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Comunicado. 26-VI-2006

Richard Rogers y su incoherente discurso sobre la ciudad compacta y sostenible

El arquitecto británico participa en el acto de presentación del nuevo proyecto de Urbespacios: una macrourbanización de 400 hectáreas que desborda la Ronda Exterior Este

Lunes 26 de junio de 2006 - 2989 lecturas


Tras el fiasco del complejo residencial “Milenarium”, en Laguna de Duero, la promotora Urbespacios vuelve a la carga con una nueva propuesta denominada “Plan Director y Proyecto Valladolid-Este”, que en esta ocasión pretende el desarrollo urbanístico de las 417 hectáreas del Área Homogénea nº 10 “Valdechivillas” del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Valladolid.

Como en el caso de Laguna de Duero, la propuesta urbanizadora opera sobre terrenos parcialmente protegidos por las Directrices de Ordenación del Territorio de Valladolid y Entorno y reclasificados de suelo rústico protegido a suelo urbanizable en la última modificación del PGOU, operación contra la que Ecologistas en Acción mantiene un recurso judicial en el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, actualmente en periodo de prueba.

Si en “Milenarium” el escaparate era un parque temático y dos campos de golf , “Proyecto Valladolid-Este” se ha hecho con los servicios de una nutrida representación de arquitectos de renombre, que colaborarán con sus propuestas vanguardistas a facilitar la viabilidad política de la operación y la venta de las muchas miles de viviendas previstas. Nada nuevo en las técnicas de “marketing” del urbanismo especulativo de nuevo cuño.

Lo sorprendente en este caso es que Richard Rogers, el arquitecto redactor de la operación urbanístico-inmobiliaria más relevante de las últimas décadas en Valladolid, dirigida a “coser la ciudad”, favoreciendo la compacidad y la sostenibilidad urbana, sea uno de los padrinos de una macrourbanización desconectada de la ciudad existente, que desborda la futura Ronda Exterior Este y proyecta el cemento sobre la vega de la Esgueva y el Canal del Duero, todavía ocupada por fértiles explotaciones agrícolas de regadío que abastecen de alimentos a los mercados de Valladolid.

Cuando tras varios amagos los vallisoletanos todavía esperamos que nos concrete cómo va a plasmar sus atractivas ideas en los terrenos liberados por el soterramiento del ferrocarril, sin sacrificar lo ambiental y lo social a lo puramente inmobiliario, nos desayunamos con que al prestigioso urbanista inglés le ha faltado tiempo para sumarse mañana martes a la fiesta de Urbespacios en el Museo de la Ciencia. Una buena oportunidad para que nos precise su concepto de “ciudad compacta y sostenible”.