EDITORIALES. ALGUNAS EXPERIENCIAS EN NUESTRO ENTORNO

A continuación incluimos varias entrevistas con algunos colectivos editoriales que, a falta de una definición más precisa, hemos denominado de «nuestro entorno». Entre las muchas experiencias existentes hemos optado (sin desmerecer en absoluto al resto) por cuatro proyectos de pequeña dimensión, que creemos que son representativos de lo que en general podemos encontrar, tanto a nivel de contenidos como de estructura organizativa.

CUESTIONARIO

– 1. Haced una presentación de vuestro colectivo, de sus objetivos, forma de funcionamiento (estructura, organización) y valorad la trayectoria llevada hasta el momento.
– 2. ¿Qué es para vosotros la edición alternativa y en qué medida se diferencia de la comercial? Más allá de diferencias de tamaño, de orientación, etc. en muchos casos también existen muchas similitudes con editoriales comerciales (trabajo asalariado-cooperativo, títulos…)
– 3. ¿Cuál es vuestra valoración del panorama actual de la edición alternativa?
– 4. ¿Cómo sobrevive un proyecto de esta naturaleza?
– 5. Según algunas reflexiones críticas apenas se elabora teoría desde el propio «movimiento», en el que existe en general mucha confusión y un bajo nivel de formación. Por otro lado, se edita mucho, en gran medida de «clásicos» (una referencia continua), traducciones o de una minoría de autores actuales que son referenciales (o algunos casos «estrella»). ¿Qué opináis al respecto?
– 6. Mirando en perspectiva ¿qué temáticas o autores han sido predominantes en los últimos años? ¿Ha habido una coherencia o evolución y hasta qué punto ha estado condicionada por modas o coyunturas fugaces?
– 7. La distribución es un elemento fundamental para cualquier proyecto editorial. En el caso de iniciativas pequeñas, con escasas posibilidades económicas o con unos determinados planteamientos en cuanto a la filosofía editorial ¿cómo se plantea este aspecto y qué estrategias y canales se utilizan?
– 8. Como en otros muchos temas la presencia de Internet es un condicionante fundamental, no sólo en cuanto a las posibilidades de dar a conocer los materiales elaborados, sino incluso en lo referente a los propios canales de distribución. En este sentido, hay muchas pequeñas editoriales que cuelgan de forma gratuita (con diferentes fórmulas en cuanto a la cuestión de los derechos de autor) sus obras en la red, al margen de su difusión o no en formato papel. Esta cuestión afecta tanto a las formas tradicionales de distribución, como a su ámbito (que se hace universal) y a la propia estructura económica o social del proyecto. ¿Cómo valoráis esta cuestión?
– 9. ¿Existe o ha existido algún tipo de coordinación o de instancias de comunicación o debate entre diferentes editoriales alternativas? Si la respuesta es afirmativa ¿cuáles han sido los principales temas de discusión?

Bardo

1. Bardo es simplemente un colectivo editorial, con todo lo sencillo o complejo que esto pueda implicar. La idea fue naciendo en base a inquietudes que los diferentes miembros del colectivo teníamos y como una necesidad de cubrir un hueco (quizás un vacío que sólo nosotros veíamos) en cuanto a los libros y temáticas que se estaban abarcando. En un año hemos sacado 7 títulos, cosa que evidencia más o menos la necesidad esa de la que hablo. Todos habíamos participado en los últimos 15 años, pese a ser bastante jóvenes, en diferentes colectivos y proyectos que mantienen una cierta relación con la edición de libros (traducciones, fanzines, periódicos, distris, maquetación para otros proyectos, bibliotecas, etc.) y eso refleja igual el hecho de que no nos lleve demasiado tiempo empezar y acabar con un proyecto. Tenemos cierta autonomía al no depender de gente, ya que prácticamente hacemos todo nosotros. Aunque sí que hay un montón de amigos alrededor que siempre están ahí para ayudar con traducciones o para hacer de correo pirata y cosas de esas.

A nivel de estructura y organización, también en este proyecto creemos bastante en la informalidad. Los plazos, ideas y capacidades nos las marcamos nosotros mismos, no son inmutables, y más o menos todos hacemos de todo (traducción, diseño, corrección, etc.), aunque, como en otras cosas, algunos siempre tienen más facilidad o más conocimiento en ciertos aspectos.

Como decía antes, un año es lo que llevamos, y esto para una editorial no es nada. Pero bueno, en este poco tiempo hemos sacado varios títulos, tenemos otros tantos en proceso, hemos hecho buenas relaciones con gente que no conocíamos, y de algunos títulos hasta hemos hecho reimpresiones. Es pronto para hacer una valoración, pero estamos a gusto y mientras así sea, seguiremos sacando cosas.

2. El término «edición alternativa» puede tener diferentes interpretaciones. Nuestro proyecto, más allá de las limitaciones de ser una editora de papeles con ideas en formato encuadernado, lo enmarcamos dentro de un proyecto revolucionario más amplio, en el que nos sentimos parte y en el que entran otros colectivos e individuos, que nos influencian y con los que compartimos, quienes se encuentran de un mismo lado de la barricada. Prefiero decir que es, además de alternativa, edición antiautoritaria.

