Filosofem

Ètica i Filosofia en Secundària

Hominización y Humanización

La evolución biológica del ser humano y el papel de las mujeres en la humanización

por Àngels Varó Peral | 06/04/2020 (publicación anterior: 06/11/2015)

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Lenguas de este artículo: català Español

Leemos en la Wikipedia que la hominización es el conjunto de procesos biogenéticos y evolutivos que han permitido el surgimiento del actual homo sapiens sapiens a partir de un grupo de primates homínidos de la era terciaria. Y, la humanización hace referencia a las transformaciones producidas por la evolución socio-cultural que han afectado y afectan a las formas de vida y organización humanas.

 1. Del fijismo a la teoría de la evolución

Desde que Aristóteles (s. -IV) sostuvo la inmovilidad de las especies y dividió el mundo natural en tres reinos estancos e infranqueables (mineral, vegetal y animal), hasta que Darwin (XIX) publicó El origen de la especies (1859), la Historia Natural occidental sustentó una concepción fijista de la vida.

Filosofía natural de Aristóteles
continuación
Filosofía natural de Aristóteles
reseña de The lagoon, how aristotle invented science de Armand Marie Leroi. Luís Alonso

Fijismo. El fijismo describe la naturaleza en su totalidad como una realidad inmutable y acabada. Según esta teoría las especies vivas de la Tierra no han cambiado de forma desde su aparición. En cuanto al origen de la vida, adoptó la teoría de la generación espontánea.1 A partir del siglo XVIII descataron el naturalista sueco Linneo (1707-1778), el zoólogo francés Georges Cuvier (1769-1832) y el químico francés Louis Pasteur (1822-1895). A partir de Pasteur, fue aceptado de forma general el principio que afirma que todo ser vivo procede de otro ser vivo. Esto dejaba abierta la pregunta sobre el origen de la vida en la Tierra.

Linneo

Carl von Linneo (1707-1778) fue el autor de la clasificación de todos los seres vivos en géneros y especies, atendiendo a semejanzas y proximidades entre formas de vida. En su obra fundamental, Systema naturae (1735), catalogó al hombre entre las demás especies de animales. Linneo mantuvo que las especies se habían creado de forma separada e independiente y negó la posibilidad de un origen común de las especies parecidas. Los avances científicos de Linneo y su investigación de las especies sentaron las bases sobre las que Charles Darwin desarrollará su teoría de la evolución un par de siglos después.]

Cuvier

Georges Cuvier (1769-1832) desarrolló la teoría fijista conocida como catastrofismo para explicar la diversidad de los organismos fósiles. Ante el descubrimiento de fósiles de especies desaparecidas se preguntó por qué existía tanta biodiversidad en las especies animales. Para Cuvier, los fósiles eran el resultado de la extinción de animales creados por Yaveh (dios) en las catástrofes bíblicas o producto de sucesivas creaciones. Así, por ejemplo, un animal que no hubiera entrado en el arca de Noé, nos dejaría ese vestigio de su existencia. También decía que cada especie es una realidad fija a partir de su creación. Estaba en desacuerdo con la evolución y rebatió las ideas de Lamarck.

Pasteur

Louis Pasteur (1822-1895) sostuvo que todo ser vivo procede de otro ser vivo. Así sentó las bases para romper con el paradigma fijista. Realizó una serie de experimentos que demostraron que los microorganismos no provienen de la generación espontánea, sino que los microbios devienen a partir de otros microorganismos. De este modo, refutó la teoría de la generación espontánea, ampliamente aceptada por el fijismo.

Dinosaures | Dinosaurios
Segons Cuvier, quan els dinosaures es van extingir, deixaren unes petjades físiques pròpies (els fòssils) i van donar pas a la següent generació d’éssers vius. El catastrofisme, no obstant això, no oferia cap explicació sobre l’origen de les espècies.
Según Cuvier, cuando los dinosaurios se extinguieron, dejaron unas huellas físicas propias (los fósiles) y dieron paso a la siguiente generación de seres vivos. El catastrofismo, sin embargo, no ofrecía ninguna explicación sobre el origen de las especies.

Evolucionismo. La teoría de la evolución, por su parte, plantea que existe un proceso de selección natural, que ayudó a la evolución de todos los organismos vivos del planeta a tomar la forma que tienen hoy tras heredar las características de sus antepasados durante miles de generaciones.

Entomologia. Biografías. Jean Baptiste Lamarck (1744-1829).

Fue Jean Baptiste Monet, caballero de Lamarck (1744-1829), quien elaboró la primera teoría evolutiva del origen de las especies o, mejor dicho, de la transformación de los seres vivos, una teoría puramente mecanicista de la vida y de la evolución. Lamarck, a diferencia de sus coetáneos fijistas, considera que las especies, tanto animales como vegetales, proceden unas de otras, y que por adaptación a los diferentes ambientes, han ido surgiendo durante millones de años las distintas especies que habitan la Tierra. Para explicarlo utilizó dos leyes:

  • La función hace al órgano. Un órgano utilizado frecuentemente se desarrolla; si no se utiliza, se atrofia.
  • Las transformaciones individuales adquiridas (caracteres adquiridos) por el uso o desuso se transmiten a los descendientes.
Charles Darwin - Encyclopaedia Herder
Darwin y el viaje del Beagle

A mediados del siglo XIX, Charles Darwin (1809-1882) ofreció una nueva explicación sobre el proceso de evolución de las especie basada en las observaciones obtenidas durante un viaje de 5 años a bordo del "Beagle". Es sabido que el naturalista inglés Alfred Wallace (1823-1913), tras viajar por la Amazonia y otros lugares, llegó a las mismas conclusiones que Darwin antes que él.

El naturalista que se adelantó a Darwin - Revista Mètode

Darwin y Wallace compartieron sus descubrimientos y los presentaron a la Sociedad Linneana de Londres en 1858. Pero no fue hasta la publicación de El origen de las especies, de Darwin, en 1859, cuando se produjo tal impacto en el mundo científico que llevó a la generalización de la idea de evolución en las ciencias naturales y sociales de los siglos XIX y XX. Posteriormente, Darwin, en El origen del hombre y sobre la selección en relación con el sexo (1871), aplica directamente al homo sapiens las ideas evolucionistas.

