Ètica i Filosofia en Secundària


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Currículum de Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato

DECRETO 102/2008, de 11 de julio, del Govern Valencià

por filosofem | 19/09/2011


Objetivos generales

  1. Conocer y comprender los grandes períodos en que se divide la Historia de la Filosofía occidental, así como su relación con otras formas de expresión cultural.
  2. Comprender la Historia de la Filosofía como un avance en espiral, que ha retomado los problemas con un creciente nivel de radicalidad metodológica.
  3. Reconocer y analizar problemas filosóficos, principalmente los estudiados en el curso anterior, en tanto que cuestiones surgidas a lo largo de la Historia, utilizando textos de cierta densidad conceptual y argumentativa, estableciendo con ellos una relación de diálogo e interpretación ante la temática planteada.
  4. Relacionar las teorías filosóficas con el marco histórico, social y cultural en el que son o han sido planteadas, junto con otras manifestaciones de la actividad intelectual humana, valorando la capacidad de reflexión personal y colectiva para acercarse a los problemas filosóficos.
  5. Comprender la relación existente entre teorías y corrientes filosóficas, formuladas en distintos momentos históricos, reconociendo la variedad de paradigmas de racionalidad que se han asumido en cada uno de esos momentos, o los que se asumen en la actualidad, y analizando las semejanzas y diferencias en el modo de plantear los problemas y las soluciones propuestas.
  6. Reconocer el significado de cuestiones que han ocupado de forma recurrente a las filosofías, así como la pertinencia y significación de las cuestiones, doctrinas y debates filosóficos del pasado para la comprensión del presente.
  7. Descubrir la propia posición cultural, axiológica y científica como formada por una historia del pensamiento ante la cual, por otro lado, hay que situarse de una manera reflexiva y crítica.
  8. Conocer y valorar el esfuerzo de la razón humana en su intento incesante por plantear y resolver las grandes cuestiones filosóficas.
  9. Aprender a leer de modo comprensivo y crítico textos filosóficos de autores diversos y opuestos, compararlos entre sí y descubrir la importancia del diálogo racional como medio de aproximación a la verdad.
  10. Tomar conciencia de la necesidad de comprensión plena del otro (texto o interlocutor) como condición de posibilidad del desarrollo del propio punto de vista y de una confrontación teórica fructífera.
  11. Desarrollar estrategias de acceso a la información filosófica, de hábitos de trabajo intelectual, de análisis de la discursividad racional y de expresión verbal y escrita del pensamiento filosófico, así como del propio pensamiento.
  12. Valorar el esfuerzo por el rigor intelectual en el análisis de los problemas, la libre expresión de las ideas y el diálogo racional frente a toda forma de dogmatismo.
  13. Apreciar la capacidad de la razón, especialmente en la reflexión filosófica a lo largo de la historia, para acercarse de modo progresivo a los problemas éticos, sociales y humanísticos, y para regular la acción humana individual y colectiva, consolidando la propia competencia social y ciudadana.
  14. Enjuiciar críticamente las opiniones contrapuestas, analizando los preconceptos, prejuicios y posiciones ideológicas que puedan existir como condicionantes, así como las conceptualizaciones de carácter excluyente o discriminatorio que puedan estar presentes en cualquier paradigma de racionalidad, empleando la potencialidad argumentativa que proporciona el aprendizaje del discurso filosófico.
  15. 15. Exponer correctamente, de modo oral y escrito, el pensamiento filosófico de los autores estudiados, desde un punto de vista personal y coherente, basado en el análisis crítico y la comprensión de las ideas más relevantes de nuestro entorno cultural, aún de las más dispares y antagónicas.

Núcleos de contenidos

1. Contenidos comunes

  • Comentario de textos filosóficos, analizando con rigor la relación interna que poseen los diversos problemas de la filosofía.
  • Participación en debates, relacionando argumentos diferentes sobre un mismo tema, así como teorías complementarias o contradictorias.
  • Elaboración de síntesis y composiciones escritas sobre los problemas planteados y las respuestas ofrecidas por los diferentes filósofos, desde una reflexión personal, coherente y crítica.

2. Origen de la filosofía. Filosofía Antigua.}

Platón, Aristóteles, Sócrates o alguna de las grandes escuelas de la antigüedad clásica (presocráticos, estoicos, epicúreos, etc.) pueden servir de base para comprender la historia de la filosofía occidental y, al mismo tiempo, pueden permitir tratar cuestiones todavía vigentes en el pensamiento filosófico y en la cultura de nuestro tiempo, como la situación del ser humano en el mundo, la vida feliz y deseable, la organización de la “polis”, el conocimiento o los problemas ontológicos.