Se diferencia de la edición comercial por el objetivo, y creo que ahí lo de «edición alternativa» puede ser ambiguo, lo nuestro es un objetivo revolucionario y no económico. Esto teniendo en cuenta que muchas editoriales alternativas realmente lo son, y lo dan todo por su proyecto. Es totalmente respetable y valioso lo que hacen, su trabajo, pero creo que hay una diferencia con nuestro proyecto. Nosotros no buscamos ningún tipo de beneficio personal, no es un proyecto de edición para autogestionar nuestra economía, ni una cooperativa. Pero igualmente creo que hay una diferencia importante entre como funciona una editorial y el tipo de títulos que sacan. Que una editorial sea alternativa no quiere decir que de por sí tenga que ser revolucionaria, ni tampoco que una editorial comercial tenga que editar solo best-sellers o cosas de esas. Es más, existen algunas editoriales semi-comerciales, más que nada en Francia e Inglaterra, que editan libros con temáticas y enfoques bastante similares a los nuestros. Luego hay otras editoriales que tienen un funcionamiento menos comercial (digo menos, porque igualmente sí que funcionan con distribución comercial, grandes cadenas de librerías, etc.) pero que los títulos no tienen nada que ver con lo que podríamos editar nosotros.

Lo que nosotros hacemos es lo que hemos hecho siempre en formato de fanzine o libreto: traducir, escribir, recopilar, etc. lo que creemos que tiene que ser difundido, pero en formato de libros.
Pero bueno, si me preguntas: «¿qué prefieres, una editorial comercial con buenos libros críticos o una alternativa con títulos que de críticos no tienen nada?», no sabría que responder.

3. Interesante pregunta. Hace unos 15 años más o menos solo existían Virus y unas pocas editoriales más. Ahora hay una verdadera explosión. Existen muchas editoriales pequeñas que han sacado bastantes cosas, muchas para mi interesantes y otras no tanto. No sé a qué se debe, pero creo que es algo que no se ha dado en ningún otro lugar. Y obviamente es positivo. Tanto porque hay muchísimas cosas interesantes que decir y publicar, como porque es una buena forma de acercar los libros a más gente.

4. Pues el nuestro sobrevive de diferentes maneras: gracias a la distribución no-comercial; a la aportación económica de amigos y amigas; a nuestra necesidad de que los libros vayan saliendo, sin importar lo vendibles o no que puedan llegar a ser y sin importar de dónde tengamos que sacar el dinero.

5. Bueno, creo que en parte estoy de acuerdo y en parte no. Sí que se elabora teoría pero quizás no tanto en formato libro. Y vuestra revista y otras publicaciones como la de Etcétera, y algunas más o menos intermitentes o recientemente extintas son prueba de ello. Pero en lo referente al formato libro, es verdad que se tira de traducciones y clásicos, y que cosas locales son pocas. No veo que de por sí sea un problema, pero refleja una ausencia. Y lo que sucede justamente cuando faltan «autores» -o anónimos-, títulos actuales y escritos en esta región, es que se llega a pensar que «el que sabe» y «más tiene para decir» es justamente aquel que más escribe, el que más desarrollada tiene esa capacidad de expresión, el que su nombre más se ve en portadas de libros y revistas, y del que hay que esperar que dé unas lineas o que señale por donde hay que ir, hacia dónde está el camino ese que las demás no podemos ver. La escritura y la crítica son cosas que se desarrollan con la práctica, la observación y la acción. No creo que sea bueno que de alguien que escribe mucho, simplemente por eso, se espere más que eso: que escriba. Todas deberíamos desarrollar esa capacidad, que no debe ser ajena a la realidad de nuestras luchas y de nuestras vidas.

Hay gente que opina que si bien antes sólo se hacían fotocopias y malas traducciones de textos varios, había debates más profundos. Yo creo que eso depende de la realidad de cada una y de sus ganas de crear esos espacios de debate.

6. No sé. Creo que siempre está bien que diferentes temas se retomen, que no se crea que porque «ya lo dijo tal libro» no haya que repetirlo. Internacional Situacionista, crítica a la sociedad tecnológica-industrial, experiencias desde la prisión, luchas por el territorio, la revolución del ’36, y sus personajes, grupos armados de los ’70, etc. Hay cosas que se han leído y releído, pero no veo que en sí sea malo. Siempre se pueden aportar visiones nuevas.

Las modas o coyunturas fugaces tampoco veo que sea algo tan malo si hablamos solo de libros. Creo que el problema es cuando estas modas afectan a las luchas. La lucha contra la dominación, y esto es algo que compartimos los de Bardo, es una, aunque desde muchos frentes.
7.Este es un tema importante y a veces espinoso. Nosotros, con este proyecto, apostamos por la distribución pequeña y directa, sin intermediarios, no-comercial. No hace falta ser un experto en economía para saber que un producto, mercantilizable -como pueden ser los libros-, se hace más caro cuantos más canales de distribución atraviese. Nosotros preferimos pasarlo directamente a quien lo va a vender, que suelen ser distris y librerías pequeñas, generalmente de gente que lo hace por las ideas y no para vivir de esto. No utilizamos ni ISBN ni su respectivo código de barras, lo que también dificultaría a la hora de distribuirlo a escala mayor. Pero, así como preferimos crear nuestros espacios, nuestros ateneos, nuestras publicaciones y nuestras bibliotecas, no veo el porqué haya que entrar en formas de clasificación que no son nuestras, y que -por más que muchas veces se diga lo contrario- el fin es de control y de mercado.

Creo que si queremos hacer algo para fortalecer a las pequeñas iniciativas de distribución, que a la vez nos apoyan a las pequeñas editoriales, es confiando en ellas. No veo la necesidad de entrar en «mercados» grandes. Y tampoco creo que la solución para que nuestros libros lleguen a más gente sea vendiéndolos el doble de caros en la FNAC. No descartamos meter alguna vez algunos libros en alguna de esas cadenas guays (que no diré nombres, claro) para que la gente los pueda robar.