Las tesis principales de la teoría de la evolución o darwinismo son:

  • Las formas de vida no son estáticas sino que evolucionan de manera gradual, lentamente, sin saltos discontinuos ni cambios bruscos.
  • Los organismos parecidos se hallan emparentados y descienden de un antepasado común. Todos los organismos vivientes pueden remontarse a un origen único de la vida.
  • La selección natural es el mecanismo evolutivo que explica todo el sistema en dos fases:
    • La primera, es la producción de variabilidad: la generación de modificaciones espontáneas en los individuos.
    • La segunda, la selección a través de la supervivencia en la lucha por la vida: los individuos que han nacido con modificaciones espontáneas (azarosas) favorables para adaptarse al medio ambiente tienen más posibilidades de sobrevivir, de reproducirse y de dejar descendencia con estas ventajas. De este modo, tras sucesivas generaciones los rasgos mas desfavorables irán desapareciendo del acervo genético de la especie y se irán afianzando, en cambio, los mas favorables.
Respuesta femenina a ‘El origen del hombre’ de Charles Darwin | Ciencia y más | Mujeres con ciencia

La evolución és un hecho natural. Darwin y Wallace la infieron a partir de la ordenación sistemática de las especies existentes, es decir, de la clasificación de los animales, desde los organismos unicelulares, pasando por las diferentes formas de animales marinos, y siguiendo con los peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos, hasta el hombre. En efecto, a partir de estas clasificacions Darwin y Wallace infirieron una ordenación histórica de la génesis de las especies existentes: la vida comenzó con unos primitivos seres vivos unicelulares y, en el curso de millones de años, ha continuado en formas cada vez más complejas hasta llegar a la especie humana. Pero todo ello cargado de androcentrismo, como pusieron de manifiesto la activista feminista estadounidense Antoinette Brown Blackwell (1825-1921), la antropóloga francesa Clémence Augustine Royal (1830-1902) y la estudiosa estadounidense Eliza Burt Gamble (1841–1920).

Antoinette Brown Blackwell

Tras la aparición de El origen del hombre (1871) de Darwin, Antoinette B. Blackwell publicó Los sexos a través de la naturaleza, una crítica al androcentrismo de la teoría darwinista porque suponía la superioridad evolutiva masculina. Y en tal sentido afirmaba: El señor Darwin […] ha utilizado un gran lujo de detalles para demostrar cómo el macho probablemente ha adquirido ciertos caracteres masculinos adicionales; pero no parece que haya pensado nunca en considerar si las hembras han desarrollado o no caracteres femeninos equivalentes. Tras la realización de un trabajo científico bien fundamentado e ilustrado con abundantes evidencias, elaboró una interpretación propia acerca de la igualdad entre los sexos. Sostuvo que para cada carácter especial masculino evolucionado, las hembras habían desarrollado otro complementario, lo que la llevaba a sostener la equidad sexual. Afirmó que los sexos en cada especie de organismo […] son siempre equivalentes: iguales aunque no idénticos. Por otra parte, su propuesta tuvo también una vertiente política. Brown Blackwell afirmó que la evolución humana proporcionaba bases sólidas para exigir más libertad para las mujeres y el derecho al voto: La evolución ha dado y aún está dando a la mujer una creciente complejidad de desarrollo que no puede encontrar un campo legítimo para el ejercicio de todos sus poderes dentro del hogar. Existe una vida más amplia, que no superior, fuera [de casa] en la que ella está obligada a entrar, tomando parte en sus responsabilidades (Cfr. Respuesta femenina a ‘El origen del hombre’ de Charles Darwin de Carolina Martínez Pulido, publicado en la web Mujeres con ciencia).

Clémence Augustine Royer

Fue escritora, librepensadora y anarquista. Su pensamiento crítico le dió celebridad y también fue objeto de escarnio, que enfrentó con considerable dignidad. Dió a conocer el darwinismo en Francia con la traducción de El origen de las especies en 1862 y, también en España. En el prólogo a la primera edición, defendió su propio concepto de evolución progresiva, que tenía más en común con las ideas de Lamarck que con las de Darwin. En 1870 publicó Origene de l´homme et des sociétés. Rebatió la afirmación de Darwin de que las mujeres eran naturalmente inferiores a los hombres, apuntando que la mujer es el animal que el hombre menos conoce. En 1874 criticó públicamente el control masculino de la ciencia: Hasta ahora la ciencia, como la ley, elaboradas exclusivamente por los hombres, demasiado a menudo han considerado a la mujer como un ser absolutamente pasivo, sin instintos ni pasiones de su propio interés; como un material plástico capaz de tomar sin resistencia cualquier forma que se le imprima; un ser sin recursos interiores para reaccionar contra la educación que recibe o contra la disciplina a la cual se somete ya sea la ley, las costumbres o las opiniones. Y concluía: La mujer no está hecha así (Cfr. Clémence Royer y los ecos de ‘El Origen de las especies’ de Carolina Martínez Pulido, publicado en la web Mujeres con ciencia).

Eliza Burt Gamble

Eliza Burt Gamble fue profundamente crítica con el androcentrismo que impregnaba a la ciencia. Pese a considerar a Darwin como un excelente observador, le reprochó que a través de toda su investigación sobre la especie humana, mostraba una notable capacidad para ignorar ciertos hechos que, a lo largo de toda la línea del desarrollo evolutivo, tendían a demostrar la superioridad de la organización femenina. Burt Gamble reinterpretó la teoría de la selección sexual darwiniana usando como ejemplo la elaborada ornamentación del pavo real macho frente a la sobriedad de la hembra. Subrayó que en ésta se había desarrollado un marcado poder de discriminación, un ejercicio del gusto, el sentido de la belleza y la capacidad de elegir», mientras que en el macho sólo «han evolucionado fantásticos embellecimientos, […] y unas alas enormes que son claramente inútiles para su legítimo propósito. La poco decorada hembra, por su parte, ha almacenado en su interior, o conservado, todas las ventajas conseguidas a través de la selección natural y […] ella está capacitada para ejercer funciones que requieren un considerable grado de inteligencia (Cfr. Respuesta femenina a ‘El origen del hombre’ de Charles Darwin de Carolina Martínez Pulido, publicado en la web Mujeres con ciencia).

