Skip to content

¿Os parece que las murallas altas de hormigón con alambradas pueden hacer algún bien a un preso? Todo lo contrario, saldrán de la cárcel con mucho odio y ganas de venganza. Palabras de un cura.

by C.N.A. on julio 29th, 2014

0 2

El Padre Balbino del Carmelo o Germán García Ferreras, como prefieran, tiene una cosa muy clara: el actual sistema penitenciario es un fracaso; no sirve para reinsertar a l@s pres@s; «¿Os parece que las murallas altas de hormigón, sin alma y con alambradas, pueden hacer algún bien a un preso? Todo lo contrario, saldrán de la cárcel con mucho odio y con ganas de venganza».  Este cura gestiona el Centro de Acogida de Presos de cáritas en Palencia.

 

Ferreras, en teoría detractor a ultranza de la pena capital, recordaba al Diario Palentino, fuente de esta “noticia”, que en 1959 se encontraba en Zamora y que acudió a la prisión palentina para socorrer en su última noche a Santiago Viñuelas Mañero «porque me lo pidieron, ya que él siempre rechazó a cualquier religioso que le proponían». «Con su muerte sólo tuve una única satisfacción en aquellos años cuando yo era un fraile carmelita (ahora es sacerdote): que en el último momento consiguió perdonar a su madre; hasta entonces eso había sido imposible porque siempre la culpó de su abandono y desdicha en su corta y desgraciada vida».

 

García Ferreras, cercano a los 90 años, preside la hermandad de Donantes de Sangre de Palencia y tiene la tarea encomendada (y es de suponer que el sueldo) de acompañar y apoyar -incluso duerme con ellos, según el periódico burgués- a los presos del centro penitenciario de La Moraleja de Dueñas que comparten un piso en la Casa de Acogida que tiene cáritas desde el año 2000.

 

Se trata de una casa, con varias habitaciones, salón y cocina, preparada para que seis personas puedan iniciar una “vida normal” (es muy normal vivir con 5 desconocidos en una casa, claro) antes de abandonar definitivamente el centro penitenciario. «Son presos que están a punto de cumplir la pena impuesta y que cuentan con un expediente favorable para poder obtener este tipo de beneficios», explica Ferreras. Presos sumisos, claro.

 

Los presos acuden a esta Casa de Acogida desde el lunes hasta las 10,00 horas del sábado, hora límite para regresar a la prisión eldanense y sufrir allí el fin de semana. Más de 30 voluntarios trabajan en la misma para que no les falte de nada (Más de 30 personas en una casa, más 6 residentes y un cura, no cuadra mucho…), incluido un psicólogo que les ayuda a “adentrarse de nuevo” en la sociedad, la misma que los encarceló y machacó previamente.

 

«Las cárceles deberían tener picaportes y sólo deberían albergar a no más de 200 presos, y no como la de Dueñas que acoge a más de 1.500 de diferentes nacionalidades. Los internos necesitan salir de allí a respirar y trabajar. Es la única forma de redimirles y que no piensen sólo en buscar venganzas ante la sociedad. El Canal de Castilla se construyó con presos y ahora tenemos los montes sin limpiar o las cunetas sin arreglar. Ellos podrían hacerlo, con remuneración eso sí, y seguramente que lo agradeceríamos todos, empezando por ellos mismos». Y es que Germán García Ferreras no quiere acordarse de lo que es un garrote vil; eso lo tiene muy claro, aunque nada afirma del negocio que también son las prisiones. Tampoco afirma nada sobre que también la clase política, empresarial, judicial y policial podría pasar una temporadita en sus prisiones, o limpiar ell@s mismas montes y cunetas. Remuneración no les haría falta, ya tienen la vida resuelta; redimirse sería muy complicado. Lo mismo que le pasa a la casta religiosa.

 

Por lo demás, la antigua prisión provincial de Palencia, donde tuvo lugar la ejecución de Santiago Viñuelas Mañero aquella fría madrugada del 19 de noviembre de 1959, acoge desde los primeros días de julio las oficinas de la concejalía de cultura, que no cultura penitenciaria. La memoria histórica de las torturas y asesinatos del régimen en el que se fundamenta el actual se ignora.

La antigua cárcel se abrirá al público pero únicamente aquella parte en la que se instale el departamento de cultura. El resto deberá esperar a septiembre, cuando está previsto el desembarco del archivo y el museo de la policía nazional. Se olvidará la pena de muerte; se olvidará el franquismo. De prisión, a sede “cultural” y policial. De espacio dedicado a la manipulación y represión de las personas a… lo mismo. Eso sí, ahora todo muy democrático y legal. Hoy el fascismo se llama democracia.

 

No comments yet

Leave a Reply

Note: XHTML is allowed. Your email address will never be published.

Subscribe to this comment feed via RSS