SÍ, LOS PROYECTOS DE ECONOMÍA AUTOGESTIONADA TAMBIÉN TIENEN PROBLEMAS

I) INTRODUCCIÓN: EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

En las difusiones de proyectos (charlas y textos) suele hacerse una exposición que tiene más que ver con su idealización («como debería ser» o «me gustaría que fuera») que con la realidad del proyecto. Esto se debe no solo a proyectar nuestra idealización subjetiva y cierta necesidad de propagandismo (crecer, buscar apoyos…) sino también en ocasiones a no querer recordar o difundir situaciones dolorosas o comprometidas. En consecuencia se distorsiona la realidad mostrando por así decirlo sólo lo bueno, los éxitos.

Cuando ponemos en práctica proyectos autogestionarios o colectivistas nos encontramos ante gran cantidad de dificultades de las que no estábamos informados ni preparados. Sentimos una especie de frustración o fracaso, de creer quizás en la mala suerte o en la incapacidad del grupo al pensar que en otros proyectos no fue así.
Es por ello que tras esta reflexión tratemos de exponer algunas de estas dificultades más comunes así como aportar algunas herramientas y sugerencias basadas en la experiencia propia, en los debates de diferentes encuentros y en aportaciones de personas que han participado en diferentes proyectos.

II) FACTORES A TENER EN CUENTA EN LOS INICIOS:

1.- CLARIDAD DE OBJETIVOS

En un primer momento, cuando no profundizamos en los contenidos y hablamos en genérico, incluso en abstracto, parece que todos estamos de acuerdo en todo, es después, cuando pasamos a lo concreto, que empiezan a aparecer las discrepancias. Antes de comenzar un proyecto son necesarios unos debates previos relacionados con los temas principales vinculados al proyecto. Estos temas, por poner algunos ejemplos, son los relacionados con la tecnología empleada, el trabajo aportado, cómo se realizará la asignación de recursos y los intercambios, etc. Aunque lo importante es aquello que nos une, no hay que temer el hablar de los asuntos más discrepantes, pues son aquellos que nos pueden en un futuro traer problemas. Después es conveniente hacer unos principios básicos, finalidades y forma de funcionamiento. Es importante que la redacción esté clara y sin ambigüedades. Dentro de un proyecto puede haber objetivos comunes, pero también otros individuales, no hay problema en esto siempre y cuando haya una transparencia con respecto a estos últimos y no sean antagónicos con los del resto.

2.- CONOCIMIENTO MUTUO

No sólo se pueden hacer proyectos con los amigos de la infancia pero es necesario un mínimo de conocimiento previo entre las personas antes de hacer algo juntas. La afinidad ideológica o ciertos «gustos comunes» son importantes pero no suficientes. La compatibilidad de caracteres y ciertos valores sobre el respeto y la convivencia entre personas se pueden/deben trabajar en el desarrollo del proyecto pero cada individuo tiene que tener interiorizados previamente un mínimo de ellos a nivel vivencial y no sólo teórico. No es imprescindible ser amigos pero sí cierta empatía..

3.- CUANDO SE PARTE DE SITUACIONES DISTINTAS

Es fácil colectivizar cuando todos partimos de la misma situación, lo difícil es cuando se parte de situaciones muy distintas en cuanto a la capacidad económica, de trabajo y de necesidades. Es necesario buscar formas de compensar posibles desequilibrios.

La diversidad es en principio una riqueza para los proyectos. Esta riqueza en bruto no suele venir «limpia» de dificultades. Diferentes grados de madurez en lo personal, en la experiencia, en las relaciones de género, en la vivencia los afectos y desafectos son origen de muchos conflictos que luego se expresan en lo colectivo.

Lo colectivo es una potencia muy grande, pero desde una óptica libertaria, no puede desarrollarse de forma que resulte castrante para el individuo. El respeto a los acuerdos y la eficiencia en la organización no puede limitar de manera absoluta las potencialidades de desarrollo de cada persona. Es importante un cierto plan de formación para que todo el mundo sea capaz de hacer los mínimos necesarios de todo, y compartir conocimientos y experiencias. Esto evitará que nadie se haga imprescindible o se convierta en el «coordinador general» del proyecto.