Evolució humana

Aunque el darwinismo eclipsó la teoría de la generación espontánea y el fijismo, y explicó el mecanismo de la evolución de las especies (la selección natural), Darwin no dió con el mecanismo que transmite, de una generación a otra, las características genotípicas que permiten al organismo sobrevivir y adaptarse al medio. Y sostuvo, con Lamarck, la idea de la herencia de los caracteres adquiridos, la teoría de la pangénesis2 en donde partículas, conocidas como gémulas eran producidas por los distintos órganos que constituyen a un ser vivo, creando con ello los gametos reproductores y así, asegurar la continuidad de las características favorables en las siguientes generaciones.

Gregor Mendel: Biografía y Aportes - Lifeder

Mientras tanto, entre 1856 y 1863, el naturalista austriaco Gregor Mendel (1822-1884), realizó una series de experimentos con distintos tipos de guisantes entrecruzándolos mediante polinización artificial. De sus observaciones, Mendel infirió la existencia de ciertos «elementos» (lo que actualmente conocemos como genes) que se transmiten de generación en generación de acuerdo a leyes expresables matemáticamente y que están presentes, aunque no se manifiesten, en forma de rasgos. En 1865, presentó su trabajo en la Sociedad de Historia Natural de Brno y un año después lo publicó con el título Experimentos sobre hibridación de plantas. Mendel había demostrado que la herencia biológica era un hecho explicable y predecible a través de una serie de leyes3 y envió su artículo a destacados naturalistas de Europa, incluido Darwin, pero sus investigaciones fueron poco valoradas.

A diferencia de Darwin, Wallace nunca aceptó la herencia de los caracteres adquiridos de Lamarck. En este debate y siguiendo la postura de Darwin, el naturalista canadiense-inglés George John Romanes (1848-1894) impulsó el llamado neodarwinismo. El neodarwinismo de finales del siglo XIX era una teoría de la evolución que establecía la selección natural como el único mecanismo evolutivo, cosa que Darwin nunca dijo, y que rechazaba la herencia de los caracteres adquiridos de Lamarck. Romanes puso de manifiesto que Darwin no había demostrado cómo la selección natural producía las nuevas especies. La selección natural podría ser la "máquina" para producir la adaptación, pero todavía era el mecanismo para dividir especies. Para resolver este problema, Romanes propone la "selección fisiológica".

A principios del siglo XX tres biólogos, el holandés Hugo de Vries (1848-1935), el alemán Carl Correns (1864-1933) y el austríaco Erich von Tschermak (1871-1962), cada uno por su cuenta, después de realizar diversos experimentos, llegaron a conclusiones muy parecidas a las de Mendel. Y, también simultánea e independientemente redescubrieron el artículo de 1865 de Mendel.

Hugo de Vries

Hugo de Vries (1848-1935) se interesó ...por la evolución al observar en 1886 un grupo de plantas "Oenothera Lamarkiana" que ofrecían un claro ejemplo de variaciones discontinuas. A través de un cuidadoso estudio experimental logró exponer la teoría de las mutaciones mediante la publicación de Pangénesis intracelular (1889) y, sucesivamente, con sus observaciones Sobre el origen experimental de una nueva especie vegetal (1900) y Sobre la mutabilidad de la Oenothera Lamarkiana (1900).

En tales obras, Hugo de Vries admite una discontinuidad en las pequeñas variaciones y la brusca aparición de nuevos caracteres y, por lo tanto, de otras especies. Lentamente, por selección, la especie se va transformando; en determinados periodos, y bajo la influencia de circunstancias particulares, pueden aparecer no sólo variaciones individuales, sino también formas nuevas, que difieren de los seres progenitores por unos caracteres constantes y transmisibles. Tal aparición es motivada no por evoluciones de tipo darwiniano, sino por mutaciones. (Cfr. Hugo de Vries en Biografía y Vidas)

Carl Correns

Carl Correns (1864-1933) estudió con Nägeli, el botánico a quién Mendel envió el resultado de sus trabajos y que nunca habló de los resultados de Mendel. Redescubrió las leyes de Mendel y su artículo de 1865 y, también descubrió la herencia citoplasmática, una importante extensión de las teorías de Mendel, que demostraba la existencia de factores genéticos extra-cromosómicos en el fenotipo.

En 1892, mientras estaba en la Universidad de Tübingen, empezó a experimentar con la herencia de caracteres en plantas. En 1900, publicó su primer artículo, "Ley de G. Mendel sobre la conducta de la progenie de los híbridos raciales", donde citó a Darwin y a Mendel, aunque sin reconocer plenamente la importancia de la genética en las ideas de Darwin. En este artículo reafirmó los resultados de Mendel y sus tesis de segregación e independencia de los caracteres. Hugo de Vries publicó el mismo año sus resultados, omitiendo cualquier referencia a Mendel. Correns, por su parte se atribuyó el redescubrimiento de las leyes de Mendel y se indignó porque de Vries no mencionó a Mendel en su publicación.

