Cuba reajusta economía y prioriza combate a la Covid-19

Orlando Oramas Leon – Prensa Latina.- La mayoría de los hoteles cerraron sus puertas, al aeropuerto de esta capital arriba a diario apenas un puñado de aviones, es parte de la realidad hoy de Cuba en tiempos de la Covid-19.

Para una economía abierta como la de la isla, que tiene en el turismo uno de sus mayores ingresos, la pandemia que azota al mundo la pone casi en situación de guerra.

Sobre todo porque para este país el desafío es aún mayor. Cuba enfrenta el nuevo coronavirus en condiciones de bloqueo económico, comercial y financiero reforzado por Estados Unidos.

En el último año el gobierno de Donald Trump dictó más de 300 medidas destinadas a asfixiar a la isla caribeña, cortarle el suministro energético, sus fuentes de financiamiento y la inversión extranjera.

Washington llegó al extremo de presionar a terceros países para que se abstengan de recibir asistencia sanitaria de la mayor de las Antillas.

Ridículo mayor el de la Casa Blanca pues crecen las solicitudes de ayuda cubana, que ya envió brigadas médicas a más de una decena de países, no solo de Latinoamérica y el Caribe, sino a Europa, donde están desplegados en Lombardía, Italia, y el Principado de Andorra.

Cuba, un país pequeño, pobre y bloqueado, destina importantes recursos a la salud pública, con pandemia o sin ella.

Baste decir que la nación caribeña tiene una de las mayores tasas de médicos y enfermeras del mundo. Unos 100 mil galenos y más de 85 mil enfermeras.

Muchos de estos especialistas trabajan en la comunidad, haciendo labores preventivas y de seguimiento a enfermedades crónicas y a la salud de los adultos mayores.

Resulta un sistema que ahora, en tiempo de crisis sanitaria mundial, da resultados en la detección de casos potenciales y sus contactos como parte de toda una red cuyo propósito es prevenir los contagios o disminuirlos lo más posible.

Más de seis millones de cubanos han sido pesquisados y el propósito es llegar a los 11 millones de ciudadanos.

Para esto y más se precisan de ingentes recursos que el Estado cubano no escatima pese a las carencias y dificultades impuestas por el cerco financiero, comercial y económico de Estados Unidos.

En reciente comparecencia radial y televisiva, el primer viceprimer ministro, y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil, dijo que la situación se avalúa a diario y los planes se ajustan en el tiempo.

No se trata de enfrentar a un huracán que cuando pasa se pueden hacer estimados de daños y de cuánto y cómo será la recuperación. Con la Covid-19 la situación mundial es de gran incertidumbre, subrayó el alto funcionario.

Cuba, en tiempos normales, importa más de dos mil millones de dólares para cubrir parte de la canasta básica. Es de prever que algunos de los alimentos que el país debe comprar aumenten de precio; también que su disponibilidad se complique.

Tenemos que encontrar en la agricultura las fuentes principales para la alimentación del pueblo, aseveró Alejandro Gil.

Adelantó que con los recursos disponibles se priorizará la agricultura urbana, suburbana, familiar y, en particular los cultivos de ciclo corto.

Los mejores productores de arroz, plàtano, frijoles, maìz, huevo y carne de cerdo serán priorizados en la asignación de fertilizantes, combustibles y otros insumos. Lo propio ocurrirà con la industria alimentaria.

Será asegurada además la zafra azucarera. El azúcar vuelve a tener valor, remarcó Gil.

Otro frente estará en la producción y distribución equitativa de productos de aseo. Se reorientará el comercio para asegurar ese reparto equitativo.

Resultan apenas atisbos de cómo se reajusta la isla en tiempos de pandemia. Tenemos la ventaja de tener una economía planificada, subrayó el primer viceprimer ministro cubano.

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