8.Nosotros solemos subir nuestros libros a la web de la editorial al mismo tiempo que salen en papel. Creo que es una buena forma de que la gente los pueda descargar, leer o hacer lo que quiera con ellos. Algunos también en formato fanzine, para que quien quiera lo pueda reeditar. En el fondo de lo que se trata es de difundir el contenido. Además no tenemos copyright, ni copyleft, ni creative commons… invitamos a que la gente haga lo que quiera con los textos.

9. Hay coordinación respecto a dónde imprimir, dónde distribuir o para hacer presentaciones, y también, por ejemplo, respecto a qué programas utilizar para maquetar y cosas así, más técnicas. Intentamos coger libros publicados por otros proyectos y que nos parecen importantes, para distribuirlos juntos a los nuestros, especialmente cuando viajamos y hacemos presentaciones o participamos en encuentros de editoriales. Estamos en contacto con editoriales afines de otros países para ir informándonos respectivamente de textos interesantes que van saliendo.
De todas formas, las relaciones y los debates tienen casi siempre una forma «interna».

Tampoco aspiramos a ser ni empresarios ni académicos y, como muchísima otra gente, buscamos estar lo más lejos posible de dinámicas basadas en intereses derivados del ego o de la sed de ganancias.

Nota final:

Bueno, seguramente tenemos muchas diferencias con otras editoriales y proyectos de este tipo, pero en general hay respeto y admiración de nuestra parte por casi todas las que existen: Brulot, Pepitas, Klinamen, Muturreko, Hermanos Que­­ro, La Felguera, Anomía, Fuera del Círculo, Aldarull, Virus, etc.

Como amantes de la lectura y los libros críticos sólo podemos desear que estos proyectos, tanto los que han surgido en los últimos años como los más veteranos, sigan.

Nos gustaría que nuestro proyecto no esté vivo por inercia, o sea que si, por ejemplo, en un futuro no continúan las ganas o la necesidad del proyecto, ser capaces de dejar las cosas y no esclavizarnos alrededor de la editorial como si fuese una «marca» o una «identidad». Nos parece importante saber coger las cosas pero también dejarlas. Si lo vivimos como un proyecto político y revolucionario, pues tiene que predominar su utilidad desde ese punto de vista.

Catálogo Bardo

– Fuego a la pólvora. Guerra y guerrilla social en Irak (2009)
– Anna y las otras (2010) Coedición con Furia Apátrida
– Ejércitos en las calles. Algunas cuestiones en torno al informe «Urban Operations in the Year 2020» de la OTAN (2010)
– Patagonia petrolera, el desierto permanente. Marc Gavaldà y Hernán Scandizzo (2010)
– Errico Malatesta y la violencia revolucionaria – Alfredo M. Bonanno (2010)
– Refuzniks. Los que rehúsan a servir en la máquina de guerra israelí – Entrevistas de Martin Barzilai (2010)
– La ciencia socialista, religión de intelectuales, de Jan Vaclav Majaiski. (2010)
www.bardoediciones.net

Brulot

1. La editorial Brulot se gesta hace unos años por parte de cuatro personas dispersas por la península con la intención de crear un proyecto que le diese salida divulgativa a textos que considerásemos interesantes y oportunos. Una primera idea era la reedición de clásicos, pero esta quedó aparcada y nos centramos en la edición de libros que tienen como punto en común una crítica radical a distintos aspectos de nuestra realidad, desde una perspectiva anticapitalista y libertaria. Como hemos dicho, el colectivo de edición lo formamos individualidades que viven en distintos puntos (actualmente Córdoba, Granada, Hervás y Compostela) y que se coordinan para publicar y distribuir lo que vamos editando. Ese carácter de nuestro proyecto hace que sea difícil encontrar respuestas conjuntas a este cuestionario, ya que tenemos bastante autonomía a la hora de trabajar y enfocar nuestras historias.

Nuestra valoración es buena, ya que nuestros objetivos se están cumpliendo con creces y a nivel general nuestra propuesta ha tenido muy buena aceptación, aunque también hay una serie de dificultades aún no resueltas. Entre dichos objetivos más allá de la salida de textos pues se encuentra que estos sirvan para algo, y teniendo en cuenta la temática de lo editado, lo ha servido, al menos para abrir y desarrollar debates sobre sus contenidos a lo largo de toda la geografía.

2. La etiqueta «alternativo» es muy amplia y es difícil de distinguir de la edición comercial ya que ambas formas de editar y mover libros se mezclan en nuestras prácticas, y como decís, hay proyectos considerados alternativos que tienen una forma comercial de funcionar, como cualquier empresa. Delimitar el ámbito de la distribución alternativa se ha intentado muchas veces y no ha servido de mucho. Nosotros nos situamos entre los proyectos que funcionan de forma autogestionada y sin beneficio que utilizan puntualmente canales comerciales para difundir sus ediciones, aunque mayormente se apoyan en la red no-comercial del movimiento libertario. Brulot no contempla la idea de que alguno de nosotros pueda sacar beneficio del mismo. Tenemos una política de precios ajustados, duramente cubrimos nuestras ediciones para poder sacar nuevas tiradas, y de todas formas, la posibilidad de trabajadores liberados ni siquiera llegará a plantearse pues partimos de la base de no mezclar la difusión de material político con las necesidades materiales personales o el trabajo por los problemas y contradicciones que eso nos puede originar. Además, son los autores los que no ven ningún beneficio económico. En todo caso, somos respetuosos con aquellos proyectos que necesitan liberar gente para poder mantenerse si mantienen un trato fluido con nosotros y un mínimo de afinidad. Es algo comprensible por la envergadura de curro que algo así supone. Es preferible eso a aquellos otros que no le dan un mínimo de seriedad a lo que hacen e impiden que se consolide y tenga fortaleza la red de distribución de materiales anti-capitalistas (no pagando los libros por ejemplo), que es donde nosotros depositamos nuestros mayores esfuerzos, apoyando en la medida que podemos aquellos que colaboran de forma continua y con los que sentimos afinidad.