Después de redescubrir las leyes de Mendel, que se aplican a la herencia cromosómica, llevó a cabo experimentos con la flor de noche (Mirabilis jalapa) para investigar las aparentes excepciones a las leyes de Mendel en la herencia del color variegado (verde y blanco moteado) de las hojas. Y descubrió que, mientras los caracteres mendelianos se comportan de forma independiente del sexo del progenitor de origen, el color de la hoja dependía en gran medida de cuàl de los dos progenitores procedía el carácter. En 1909, en el artículo "Para conocimiento del papel del núcleo y del plasma en la herencia, diario de genealogía y herencia inductiva" presentó el color de la hoja variegada como el primer ejemplo contundente de herencia citoplasmática, demostrando así la eixistència otras vías de herencia genética además de la propuesta por Mendel. (Cfr. Carl Correns en Vikipèdia)

Erich von Tschermak

Erich von Tschermak (1871-1962), nieto materno del profesor de botánica de Mendel durante su estancia de estudiante en la Universidad de Viena, consideró que la principal contribución de Mendel a la teoría de la herencia fue el concepto de dominancia. En 1898 viaja a Ámsterdam donde se encuentra con Hugo de Vries y descubre parte de los resultados de los trabajos sobre las mutaciones que de Vries había obtenido con la Oenothera lamarckiana. El año siguiente (1899) Tschermak realiza el cruzamiento de los guisantes híbridos entre ellos y con la generación parental. Los resultados obtenidos son los mismos que Mendel expuso en 1865. En enero de 1900 publica el trabajo donde confirma sus observaciones con las que realizó Mendel 35 años antes. (Cfr. Erich von Tschermak en Vikipèdia)

Sewall Green Wright - Wikipedia, la enciclopedia libre
John Burdon Sanderson Haldane - EcuRed
Ronald Fisher | Revista Índice

Posteriormente, el estadístico inglés Ronald Fisher (1890-1962), el genetista escocés-indio John Burdon Sanderson Haldane (1892-1964) y el genetista estadounidense Sewall Green Wright (1889-1988) integraron la teoría de la evolución de las especies mediante la selección natural y la herencia genética propuesta por Gregor Mendel, todo ello con una base matemática. De este modo, se comenzó a construir la teoría más aceptada actualmente por la comunidad científica, conocida como la teoría sintética de la evolución. Esta propone que la evolución es un cambio más o menos gradual y continuo explicado a través de la variabilidad genética y la selección natural. Y, sus postulados pueden ser esbozados así:

  1. La variación en las poblaciones aparece a través de las mutaciones y la recombinación entre cromosomas. Primero se produce la mutación y despuésse pone a prueba si el individuo en el que se ha dado la mutación está mejor adaptado al medio o no, rompiendo así con la idea de la herencia de los caracteres adquiridos.
  2. La evolución consiste básicamente, en el cambio en la frecuencia de los alelos entre una generación y la otra como resultado de la deriva genética, flujo de genes y selección natural.
  3. Las especies aparecen de manera gradual cuando las poblaciones se reproducen de manera aislada por barreras geográficas.

 2. Evolución de la especie humana

Desde la óptica evolucionista, situamos los cambios biológicos y culturales que dieron lugar al homo sapiens sapiens durante el Pleistoceno, periodo geológico que coincide con la etapa del Paleolítico en la Prehistoria. A continuación hablaremos de hominización y humanización como si se tratara de dos procesos independientes el uno del otro por motivos didácticos, sin embargo, actualmente se acepta que no se produjeron dos evoluciones diferentes, una biológica y otra cultural, sino una coevolución biológico-cultural que dio lugar al homo sapiens sapiens.

Pero antes de comenzar, veamos este vídeo para recordar la Prehistoria.

 2.1 Proceso de hominización

Evolución humana
Atapuerca

¿Qué es la hominización? En general, este término designa el conjunto de cambios biológicos que han permitido el surgimiento del actual homo sapiens sapiens a partir de un grupo de primates homínidos del mioceno.

El proceso de hominización se caracteriza por importantes transformaciones somáticas, de las cuales las más importante son:

  • el bipedismo propio de la posición erecta, que supone un importante transformación de la pelvis, y que permite liberar las extremidades anteriores;
  • aumento notable de la capacidad craneal, que permite un gran desarrollo y complejidad de la masa encefálica. Este cambio viene acompañado por otro en la posición del agujero occipital, que permite descansar el cráneo sobre la columna vertebral sin verse oprimido por la potente musculatura del cuello propia de los animales cuadrúpedos o de los no plenamente bípedos;
  • esqueleto facial pequeño;
  • aparición de un aparato de fonación y desarrollo de las áreas cerebrales de Broca y de Wernicke, directamente relacionadas con el desarrollo del lenguaje.

Estas transformaciones son la base fundamental de la hominización. Permitieron la independencia funcional del cerebro y de las manos y, la conjunción de los dos (que metafórica y analógicamente podríamos considerar que simbolizan la conjunción de la teoría y la práctica). Todo esto supone también transformaciones psíquicas y adquisición de habilidades: manejo y fabricación de instrumentos, desarrollo del lenguaje, del pensamiento, en suma, de la cultura.4

Procés d’hominització

Actividad 1: Lee la reseña (clica el desplegable para verla) del libro de Colin McGinn Prehensión. The hand and the emergence of humanity, publicada en la web Investigación y Ciencia con el título "Hominización. Asociación de útiles líticos y restos óseos" y extrae las ideas principales que sirvan para describir la relación entre la mano y el cerebro en el proceso de hominización.

Hominización. Asociación de útiles líticos y restos óseos (clica per a desplegar)

La especie humana posee lenguaje, pensamiento racional, cultura y un ámbito afectivo característicos. ¿Cómo llegamos a ser lo que somos? Para Charles Darwin en The descent of man, el secreto de nuestro éxito evolutivo radicó en la mano. Hace más de 80 años, Louis Leakey halló útiles de piedra en Olduvai. Decenios más tarde, con su mujer, Mary, y su equipo, encontró huesos de una especie que los Leakey bautizaron con el nombre de Homo habilis. Así surgió la idea de la asociación entre nacimiento de la técnica y aparición del género Homo. Los útiles más antiguos de Olduvai y los primeros fósiles de Homo tienen una edad de 2,6 millones de años.