Los contendidos que corresponden a este núcleo son:

3. Filosofía Medieval

El estudio de Agustín de Hipona, Averroes, Tomás de Aquino o de Guillermo de Ockham, puede servir para considerar cuestiones como la presencia del Cristianismo o del Islam en la cultura actual, las vicisitudes de las relaciones entre razón y fe, representada por las religiones monoteístas, racionalidad y autoridad o, en general, la reflexión racional sobre la religión y las creencias.

Los contenidos que corresponden a este núcleo son:

  • Filosofía y religión. Agustín de Hipona.
  • Tomás de Aquino y la filosofía escolástica.

4. Filosofía Moderna

El pensamiento renacentista supone la introducción de otros temas de reflexión: la “Nueva Ciencia”, un nuevo concepto del hombre o la fundamentación moderna de la política.

En relación con la modernidad, hay que confrontar al alumnado con el nuevo concepto de razón, que aparece y se consolida en los siglos XVI y XVII, como razón que aspira a establecer sus propios fundamentos y, más tarde, en el siglo siguiente, con el proceso de la Ilustración en sus distintas dimensiones: filosóficas, éticas, sociales, políticas. Los puntos de referencia pueden ser aquí los sistemas filosóficos racionalistas, que todavía incorporan una teología natural, pero que decididamente apuestan por la sola razón en la fundamentación de ella misma y de la subjetividad (Descartes, Leibniz, Spinoza); las filosofías empiristas (Locke, Hume); la filosofía crítica de Kant, o la idealista poskantiana (en particular, Hegel).

Al lado del tema de la racionalidad, en este período hay que tomar también en consideración la cuestión de la legitimidad política, a través de alguna de las teorías filosóficas del pacto social, o, en general, de la reflexión filosófico-política en torno a libertad y autoridad.

Los contendidos que corresponden a este núcleo son:

5. Filosofía Contemporánea

En el estudio del pensamiento contemporáneo hay que presentar el surgimiento y desarrollo de una gran variedad de posiciones y tendencias filosóficas como una característica específica de este período, en el que la reflexión filosófica abandona progresivamente el empeño por construir grandes sistemas para centrarse en el análisis de determinados problemas especialmente representativos del complejo mundo surgido de la revolución industrial.

En este apartado se puede estudiar el liberalismo utilitarista de Stuart Mill. Así mismo, un referente de la época es el pensamiento marxista, como concepción de la sociedad y de la historia, a la vez que como propuesta política. También, las antropologías filosóficas más recientes, con fuerte carga metafísica, el neopositivismo de la escuela de Viena y la filosofía analítica del lenguaje. Las escuelas fenomenológicas, existenciales o hermenéuticas, la teoría crítica de los francfortianos o la versión más reciente de ésta, en Habermas, como teoría de la acción comunicativa.

El estudio de escuelas o de autores concretos (Marx, Nietzsche, Heidegger, Sartre, Ortega y Gasset, Wittgenstein, Russell, Habermas o tantos otros), puede servir para ilustrar cómo llegan hasta nuestros días las persistentes cuestiones de la reflexión filosófica y cómo en cada sistema y en cada texto (incluso en cada fragmento) se reflejan las distintas posiciones en conflicto.

Los contendidos que corresponden a este núcleo son:

  • La filosofía marxista: Karl Marx.
  • La crisis de la razón ilustrada: Nietzsche.
  • La filosofía analítica y sus principales representantes.
  • Otras corrientes filosóficas del siglo XX.
  • La filosofía española.

