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La ley de autoridad pública otorga auténtico poder patriarcal

Reflexionamos sobre las derivas autoritarias de la educación y de otras formas más libres e imaginativas, como alternativas de educar que apuntan hacia la participación y no la sumisión.

por filosofem | 24/01/2010


Lo más importante de nuestra mediación es traer al aula el saber de la experiencia, un saber aprendido con amor, frente al saber académico, que es un saber de imposición, de la disciplina. El saber en la educación tiene que ser de escucha, por ser profesora no lo sabes todo. A veces no tienes la respuesta de todo, pero puedes devolver la pregunta y en esa relación es cuando se aprende de verdad. Los alumnos y las alumnas te enseñan cosas, hay cantidad de cosas que yo he aprendido de ellos. Por mucho que yo explique una lección magistral, si no he logrado una relación, se aburren, podrán estar callados, pero eso no es un silencio creador sino de aburrimiento. Además de los contenidos, hay que cambiar el planteamiento didáctico, una didáctica de relación de escucha y respuesta.

Entrevista a Ana Mañeru y Milagros Montoya de los grupos SOFÍAS y SABINA EDITORIAL, respectivamente.

Soraya G. Guerrero y Marta Monasterio. Redacción / Madrid
Viernes 1ro de enero de 2010. Número 116

DIAGONAL: Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, pretende sacar una ley que entraría en vigor en marzo para otorgar autoridad pública al profesorado de Primaria y Secundaria. ¿Autoridad o autoritarismo?

ANA MAÑERU: ¿Qué es lo que están pidiendo? ¿Qué sepan más? ¿Qué se ocupen más de la clase? No, están pidiendo que se les respete pase lo que pase, y para eso quieren darles poder de sancionar, de expulsar... En el fondo, de lo que habla Aguirre es de autoritarismo, aquí existe una confusión no inocente. La palabra autoridad tiene su ámbito semántico, claro, tú tienes autoridad porque sabes de algo; autoritarismo, sin embargo, significa poder. El poder no te lo dan otras personas, te lo otorgas tú, se le otorga al que más fuerza tiene; va de arriba abajo. En cambio, la autoridad no es de nadie, se genera porque te la otorgan, fluctúa según lo que tú estás haciendo y puedes perderla. Es algo más vivo, depende de las relaciones. En la educación se te reconoce autoridad cuando tú das algo que les interesa. Si cuando entras a clase se calla todo el mundo porque si no les suspendes, eso no está generando ningún cambio en la clase, están con miedo de que les sancionen. El reto es estar en clase con el máximo de autoridad y el mínimo de poder.

MILAGROS MONTOYA: El poder es una continuación del patriarcado, una forma muy masculina de imponerse. Lo asumimos todas, y muchas veces lo confundimos con autoridad. Las notas, por ejemplo, quieras o no quieras, sólo son otra forma de poder.

DIAGONAL: ¿Cómo se consigue ganar autoridad en el aula?

A. M.: Hay una cosa que funciona, las relaciones amorosas. Si esa relación no se da, por mucho que se den relaciones magistrales, no deja huella. Nosotras hablamos mucho de poner la relación en el centro. Esto significa abrirse a lo imprevisto, porque las relaciones no están pautadas, tienes que abrirte a lo que cambia.

M.M: Lo más importante de nuestra mediación es traer al aula el saber de la experiencia, un saber aprendido con amor, frente al saber académico, que es un saber de imposición, de la disciplina. El saber en la educación tiene que ser de escucha, por ser profesora no lo sabes todo. A veces no tienes la respuesta de todo, pero puedes devolver la pregunta y en esa relación es cuando se aprende de verdad. Los alumnos y las alumnas te enseñan cosas, hay cantidad de cosas que yo he aprendido de ellos. Por mucho que yo explique una lección magistral, si no he logrado una relación, se aburren, podrán estar callados, pero eso no es un silencio creador sino de aburrimiento. Además de los contenidos, hay que cambiar el planteamiento didáctico, una didáctica de relación de escucha y respuesta.