Cuando nuestros remotos antepasados descendieron de los árboles, adoptaron un andar bípedo que dejaba libres las manos, propiciando así la cooperación social y el aumento de la capacidad cerebral. Colin McGinn les atribuye un papel principal en el desarrollo del lenguaje. Llegamos a ser lo que somos —inteligentes, creadores, diestros y proclives a la ansiedad— por nuestras manos. La interacción entre cerebro y mano permitió que los humanos hallaran su nicho ecológico a través del descubrimiento de los útiles materiales, amén de los útiles mentales (lenguaje y símbolos matemáticos). No abunda, sin embargo, Prehension en pruebas que respalden un discurso más o menos ingenioso. Se trata, a la postre, de un ensayo sobre la naturaleza de la humanidad, que pretende cubrir el vacío existente en el conocimiento de la transición desde los antepasados simiomorfos al hombre moderno.

El papel de la mano en la evolución de la naturaleza humana se ha reconocido desde hace tiempo. En 1833, Charles Bell publicó The hand: Its mechanism and vital endowments, as evincing design, donde sostenía que solo un creador divino podía haber realizado algo tan maravilloso y adaptado. Darwin le asignó una posición dominante en la emergencia del hombre. Por ella llegamos a ser lo que somos, tesis desarrollada por Napier en The roots of mankind (1970) y Hands (1980). En 1998, Frank R. Wilson retomó la idea de la centralidad de la mano en The hand: How its use shapes the brain, language, and human culture, para subrayar su estrecha relación con el cerebro. McGinn centra esa relación en el lenguaje. Con mayor singularidad: la mano humana explica la transición definitiva hacia la hominización.

La mano hizo posible la transición, sirviendo de puente o de mecanismo mediador. Destinada en su origen a la locomoción y desenvolvimiento en un medio arbóreo, recolección de frutos y defensa o ataque, poco a poco fue preadaptándose, primero con dedos aptos para asir. La mano fue liberándose de la locomoción con la postura erecta y se acomodó a otros fines. Ello condujo a un proceso de coevolución entre mano y cerebro, a medida que el cerebro fue aumentando su volumen y su capacidad para subvenir a las necesidades de la mano en sus nuevas tareas. Por eso, no debe sorprendernos que una cantidad importante de tejido cerebral esté reservada a la mano. Este órgano necesita, a todas luces, un computador potente para supervisar sus operaciones. En un diagrama corporal del homúnculo, el pulgar ocupa la extensión de una pierna, lo que representa que hay la misma cantidad de corteza dedicada al pulgar que a esa extremidad. Parte de esa maquinaria cortical está dedicada a la función motora y parte a la función sensorial. La mano no solo es un instrumento motor importante, sino también un órgano muy inervado para la sensación y la percepción. Los inconvenientes de una deambulación bípeda (problemas de equilibrio, fragilidad de la espina dorsal, marcha lenta) se irían compensando con la adaptación y nueva conformación. Las manos libres resultaban más importantes para la supervivencia.

Un individuo que se sirve de instrumentos ha de poseer pensamiento creador y pensamiento teleológico. Aves y hormigas pueden construir estructuras impresionantes que les sirven para su supervivencia, pero no han adquirido pensamiento creador ni finalista. No se trata del mero uso de herramientas, sino del estado mental, interno, de dicho uso. Por creatividad se entiende la capacidad para intuir un nuevo uso. Eso es peculiar de la inteligencia, la capacidad de solucionar problemas. Además, el animal debe ser capaz de establecer un razonamiento sistemático de medios y fines. Eso requiere tener conceptos teleológicos, trabajar hacia un fin.

Evolución humana
Atapuerca

Con todo, el libro de McGinn ignora los hallazgos recientes. La mano humana se distingue de la de otros primates por una serie de rasgos morfológicos que se consideran ventajosos para apretar con fuerza y precisión; en particular, la configuración morfológica de los dedos y del pulgar oponible es crítica para la destreza en el manejo de objetos. Sin embargo, se desconoce cuándo y por qué apareció esa morfología en el curso de la evolución. En enero del año pasado, el equipo liderado por Matthiew M. Skinner y Tracy L. Kivell puso de manifiesto que Australopithecus africanus (que vivió hace entre dos y tres millones de años) y varios homininos del Pleistoceno, a los que tradicionalmente se les negaba habilidad en la preparación de herramientas, presentaban, en los metacarpos, un patrón óseo trabecular similar al humano, coherente con una oposición vigorosa del pulgar. Estos resultados apoyan el uso de útiles líticos entre los australopitecos y aportan una prueba morfológica de que los homininos del Pleistoceno alcanzaron posturas de la mano parecidas a las humanas mucho antes de lo que se venía admitiendo.

Las lascas, bifaces y otros objetos que se han encontrado pueden acabar con la tesis que afirma que la fabricación de útiles complejos comenzó con la aparición de Homo. Los artefactos de 3,3 millones de años exhibidos en la Conferencia Anual de la Sociedad Americana de Paleoantropología, celebrada el 14 de abril de 2015, anteceden a la aparición de los primeros restos de Homo y sugieren que los precursores homininos tenían inteligencia y destreza capaces de fabricar útiles refinados. (Luís Alonso, "Hominización. Asociación de útiles líticos y restos óseos". Investigación y Ciencia.)

Para saber más, mira este vídeo:

 2.2 Proceso de humanización

¿Qué es la humanización? La humanización hace referencia al proceso de evolución cultural que desde los primeros homínidos ha ido construyendo las culturas humanas.

Los cambios biológicos que dieron lugar al homo sapiens sapiens fueron acompañados de cambios culturales que le permitieron adaptarse al medio. De ahí que se hable más bien de coevolución, pues sin humanización, no hubiera habido hominización y viceversa.

