Intervención de Julio Stuardo, ex intendente de Santiago durante el gobierno de la Unidad Popular, Vicerrector de la Universidad de Chile, en el cierre del Seminario

Compañeros delegados extranjeros, compañeras y compañeros, somos actualmente protagonistas de un proceso revolucionario. Nosotros ahora podemos estar seguros que la revolución latinoamericana pasa por aquí en estos instantes. Lo digo porque he vivido muchas experiencias en mi vida, a veces sorprendentes. Yo recuerdo, por ejemplo, el primer congreso latinoamericano de juventudes en La Habana, cuando la revolución estaba empezando y que nos hermanó con combatientes de muchos países hermanos latinoamericanos. Este es un proceso natural que ya viene de atrás. Las revoluciones no son cortas, son largas, son marcados procesos históricos. Algunos dicen que la revolución francesa entre que se anuncio y terminó tuvo mas de 150 años.

Nosotros parece que estamos en el ojo del huracán. Sin lugar a dudas, lo que hoy día nosotros vivimos en Nicaragua, en Cuba, en Venezuela, en Brasil, lo que hemos vivido en Chile y lo que estamos viviendo en Chile, forma parte de un solo proceso revolucionario. A veces, se trata de gobiernos democráticamente elegidos que ponen en jaque al imperialismo como es el caso de Argentina, que se desprenden del Fondo Monetario Internacional y que organizan un desfile militar de uniforme hacia las cárceles como el que ha ocurrido aquí en Chile y que no se va a interrumpir. Y eso es una manera de luchar y comprobar que existe un proceso revolucionario. Vaya la responsabilidad que tenemos porque cuando se está en la lucha es a todo compromiso, para toda la vida y por siempre. El sufrimiento, las privaciones, las alegrías, las victorias, las pequeñas batallas perdidas y las grandes guerras ganadas. Tengan ustedes la absoluta seguridad, hermanos de América, que los chilenos hemos ya recuperado el paso firme en un proceso socialista, democrático y revolucionario. Tengan absoluta seguridad.

A propósito de este seminario 30 años Allende Vive, a propósito de muchos actos conmemorativos de diversos orígenes sobre el sacrificio del presidente Allende, la derecha de este país tiembla, dramáticamente rasga vestiduras. Hoy día, en la prensa de la tarde, dicen que nosotros hemos tratado de desvirtuar la historia. Estamos en este minuto desvirtuando la historia porque, bueno, para el diario El Mercurio, para los sectores de derecha, para los banqueros, la historia es como un guante que se lo ponen cuando quieren, no saben que la historia es un fluir de acontecimientos humanos que hay que respetar y que se impone. Dicen que la historia la escriben los vencedores. Durante los 17 años la dictadura planteó en este país, como en otros países de dictaduras, una historia de mentiras, de falsedades y esta historia hasta el día de hoy en parte se enseña en nuestra educación. Pero el solo hecho de que por competencia de mercado en algunos canales de televisión se ha traído a la luz lo que la dictadura sepultó en los archivos, ha causado una conmoción increíble en este país. Por ejemplo, se han presentado escenas de entrevistas entre un torturador y un torturado 30 años después. Cuestión dramática, nunca vista, aparecen nuevos criminales, nuevos genocidas, y los jóvenes, los niños, dicen ¿qué es esto?, esto había ocurrido, es que la derecha había ocultado y había mistificado la verdadera historia.

Durante 17 años los fascistas, guiados por el loco Pinochet, me refiero a él porque tanto la medicina como la ley lo han declarado demente, mantuvieron una historia de mentiras y hoy día estos “vencedores” que escribieron la historia hablan de nosotros estamos mistificándola. Parece que la historia es otra, parece que ellos ganaron pequeñas batallas pero que al final perdieron la guerra y la historia la siguen escribiendo nuestros pueblos, ese es el tremendo temor que tienen.

Yo quiero, sobre todo, insistir en lo siguiente, no habrá un camino en la liberación de nuestros pueblos, no existirá una ruta victoriosa frente a la expoliación norteamericana si nosotros no tenemos un espíritu de unidad. La unidad viene sola pero hay que insistir en ella, la solidaridad con los perseguidos. Yo recuerdo, en la época de Salvador Allende nos llenábamos de exiliados, estaban aquí los compañeros brasileños, bolivianos, peruanos, panameños, centroamericanos, salvadoreños e hicieron un aporte extraordinario a las convicciones libertarias del gobierno de Salvador Allende. La Unidad Popular se nutrió de la solidaridad y la fraternidad de todos los compañeros de América. Pero de aquí en adelante no podrá haber victoria si esta solidaridad y esta unidad no se profundiza, debe ser aun más fuerte. Por eso nuestra solidaridad de siempre con el pueblo cubano debe ser reafirmada. Por eso nuestra solidaridad con el proceso progresista argentino debe reafirmarse. Por eso nuestra solidaridad con la revolución bolivariana es urgente e importante y debe ser fuerte y profunda. Por eso es que nuestra amistad, nuestra fraternidad, me refiero a la de los chilenos y que ustedes han visto con los países hermanos de América Latina deberá ser cada día mas fecunda. Y también es necesario que los sectores democráticos, de izquierda, socialistas en cada uno de nuestros países busquen procesos unitarios cada vez más serios, cada vez más profundos y cada vez más victoriosos porque con la unidad viene la victoria.

Yo creo que esta ha sido una experiencia notable. Este seminario no solo ha sido un éxito formal, ha sido la reunión de compañeros llegados de todos los rincones de nuestra querida América Latina, con sinceridad, en un espíritu de estudio y de lucha. Que mejor homenaje podíamos haber rendido al gobierno de la Unidad Popular y que mejor homenaje que el proponer todos nosotros continuar con el ejemplo que nos dio Salvador Allende, su lealtad con el pueblo hasta la muerte, su lealtad con su programa, su capacidad de ejecución de todo lo que el socialismo podía haber esperado en aquella época y el haber contado con seguidores, los sobrevivientes que hasta el día de hoy luchan denodadamente por la justicia y la libertad para Chile y América.

Yo quiero agradecerles compañeros y decir que los chilenos estamos honrados de tenerlos a ustedes como compañeros de lucha. Muchas gracias.

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