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Comunicado. 1-IX-03

Castilla y León alcanza los niveles más elevados de ozono desde el verano de 1996

Ecologistas en Acción pide una investigación epidemiológica para determinar la incidencia de la elevada contaminación en el aumento estival de los fallecimientos

Lunes 1ro de septiembre de 2003 - 318 lecturas


La «ola de calor» que ha recorrido Castilla y León a lo largo de este verano, el intenso tráfico rodado urbano e interurbano que soportan nuestras carreteras y ciudades y algunas centrales térmicas como la de Compostilla (León) han provocado que los niveles de contaminación atmosférica por ozono y otros contaminantes asociados se hayan disparado entre junio y agosto en toda la Comunidad, alcanzando su máximo desde 1996.

Con los datos disponibles, Ecologistas en Acción ha podido confirmar que al menos Ponferrada, Salamanca, Valladolid y Venta de Baños han rebasado el umbral de información a la población por ozono, establecido por la normativa española y europea en 180 ug/m3 (microgramos por metro cúbico) como promedio horario. La mayor parte de estas superaciones se produjeron los días 11 y 12 de julio en las ciudades de Ponferrada, Valladolid y Venta de Baños, donde se alcanzaron durante varias horas niveles de hasta 189, 184 y 192 ug/m3, respectivamente. Ávila se quedó en 179, Medina del Campo en 177 y Segovia en 174.

La superación de este umbral obliga a las autoridades autonómicas y municipales a advertir a las personas más sensibles a la contaminación atmosférica, tales como niños, ancianos o personas con problemas respiratorios, de que eviten cualquier esfuerzo físico y los ejercicios al aire libre. También deben informar sobre la previsión de evolución de la contaminación, las áreas afectadas y la duración del episodio. Esta advertencia se produjo el 11 de julio en Valladolid, pero no se reiteró en esta ciudad al día siguiente ni tuvo lugar en Ponferrada y Venta de Baños.

Tras la denuncia pública de esta grave negligencia por parte de Ecologistas en Acción, tanto el Ayuntamiento de Valladolid como la Junta de Castilla dejan de publicar datos de ozono desde finales de julio y hasta la fecha, por lo que no es posible precisar si la ola de calor vivida en la primera quincena de agosto (la más fuerte y prolongada del verano) se tradujo en nuevas y más extensas superaciones, con la excepción de la ciudad de Salamanca, donde el Ayuntamiento ha confirmado que el 12 de agosto se alcanzaron 181 ug/m3.

Ecologistas en Acción recuerda que las autoridades locales y autonómicas están obligadas legalmente tanto a publicar los datos horarios y diarios sobre la contaminación atmosférica como a advertir a la población de que se proteja ante el riesgo de superación del umbral de información a la población. Éticamente, también deberían tomar medidas para evitar este tipo de situaciones, en particular la limitación del tráfico rodado y de la actividad de determinadas industrias.

Pero además del umbral de información a la población, los ecologistas temen que se haya rebasado de forma generalizada las 25 superaciones del objetivo para la protección de la salud humana de la Unión Europea, establecido en 120 ug/m3, barrera a partir de la cual se producen efectos nocivos a largo plazo sobre la salud. La superación prolongada de esta barrera conlleva un serio riesgo para la salud de la población.

Según el estudio APHEA de la Unión Europea la exposición prolongada a elevados niveles de ozono como los registrados este verano es responsable de un aumento de la mortalidad de entre el 2% y el 12%. La OMS estima como media en 2.000 los fallecimientos prematuros anuales en la Unión Europea producidos como consecuencia de la exposición a estos niveles de ozono. Esta podría ser de hecho una de las claves del incremento de fallecimientos detectado este verano en nuestro país y otros de nuestro entorno (Francia, Portugal), sumada a otros efectos directos e indirectos de la «ola de calor».

Por todo ello, Ecologistas en Acción demanda a las autoridades sanitarias autonómicas una investigación epidemiológica sobre los efectos durante este verano de la contaminación por ozono en la morbilidad y la mortalidad de la población. Asimismo, pide a las autoridades ambientales locales y autonómicas la puesta en marcha de los planes de reducción de la contaminación previstos en la nueva normativa europea sobre ozono, que entra en vigor el próximo 9 de septiembre, con la finalidad de evitar que esta lamentable situación se repita en años próximos.

El ozono troposférico, también conocido como ozono de baja cota, es un contaminante secundario producido por la reacción entre el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias y la luz solar. Es un enérgico oxidante, capaz de atacar las superficies, obras de fábrica y materiales de goma (por ejemplo los neumáticos). El ozono, además de para las personas, es también tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.