El proceso de humanización se caracteriza por importantes transformaciones culturales, de las cuales las más importante son:

  • La caza. Ayudó a desarrollar la capacidad de observación e inteligencia, planificando estrategias e interpretando signos y señales; desarrolló el progreso técnico para ser más eficaz en la caza; y reforzó lazos de cooperación social y lenguaje ya que la caza de grandes animales requería de la cooperación y trabajo en equipo.
  • El descubrimiento del fuego. Facilita el asentamiento y por tanto el hogar, facilita la caza y defensa ante los animales y lo más importante, mejora la alimentación facilitando la ingesta de todo tipo de alimentos y por lo tanto se acelera el proceso evolutivo.
  • Un largo aprendizaje. Es la especie que tiene un desarrollo físico más lento y la que más tarda en independizarse de sus padres. Durante el tiempo de infancia y adolescencia se produce un largo y fuerte aprendizaje de valores, normas, técnicas... Además la necesidad permanente de curiosear lo nuevo, le hace estar siempre abierto a nuevos aprendizajes y por tanto con capacidad para superarse.
  • Aparición del comportamiento social. La necesidad de cuidar el fuego, cazar, preparar los útiles, reunirse para dormir, llevó a los homínidos a realizar asentamientos donde empezó a surgir la vida social: tenían que cooperar entre los miembros del grupo, se dividían las actividades del asentamiento, unos encendían el fuego, otros hacían la comida, otros fabricarían los útiles…Y así aparecieron los papeles o roles sociales. Así el ser humano construye y completa su naturaleza en su desarrollo social y cultural.
  • Aparición del lenguaje humano. Es tan importante que seguramente fue el paso decisivo en el proceso evolutivo. Permitió pensar, razonar y planificar acciones complejas. Su origen estaría en gritos y gestos para orientar conductas de otros y después se pasó a la palabra que sirvió para mantener los vínculos entre personas y transmitir conocimientos.5
Procés d’humanització

Jacques Ruffié, en De la biología a la cultura (1976) sostiene:

Jacques Ruffié define la cultura como última fase de la biología | Cultura | EL PAÍS

Para entender cómo se ha podido operar la transición de lo biológico a lo cultural, hay que tener en cuenta el papel de lo innato y de lo adquirido en el comportamiento animal. La conducta de cualquier ser vivo está constituida por dos series de elementos estrechamente unidos. Unos son innatos, y están inscritos en el patrimonio hereditario -y varían con la especie, la raza, la descendencia, e incluso con el individuo-; los otros son adquiridos, como por ejemplo el aprendizaje, la educación, y dependen de la sociedad en la que vive el individuo. Si consideramos la evolución filogénica, lo innato predomina en las especies inferiores, las más antiguas y lo adquirido domina en las especies superiores, las más recientes. Esta tendencia se observa en todos los niveles taxonómicos, pero sobre todo en los vertebrados, y en particular en los primates: culmina en el hombre. Desde luego, si la evolución ha favorecido progresivamente en todos los grupos lo adquirido en lugar de lo innato, es porque esta transferencia ofrecía una ventaja selectiva. Va a la par con el desarrollo del sistema nervioso que es el soporte de las funciones psíquicas

En la historia de los homínidos la evolución biológica disminuye a medida que se desarrolla el patrimonio cultural. La transferencia de lo biológico a lo cultural es progresiva, pero se acelera a medida que se desarrolla la masa de conocimientos. A partir de un cierto estadio, la historia nos enseña mucho más sobre la evolución de las sociedades que la paleontología. El mobiliario encontrado en una tumba nos informa mejor sobre la naturaleza, el origen, el modo de vida y la estructura social del grupo humano que los huesos por sí mismos. En el estadio sapiens, un simple instrumento lítico es portador de múltiples informaciones; un cráneo o un diente son mucho menos significativos. Los instrumentos elaborados por el hombre permiten definir con mayor precisión a un grupo o a una época que los restos orgánicos. La prehistoria divide el tiempo e identifica los pueblos en términos de industrias y no de especies o de razas.

Una vez llegado al estadio sapiens, el hombre ya no evolucionará, o mejor dicho su evolución no se situará a nivel orgánico sino a nivel psicosocial. La adaptación ya no es genética sino cultural; la especie humana ya no se subdivide en subespecies o en razas sino en etnias, es decir en grupos culturales que son, en el terreno psicosocial, lo que razas o especies son en el campo biológico. A partir de este momento la historia de la humanidad estará marcada por una extraordinaria diversificación de culturas que dividirá a la especie humana en múltiples grupos. (Jacques Ruffié6: De la biología a la cultura. Muchnik Editores, Barcelona, 1982.)

Dansa de les dones
Jaciment rupestre de la Roca dels Moros (Cogul-Les Garrigues)

La etapas de la evolución cultural en la prehistoria son:

  • Paleolítico inferior: Presencia de los géneros Homo habilis y Homo erectus7.
  • Paleolítico medio: Presencia del género Homo sapiens o Neandertal.
  • Paleolítico superior: Presencia del género Homo sapiens sapiens o Cromagnon.
  • Neolítico: Revolución tecnológica y cultural.
  • Primeras civilizaciones: Entramos de lleno en la Historia de la Humanidad.

Actividad 2: Mira el siguiente vídeo y relata en qué consiste el proceso de humanización.

 3. El papel de las mujeres en la humanización

En el artículo, "Las recolectoras: ¿es que sólo han evolucionado los hombres?" de Carolina Martínez Pulido, publicado en la web "Mujeres con ciencia", podemos leer:

Cuando se hace referencia a los primeros utensilios fabricados por los homínidos, casi invariablemente nos imaginamos a uno o varios hombres tallando piedras. Sin embargo, es conveniente tener en cuenta que el estudio del registro arqueológico (esto es, el conjunto de los útiles líticos hallados en los yacimientos) no permite afirmar quién construyó las herramientas antiguas descubiertas, y por ende es imposible aseverar que fueran producidas únicamente por manos masculinas.

Son numerosas las expertas, y cada vez más expertos, que defienden la posibilidad de que las mujeres fuesen prolíficas fabricantes de los utensilios que empleaban. Parece poco creíble, continúan las especialistas, suponer que en los tiempos prehistóricos cada vez que las homínidas necesitasen una herramienta tuvieran que pedirlas prestadas a sus compañeros varones, o solicitar que se las hicieran. Sería más riguroso suponer que ellas, que también eran inteligentes y fuertes, fabricasen sus propios útiles.