4.-CONOCIMIENTOS PREVIOS

Antes de iniciar un proyecto es necesario contar con determinados conocimientos que a veces hay que adquirir, sobre todo cuando se trata de habilidades, por lo que a veces se precisa desarrollarlos anteriormente. Estos conocimientos tienen que abarcar todos los procesos, no sólo el productivo. Todo lo que tiene que ver con lo reproductivo y los cuidados necesita también de un aprendizaje personal y colectivo.

De nada sirve saber producir hortalizas en un huerto si no se sabe cocinar para un grupo o cuidar las opciones (vegetarianismo) o necesidades de salud respecto de la alimentación del resto (alergias, dietas depurativas, etc) .

5.- EN CUANTO A FINANCIACIÓN

Los comienzos suelen ser difíciles, y suele necesitarse de una inversión inicial. El cómo se obtiene muchas veces condicionará el proyecto. Se dan casos de proyectos que se inician bajo usufructo o cesión por parte de alguno de sus componentes. El iniciar una colectividad por ejemplo en una propiedad particular es una situación bajo la que subyace un poder o autoridad que aun a priori involuntariamente puede llegar a ejercerse en situaciones críticas o cuando los conflictos son graves. Hay que tener en cuenta que quien se va de un proyecto suele preder todo el trabajo acumulado aportado durante su pertenencia en él a favor de los que se quedan. En algunos casos se opta por poner los bienes bajo alguna figura jurídica societaria. Esto no significa que la Administración de Justicia resuelva ningún conflicto, sino que se busca evitar que, actuaciones con intereses personales o bien acciones punibles atribuidas al individuo echen por tierra el proyecto colectivo, así como poder dejar un legado a otros que den continuidad en caso de retirarse.

Otro factor condicionante es el tema de las subvenciones. Hay quien piensa que no hay problema en recibir subvenciones para proyectos económicos incluso entre personas que tienen clara su negativa en cuanto a planteamientos libertarios se refiere, argumentando que así recuperamos parte de lo que nos quitan y que sino la coges tú se la darán a otro. Las subvenciones son utilizadas por el Estado para dirigir la economía en determinada dirección y a favor de determinados intereses, para crear dependencia y para alterar el valor. Aceptarlas implica que gestionemos un dinero arrebatado a otros (normalmente a trabajadores con nómina y no a empresarios expertos en defraudar y recibir bonificaciones y subvenciones de todo tipo) poniéndonos en situación de cómplices de la privación de su gestión a aquellos que lo produjeron. Mas allá de las evidentes contradicciones de proyectos que se dicen autogestionarios siendo dependientes de las subvenciones, la subvención se convierte en un problema desde el momento en que significa tener que condicionar el proyecto a las exigencias de ésta, y aceptar ciertos grados de control. Otra cuestión no menos importante es como desaparecen las dinámicas, los aprendizajes y los vínculos que se dan buscando lo que se necesita en contraposición de cuando te “llueve del cielo”, en este caso del Estado. Por otro lado, hay diferencias importantes psicológicas cuando se pide que cuando se crea o se toma. En cualquier caso la subvención siempre supone una propaganda que el Estado se hace ante la sociedad porque si apoya algo de alguna manera eso habrá sido posible en aparte gracias a su colaboración. Al final lo que se transmite es la sensación de que nada existe ni es posible sin un mayor o menor auxilio del Estado.

Hay inversiones que se deben hacer cuanto antes, son aquellas básicas con referencia a lo que producimos o al gasto que generamos, el resto es aconsejable que se hagan cuando la experiencia nos vaya indicando el momento y la dimensión más adecuada, ya que si no suele suceder que hagamos gastos innecesarios, bien por no utilizar, o bien por poderse obtener por otros cauces.

6.- PERIODO DE KAOS O INCERTIDUMBRE

Es la época de transición que se da entre un sistema dinámico complejo a otro, es decir, el periodo en el que estamos montando el proyecto, por lo tanto trabajamos en él, pero tenemos que seguir manteniendo lo anterior. Es una parte muy difícil y requiere, seguramente, de cierto sobre-esfuerzo, es muy conveniente ponerse unos plazos porque si no lo que suele suceder es que «la cosa se enfría» y nunca llega a empezar.

