RESISTENCIA CONTRA EL TAV EN VAL DI SUSA – ITALIA

Val di Susa se encuentra en una zona alpina del noroeste de Italia. Desde comienzos de los 90 se desarrolla una importante lucha contra el proyecto de la Unión Europea de crear el «pasillo 5»: la conexión ferroviaria mÁs grande del Continente, que pretende unir Lisboa con Kiev, pasando bajo los Alpes y atravesando Val di Susa para unir Turín con Lyon. Según el proyecto, en el tramo italiano, a su paso por Val di Susa, la linea se introduce dos veces en la montaña -en Alpignano y Mompanter-, con dos túneles de 21 y 12 km. Luego, tras pasar Venaus, entra de nuevo en la montaña con un megatúnel de 53 km. que termina en Francia. El proyecto genera un enorme rechazo de la población, que además de los impactos paisajísticos, sociales, etc., teme que la excavación de los túneles libere al medioambiente el uranio y amianto presente en las montañas.

Cuando desde la Comunidad Europea se planeó el proyecto de TAV para Europa, en Italia se creó una agencia que presentó el Plan Necci a la compañía ferroviaria estatal y otras compañías privadas. Se trataba de un proyecto de red de 5.000 kms de línea férrea de alta velocidad en Italia. Era 1991 -al año siguiente comenzaron las obras de la línea Madrid-Sevilla para los fastos de la Expo-. Este mismo año se formó el embrión de lo que luego sería el movimiento contra el TAV, como respuesta a un congreso realizado por las empresas Lyons Club y Cofindustria FIAT. La prospección topográfica en Val de Susa para la línea Turín-Lyon no empezó hasta 1995.
Desde entonces, de 1996 a 1997, comenzaron a realizarse actos de sabotaje. En marzo de 1998 tres anarquistas (Edoardo Massari «Baleno» / «Edo», Soledad Rosas «Sole» y Silvano Palissero) fueron detenidos en su casa ocupada acusados de pertenecer a una organización eco-terrorista inventada por el juez Laudi y con el acostumbrado apoyo de los medios de comunicación que orquestaron la campaña mediática. Dada la naturaleza de sus ficticias actividades, se les sometió a celda de aislamiento. El día 20 Baleno apareció colgado en extrañas circunstancias. El caso recordó a much@s al de otro anarquista, Pino Pinelli en 1969, acusado de poner una bomba en una plaza y arrojado desde una ventana de una comisaría de Milán. El 11 de julio, la novia argentina de Baleno, Sole, bajo arresto domiciliario también aparecía ahorcada. Silvano, el único superviviente, fue juzgado: todas las acusaciones de pertenencia a banda eco-terrorista se desmoronaron, pero todavía tuvo que pagar 6 años y 5 meses por una acción cometida en un ayuntamiento.
En 1999 se crea el primer Comité, que además de posicionarse en contra del TAV cuestiona el modelo de desarrollo (capitalismo) y el futuro de la zona. El 29 de enero del 2001 se firmó el acuerdo franco-italiano para la construcción de la línea Lyon-Turín entre Chirac, Jospin y Aneto. Para entonces, los 25 alcaldes del valle ya se habían posicionado en contra del proyecto. Era el año de la cumbre de Génova y la policía estaba preparada para reventar cualquier protesta. La organización consiguió movilizar unas 8.000 personas en Turín, pero fueron contenidos con vallas metálicas por la policía en una plaza sin permitír su transcurso -francotiradores de la policía se situaron en los techos de las casas circundantes. La manifestación terminó con altercados.

Desde entonces la lucha de Val Susa se ha basado en movilizaciones masivas, tanto en las ciudades (núcleos adminitrativos y decisorios, como en zonas de obra o de acceso a ellas. Para ello se ha contado con un campamento fijo cercano a las obras que se inició en el 2000 y con acciones aisladas. La época más intensa de movilizaciónes transcurrió entre julio de 2002 y julio de 2003.