Tradicionalmente, sin embargo, se ha considerado que las mujeres dada su escasa fuerza física son incapaces o carecen de la habilidad para tallar la piedra. Incluso ya entrado el siglo XXI existen arqueólogos que continúan describiendo a las mujeres del Paleolítico ligadas al hogar y con una tecnología lítica poco hábil y de escasa calidad.

Sólo a título de ejemplo, es interesante citar el trabajo de la antropóloga Kathryn Weedman Arthur (2010), que ha echado por tierra este prejuicio. Partiendo de una argumentada crítica hacia la concepción sesgada que asocia el trabajo de la piedra al hombre y al cazador de manera exclusiva y monolítica, la científica ha puesto de manifiesto que tal asociación es más bien fruto de lugares comunes, ideología y prejuicios historiográficos, y no de hechos probados.

Mediante un riguroso trabajo de investigación, basado en la observación de un grupo de mujeres Konso (sur de Etiopía), K. W. Arthur ha revelado que ellas tallan, usan y desechan diversas herramientas de piedra. Dado que la tecnología lítica de estas mujeres demuestra un excelente nivel de habilidad, que queda reflejado en la calidad de sus conjuntos de utensilios, la investigadora sugiere que los arqueólogos deberían considerar que las mujeres del Paleolítico muy bien podrían haber sido responsables al menos de una parte de las primeras tecnologías líticas conocidas.

En suma, Kathryn W. Arthur propone que el trabajo de las mujeres Konso ofrece «una alternativa al modelo del hombre elaborador de herramientas y redefine los roles de género occidentales “naturales”.»

De los últimos estudios emana, y es muy importante subrayarlo, que en realidad no existen razones biológicas por las que las mujeres no puedan tallar la piedra o capturar animales, e igualmente, no hay argumentos para pensar que los hombres no puedan recolectar alimentos de origen vegetal. O dicho de otra manera, no hay coartada biológica para dividir el trabajo en función del sexo, y por lo tanto esa segregación debería considerarse un producto emanado desde postulados socio-culturales.

Como ha escrito la profesora de Antropología de la Universidad Autónoma de Barcelona, María Encarna Sanahuja (2002), con la información disponible, es altamente probable que las estrategias de alimentación fueran desarrolladas por los primeros homínidos independientemente de su sexo. La autora afirma que, «por los datos que se conocen en este momento, el modelo recolector se adapta mejor que el cazador, aunque sin una división estricta entre hembras/vegetales y machos/carne […]. En consecuencia, propongo descartar de una vez la teoría cinegética como factor crucial en el proceso de la evolución humana».

Por su parte, Paula Casal en el artículo "La humanización no es sólo cosa de hombres. El papel de las madres en la evolución de nuestra especie" publicado en la revista "Mètode", nos dice:

[...] El amor (al bebé) y no la guerra

Mucho antes de que en mayo de 1968 se estrenase 2001 en Europa, e incluso antes de que Heráclito dijese que «la guerra es el padre de todas las cosas», se hablaba del ave fénix y del progreso mediante la destrucción. Sin embargo, numerosos hallazgos recientes componen una imagen no belicocéntrica de la humanización.

Monkey world
Els homínids ens reconeixem per la cara, i llegim les emocions en els rostres dels altres. Les mares homínides passem molt de temps observant les cares de les nostres cries, intentant esbrinar si es troben bé, si estan malaltes, si tenen fam o por, etc. En la imatge, una ximpanzé observa la seua cria.

Al parecer –por los datos genómicos y fósiles–, en los orígenes de nuestra especie éramos poquísimos. No teníamos gran necesidad de enfrascarnos en una guerra fratricida que, siendo tan pocos, podría haber sido nuestro fin. Sin embargo, se piensa que, al menos entre los machos, había altos niveles de agresividad. Luego nos fuimos tranquilizando, nos hicimos menos brutos, menos polígamos, disminuyó nuestro dimorfismo sexual, aumentó el cerebro y el papel del padre, y nos hicimos «más humanos». Es probable que, en lugar de un sólo factor, varios factores coevolucionasen, quizá estando todos ellos relacionados con un mismo reto, como sacar adelante a los bebés. Entre los póngidos, esta labor la realizan ellas. Los orangutanes tienen tendencia a dejarlas por otras, los gorilas a formar un harén, y los chimpancés y los bonobos, a la promiscuidad. Los humanos modernos tenemos más tendencia que ellos a la monogamia, y los padres ayudan más. Pero para hallar nuestro origen debemos pensar en cómo eran nuestros antepasados. Sabemos que heredamos de ellos un claro dimorfismo sexual y los diez rasgos distintivos de la poligamia: nacen más hombres, mueren más, mueren antes, son más grandes, competitivos, arriesgados, violentos, tienen juegos más agresivos y son menos selectivos para copular y más dispuestos a ello. Cuanto más atrás vamos, mayor el dimorfismo y menor la probabilidad de que ellos cuidasen de las crías (Lehman, 1998). Y buscar nuestro origen supone ir muy atrás, retrocediendo millones de años, porque en tiempos de Homo erectus, por ejemplo, alguien ya cocinaba y cuidaba a los desvalidos. Y si sacar adelante a los bebés es crucial para salir adelante como especie, y la empatía, la comunicación y la preparación de alimentos fueron y son claves en la supervivencia de los bebés y en la evolución de nuestra especie, la imagen del proceso humanizador que deberíamos tener tendría que ser muy diferente. La que tenemos ahora es una extensión de nuestra visión tradicional de la historia como sucesión de glorias bélicas y masculinas. La que deberíamos tener presta más atención a modestas tareas cotidianas como cuidar a quien lo necesite, preparar comidas seguras y nutritivas y enseñar motherese.