7.- ECONOMIA MIXTA

Entendiendo como aquellas en las que una parte de lo económico entra dentro de lo colectivo y otra parte dentro de lo individual. Suele suceder que los criterios de valor que se piden a lo colectivo tengan un nivel de exigencia mucho mayor que los que se aplican a cada individuo. Esto en parte es comprensible porque uno de los motivos por los que nos juntamos es para aprovechar la potencia de lo colectivo (creemos que juntos somos capaces de hacer más y mejor que por separado). Además, normalmente queremos que el colectivo garantice las necesidades básicas comunes dejando que cada cual cubra sus gustos más personales con sus propios recursos. Sin embargo, tampoco es muy justo ni realista pretender que lo colectivo sea mucho mejor que las personas que lo componen, y por tanto, exigir una alta exquisitez moral a cualquier acción común (que en muchos casos puede ser totalmente bloqueante) mientras cada cual «juzga» sus actividades individuales con gran laxitud. También suele haber desequilibrios en cuanto a lo que aporta cada cual a lo colectivo. Para esto, en este tipo de economías, es preciso acordar un compromiso en cuanto a unos mínimos de aportación y participación de cada miembro. En contraposición muchas personas que provienen de colectividades donde se solicitan los gastos personales al grupo afirman que hubieran preferido tener una asignación propia para gastos personales.

8.- LEGALIDAD

Las diferentes figuras jurídicas (cooperativa, asociación, sociedades…) así como el resto de leyes aplicadas a cuestiones económicas impiden la posibilidad de estructuras horizontales y restringen y condicionan los intercambios, es por eso que cualquier proyecto realmente transformador permanece en los márgenes de la legalidad. Actualmente una de las figuras más en auge es la Cooperativa, quizás a raíz del surgimiento de las cooperativas integrales, Aprovechamos para señalar que no hay que confundir las estructuras y formas de funcionamiento con la figura jurídica elegida y que en este caso lo interesante son las herramientas y estructuras que están desarrollando, que no son consustanciales a la figura jurídica. La fortaleza de un proyecto no puede estar basada solo en las posibilidades que permita una figura jurídica ya que esta puede ser eliminada o enmendada sin problemas por el Estado.

Encontramos quienes plantean la creación de empresas que amparándose en distintas figuras jurídicas utilizan las artimañas de los/las capitalistas con respecto a eludir responsabilidades ante diferentes chanchullos como desvío de fondos, eludir impuestos e impagos a empresas capitalistas, utilizando así las mismas artimañas que los/las capitalistas para financiar proyectos que por su propia naturaleza son deficitarios. Sería demasiado escrupuloso criticar al «que roba a un ladrón». Lo que sí es importante es si el esfuerzo impide el desarrollo de proyectos colectivos cuya producción sea socialmente útil y que las personas que trabajen se sientan mínimamente realizadas por dedicarse a algo que les guste. Otro problema que subyace a esta «clandestinidad» es la dificultad para hacer propaganda no ya de su propia existencia y actuación sino de las potencialidades de la autogestión como medio de vida creativo. El parásito siempre necesitará al huesped parasitado para vivir…

9.- FACTORES PSICOLÓGICOS

Por su complejidad y por falta de espacio apuntamos únicamente esta cuestión:
Miedos. Existen muchos miedos, uno de ellos -casi siempre presente- se refiere al «qué pasa si sale mal», cuando se trata de una colectivización se produce una sensación de vacío ya que para colectivizar, primero se produce una expropiación de los bienes personales. Ante este miedo existen diferentes herramientas: la primera sería los llamados periodos de prueba en las que los bienes no pasan a ser íntegramente colectivos hasta después de un plazo o de que la persona ya se siente segura. Otra herramienta es la gestión del uso de determinados bienes mediante la supervisión o comprobación de uso correcto. Acuerdos previos en relación a la separación de alguno de sus miembros. Estos acuerdos es mejor que sean previos, para no utilizar distintos raseros, más aun en medio de una situación de conflicto. Otras veces se consideran colectivos los bienes que partiendo de cero van obteniéndose de forma común, y el resto sigue perteneciendo al ámbito personal. También pueden crearse fondos de resistencia.