3. Pues pensamos que buena, pero eso no la salva de una serie de críticas. Hay bastantes colectivos editoriales a través de los cuales pueden encontrar salida textos y trabajos interesantes, además estos normalmente se editan con buena calidad en muchos de ellos y cuentan con más o menos buena distribución. Sobre este aspecto último nosotros no podemos quejarnos ya que consideramos que las tiradas de nuestros libros y la rapidez con la que se distribuyen es bastante aceptable. En este punto, un problema es la lentitud con la que se recupera el dinero invertido, aunque eso no es algo nuevo.

Problemas más de fondo podemos apuntar varios. Por un lado, la excesiva «virtualización» del mundo de la edición-distribución. Se ha creado una dependencia total de Internet (nosotros sabemos mucho de eso) y eso entre otras cosas trae consigo una falta de visibilidad de los proyectos en la calle. Se sustituye la presencia en la calle o locales por la tienda-web y eso tiene numerosos problemas, como la despersonalización de la comunicación, la creación de debates estériles y estúpidos, la alienación digital de los críticos de la alienación… Cuesta entender cómo una persona que anhela la libertad se pasa el día delante de una pantalla. Relacionado con esto, pues cierta atomización. Los colectivos normalmente van cada uno a su bola, no hay proyectos ni fines compartidos comunes a gran escala, e incluso se entra en cosas como la competencia o la crítica fácil y gratuita.

Nosotros por nuestra parte intentamos hacer algo a la contra, estableciendo vínculos estables con colectivos afines y fomentando encuentros personales, charlas y grupos de debate al hilo de nuestros libros, algo que también le debemos a nuestros autores y a los colectivos-individualidades que les han dado cobijo. Algunos de nuestros libros han sido una buena excusa para establecer relaciones muy fructíferas que han generado otras historias.

4. A base de una actividad diaria invisible y solitaria que desarrollan también otros muchos, trabajo que escapa al espectáculo de lo revolucionario pues no se trata de «aparecer» de vez en cuando en tal y cual evento o asamblea, sino de la constancia que te supone atender algo así a diario. La experiencia con la que alguno de nosotros contaba en el terreno de la distribución también ha ayudado, y la seriedad de algunas distris con las que trabajamos más aún. En todo caso, nuestro proyecto es pequeño y no supone un gran «sacrificio» para ninguno de nosotros. Una respuesta romántica puede ser pues el experimentar dicha dedicación como una de nuestras pequeñas subversiones cotidianas, el reproducir a pequeña escala lo que nos gustaria fuese general (huir de lo impuesto por el Estado-Capital, establecer formas de relacionarnos libres y autónomas, el escapar de las formas mercantilizadas de nuestras acciones diarias…)

Eso sí, tenemos que decir que la distancia y la dependencia de Internet es un problema que hace que algunas veces nuestro proyecto se tambalee, pues se hace difícil armonizar nuestros ritmos particulares, coordinar ciertas tareas y sobre todo, el enriquecerse personalmente cuando no te ves la cara asiduamente.

5. Nosotros hemos alimentado esa crítica en diversas ocasiones, por ejemplo a través de nuestras notas de editorial. El problema no es solamente la falta de formación o de elaboración de «teoría», que tampoco se debe de glorificar, sino la dependencia de especialistas a sueldo de aquellas instituciones a las que criticamos a la hora de elaborar y de dotar de contenido cualquier lucha, por ejemplo, en el terreno del ecologismo, la anti-psiquiatría o de las luchas contra la nocividad urbana, que por ejemplo genera una incapacidad dialéctica vergonzante. Obligados a hablar su lenguaje, estamos ya en su terreno. Si la práctica no está llena de contenido es complicado mostrar un mínimo de seriedad ante los demás, y es ese uno de los motivos por lo que la poca gente que lo conoce considera el movimiento libertario más un juego de inmaduros que otra cosa. Falta integridad y una verdadera asimilación de valores como la libertad, el respeto o el apoyo mutuo.

Por un lado, en condiciones ideales deben ser las propias experiencias locales de lucha las que generen la necesidad de la teoría y la información y, después, que haya gente dispuesta a elaborarla. Nuestro proyecto aquí está abierto a dar la plataforma necesaria para la edición y distribución de unos materiales que deberían de servir para ayudar a conocer los mismos problemas y orientar las mismas luchas en otros lugares. Por el otro lado, es necesaria la elaboración de materiales que nos ayuden a comprender la realidad que nos rodea desde una óptica que escape al pensamiento único, pero tales libros de teoría, en los que hasta ahora hemos puesto nuestro esfuerzo, no son nada si no generan debate, aplicaciones, encuentros y complicidades.

Respecto a las ediciones. Todo lo que se edite normalmente está bien, es la gente la que decidirá si le interesa o no tal o cuál libro. El recuperar «clásicos» perdidos y volver a imprimirlos es bueno simplemente por el hecho de que no se hundan en el olvido. Hay que reivindicar la tradición anticapitalista frente a un mundo intelectual y cultural que la ha negado y hecho invisible. De alguna forma, hay que construir nuestra propia memoria porque la han destrozado. Y no tener memoria equivale a no saber ni siquiera quién eres. Hace un siglo la gente que se lanzaba a una huelga o a colectivizar el campo no necesitaba teoría porque tenía referentes inmediatos en su comunidad que le hacían comprender lo natural e importante de su acción. Hoy día no tenemos otra que construir y rebuscar nuestros propios referentes, pues no existe la comunidad y hay poco vínculo entre nuestras generaciones y las pasadas. Los libros de historia ayudan.