La posición de la mujer en nuestra sociedad no solo se refleja en el bajo status de sus tareas, sino también en las teorías evolutivas que han dominado nuestra imaginación. Jared Diamond aporta varios ejemplos de fantasías masculinas disfrazadas de ciencia, entre las que incluye al gran cazador. Los simios somos mayormente vegetarianos y entre los cazadores-recolectores que quedan, las familias viven principalmente de lo que ellas recogen. Ellos cazan a veces pequeñas presas y luego, añade Diamond, celebran mucho sus hazañas. La caza mayor es esencial en las zonas frías, pero cuando las ocupamos ya éramos humanos modernos (Diamond, 1994). Según Wrangham, fue además la seguridad de una cena recolectada y cocinada por ellas lo que permitió a los machos disponer del tiempo y la energía necesarios para cazar. De otra forma, los hombres solo habrían podido cazar como los chimpancés: de forma esporádica, oportunista, y brevemente, antes de volver a la tarea lenta pero segura de masticar suficientes raíces y brotes para recuperar la energía gastada ese día. Sin embargo, y pese a la alta difusión alcanzada por autores como Diamond o Wrangham, sigue dominando la idea de la evolución como un logro masculino, cuestión de golpes y hachazos, no de lenguaje, cocina o empatía. Kubrick subtituló su secuencia «El alba del hombre», pero si la ontogénesis reproduce la filogénesis, hasta puede que ellas amanecieran antes.

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Para saber más, puedes leer el siguiente artículo:

La mujer también cazaba: una exposición rompe con el sesgo de género en la evolución humana
Dona pintant el sostre dels policroms d’Altamira | Mujer pintando el techo de Altamira
Il·lustració d’Arturo Asensio segons una idea d’Enrique Baquedano

Actividad 3: Después de leer los dos textos anteriores, el de Carolina Martínez Pulido y el de Paula Casal, escribe tu opinión personal sobre el papel de las mujeres en el proceso de humanización.

 4. Película: En busca del fuego

Ficha Técnica

  • Dirección: Jean-Jaques Annaud
  • Año: 1981 Duración: 96 minutos
  • Nacionalidad: França-Canadà
  • Actores: Everett McGill, Ron Perlman, Nameer El Kadi, Rae Dawn,
  • Guión: Gérard Brach, basat en la novel·la "La batalla del foc", de J.H. Rosny Aisné.
  • Fotografía: Claude Agostini
  • Música: Philippe Sarde

Sinopsis

Hace 80.000 años la supervivencia del hombre en una tierra inexplorada y desconocida dependía de la posesión del fuego, una forma de combatir el frío, de cocinar los alimentos y de asustar a las fieras. La tribu de los Ulam lo tenía, sabían cuidarlo y utilizarlo pero no eran capaces de crearlo, de tal manera que preservarlo era su gran desafío.

La tribu se queda sin fuego y, entonces, su existencia está amenazada. Necesitarán conseguir de nuevo la preciada llama y para eso saldrán tres miembros de la tribu a buscarla...

La película

Guías didácticas

Actividad 4. Haz una reseña de la película "En busca del fuego" (Para ver cómo hacer una reseña, clica aquí)


Notas

1 Desde la antigüedad se pensaba que la vida se originaba a partir de objetos inanimados. Aristóteles sostuvo la idea de la generación espontánea, según la cual la vida surgiría de la combinación de agua, aire, fuego y tierra. De esta forma describía el nacimiento de peces, ratones e insectos a partir del barro, simplemente aparecían. Esta teoría atravesó la historia del pensamiento occidental hasta el finales del siglo XIX, cuando Louis Pasteur (1822-1895) la rebatió, aunque a finales del XVII, Francesco Redi (1626-1698) ya había demostrado que los gusanos no aparecían por generación espontánea, y que su presencia estaba relacionada con la posibilidad que tenían las moscas de llegar a la carne y los pescados.

2 La pangénesis es la teoría defendida por Anaxágoras, Demócrito y los tratados hipocráticos según la cual cada órgano y estructura del cuerpo producía pequeños sedimentos llamados gémulas, que por vía sanguínea llegaban a los gametos. El individuo se formaría gracias a la fusión de las gémulas de las células. Charles Darwin y Lamarck sostuvieron la teoría de la pangénesis para dar cuenta de la herencia de caracteres. Aparentemente, esta teoría esclarecía muchos hechos fundamentales para el sostenimiento de su teoría evolutiva: a) las gémulas podían alterarse bajo la acción de las condiciones ambientales, dando lugar a variaciones individuales aleatorias; b) la herencia de los caracteres adquiridos encontraba un fundamento fisiológico, pues las gémulas recogen los cambios que sufren las partes del organismo de las que proceden; c) la mezcla de rasgos podía explicarse por la mezcla de gémulas, pero como mezcla no equivale a fusión, se comprendía la reaparición de caracteres atávicos. (Cfr. Pangénesis en Wikipedia)

3 Las tres leyes descubiertas por Mendel dicen: primera ley, cuando se cruzan dos variedades puras de una misma especie, los descendientes son todos iguales; segunda ley, al cruzar entre sí los híbridos de la segunda generación, los descendientes se dividen en cuatro partes, de las cuales tres heredan el llamado carácter dominante y una el recesivo; tercera ley, en el caso de que las dos variedades de partida difieran entre sí en dos o más caracteres, cada uno de ellos se transmite con independencia de los demás.

4 Font: Encyclopaedia Herder, Hominización.

5 Cfr. Evolución cultural en Wikiteka

6 Médico y antropobiólogo francés. Profesor del Colegio de Francia desde 1972, sentó las bases de la hemotipología, que estudia los factores hereditarios de la sangre. Es autor de diversas obras sobre hematología, inmunología y genética, en concreto en su relación con la herencia humana.

7 El gran descubrimiento del Homo Erectus fue el fuego. Lo capturó, conservó y mantuvo activo. Se sirvió de él para calentarse, cocer y asar los alimentos, y lo convirtió en el centro de la vida social y del entorno humano. Con el fuego aparecieron los primeros asentamientos, al aire libre o en cavernas


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