10.- CONDICIONES DE TRABAJO / CONDICIONES DE VIDA

La aspiración a unas condiciones de vida dignas es propia de todo ser humano. Pero la definición de «dignas» a parte de ser una cuestión subjetiva de cada persona no deja de ser una construcción social en el sentido de que depende de la situación geográfica y de la época. En nuestra sociedad consumista se entienden como necesidades básicas muchas ansiedades que sabemos que nos esclavizan y destruyen nuestro medio ambiente.

La comparativa con los parámetros del capitalismo y el no cuestionarse esto en profundidad suele llevar a una lucha de las personas contra su propia «empresa» y a un complejo de «auto-explotación» que conduce a un conflicto interno seguro. En la autogestión ya no hay un enemigo inmediato al que reclamar las cosas sino que hay que autocrearlas, y cualquier malestar hay que solucionarlo desde la autocrítica y el apoyo mutuo.

11.- DESPUÉS DEL CENIT (o tras el subidón inicial)

Haciendo la metáfora con el cenit del petróleo, cuando se inicia un proyecto suele haber mucha efervescencia y mucha gente interesada. El momento colectivo en que coinciden los ánimos y las posibilidades de los momentos personales es precioso y hay que aprovecharlo pero hay que tener cuidado con las expectativas que nos hacemos y no sobredimensionar a la larga las capacidades.

12.- AUTOEXPLOTACIÓN

El entender que la propia existencia de modelos económicos alternativos es por sí mismo una propaganda por el hecho y pone en cuestionamiento los pilares básicos de aquello que queremos transformar, hace que en ocasiones nos tomemos la propia acción de trabajar como una cuestión de militancia. Sin embargo, salvo situaciones excepcionales, como puede ser el momento de su creación, hay que poner unos límites a nuestro tiempo y esfuerzo así como al de los demás. Es perjudicial a la larga para el propio colectivo cuando asumimos reiteradamente cosas que han quedado sin hacer ya que el grupo no será consciente del problema. A veces el sobre esfuerzo aparece por errores en la planificación, o por situaciones no previstas, por ello es importante intentar planificar a la baja y no tratar de abarcar demasiado. Es mucho mejor ir consiguiendo los objetivos que nos marquemos y pasar a otros superiores o a más largo plazo con sensación de éxito, que quedarse a mitad de camino de nuestras expectativas. Es importante también tener claras las prioridades.
Atención a distinguir entre «auto-explotación» como auto-imposición de unas condiciones de trabajo generando plusvalía para otros, e «ineficiencia» que se da por estar empezando en un oficio nuevo o por no organizarse bien (mala planificación y evaluación).

13.- MEMORIA HISTÓRICA. COMUNISMO Y COLECTIVISMO

Durante el periodo de colectivizaciones del 36 se utilizaron sistemas económicos diversos con sus diferencias entre comunismo libertario y colectivismo. El ideario del comunismo libertario «a cada cual según sus necesidades y de cada cual según sus posibilidades» es una máxima en cuanto a aspiraciones, pero es conveniente reseñar que esta, por así decirlo, teoría de «la toma del montón» (producir y socializar el montón tomando cada cual lo que necesite) resulta difícil de aplicar y resulta más llevadero aplicar las formas colectivistas en las que cierta parte de lo que se recibe va en función de lo que se aporta. Si bien hay que estudiar esta herencia, la mayoría de libros te dicen el «que» pero no el «como» y nuestro contexto tiene condiciones diferentes como los límites de la degradación del medio y agotamiento de recursos y las diferencias con respecto a una economía de guerra.

14.- DIMENSION DEL PROYECTO

Cuando ya se lleva un tiempo y se plantea la posibilidad de crecer (o decrecer) lo primero es preguntarse sinceramente cuál es el motivo. Un segundo paso sería cuestionarse en qué medida afectará al proyecto ese cambio de dimensión. Cómo afecta a nuestros principios (si implica financiarse de otra manera, o “despedir” a gente…); y cómo afecta a nuestro funcionamiento (horizontalidad, carga de trabajo…). A partir de un tamaño es posible que un cambio que en principio parece sólo cuantitativo se convierta en cualitativo. No hay que olvidar que no sólo es posible crecer con un formato de organización centralizada sino que es mejor multiplicarse (fomentar la creación de otras iniciativas similares) y luego federarse.