Respecto a los autores «referenciales» siempre los ha habido y parece algo inevitable, bien porque realmente son autores útiles o interesantes de leer (que han sabido «gustar»), bien porque el mundo «alternativo» no deja de reproducir a pequeña escala lo que se da fuera, y también parece necesitar «estrellas» a las que seguir. Pero ese problema, que algunos de nosotros hemos reflexionado bastante, ya que hemos editado algunos autores muy conocidos, es más de la gente que de las editoriales. Siempre nos acordamos del caso de Guy Debord hace años. Todo el mundo tenía sus libros en las estanterías pero casi nadie lo leía o lo entendía (admitirlo era algo así como la vergüenza de admitir que comes atún en ciertos ambientes), se vendía «La sociedad del espectáculo» como churros, sin generar casi nada de debate ni desarrollo o aplicación de su crítica a posteriori. Era la crítica del espectáculo convertida en espectáculo. En lo que una editorial no debe caer es en elegir los contenidos que edita en función del nombre de su autor, aunque lamentablemente sabemos que ocurre, quizás porque influye mucho a la hora de darle salida a lo editado o de conseguir una mejor «fama» del proyecto. En nuestro caso ha sido más fruto de la casualidad que otra cosa, aunque los que repiten es porque han quedado contentos del trato recibido y del trabajo realizado.

6. El libro debería de ser un medio con el que establecer un diálogo de igual a igual, que despierte, como hace una conversación en un momento dado, la reflexión sobre algo en lo que no se había caído, o que sirva para entender y afrontar las situaciones en las que nos encontramos. Resulta curioso que precisamente porque ahora todos tenemos acceso a las nuevas tecnologías se puede masificar el mundo de la edición-distribución alternativa con textos contra la dominación tecnológica o industrial. Es una entre tantas contradicciones a las que no escapa este mundillo (de las que no escapa cualquiera de nuestras vidas). Ese acceso ha sido determinante para que se edite mucho y bien. Pero hay que tener cuidado porque las editoriales comerciales ya saben que venden más por la apariencia bonita de sus libros que por el contenido de los mismos, y de eso también hay en nuestro mundillo. Algunos recordamos el trabajo que costaba editar algo hace quince años, y lo poco que se editaba se valoraba de una forma muy especial (pasaba parecido con la música hc-punk), un «halo» que se ha perdido con la masificación, que inevitablemente ha conllevado cierta mercantilización de los materiales.

Hay moda fugaz, por supuesto, pero nuestra experiencia por ejemplo en las presentaciones de nuestros libros o en los pedidos que nos llegan nos muestra que hay gente -y bastante fuera de este gueto- realmente interesada en temas como la educación de los niños, la historia, el mundo rural o la agricultura ecológica porque son preocupaciones que forman parte de sus vidas. Como hemos dicho, lo importante de los mismos ha sido crear esas conexiones, esos encuentros, y muchas personas hallamos en estos libros ayuda a la hora de comprender nuestra realidad y orientaciones incluso cuando se está tomando una serie de decisiones. Lo importante es que no se haga una lectura doctrinal de los mismos, y que sea crítica. El libro no es en sí peligroso para lo establecido, sino la lectura que se haga del mismo.

También hay que decir que el enriquecimiento es mutuo. Algunos de nuestros autores, con los que tenemos un trato más continuo, nos consta que se enriquecen constantemente y modifican sus posiciones haciéndolas evolucionar gracias a dichos intercambios o las lecturas críticas que algunos hacemos de sus textos. El problema es que dicha evolución se restringe a círculos muy limitados y debería de ser más extendida.

7. Nuestro caso, aunque algunos libros que hemos editado tienen una tirada que ni de lejos imaginábamos, somos un proyecto pequeño y modesto, que solamente aspira a editar aquello que nos guste y consideremos como se ha dicho útil. No deja de ser filosofía «do it yourself». Nosotros la distribución la tenemos dividida por zonas y en cada una de ellas hay algunas distribuidoras y librerías que nos mueven más al por mayor, y que combinamos con otras distris o locales que mueven a baja escala. A través de nuestra web y el email también distribuimos y lo atendemos por turnos.

Brulot no es una distribuidora, sólo editora, aunque algunos de nosotros mueven material por su cuenta o en proyectos paralelos.
Los canales son los habituales, aunque también se ha intentado romper un poco con esto, llevando los libros a librerías de barrio, donándolos en bibliotecas públicas o universidades, y también han sido importantes los autores, pues ellos mueven una notable cantidad de libros en sus charlas y presentaciones.

8. Sobre algunos efectos negativos de Internet ya hablamos arriba. El colgar textos en la web para darles difusión gratuita es algo que a todos nos parece bien porque ya hemos dicho que el objetivo fundamental de nuestro proyecto es divulgativo. No vemos lo incompatible del asunto. Nosotros tiramos libros en función de la demanda, el riesgo económico existe pero es mínimo. Y siempre hay gente que prefiere leer en un libro a hacerlo en una pantalla o en papeles impresos. Ya que estamos, decir que algunos de nuestros libros pronto se podrán descargar en formato pdf desde nuestra web.

9. A lo largo de los últimos 12 o 13 años eso se ha intentado en algunas ocasiones pero no creemos que se haya mantenido o llevado a cabo de forma continuada. Nosotros a nivel formal no hemos mantenido debate con otras editoriales, aunque a nivel informal siempre surge algo, normalmente relacionado con la cuestión de las formas, como precios, o colaboraciones o boicots a tal o cual proyecto. Estos debates son mínimos eso sí. Nosotros preferimos los debates sobre los contenidos de lo que se edita al debate sobre cómo se edita y distribuye, porque cada cual puede enfocar su movida como quiera siempre y cuando no perjudique a los demás.

