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Nazis a sus anchas. Café Zurich, Barcelona, 12 de octubre.

by C.N.A. on octubre 13th, 2017

Es sabido, por quien quiere informarse, que los grupos neonazis, (ultras o fascistas) se agrupan en torno a equipos de fútbol y, en repetidas ocasiones se ha advertido de la responsabilidad de quienes cobijan y dejan que crezcan en estos ambientes.
Después, o antes a veces, de los eventos deportivos emplean su fuerza con uso de armas que en más de una ocasión han causado agresiones graves o incluso asesinatos.
En esta ocasión su despliegue ha sido tras la finalización de la manifestación del 12-O en Barcelona a favor de la unidad de España. Manifestantes ultras organizados en torno a equipos de fútbol Yomus, seguidores del Valencia, Frente Atlético y Hooligans Sabadell, se han enfrentado a sillazos, entre la gente, frente al café Zurich de la plaza de Cataluña.

En esta ocasión  no les ha hecho falta un evento deportivo, han salido a pecho descubierto, en una manifestación en la que se sentían cómodos, integrados; con la capa de la bandera puesta en sus espaldas, esta vez sin el águila, siguiendo las instrucciones de la organización en previsión de que no se note que este grupo forma parte, entre otras respetables, por supuesto, de estas ideas.

“Yo soy español, español, español”, surgido del apoyo a la selección española,  se lo apropiaron  desde hace años mientras ondean sus propias banderas y que en esta manifestación podían gritar a todo pulmón sin que nadie les mirara con estupefacción como sucedía en otras ocasiones. Esta consigna ha sido  usada para marginar y atacar a los inmigrantes, al igual que las mesas que ponen en nuestras calles repartiendo alimentos “solo para españoles” para difundir esa idea catalogada como “delito de odio”. Difunden que si no hay trabajo es porque los inmigrantes se lo quitan: “estás en paro porque los negros, los sudamericanos te lo están quitando”, “hay mala sanidad porque están utilizando tus servicios…”

 

Ahora se están disfrazando de buenos españoles, patriotas, como les gusta autodefinirse, y los vemos arrimados a concentraciones por temas medioambientales, de caridad, incluso su última ocurrencia ha sido  donar alimentos para perros y gatos a asociaciones, que a veces los han rechazado porque no quieren saber nada de estos elementos. Pero lo intentan y siguen intentándolo. También hay gente que se los cree.
¿Qué pasa? Que parece que las distintas autoridades tienen controlada la situación. En realidad no les molesta, incluso sectores de la policía los ven con simpatía. Pero, cuidado, estos grupos están creciendo, se están envalentonando ante la permisividad de la que gozan y la impunidad con la que son tratados (y tratadas, que también hay mujeres, aunque pocas) en las causas judiciales en las que en ocasiones, con pruebas irrefutables, están acusados (y acusadas).
Comprobamos que, tras condenas de muchos años, por ejemplo por el asesinato de Guillem en Valencia, salen victoriosos en libertad habiendo cumplido solo una pequeña parte.
Estamos alimentando a la bestia. ARM

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