III) CUESTIONES LIMITANTES EN EL DESARROLLO DE LOS PROYECTOS

1.- LAS ESTRUCTURAS:

Esto se ve claro cuando estudiamos figuras legales cooperativas. Si bien internamente utilizamos otras formas de funcionamiento, algunas estructuras que sirven para iniciar procesos y de salvaguarda frente a desviaciones pueden a la larga resultar limitantes. Cambiar una estructura, requiere tener claros los principios y finalidades, y basarse en evaluaciones que detecten cuales son los factores limitantes o negativos.

La ausencia de estructuras no es una garantía de libertad. En la práctica se comprueba que donde no hay estructuras tarde o temprano surgen éstas espontáneamente pero de manera poco transparente y basadas en el amiguismo y la falta de horizontalidad. Además estas estructuras no son controladas por ninguna Asamblea pues niegan la evidencia de su propia existencia.

2.- LO MEJOR ENEMIGO DE LO BUENO

Hay que tener cuidado con justificaciones que se basan en que «hagamos lo que hagamos siempre será mejor que el capitalismo», pues muchas veces impiden hacer las cosas como realmente deberíamos, a veces por creer que no se sabe o se puede, otras por comodidad.

3.-.RIESGO DE ASIMILACIÓN

Cuando estamos en un proyecto es muy habitual que este acabe convirtiéndose en lo que no queríamos. Poco a poco, se van delegando cuestiones en favor de una supuesta eficacia, se van aceptando cosas como «normales» hasta en ocasiones convertirse en una empresa progre más.

Para que esto no suceda existen varias herramientas. La más importante sería la realización de valoraciones periódicas. Normalmente las valoraciones en asambleas semestrales o anuales se centran en la eficacia de lo productivo, y en los ingresos. Es necesario que dichas valoraciones se centren también en los principios básicos y en las finalidades, para ello evaluaremos otras cuestiones, como son:
– Cómo ha afectado lo productivo a nuestras relaciones personales.
– Si ha habido espacio suficiente para el aprendizaje.
– Diferencias entre lo que teorizábamos y la práctica.
– Si se ha generado alguna situación de dependencia o sobre-especialización.
– Si ha habido un equilibrio en la participación.
– Si los procesos de toma de decisión han sido los adecuados y que métodos se pueden aplicar.
– Aclarar y tomar conciencia sobre alguna situación o decisión que no sea coherente con los principios o finalidades.

4.- NO CONFUNDIR LOS MEDIOS CON EL FIN

Que si bien, tienen que ir acordes no son lo mismo.

5.- DIFICULTAD DEL INTERCAMBIO

Normalmente lo más difícil es cómo vender o intercambiar lo producido. Solemos tener problemas y reparos con referencia al valor de cambio no queriendo extraer plusvalor y nos toca generalmente hacer comparativa con referencia a los precios del mercado. Ayudan los acuerdos previos con el destino de consumo y en cierta medida ha de estar planificado su destino antes para no malvender o tener que regalar a quien no lo necesita. Lo más deseable es tener la suficiente confianza como para practicar el apoyo mutuo y los intercambios sin necesidad de recibir algo a cambio, especialmente cuando no se necesita.

El mayor grado de autonomía se consigue cuando el colectivo es capaz de cubrir por si solo y directamente sus necesidades básicas para vivir dignamente, sin consumismos. Sin embargo, una obsesión por la autarquía económica a corto plazo suele llevar a un colapso por excesiva cantidad de trabajo que en muchas tareas será inútil porque no se conoce el oficio (no se puede saber de todo) y los esfuerzos son ineficientes.

Actualmente se están desarrollando monedas alternativas que ante las limitaciones del trueque facilitan el intercambio a la vez que limitan o eliminan las propiedades perniciosas del dinero, como son la acumulación de riqueza. Generalmente son de carácter virtual teniendo acceso al estado o cuantificación de cada cual aunque no a la naturaleza del intercambio. Para facilitar la transición tienen equivalencia de unidad con respecto al euro.