Catálogo de Brulot
– El irresponsable.
Pedro García Olivo (2007)
– Desde abajo y desde afuera. Proyectiles. Miguel Amorós (2007)
– Naturaleza, Ruralidad y Civilización.
Félix Rodrigo Mora (2008)
­- El educador mercenario
Pedro García Olivo (2009)
– Sociología, estatismo y dominación social.
Juanma Agulles (2010)
– Seis estudios.
Félix Rodrigo Mora (2010)

Muturreko burutazioak

1. Muturreko burutazioak es un pequeño impulso editorial tras el que se encuentran un par de viejos militantes de la corriente autónoma vasca, y algún que otro cómplice. Comenzamos como tal en el 2000 provenientes de otras experiencias editoriales y compaginando este y otros proyectos. El propósito inicial era continuar con algunas de las propuestas que se habían quedado en el cajón durante los años anteriores, aunque con el paso del tiempo hemos ido adquiriendo un perfil propio impulsando las reflexiones de carácter antindustrial y las recensiones históricas que recalcan y se asientan sobre el protagonismo de los sectores sociales en movilización.

2. La edición alternativa debiera constituir un modo distinto de impulsar la publicación, yendo más allá de afirmarse en una línea ideológica anti para superar con su práctica las rutinas de la industria editorial. La edición independiente mima la relación con el/la autor y la promoción de sus novedades, así como cuida a la exigua red de librerías independientes. Además de este aspecto, la edición alternativa debiera mostrar un exquisito cuidado en reflejar en sus precios y canales de difusión prioritarios su opción política. Por otro lado, la edición de cada texto debiera constituirse en un acontecimiento político por su aportación al debate o las luchas en curso.

3. La edición alternativa actual, procedente mayormente del impulso de una nueva generación editora que arranca en la década de los noventa, reproduce hoy en día muchas de las rutinas editoriales cuyo rechazo constituyó su origen. Para mantener la «marca» sobre la mesa de novedades o para justificar el propio proyecto en el que se participa se publican demasiadas referencias, inasumibles en número para una escena política muy adelgazada. En el último año, la eclosión de la edición digital y sus bajos precios y tiradas ha facilitado la irrupción en formato libro de textos menores que debieran haber continuado como libelos, lo que ha agravado la sobreproducción que ya existía. Las mesas de los colectivos se han inundado así de referencias con escaso interés, que impiden que se pueda dar el espacio que se merece a nuevas propuestas teniendo en cuenta también que el fondo general editado por las casas alternativas ha ido creciendo durante estos últimos años. Además de este fenómeno de apilamiento, la falta de agilidad del circuito militante agrava la posibilidad de acceso a las nuevas propuestas.

4. Nosotros en concreto nacimos con conciencia de ser un proyecto deficitario aunque hemos conseguido con el paso de una década la solvencia necesaria para mantenernos. De todos modos, sin la existencia de una red alternativa de distribuidoras, locales y colectivos, la persistencia de Muturreko ni sería posible ni tendría sentido político.

5. El recurso a los clásicos o los textos importados son alguna de las rutinas editoriales más implantadas en la actualidad, que las más de las veces muestra la falta de ideas en las editoriales. Por otro lado, en la recepción de los libros, un factor de acercamiento siempre ha sido que el/la autor/a sea conocido para el/la lector/a. Este hecho ha propiciado la aparición de demasiadas referencias muy similares que empobrecen la escena. La incontinencia de algunos autores referenciales junto con un ambiente militante pobre en reflexiones propias ha producido que en los últimos tiempos pocos puedan opinar de casi todo, cuestión de la que adolecen también revistas y webs. Por otro lado, el exceso de formación universitaria ha hecho que mamotretos ininteligibles se cuelen en el circuito militante. La cuestión puede no estar tanto en la formación, como en la madurez política de quienes integran los movimientos para generar reflexiones o recensiones que superen la inmediatez o la consigna o por el contrario traten de imitar patéticamente el tocho académico.

6. La producción editorial está condicionada por la oportunidad y eso hace que algunas referencias impactantes en su momento puedan parecer más tarde desfasadas y frívolas. Pero eso no quita para que, analizando el fondo editorial, se detecte también el sometimiento a las modas en versión izquierdista o anti. Así, siguiendo el trayecto desde el movimiento antiglob al actual decrecentismo que marca la década 2000-2010, se puede observar cómo algunos proyectos han girado sobre los temas estrellas de la izquierdilla o han bailado al son de los «40 Radikales». Pero también, por el contrario, hay propuestas con las que tenemos conocidas distancias que han apostado por una línea política, coherente aunque para nuestra opción, errónea. En fin, lo que es cierto es que cuando acudes a citas anuales como los Encuentros del libro anarquista, puedes constatar cuáles son las modas predominantes que marcan el año y cómo algunos otros temas han caído en desgracia, sin que conste motivo político o reflexión colectiva para ello.

7. Además de las estrategias propias de la edición independiente (venta y promoción directa, etc.) la diversificación en las distribuidoras alternativas (que ante el aluvión de referencias han especializado su fondo) puede ser una de las mejoras estrategias actuales sobre todo si se dan cauces para la complicidad entre las distris especializadas y las editoriales de orientación muy definida. No obstante la progresiva conversión de los antiguos canales de distribución en casas productoras de su propio material, dificulta ese establecimiento de relaciones, lo que se agrava al unirse este hecho con la poca longevidad habitual de las pequeñas distris.

