CEPRID

Un futuro después de las negociaciones para Oriente Medio

Viernes 1ro de octubre de 2010 por CEPRID

Nadia Hijab

Agence Global

Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por María Valdés

Cuando éramos niños íbamos a la granja de mi tío en el Valle del Jordán, en Cisjordania, a buscar huevos de pascua. La fiesta la organizaba su mujer, cristiana, y toda la familia participaba feliz porque era muy divertido. Mientras buscábamos entre los árboles y mirábamos debajo de las piedras en la tierra más fértil de Cisjordania, los adultos se aseguraban de que cada niño encontrara al menos un huevo con alegres colores. La ocupación israelí en 1967 puso fin a estas visitas familiares durante las vacaciones de mi padre, de la Universidad Americana de Beirut.

Hoy en día el Valle del Jordán es una zona cerrada incluso para los palestinos que viven en la Ribera Occidental [Cisjordania] y en Jerusalén este. Se incluyó en la Zona C en el marco de los acuerdos de Oslo, un área que cubre aproximadamente el 60 por ciento de la Ribera Occidental y que se supone debía ser devuelta a los palestinos como parte del proceso de paz. En cambio, la Zona C ha sido salvajemente colonizada, con soldados israelíes y colonos aplicando las más duras políticas de despoblación de Israel en el Valle del Jordán.

Mis recuerdos del Valle del Jordán en ocasiones me evocan alguna simpatía por la voluntad del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, de participar en negociaciones que no han llevado a ninguna parte en 17 años. Las negociaciones son una forma de abordar el reto más difícil al que se enfrentan los palestinos: como salvar la mayor parte posible de la tierra física de Palestina de las apropiaciones de tierra, demoliciones de casas y expulsiones llevadas a cabo por Israel. Ya que sin palestinos en las tierras de Palestina la búsqueda de derechos quedaría, como Israel sabe muy bien, para los libros de historia.

Si en la estrategia de Abbas había una posibilidad razonable de rescatar incluso pequeños trozos de Palestina, muchos palestinos lo verían con buenos ojos. Pero no, el aumento masivo de empresas ilegales [se refiere a las colonias] y de colonos es la norma en estos 17 años [de negociaciones]. Y el llamamiento a congelar las colonias realizado por el gobierno de Obama conlleva un ritmo mucho más alto de construcción en los Territorios Ocupados, gracias a las “excepciones” aceptadas al gobierno de Netanyahu como denuncia Paz Ahora. De hecho, Chris Patten, ex presidente del partido conservador de Gran Bretaña, ha escrito lo mismo recientemente en el Financial Times y dice que el gobierno de Obama nos ha dicho que existe una congelación sin precedentes en la construcción de los asentamientos”. ¿Quién está engañando a quién? ¿Y por qué? La verdad es que Israel, Estados Unidos, la Unión Europea, los países árabes y la Autoridad Palestina (pero no los palestinos) se han beneficiado de la farsa de las negociaciones.

Las negociaciones han permitido a Israel presentar al mundo un frente en busca de la paz, incluso a medida que continúa la colonización. Se ha proporcionado una hoja de parra a la administración estadounidense que tapa su incapacidad o falta de voluntad para obligar a Israel [a congelar las colonias] y evita que la Autoridad Palestina tenga que hacer frente a la quiebra de sus políticas y estructuras políticas mientras los países árabes y la UE lamentan la situación sin hacer nada al respecto.

Para los palestinos hacer un llamamiento para acabar con esta farsa puede ayudar a desmantelar las estructuras de poder corruptas e ineptas, fuertemente apoyadas por los Estados Unidos, que han llevado las cosas a este punto. Ello pondría de relieve la valiente resistencia civil de los pobladores contra la pérdida de sus tierras, incluidas las del Valle del Jordán. Se están reconstruyendo sus casas más rápido de lo que Israel las derriba en un “acto de resistencia no violenta”, como dijo Luisa Morgantini, ex vicepresidenta del Parlamento Europeo, después de su reciente viaje. Se pondría de relieve la continua confiscación de tierra a los ciudadanos palestinos por Israel y tal vez impulsaría la igualdad de derechos para todos en lo que una vez fue Palestina y ahora está gobernada por Israel.

Poner fin a la farsa también subrayaría la realidad violenta del movimiento de colonos que ha hecho de la Ribera Occidental y de Jerusalén Este un lugar tan peligroso para vivir. Podría incluso dar lugar a llamar a las cosas por su nombre: los asentamientos son ilegales bajo el derecho internacional, pero de algún modo esto suena demasiado abstracto. Apoderarte de cosas que no te pertenecen, como tierras y agua, es robar. Quines roban son ladrones y criminales y deben ser tratados en consecuencia.

Estas realidades se han vuelto borrosas por el torbellino de hombres y mujeres trajeados que corren de reunión en reunión con la prensa a remolque. Abbas busca ahora cobertura política de la Liga Árabe para sus próximos pasos. Pero lo que suceda a partir de ahora debe depender del pueblo palestino: declarar que este proceso no tiene substancia, evaluarlo y responder a lo que realmente está ocurriendo en el terreno, como hacen los que están comprometidos con la resistencia civil y el movimiento de boicot, desinversión y sanciones. Si no, no quedará nada de Palestina.

Nadia Hijab es analista independiente y directiva del Instituto de Estudios Palesinos.


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