Criterios de evaluación

  1. Conocer y manejar correctamente el vocabulario filosófico básico, adquirido a lo largo del ciclo completo de formación filosófica.
    Con este criterio, se trata de valorar si el alumno o la alumna posee una estructura conceptual suficiente que le permita emplear con propiedad y rigor los principales términos y conceptos filosóficos.
  2. Relacionar los problemas filosóficos estudiados con las condiciones históricas, sociales y culturales en las que surgieron y a las que intentaron dar respuesta.
    La intención de este criterio es comprobar la capacidad para situar las cuestiones filosóficas estudiadas en el marco histórico, social y cultural en el que surgen, comparando y diferenciando el saber filosófico de otras manifestaciones culturales (mito, ciencia, religión, literatura, etc.) que aparecen en el mismo contexto, y analizando la relación existente entre los planteamientos y propuestas filosóficos y los problemas y necesidades de la sociedad de su tiempo.
  3. Exponer, de modo claro y ordenado, situándolas cronológicamente, las grandes líneas problemáticas y sistemáticas de los filósofos que se han estudiado de modo analítico.
    Este criterio trata de valorar la capacidad de comprender y relacionar entre sí los distintos puntos de vista que han adoptado los filósofos estudiados sobre los principales problemas filosóficos que se han tratado a lo largo de la historia, utilizando argumentos distintos sobre un mismo tema, o bien teorías complementarias, o que se niegan mutuamente.
  4. Analizar el contenido de textos filosóficos de las obras estudiadas en el curso, atendiendo a la identificación de sus elementos fundamentales (problemas, conceptos y términos específicos) y de su estructura expositiva (tesis, argumentos, conclusiones).
    Este criterio trata de evaluar la capacidad de compresión de textos de cierta densidad conceptual y argumentativa mediante la identificación de los problemas que en ellos se planteen, la explicación de los conceptos y términos específicos, así como el reconocimiento de las proposiciones y argumentos que apoyen las tesis mantenidas y las conclusiones derivadas de las mismas. Todo ello permite valorar el progreso de los estudiantes en la comprensión del significado de los textos filosóficos como productos del ejercicio de la reflexión rigurosa y no como meras opiniones.
  5. Interpretar el sentido de un texto filosófico relacionándolo con su contexto teórico y social, y diferenciando las propuestas que contiene de otras posiciones posibles sobre el mismo tema.
    Este criterio trata de valorar la capacidad para explicar, con palabras propias y de forma argumentada, el sentido de un texto filosófico, utilizando para ello la información obtenida sobre el autor, el contexto socio-cultural en el que surgen los problemas que el texto plantea y sobre otros modos de responder a esos mismos problemas. Se trata, por tanto, de evaluar la competencia argumentativa y la capacidad para integrar informaciones diversas, más que el acierto de las interpretaciones.
  6. Comentar y enjuiciar críticamente un texto filosófico identificando los supuestos implícitos que lo sustentan, la consistencia de sus argumentos y conclusiones, así como la vigencia de sus aportaciones, comparándolo, en su caso, con otros textos de distintas épocas y autores que guarden relación.
    Este criterio pretende evaluar la capacidad de los estudiantes para enriquecer progresivamente su comprensión e interpretación de los textos filosóficos examinados, así como la relación dialógica que son capaces de establecer entre pasado y presente. El planteamiento de determinadas actividades les ayudará a apreciar la coherencia teórica y argumentativa de las posiciones analizadas, a descubrir supuestos (creencias, intereses, propósitos...) en las mismas y a reconocer la presencia de concepciones del pasado tanto en las interpretaciones filosóficas del presente como en las suyas propias.
  7. Recoger información relevante, organizarla elaborando un trabajo monográfico y exponerlo de modo crítico, sobre el pensamiento de un filósofo, el contenido de una de las obras analizadas o sobre algún aspecto de la historia del pensamiento filosófico.
    Con este criterio se trata de comprobar en qué medida los estudiantes son capaces de plantearse y realizar un pequeño trabajo monográfico, a lo largo del curso, sobre alguno de los contenidos, permitiendo valorar el grado de autonomía en la utilización de procedimientos de búsqueda y selección de la información, así como sus destrezas expositivas.
  8. Ordenar y situar cronológicamente los diversos autores, así como sus obras y textos analizados en el desarrollo de los contenidos, mostrando la implicación de los sistemas filosóficos en el desarrollo histórico de las ideas y de los cambios sociales y reconociendo la permanencia e historicidad de las propuestas filosóficas.
    Se pretende evaluar con este criterio la capacidad para situar en el momento histórico correspondiente los autores, sus obras y los textos estudiados, así como para reconocer e identificar la similitud o la discrepancia de sus planteamientos y el valor de sus aportaciones en la configuración de la mentalidad de nuestro tiempo.
  9. Participar en debates sobre algún problema filosófico del presente que suscite el interés de los estudiantes, aportando sus propias reflexiones y relacionándolas con otras posiciones del pasado que hayan sido estudiadas.
    Con este criterio se pretende comprobar la capacidad desarrollada para establecer relaciones entre la manera de plantear filosóficamente alguno de los problemas de nuestro tiempo y otras formulaciones del mismo en épocas pasadas. Asimismo, la utilización del debate permite evaluar la competencia para mantener con argumentos las propias posiciones en un diálogo colectivo, libre y racional, También permite valorar los elementos básicos que articulan su argumentación, las tesis filosóficas o científicas empleadas en su desarrollo y los puntos de apoyo que toma para sustentar las tesis emitidas en sus conclusiones.
  10. Elaborar, individualmente o en equipo, un resumen de la Historia de la Filosofía, exponiendo las relaciones, semejanzas y diferencias entre los distintos sistemas estudiados.
    Con este criterio, se trata de comprobar la capacidad para conocer los grandes períodos en los que se divide la Historia de la Filosofía occidental, así como para comprender las distintas soluciones que se han propuesto a los mismos problemas filosóficos.

Ver en línea: El curriculum de Bachillerato de 2008


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