna materia pendiente, pues se puede promocionar con un máximo de dos, aunque se entiende que lo hicieron con todas las asignaturas aprobadas.

El análisis de este ciclo también desvela la importancia que tienen los exámenes de recuperación, pues el 38,56% de todos los jóvenes matriculados pudieron pasar de curso gracias a la convocatoria extraordinaria. Redondeando, se puede decir que lo hicieron uno de cada tres. La cifra es similar a las de los años precedentes (37,74% y 38,38%).

En cuanto a 4º de la ESO, la tasa mejora pues el 53,19% del estudiantado pudo promocionar en junio. En este caso sí fue necesario aprobarlo todo, requisito indispensable para conseguir el graduado escolar. En los ejercicios anteriores el dato fue parecido: 53,18% y 52,09%.

La mejora es difícil de explicar, aunque se puede aventurar alguna hipótesis: que los tres primeros cursos de la ESO actúan como filtro o que los alumnos -y los centros- son conscientes de la importancia de sacarse 4º en junio, ya que hay más posibilidades de acceder a plazas vacantes de FP de grado medio o de Bachillerato que si se promociona tras las recuperaciones, cuando el número de puestos es menor.

Sin embargo, en las pruebas extraordinarias disminuyeron las tasas de graduación respecto al primer ciclo de la ESO, al situarse en 27,93% (2014-2015), en 24,54% (2013-2014) y en 21,55% (2012-2013).

En Bachillerato la dinámica es la misma que en la Secundaria Obligatoria: en 1º promocionaron tras la convocatoria final de junio el 42,74% del total en el último ejercicio estudiado, con porcentajes parecidos en los cursos precedentes, mientras que en 2º consiguió titular tras las pruebas ordinarias un porcentaje mayor: 61,48%. En esta etapa sirve la misma explicación: aprobar el último curso de Bachillerato en junio da prioridad en el acceso a la universidad respecto a los que lo hacen tras la convocatoria extraordinaria.

También en Bachillerato queda patente la importancia de los exámenes de recuperación, pues existe un amplio colectivo de alumnos que los necesitan para sacar adelante el curso. En 1º lo hicieron el 33,86% del total (2014-2015), cifra que en 2º se desplomó al 14,17%.

El informe de la conselleria se dio a conocer la pasada semana a los miembros del Consejo Escolar de la Comunitat, con la idea de que se pronunciaran sobre la conveniencia de mantener las recuperaciones entre junio y julio o devolverlas a septiembre. La mayoría se decantó por la primera opción, si bien todos los representantes de las Ampas eligieron la segunda. No tanto por convencimiento sino como un mal menor. El argumento que utilizaron es que más allá de su utilidad, es necesario que la administración articule las medidas necesarias para evitarlas, fomentando la evaluación continua.

En esta postura influyó otro dato más que destaca el estudio: la elevada tasa de repetición, que afecta, de media, al 20% del alumnado. Es un porcentaje dramático, pues no promocionar conduce a la desmotivación e incide en el abandono prematuro. Y sin ánimo de frivolizar, es muy cara. El parámetro es superior en 2º de Bachillerato (24,35% del total), mientras que en el primer ciclo de la ESO (entre 1º y 3º) se sitúa en el 17,55%. De hecho, el propio informe cuestiona la eficacia de la repetición de curso.

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