Lunes, Diciembre 10, 2018

CASTILLO DE CASTELLAR- CUEVA DE LOS MAQUIS- CASTILLO DE CASTELLAR

Tipo de Caminos: Pista, senderos y camino empedrado

Incremento/pérdida de Elevación:

+468 metros, -468metros

Tiempo estimado: 5 horas

Distancia: 13,5 kilómetros

Dificultad: Baja/Media

Esta ruta circular nos permitirá además disfrutar del castillo y las coquetas calles de Castellar Viejo, poder visitar la cueva de los Maquis. En el interior de este abrigo arenisco situada sobre una gran laja vertical, se encuentran varias pinturas de arte rupestre e inscripciones en su fachada en clara alegoría a la II República y a la contienda civil española.

El comienzo de la ruta coincide con una parte del GR-7 y empezaremos a perder altura a través de un camino empedrado conocido como Calzada del Boyal. Durante la bajada podremos contemplar una bella panorámica del Campo de Gibraltar. Un mirador situado en los comienzos del camino nos servirá de balconada desde donde otear el horizonte. La zona presenta una vegetación compuesta de alcornoques de poco porte, aulagas, hérguenes, palmitos y plantas cistáceas y de tipo xerófila.

El empedrado toca a su fin, llegando a la carretera CA-9.201, giraremos a nuestra izquierda y transitando por ella unos 100 metros hasta encontrar una vereda que parte a nuestra derecha, adentrándonos en un bosquecillo y después de cruzar un arroyo llegaremos a la venta La Jarandilla. Desde aquí es visible un puente, que cruzaremos, dejaremos atrás una cancela de hierro y giraremos a la izquierda para continuar por una carretera. Unos metros más adelante, haremos caso omiso a una pista que sale a nuestra derecha, que será por donde retornaremos.

Estaremos atento a un carril que sale a nuestra derecha y que cogeremos. Transcurrido 1.5 km desde el desvío, un carril se abre paso a nuestra derecha, internándose en el alcornocal y accediendo a una charca donde destacan sus juncos. Bordeándola buscaremos un senderillo en dirección norte, que accede a un claro del bosque. Desde aquí giraremos a nuestra izquierda hasta encontrarnos con una casetilla, que es el punto de inicio de un sendero que asciende por el alcornocal, abandonando la masa forestal conforme va ganando altura, para discurrir posteriormente por un espléndido brezal. Una vez que lleguemos al punto más alto de la loma, divisaremos el risco de los Bazares.

Tomando como referencia este punto, pondremos rumbo a una gran laja dispuesta longitudinalmente de norte a sur, hasta llegar a su parte con menor inclinación. Entre la laja y la vegetación iniciaremos la subida por un senderito hasta llegar a una pequeña terraza, que es antesala del abrigo de la cueva de los Maquis. En el interior de la misma y aunque no se aprecian bien, en su parte frontal hay varias pinturas rupestres (Antropomorfas, arboriformes, estiloformes).Junto a este abrigo, hay unas inscripciones talladas en las paredes de la laja alusivas al momento histórico que vivieron los guerrilleros antifranquistas.

Volviendo sobre nuestros pasos, mientras bajamos, podremos atisbar en el horizonte la figura del Castillo de Castellar. Rodearemos la laja, dejando esta a nuestra izquierda, continuaremos por el sendero que traíamos que nos conducirá hasta una carretera que bordea el embalse de Guadarranque, momento en que giraremos a la derecha para continuar nuestra marcha hasta cerca del muro de contención de la presa, donde la pista se bifurca. Nosotros continuaremos hacia delante, haciendo caso omiso de la carretera que se dirige al dique de contención. Esta parte del camino se realiza por asfalto y ascenderá suavemente hasta un mirador en donde podremos contemplar la obra de ingeniería en toda su magnitud, así como ver nuevamente una bonita panorámica del Castillo. Algo más adelante dejaremos a nuestra derecha las oficinas de las antiguas oficinas de la Confederación Hidrológica del Sur y en poco tiempo llegaremos a las inmediaciones de la venta de la Jarandilla y empezaremos subir por la Calzada del Boyal que nos llevara a Castellar Viejo.

Situados en el castillo, no deberemos dejar de pasar la ocasión de hacer una visita en su interior, en el que es destacable su clara influencia musulmana. La belleza de sus rincones esparcidos por doquier harán las delicias de aquellos que paseen por sus estrechas y blancas calles ornamentadas con flores.

Texto: Guía del Excursionista Parque Natural de los Alcornocales