Algunas redes que se están desarrollando son, además de las ya citadas cooperativas integrales: CROAR red de colectividades rurales, la REAL (red de economía alternativa libertaria de CNT) o los encuentros de Rurales Enredados.

6.- DEPENDENCIAS Y SOBREESPECIALIZACIÓN: COMPLEJO EQUILIBRADO DE TAREAS

En ocasiones vienen producidas en base a la tecnología empleada. La obtención de diversas máquinas o técnicas conllevan la alteración de las dinámicas y procesos condicionando el futuro del proyecto. En favor de la eficacia (confundida frecuentemente con fuerza o rapidez) se crean dependencias nuevas en cuanto a insumos, mayor gasto de energía y mayores riesgos de accidente.

Otras veces aparecen más por delegación grupal que por afán de liderazgo.
Es necesario para que exista una igualdad real y que funcione la convivencia, es preciso para ello, establecer una combinación equilibrada en el reparto de tareas comunes:
– creativas/rutinarias
– penosas/ligeras
– generales/especializadas
– intelectuales/físicas
– reproductivas/productivas
– de mucha responsabilidad/sin grandes repercusiones

7.- PROCESO DE TOMA DE DECISIONES

Muchas veces aparecen dificultades por los grados de responsabilidad o cuando las necesidades no afectan a todos por igual, o cuando no salen adelante los acuerdos, etc. Algunas claves para un proceso horizontal de toma de decisiones puede ser:
– que la capacidad de decisión sea proporcional a cómo te afecta ésta, en base a ello pueden acordarse diferentes métodos de toma de decisiones según la naturaleza de esta.
– que el orden del día de la asamblea este anunciado con anterioridad
– hacer una estimación del tiempo a emplear en cada punto para evitar marginar asuntos por falta de tiempo.
– las propuestas a la Asamblea han de estar suficientemente pensadas y concretadas previamente (en una ponencia escrita que pueda ser reflexionada por los demás) y desarrolladas (que, quien, cómo, dónde, cuándo, por qué, para qué), esto evita hacer perder tiempo a las demás personas con “ocurrencias”. No introducir “bombas de tiempo” en las asambleas, cuando se nos ilumina la bombilla y proponemos algo sin desarrollar con lo que la asamblea se pone a divagar.
– no forzar acuerdos, sobre todo si es porque se acaba el tiempo.
– no limitar la comunicación a las asambleas.
– las actas no sólo han de reflejar los acuerdos de forma clara y precisa, sino que se reflejen los procesos, los debates y las ideas rechazadas.
– figura del facilitador: su función es ayudar a la moderación, detectar problemas en el desarrollo de la asamblea y fomentar la participación.
– dinámicas de grupo: hay desde juegos que ayudan a relajarse y empatizar, hasta separaciones por grupos que trabajan temas y después se ponen en común de diversas formas, muy útiles cuando la asamblea es multitudinaria o hay muchos puntos a tratar.
– pizarra: para visualizar esquemas o análisis conjuntos como pros y contras.

8.- RELACIONES PERSONALES

Constituyen el verdadero talón de Aquiles de los proyectos. Podemos analizar los porqués entre los que se encuentran condicionamientos psicológicos que van desde el parto, el ser educados en la competitividad y carencias a la hora de detectar y cubrir necesidades. La experiencia dice que los conflictos más que resolverse simplemente se pueden gestionar y que lo único que suele ser realmente efectivo es prevenirlos. Unas de las dificultades más comunes tienen que ver con:
– 1º No ser capaces de identificar las necesidades reales, propias y colectivas (es muy frecuente llenar el vacío de una necesidad no cubierta con cosas ajenas a esta necesidad, como por ejemplo, estar triste y necesitar afecto, pero comer chocolate).
– 2º Tener claras cuáles son nuestras responsabilidades y no eludirlas, ni cargar con las responsabilidades ajenas.
– 3º Convertir el respeto en un pilar básico de las relaciones, empezando por el respeto a uno mismo y entendiendo respeto como aceptación y comprensión de los límites de cada persona, ya sean esenciales, circunstanciales o decididos.

