Manifiesto antigolpista para América Latina

golpismo finalLas organizaciones abajo firmantes denunciamos los constantes intentos de derrocamiento y desestabilización contra los gobiernos ecuatoriano, salvadoreño y de Brasil como una escalada golpista promovida por el imperialismo para hacer retroceder de nuevo a América Latina a la condición de patio trasero de Estados Unidos. Para ello cuentan con la colaboración permanente de las oligarquías y con la complicidad de las transnacionales de la desinformación, que se encargan de presentar a los golpistas como víctimas de la represión y a estas operaciones antidemocráticas como lucha por la libertad y los Derechos Humanos.

Es rigurosamente falso que el imperialismo made estadounidense y los capitalistas del continente latinoamericanos hayan renunciado al golpismo clásico y cruento para recuperar sus privilegios; sobre todo si estos se ven amenazados por gobiernos en cuya política priman los intereses populares. Sencillamente encubren sus acciones con una capa de falsa legalidad sirviéndose para ello de sus asalariados políticos locales.

Ya derrocaron mediante golpes de estado encubiertos a los presidentes Fernando Lugo de Paraguay y a Manuel Zelaya de Honduras; también lo han intentado con Evo Morales varias veces en Bolivia. Tampoco el gobierno argentino de Cristina Kichnner se ha librado del embate reaccionario, en cuyo caso han jugado importante papel los conglomerados mediáticos capitalistas del país. El gobierno de Nicaragua, a su vez, enfrenta falsas acusaciones de dictatorial y continuas farsas callejeras de una oposición incapaz de ganar en las urnas de su país lo que reclaman a gritos en la prensa internacional. Ningún ejecutivo que plantee alternativas al llamado Consenso de Washington, pilar ideológico del neoliberaismo, por tibias que estas sean, está libre de la amenaza golpista.

En la República Bolivariana de Venezuela mantienen en constante amenaza a la Revolución Bolivariana, mediante una guerra económica permanente y periódicos motines callejeros de cariz violento y golpista. La última intentona la protagonizó el ultraderechista Leopoldo López, que llamó a derrocar violentamente al gobierno de Nicolás Maduro con el resultado de 43 personas asesinadas en un golpe de estado callejero fallido.

Es lamentable, en este episodio, el papel jugado por el expresidente Felipe González, de nefasta memoria por el caso de los GAL y sus continuas agresiones y mentiras contra las clases trabajadoras del Estado Español, durante su mandato. Este impresentable personaje se ha posicionado a favor de los golpistas en Venezuela, asumiendo e incrementando las calumnias mediáticas contra la Revolución Venezolana, hasta el punto de compararla con la dictadura de Pinochet. Mister X se ha colocado al lado de los que arrojan bombas contra poblaciones civiles, promueven golpes de estado y saquean continentes enteros a mayor gloria del imperialismo. No se puede concebir mayor grado de bajeza moral, cobardía y oportunismo que la de este sujeto, epítome del arrivismo sin escrúpulos en estado puro.

Para lograr sus fines, la oligarquía del continente y el imperialismo norteamericano están dispuestos a recurrir a cualquier medio, por violento que sea y por hipócrita que resulte su conducta. Aprovechan no pocas veces las contradicciones y grietas en las políticas económicas de gobiernos progresistas o que sencillamente plantean alternativas al capitalismo salvaje. Para ello se infiltran en los movimientos sociales y cooptan sus reivindicaciones, legítimas muchas de ellas en no pocas ocasiones, para manipularlas a favor de su objetivo involucionista.

Ni que decir tiene que la CIA y otras agencias norteamericanas están detrás de estas operaciones de infiltración y cooptación; inundan con dólares a organizaciones sociales, indigenistas, ONGs y sindicatos de sospechosa catadura, sin que esto signifique que todas ellas se presten a tan despreciable papel, para que ejerzan reclamaciones que muchas veces transcienden las que le son propias, haciéndole el juego a la desestabilización. De nuevo los medios de comunicación juegan un rol de primera instancia en la intentona reaccionaria de retrasar el reloj de la historia.
Esta conducta política del imperialismo y las clases dominantes latinoamericanas demuestra que sólo les interesa la democracia cuando sirve a sus intereses y así como su negativa violenta a aceptar políticas que los contravengan. Saben perfectamente lo que se juegan en caso de que los pueblos triunfen en esta partida histórica. Por ello mismo están dispuestos a recurrir a cualquier método por horrible y sangriento que resulte con tal de impedir que esto último ocurra.

El capitalismo, la explotación de unos seres humanos por otros, no desaparecerá del mundo por su propia voluntad. Sólo la lucha de las clases trabajadoras podrá conseguirlo. Por ello mismo los movimientos de solidaridad y los que luchan en todas partes por un mundo mejor debemos estar más atentos, vigilantes y combativos que nunca, porque como dijo en Che, “al imperialismo no se le puede ceder ni un tantico así”.

¡Hasta la victoria siempre, venceremos!

Madrid a 07 de Septiembre de 2015