8. Llamar universal al alcance de internet es sobrevalorar tanto a los terrícolas como por fortuna al alcance de la dominación tecnológica. Pero en breve la irrupción de nuevos gadgets como el libro electrónico será un hecho de masas en el primer mundo que impondrá a las casas alternativas su presencia en el formato digital, lo que complicará esquemas actuales sobre la accesibilidad, derivados del binomio internet-copyleft, o relacionados con el libro de papel como objeto y finalidad del esfuerzo editorial. Es una cuestión a la que hay que prestar suma atención porque está cambiando significativamente y no podemos quedarnos anclados por mor de la difusión en un formato concreto o en debates recientes pero desfasados. No obstante a nosotros lo que nos preocupa es cómo contribuir al debate en los movimientos mediante nuestros escasos textos y cómo convertirlos en acontecimiento político.

9. Desde el fallido intento de Altediciones en 2002 se han sucedido encuentros de editoriales en espacios como las Ferias o Encuentros del libro anarquistas, pero que conozcamos nada que supere el intercambio de experiencias y pareceres. Aquello fue un intento que se generó a partir de la estabilización de una nueva generación de editoriales y auspiciado por los cambios tecnológicos que llegaban con la generalización del acceso a la web, y fracasó por la heterogeneidad de los proyectos albergados bajo la denominación «alternativa». La próxima hegemonía de los nuevos gadgets y sistemas de impresión pueden ser el acicate para un nuevo intento de convergencia de los esfuerzos editoriales del conjunto del espectro alternativo o, por el contrario, la oportunidad de afianzar caminos diferenciados y larvar nuevas complicidades entre proyectos con una mayor afinidad política y por consiguiente también editorial.

CATALOGO DE MUTURREKO BURUTAZIOAK

– Un terrorismo en busca de dos autores. EdN, I.S., Ludd, Cesarano, Sanguinetti, Debord, Insurrezione, Ghisleni, D’Este (1999)
– Comunicados de la prisión de Segovia. Grupos Autónomos (2000)
– Entremuros.
Xavier Cañadas Gascón (2000)
– Rapto en París. GARI (2000)
– La sinrazón en las ciencias, los oficios y las artes. Encyclopédie des Nuisances (2000)
– Ai Ferri Corti / Etziok Bueltarik (2001)
– Apología por la Insurrección Argelina. Jaime Semprun (2002)
– Dos Victorias de la Burguesía, dos (1931-1980), (edición facsímil)
(2003)
– Los Progresos de la Domesticación. René Riesel (2003)
– Industria gizartea eta haren geroa. Ted Kaczynski (2003)
– Las Armas de la Crítica.
Miguel Amorós (2004)
– Vivir en el Alambre. Ramón Germinal (2005)
– Diálogos sobre la Culminación de los nuevos tiempos.
Jaime Semprun (2006)
– Durruti en el laberinto.
Miguel Amorós (2007)
– Las Ilusiones Renovables.
Amigos de Ludd (2007)
– Los Situacionistas y la Anarquía. Miguel Amorós (2008)
– El Manto de Medea.
Guy Bernelas (2008)
– Los Pulsos de la Intransigencia.
Jtxo Estebaranz (2008)
– Antología de textos de Los Amigos de Ludd. Amigos de Ludd (2009)

Utopía Libertaria

1. El proyecto editorial tiene varios años y varios intentos previos. En una primera etapa con el sello Altamira, y a veces en coedición con Nordan de Uruguay, sacamos algunos títulos, como Dios y el Estado, El anarquismo de Guerin, y el Lenguaje libertario de Christian Ferrer.

«Utopía libertaria» se concibió en la Argentina agitada del año 2002. En el 2003 se concretó la aparición de los dos primeros títulos de la colección, con la reedición de Dios y el Estado y El anarquismo. Los iniciadores del proyecto proveníamos del grupo editor de la revista UTOPÍA, que se editó en Buenos Aires de los 80. Todos los integrantes del grupo editor veníamos con una -corta o larga según los casos- militancia previa en el anarquismo y la mayor parte nos conocimos de los denominados y efímeros Grupos de Autogestión de los finales de los 70 y comienzos de los 80. Quien era además diseñador de la revista, Cutral, fallecido hace pocos años, fue quien hizo el diseño de la colección, tal y como -con ligeros cambios- se mantiene aún.

A la inversa de lo tradicio­nalmente conocido (esto es que una determinada editorial tenga varias colecciones que la integran) Utopía Libertaria, como lo dicen las solapas de todos los ejemplares, es una colección compartida transversalmente por varios grupos libertarios y cada uno posee su propio sello editorial. Por el momento estas editoriales son cuatro: el sello TUPAC (de la Biblioteca José Ingenieros), Reconstruir (de la Federación Libertaria Argentina), Terramar y Libros de Anarres. Además se han realizado y realizan coediciones con La Malatesta de Madrid y Tierra de Fuego de Canarias.

2. Es difícil establecer un parámetro certero para distinguir una edición alternativa de una comercial ya que cualquiera que elijamos casi siempre puede ser objetado en uno o más aspectos. Un parámetro posible es la temática elegida, en este caso el anarquismo en toda su diversidad, en este caso, Utopía libertaria lo sería, pero pueden rastrearse ejemplos totalmente comerciales como muchas de las distintas ediciones que privilegiaban el tema en la España de los 70. Otro parámetro posible es el mayor o menor carácter artesanal de las ediciones y su mayor o menor vinculación con los circuitos comerciales tradicionales, en este caso Utopía libertaria no lo sería porque su impresión es la del libro cuidado, con trabajo de edición e impresión en imprenta industrial y porque, además, utilizamos circuitos comerciales. Otro puede ser el relacionado con el tipo de restricción a la reproducción de lo editado. Hay editoriales que adoptan el copyleft en lugar del copyright lo que en general no permite la reproducción con fines comerciales. Nosotros optamos por la libre difusión y la libre reproducción en el sentido más amplio y para mayores precisiones se puede ver el ítem 8.