Son necesarias muchas y diversas formas de comunicación, y que estas sean lo más directas posibles. Es importante no dejar que se acumulen cosas que nos han molestado, aunque suele ser perjudicial el tratarlas en caliente ya que no seremos plenamente conscientes de los porqués y lo transmitiremos de forma poco afectuosa.
Por último decir que la madurez de un colectivo empieza por la madurez personal de cada uno de sus componentes. Sin un trabajo personal de cada uno consigo mismo de autoconocimiento y autogestión emocional sólo se caminará de confusión en confusión y de conflicto en conflicto.

9.- EXTENSION DE LA AUTOGESTION

En principio cuantas más partes de nuestra actividad se colectivicen más coherente será nuestro proyectoy de más autonomía disfrutaremos, sin embargo, al principio puede que decidamos empezar centrándonos en una parcela.

Satisfacer necesidades implica producir, distribuir y consumir. Así vemos que hay cooperativas de producción o grupos de consumo y diferentes formas de organizar la relación entre ellas a nivel de pedidos y transportes. Se da la paradoja de que muchas iniciativas funcionan de forma autogestionada de puertas para adentro y luego compiten como una empresa más en el mercado, más por supervivencia que por deseo. Es necesario cerrar el ciclo económico.

10.- FEDERARSE

Sabemos que la unión hace la fuerza y hace posible la sinergia, pero para ello es preciso una afinidad en los principios básicos y tener tiempo y energía suficiente. Sobre todo mientras se crean los acuerdos hay que dedicarle tiempo. Desde nuestra experiencia es mejor que el proyecto esté mínimamente creado y en funcionamiento antes de federarse pues si no se crean dependencias indeseadas y con frecuencia se crean federaciones fantasmas compuestas sólo de gente que quiere iniciar un proyecto.

Las Federaciones, como cualquier tipo de coordinadoras, pueden convertirse en ocasiones en instrumentos del ego de determinados individuos o de manipulación política de ciertos grupos para imponer su línea de pensamiento o sus intereses económicos de manera más o menos disimulada. Hay que apostar por el apoyo mutuo y no por la ingenuidad de los supuestos «regalos» sobre todo si no se tiene tiempo para participar y sólo se va a «dejar hacer».

11.- LA AYUDA A PERSONAS CON NECESIDADES ESPECIALES

Un proyecto autogestionado no es una ONG. Es frecuente en nuestros ambientes sentirse en la obligación «moral» de ayudar a los demás. Sin embargo, hay que decir que la ayuda determinadas personas constituye un proyecto en sí mismo e incluso no está exenta de necesitar conocimientos profesionales (psicología, pedagogía, derecho…).

12.- LOS CAMBIOS

Los proyectos evolucionan como las personas que los forman. Sin embargo cuando los cambios propuestos afectan a pilares básicos de los proyectos debe existir un consenso y un derecho a veto respecto del pacto fundacional por el que se ha trabajado hora a hora a veces durante muchos años. Por esto si realmente un grupo de gente -mayoritaria o no- ha dejado de creer en esas bases consensuadas por la razón que sea no debería tener problema en cambiar de nombre su proyecto o incluso crear otro nuevo más allá de la negociación por el reparto de los medios de producción que se hayan conseguido hasta esa fecha.

13.- LA ENTRADA Y SALIDA DE MIEMBROS

Este es un tema de lo más delicado porque la principal riqueza de un proyecto son las personas que lo forman. La persona tiene derecho a decidir con quien quiere trabajar día a día y con quien no por lo que la entrada de nuevos miembros ha de ser plenamente consensuada evitando al máximo los amiguismos. Los criterios de entrada han de estar previamente acordados.

Contra la voluntad de la persona afectada no debe producirse la baja salvo en casos de fuerza mayor (corrupción, agresiones graves, etc.). La salida de miembros, salvo la de iniciativa voluntaria, suele ser un grave conflicto en las organizaciones por lo que debe estar muy claro en las garantías estatutarias en que situaciones se puede producir esta salida y haber también consenso.

Qoliya y JA
Valladolid, 2013