Homenaje a José Martí en la apertura del XIII Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba en Zaragoza

En la inauguración del 13 Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba se rindió homenaje a José Martí, aquí el texto de la presentación realizada por el historiador e investigador en educación el compañero Javier Sánchez.

«Dado que este encuentro de solidaridad con Cuba se celebra en la capital del viento, cabe decir unas palabras sobre el gigantesco José Martí. Pero que decir sobre ese cubano universal que no sepáis todas y todos. El Apóstol de la isla infinita, autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada, dejó su huella indeleble también en esta tierra. Zaragoza fue uno de los lugares donde alimento su ciclópeo conocimiento y a la que regalo versos que aún perduran.

En 1873, desterrado, llegó a Zaragoza con solo veinte años de edad, para cursas estudios en la Facultad de Letras, donde se licencio un año después. Durante su estancia José Martí estuvo muy activo en la vida cultural de la ciudad colaborando con el Diario de Avisas, acudiendo frecuentemente a tertulias, al teatro, convirtiendo en un orador brillante y haciendo amistades e incluso enamorándose.

A escasos minutos de donde nos encontramos, se halla la casa donde vivió que, a pesar de lucir una placa en la entrada con la leyenda que le reconoce como héroe de Cuba, hoy es tan ignorada aquí como su legado intelectual.

Analista de las causas de la parcial derrota de la Guerra Grande, madurá durante el ‘reposo turbulento’ de los años siguientes, la llamada ‘tregua fecunda’, las condiciones de la guerra de liberación que pondría fin al siglo XIX.

Fundador del Partido Revolucionario Cubano y no tan buen militar como poeta, filosofo, educador o político , Martí cayó en combate el 19 de mayo de 1895, pero regó más que con su sangre con sus ideas la tierra que le vio nacer. Las siguientes generaciones las recogería y unas décadas después, bajo el liderazgo de los barbudos, el pueblo cubano culminaría la Revolución Pospuesta, iniciada en 1868, y que un irrepetible 1 de enero arribaría a una etapa superior y decisiva de reconstrucción social.. El ‘Caimán Barbudo conseguía liberarse de la dictadura batistiana y dejaba de ser el casino y el burdel del gigante imperial, con el matrimonio entre las ideas marianas y las tesis marxistas como principal arma. Tal como aseguro con lucidez el otro barbudo, de alguna manera hermano mayor de los del Ejército Rebelde, ahora que se había tomado el poder, comenzaba lo realmente difícil.

El de Martí es un pensamiento más vigente que nunca, Por la parte que me toca, haría mención de sus imprescindibles ideas educativas, especialmente reseñables si es que es posible señalar un aspecto sobre otro de su pensamiento oceánico.

En cuba esta claro y cito palabras del compañero Hart, que ‘Basar la democracia tan solo en la existencia de las estructuras institucionales (…) es un simplismo en el que no incurren los revolucionarios. El fundamento de la democracia está en la justa distribución de la riqueza y en la completa formación educativa de los ciudadanos’. Según un pensamiento de clara raigambre martiana ‘Educar para una una sociedad democrática, para un pueblo libre, quiere decir preparar a cada ciudadano para pensar por sí mismo. Si nuestro primer deber es garantizar la libertad, protejámosla de la ignorancia, de los prejuicios y de los miedos.’

Ser cultos para ser libre es, definitivamente, una de las máximas que presiden hoy en la isla de la Dignidad. Este gran revolucionario consideraba que: ‘educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido, es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente hasta el día en que vive, es ponerlo a nivel de su tiempo para que flote sobre él.

Martí defendio la educación laica, estatal, obligatoria, universal, natural, objetiva y científica, y pisó énfasis al expresarse sobre el amor como motor impulsor de la acción educativa, para propiciar la formación de un hombre y una mujer nuevas: ‘libre, integral, multifacéticos, críticos, con cualidades morales elevadas, con opiniones propias y que sean capaces de crear y defender una sociedad con todos y todas y para el bien de todas y todos.

Así pues, Martí no solo comprendió el monstruo desde sus entrañas, sino que supo imaginar un mundo más amable, más humano. No solo hizo suyas las advertencias de Bolívar y anticipo las pretensiones imperialistas yankis, sino que además, concibió el modo en que la sociedad nueva debía construirse.»

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