3. En la Argentina existe un importante movimiento alrededor del libro independiente nucleado en la FLIA, la Feria del Libro Independiente y Autogestiva (o Alternativo según se quiera). Pero en los últimos años se ha notado un estancamiento en la presencia de los libros y un crecimiento permanente de mesas o stands que representan otros productos alternativos no relacionados directamente con el objeto central de la Feria, esto es hay mayor espacio concedido a productos artesanales, remeras, tejidos, arte, comidas, etc., que a los propios libros. Por otra parte la alternatividad de muchos de los libros que se presentan está más relacionada con el aspecto estético, como artesanía, que con la propia temática y esto es particularmente visible en las ediciones de poesía que son las predominantes y en muchas ocasiones del propio autor.

4. Ya que dos de los integrantes del grupo original eran libreros, la plataforma económica inicial fue la posibilidad de ofrecer los libros en las respectivas librerías, dándoles preferencia en atención y exhibición respecto a los de otras editoriales. Luego se sumó la venta directa en los locales tanto de la Biblioteca, como de la FLA, y en los distintos y numerosos puestos de venta de diferentes grupos de compañeros militantes, tanto en la Argentina y en el exterior, con lo que se logran los objetivos de difundir y al mismo tiempo contribuir al autofinanciamiento de cada grupo. También se realiza una distribución a nivel nacional por medio de distribuidores comerciales, que aunque no es significativa desde el punto de vista económico, permite la llegada de los libros a librerías y público no alcanzables por otros medios.

5. En la colección en los hechos, y no porque haya habido una planificación especifica, hay una alternancia entre autores clásicos y autores nuevos, estos últimos ciertamente en general alrededor de nuevas visiones sobre temas históricos o nuevas investigaciones sobre hechos pasados. Efectivamente nos faltan textos sobre elaboraciones teóricas nuevas, pero eso parece decirnos algo también sobre el estado actual del movimiento

6. Predominan los autores anarquistas clásicos y la mayor parte de los autores actuales se ha enfocado, como lo dijimos en la respuesta anterior, en nuevas perspectivas sobre hechos del anarquismo histórico. De ninguna manera la temática de los libros ha estado ni está condicionada por la coyuntura o la moda.

8. En la colección, tratando de mantener cierta coherencia, hemos adoptado una fórmula que denominamos Anticopyright y que dice, parafraseando la fórmula tradicional, «La reproducción de este libro, a través de medios ópticos, electrónicos, químicos, fotográficos o de fotocopias, está permitida y alentada por los editores», es decir que no está restringida ni siquiera su reproducción con fines de lucro. Para facilitar esta reproducción libre tenemos los pdf de todos los títulos colgados en Internet, para que quien quiera y en cualquier sitio, pueda reproducir el libro tal cual, rehacerlo con otras características de diseño o tomar las partes que le parezcan más adecuadas. De hecho, y que nosotros conozcamos, ya han habido reproducciones de nuestros libros en los tres sentidos citados.

9. La colección está presente, principalmente a través de los compañeros y compañeras de la FLA y de algunos otros colectivos, en la Feria del Libro Independiente y Alternativo (o Autogestiva según se quiera) que se arma periódicamente en la ciudad de Buenos Aires y en otros puntos del país. En particular en la Feria realizada en la Fábrica recuperada IMPA, el 17 de agosto de 2009 se realizó un encuentro de editoriales sobre puntos tales como: contenidos, producción, distribución, marketing corporativo, ¿competencia o colaboración?

Catálogo de Utopía Libertaria

– La palabra como arma
Emma Goldman
– El ABC del comunismo libertario Alexander Berkman
– Contra los jueces Aníbal A. D’Auria
– Senderos de libertad
Félix García Moriyon
– Desobediencia civil y otros textos Henry David Thoreau
– Del socialismo utópico al anarquismo Félix García Moriyón
– El discurso de la servidumbre voluntaria Etienne de La Boétie
– Autogestión y anarsocindicalismo en la España revolucionaria Frank Mintz
– Historia del movimiento Makhnovista Piotr Archinov
– El principio federativo
Pierre Joseph Proudhon
– El anarquismo trashumante
Osvaldo Baigorria
– La moral anarquista Piotr Kropotkin
– El único y su propiedad Max Stirner
– El anarquismo individualista
Emile Armand
– El anarquismo frente al derecho Grupo de Estudio sobre el Anarquismo
– Anatol Gorelik. El anarquismo y la revolución rusa Frank Mintz
– Actualidad del anarquismo
Tomás Ibañez
– Malatesta Vernon Richards (comp)
– Los anarquistas en la crisis política española (1869-1939) José Peirats
– El amor libre Osvaldo Baigorria (comp)
– La voluntad del pueblo
Eduardo Colombo
– Bakunin: crítica y acción
Frank Mintz (comp)
– El lenguaje libertario
Christian Ferrer (comp)
– Surrealismo y anarquismo
Plinio Augusto Coelho (comp)
– ¿Qué es la propiedad?
Pierre Joseph Proudhon
– La alianza obrera Espartacus
Javier Benyo
– La FORA Diego Abad de Santillán
– La conquista del pan Piotr Kropotkin
– Dios y el Estado Mijail Bakunin
– Cabezas de tormenta Christian Ferrer
– El anarquismo Daniel Guerin
– Rosa Luxemburgo y la espontaneidad revolucionaria
Daniel Guerin
– Marxismo y anarquismo en la revolución rusa Arthur Lehning
– Kronstadt 1921 Paul Avrich
– Estatismo y anarquía Mijail Bakunin
– La utopía es posible Murray Bookchin y otros

http://www.quijotelibros.com.ar/anarres.htm