CARTA DESDE VILLABONA

Aquí, como en la mayoría de las cárceles de este puto estado, cualquier tipo de movilización o reivindicación se ve truncada por la falta de apoyo por parte de l*s compañer*s, y es que la gente ha perdido los papeles por completo. Los principios se han visto reventados por ciertas drogas, y eso, como bien sabéis, es lo que está pasando con el 98% del personal. La gente, mientras haya «mandanga», traga lo que le echen.

Es más, a los carceleros apenas se les ve actuar. El control se limita a las nuevas tecnologías penitenciarias, cuya principal arma de represión es la super-tolerancia de drogas que anulen a la gente.

Hay muchas cosas que no marchan bien en esta cárcel (es la única que conozco por suerte), y lo que más me jode es que la gente se queja de boca, pero no actúa para intentar atajar los problemas más serios.

Hace poco hubo una protesta general con quema de enseres del talego, roces por las ventanas, patadas en las puertas y todo lo que fuese llamar la atención. ¿El motivo?, pues que habían apagado las luces y la fuerza de la televisión a las doce de las noche.

Os juro que pasé vergüenza ajena, pues las consecuencias fueron diez tíos dispersados o otras cárceles y quince para aislamiento. Los habían controlado por las cámaras.
Os digo que pasé vergüenza ajena, pues la gente montó una del copón por lo que yo considero una tontería.

Hay cosas de muchísima más prioridad para protestar e intentar cambiar, como pueden ser:

– Alimentación mala e insuficiente.
– Negligencias médicas y pésimos tratamientos de ciertas enfermedades (neumonías, tuberculosis, no aplicación del art. 60 para terminales de SIDA, etc.).
– Ineficacia de los equipos de observación y tratamiento (te puedes tirar meses solicitando verlos y te puedes sentar a esperar).
– Desocupación de la mayoría de los presos. Hay 1.500 personas aquí, de las cuales unas 90 ó 100 acuden a talleres productivos o de formación laboral.
– Imposibilidad de realizar actividades en el área cultural y deportiva (en los dos años largos que lleva esto abierto, sólo se ha utilizado dos veces el salón de actos, y fue una vez para una misa de la Merced en la cual estaban todos los peces gordos de asuntos penitenciarios de aquí y de Madrid, además de la TV, a los cuales se les enseñó diversas instalaciones que decían que utilizábamos los presos, como el cine, el salón de actos, la biblioteca; sitios que siguen estando prácticamente vetados para la mayoría de nosotros). Y la otra vez fue para una obra de teatro realizada por nosotros, también con motivo de la festividad de la Merced.
Encima de todo lo que os digo, el 60 ó 70% de la gente de los diez módulos existentes carece de destino u otra actividad que les alivie las horas muertas y de paso que les pueda adelantar la redención, la salida de este pozo.

Ya veis como está el panorama, y la gente protestando por una gilipollez como la de la luz y la TV; pero bueno, es comprensible, pues aunque es triste decirlo, sus intoxicadas cabezas no les dan para más, pues temen que si se empieza a reivindicar, el régimen interior se endurezca y les tengan a palo seco sin permisos (pues se inventarían sanciones) y les cierren un poco el grifo de la heroína.

E. Rodríguez

C. P. Villabona