D.: Sofías surge de la necesidad de tener referentes de autoridad femeninos en la educación...

A.M: No sólo necesitamos tener referentes de autoridad, sino reconocerlos. En educación tenemos referentes muy masculinos, muchos hombres que son los que han llegado a la universidad y han escrito. Veíamos que esa no era nuestra fuente y, además, nos dimos cuenta de que había muchas mujeres que estaban haciendo cosas preciosas en el espacio educativo, a las que no poníamos en palabras, no las hacíamos visibles. Decidimos que teníamos que encontrarnos y reconocernos mutuamente. Necesitábamos beber de esas fuentes, que son además de la práctica del día a día. El conocimiento académico y las formas de saber son temas sobre los que hemos reflexionado, así como sobre el placer. Uno de los libros publicado por Sofías es Saber es un placer, porque parece que el placer está fuera de la escuela, y que te guste lo que haces es importantísimo, no sólo lo que tienes que saber. Hemos descubierto que en la educación no hay fórmulas pero sí recetas, eso te abre un campo de elección. En las recetas dices, “yo lo pongo así porque mi horno calienta mucho, si no tienes sal pones esto otro...”. En la educación también se dan un conjunto de pautas que luego cada una, en su área, debe ser la encargada de ponerlas en marcha.

CÓMO AFRONTAR EL CONFLICTO CON IMAGINACIÓN

LAS COMUNIDADES DE APRENDIZAJE El IES Diamantino García Acosta (Sevilla) se inauguró en 2003. Según José María Berdonces, el entonces secretario del centro, ese año “fue traumático, caótico y muy difícil”. La alta conflictividad, el desconocimiento del alumnado entre sí, los pocos recursos materiales y humanos, y la poca implicación de las familias, causaron la baja por depresión de muchas profesoras. Tomaron medidas especiales: aulas de apoyo, expulsiones por mal comportamiento, etc., pero el resultado fue, según Berdonces, que “nos quedábamos con más alumnos expulsados que en el centro”. Investigaron y decidieron promover un modelo educativo: una Comunidad de Aprendizaje. El nuevo modelo se planteó sobre cinco pilares: Partir de la heterogeneidad del alumnado no como un problema sino como algo valioso; Aumentar el número de recursos materiales y personales, trabajando con las familias y con ONG; Trabajar el currículum (contenidos y metodología), organizando en el aula los grupos interactivos (grupos pequeños de aprendizaje con alumnado con competencias y habilidades diversas); implicar al alumnado y sus familias en la convivencia; y formación conjunta del profesorado, alumnado, familias y voluntariado sobre temas de interés común como el bullying.

GRUPOS Y ASAMBLEAS DE CONVIVENCIA Desde 2005 en el IES Gerardo Molina de Torre Pacheco (Murcia) se ha formado un grupo de convivencia, para dar vida y contenido al plan de convivencia del centro. Una de las medidas más exitosas es la Asamblea de Delegados de Convivencia, creada con la convicción de que en la prevención y resolución de los conflictos tienen que involucrarse todas las personas que forman la escuela, incluido el alumnado. En este espacio, como explica Fuensanta Gómez, del departamento de Orientación, “se escucha al alumno para que cuente lo que ve”. Para el alumnado es una oportunidad de tomar decisiones, poner medidas y dar respuesta a los asuntos tratados. “Nosotros –concluye Fuensanta– lo que hacemos es mediar, coordinar y ofrecerles consejos”. Los delegados son rotativos y se reúnen cada mes con el profesorado para formarse en los diferentes temas de mediación y violencia, que luego explica en las aulas. La medida forma parte del Plan de Convivencia que también incluye actuaciones de formación para el profesorado o programas curriculares para fomentar el desarrollo de actitudes de respeto, empatía y conocimiento de la diversidad humana.

Ver en línea: l’entrevista a Diagonal


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