Se considera como primera movilización masiva del movimiento contra el TAV la del 31 de mayo de 2003, cuando 20.000 personas se manifestaron en el valle entre Borgone y Bussoleno. A esta le siguió otra de 30.000 (4 de junio del 2005) cuando el proyecto y las prospecciones ya se iniciaban, otra en Torino en diciembre y otra en Chamberi, al otro lado de la frontera (7-1-2006). El valle comenzó a experienciar una forma embrionaria de democracia directa.
A esto le siguieron nuevas movilizaciones donde la implicación general de toda la sociedad valsusina era patente. En una zona con una raigambre de resistencia, la imagen de los partisanos (la resistencia local contra la ocupación nazi) fue retomada por el pueblo entero para detener las excavadoras y a la policía que las protegía y con ella El Bella Ciao como himno de resistencia contra el TAV. Una versión decía: «Oh campesino mándales fuera / Bella Ciao Bella Ciao / que hay peligro de morir».

Entonces, la maquinaria autoritaria del Estado puso en práctica mecanismos de sobra conocidos por estos lares. A la fuerte militarización del valle le siguieron las políticas de salón, donde la legislación era alterada para que el gobierno pudiera realizar actividades que suponían un impacto medioambiental sin el consenso de los ayuntamientos y se dio inicio a una fuerte campaña mediática. Los medios de comunicación y la policía alegaron que se habían encontrado cartas bomba cerca de los lugares de prospección, octavillas incitando a la lucha armada, etc. L@s activistas fueron satanizad@s y presentad@s como terroristas. Esta propaganda fue utilizada por la policía para incrementar el acoso en el valle: la policía comenzó a identificar a cualquiera en la zona y a aplicar la excluyente y novedosa regla de no permitir el acceso al valle a nadie no censado en él. La represión en Turín se acrecentó también, pues esta ciudad fue elegida como sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero de 2006. L@s okupas y centro sociales, inmigrantes y l@s menos pudientes sufrieron las consecuencias.
La lucha antiTAV se hizo más dura a partir del 31 de octubre de 2005, día previsto para el comienzo de los sondeos en Mompantero. Los habitantes de Val di Susa realizaron bloqueos de calles y ferrocarriles, ocuparon tierras y en la «batalla del puente del Seghino» lograron bloquear el acceso de los carabinieri, que una vez más eran movilizados por miles para asegurar la implantación del proyecto en el valle. En las condiciones climáticas durísimas de esta zona alpina y corriendo serios riesgos físicos l@s activistas consiguieron frenar la embestida. La batalla del Seghino fue un golpe de moral para el movimiento contra el TAV, pero también supuso la escalada militar del valle y la posterior ocupación y alambrado de la zona.

Noviembre fue un mes de actividad frenética. Las manifestaciones contra la militarización de Val di Susa y contra el TAV se sucedieron cada semana. El sentir del valle continuó bajando hasta la ciudad de Turín, fusionándose con l@s allá disidentes. El 16 de noviembre hubo una huelga general que se repitió el 25 de noviembre, siendo secundada por 80.000 personas, bajo el lema «No Sandaggi E Militarizzazione» – «ni sondeos ni militarización»). La semana siguiente Venaus se declaraba «República Independiente». Esto duró una semana, hasta que la policía atacó de nuevo el 6 de diciembre, realizando un violento desalojo. En medio de la noche, por sorpresa, sus excavadoras comenzaron a retirar las barricadas y sus porras se cebaron con aquell@s que encontraban en su camino, ofrecieran o no alguna resistencia. Como consecuencia de la movilización policial, todo el acceso al valle fue bloqueado. A continuación se sucedieron huelgas espontáneas en las fábricas, el bloqueo de la autopista A32, de calles y de la línea ferroviaria Tur;in-Modena. El 8 de diciembre se convocó una nueva manifestación que volvió a «reconquistar» la zona.

La liberación de Venaus habría sido imposible sin la participación generalizada de la población, con tiras y aflojas constantes la pasma y un compromiso total. Se prácticaron métodos de resistencia activa pacífica contra la policía y se consiguió empujar a la policía a la que sólo le quedaba protegerse de la embestida popular. «Hoy por fin ha ganado Val di Susa, tod@s junt@s, tod@s l@s valsusin@s, sin profesionales, sin líderes, sin jefes».

Actualmente (finales de 2006) el gobierno italiano baraja tres posibilidades: abandonar el proyecto, continuar por Val Susa o trazar una ruta alternativa atravesando Val Sangone, el valle contiguo donde ya existen tres comités contra el tren de alta velocidad. Este último trazado también afectaría a Val Susa.