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Comunicado. 29-I-04

Ecologistas pide un plan de reducción de la contaminación para Valladolid y Laguna de Duero

En aplicación de la legislación sobre protección del ambiente atmosférico, al superarse durante el año 2003 los niveles admisibles para el ozono y las partículas en suspensión

Jueves 29 de enero de 2004 - 916 lecturas


Ecologistas en Acción ha dirigido a la Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y a los Alcaldes de Laguna de Duero y Valladolid, sendos escritos solicitando la elaboración de un Plan de Actuación dirigido a reducir la contaminación atmosférica en el conjunto de ambos municipios, en virtud de los datos obtenidos en las Redes de Control de la Contaminación Atmosférica del Ayuntamiento de Valladolid y las empresas Neumáticos Michelín y Renault España a lo largo de 2003.

La elaboración de este Plan es obligada por la legislación española cuando se superan los valores establecidos para el ozono y las partículas en suspensión, fijados respectivamente en 120 ug/m3 (microgramos por metro cúbico) y 60 ug/m3, durante más de 25 y 35 días a lo largo del año. El objetivo de este Plan es asegurar que en los años 2005 y 2010 se puedan cumplir los nuevos límites de contaminación atmosférica establecidos por la legislación española, de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Los niveles citados se han alcanzado durante el año pasado en al menos 7 de las 12 estaciones de control de la contaminación con que cuenta la aglomeración Laguna de Duero-Valladolid, con una población de 350.000 habitantes. La única incertidumbre se mantiene con las 3 estaciones propiedad de Renault-España, situadas entre ambas localidades, cuyos datos aún no han sido publicados por las autoridades, si bien se puede dar por hecho que la única que mide ozono, en la Carretera de Madrid, ha rebasado ampliamente el nivel admisible por ser la que alcanza sistemáticamente los valores más altos.

Además, todas las estaciones han rebasado el valor límite anual por partículas que entrará en vigor en 2010, y las de Arco de Ladrillo II y La Rubia también han alcanzado el valor límite anual por dióxido de nitrógeno establecido también para 2010, a pesar de la deficiente ubicación de estas dos últimas estaciones para medir la contaminación procedente del tráfico rodado. La única estación que mide benceno (Arco de Ladrillo II) se mantuvo durante 2003 por debajo de los límites legales.

Esta es una situación reiterada a lo largo de la última década, sin que hasta la fecha se hayan tomado nunca las medidas legalmente previstas. Así, en 1991, 1994, 1996 y 1997 Valladolid superó el valor límite por dióxido de nitrógeno, mientras en 2001 se rebasaron los niveles admisibles por dióxido de nitrógeno y partículas [1]. En ningún caso, ni desde el Ayuntamiento de la ciudad ni desde la Junta de Castilla y León, se dio cumplimiento a lo previsto en la Ley en atención a la protección de la salud de las personas. Por ello, en esta ocasión Ecologistas en Acción ha decidido de nuevo exigir a las Administraciones Públicas que asuman sus responsabilidades legales, sociales y políticas en la prevención de la contaminación atmosférica, en beneficio de la salud de todos los ciudadanos. El problema es lo suficientemente serio para que las Administraciones Públicas no observen pasivamente como se repite año tras año.

Dado que la responsabilidad de estas situaciones de alta contaminación corresponde fundamentalmente al uso masivo del automóvil, al margen de determinadas fuentes industriales como las empresas citadas, Ecologistas en Acción demanda que el Plan de Movilidad en elaboración apueste por el transporte público, la bicicleta y la protección del tránsito peatonal, restringiendo el uso del vehículo privado. No obstante, las políticas urbanísticas aplicadas en nuestra ciudad (expansión del suelo urbanizable y las urbanizaciones en Valladolid y los municipios de su entorno) hacen muy difícil conseguir el objetivo de una mejor calidad del aire que respiramos.

El ozono es un contaminante que provoca por inhalación un incremento de los riesgos de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, especialmente en niños, ancianos y personas con problemas respiratorios crónicos (asma, bronquitis crónica). Las partículas en suspensión están relacionadas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares y con tumores en las vías respiratorias y pulmones. La Organización Mundial de la Salud estima en 240.000 los adultos de más de 35 años que fallecen cada año en Europa en relación con la exposición a largo plazo a contaminantes atmosféricos procedentes del tráfico rodado.


[1En 2002 se desmanteló buena parte de la red del Ayuntamiento de Valladolid, cambiando de ubicación las estaciones de Arco de Ladrillo, Labradores, Real de Burgos y Vicente Mortes y suprimiendo el medidor de partículas de la de Cementerio.