Intervención de Emir Sader, director de América Libre, en el cierre del Seminario

Yo tendría mucho que hablar de este Seminario tan amplio, tan plural como la mesa que preside este cierre. Estoy acá sucediendo a Frei Betto nuestro querido compañero que asumió funciones en el gobierno de Lula. La Revista América Libre funcionó con él por 20 números. Es un milagro, pero no por su condición religiosa, sino porque detrás de cada milagro, en este caso hay una santa que es Claudia Korol. No se preocupen que yo no soy religioso pero el milagro seguirá adelante porque la santa sigue con nosotros.

Tenemos que tomar en cuenta que la crisis que vive el mundo, que la crisis que vivimos nosotros, militantes de izquierda, es también una crisis teórica, una crisis intelectual, una crisis de estrategia política que no se va a resolver con la simple práctica de los partidos, de los movimientos sociales, de la reflexión intelectual académica. Habrá de resolverse con el acoplamiento de las tres, de la práctica político partidaria, de la práctica de los movimientos sociales y de la reflexión teórica volcada a los senos estratégicos y tácticos de esos movimientos. Creo que la Revista tiene esa función junto con todas las otras.

Quiero sumarme al agradecimiento que hizo Claudia a la organización local, el ICAL en particular, y muy en particular a la compañera Gladys Marín.

Creo que aquellos que dieron su vida el 11 de setiembre y los días siguientes estarían contentos del Seminario, y de los eventos que están aconteciendo acá. Estaría contento nuestro querido Salvador Allende, y estarían contentos los otros que cayeron con él los días siguientes. Como el periodista Augusto “Perro” Olivares, nuestro querido poeta y escritor Pablo Neruda, el gran artista, cantor y compositor Víctor Jara, el gran dirigente revolucionario Bautista Van Schouwen.

Quiero recordarles brevemente no sólo la solidaridad, la hospitalidad, la generosidad del pueblo chileno con todos nosotros, exiliados que llegamos a Chile buscando una espacio de refugio, pero además continuar nuestra lucha política.

Quiero recordar a los militantes que nacieron en otros países y dieron su vida por la lucha del pueblo chileno, los brasileños, los argentinos, los uruguayos, entre tantos otros.

Somos de izquierda y orgullosamente somos de izquierda. No escondemos nuestra cara, porque somos de izquierda con Allende y con el Che. Somos de izquierda con varias formas de lucha. De alguna manera ellos respetuosamente se relacionaron en forma estrecha y nosotros seguimos manteniendo el capital histórico, el mas generoso que la humanidad ha construido, que es el socialismo.

Estamos bien, porque nosotros estamos con Allende y con el Che, porque estamos con Recabarren, con Mella, con Mariategui. Somos socialistas porque somos anticapitalistas. No usamos el nombre socialista simplemente para juntar votos o algún tipo de solidaridad o simpatía. Es la conciencia profunda de que solo la eliminación de la explotación, de la dominación, de la discriminación y la alienación que caracteriza al capitalismo llevará a la emancipación de la humanidad.

Por eso somos socialistas con Allende, porque Allende fue anticapitalista, porque Allende luchó por la unidad de la izquierda, porque él luchó por la solidaridad internacional.

Debemos decir que vivimos en estas ultimas décadas tiempos muy duros para la izquierda. Hubo un viraje internacional que cambio la relación de fuerzas. Un mundo unipolar basado en una hegemonía norteamericana unilateral, militarista. Las fuerzas de los Estados Unidos son una fuerza militar, no solo una fuerza política, no solo una fuerza tecnológica, no solo una fuerza económica. Es una brutal fuerza ideológica con un aparato monstruoso de difusión de sus valores, y penetra cotidianamente en la conciencia de la gente con la forma norteamericana de vivir, de consumir, de ser egoístas, de ser individualistas.

Por lo tanto no tenemos que subestimar la fuerza de esa hegemonía. Y frente a esto, mas que nunca nos falta el socialismo, porque tenemos que oponer a esto todas las fuerzas, la sociabilidad, la generosidad, el humanismo, la solidaridad, la entrega, que es el elemento más importante que nos falta hoy en día para poder evitar que encierren a la humanidad en alternativas fundamentalistas, que la humanidad se quede encerrada entre Bush y Bin Laden.

Eso es lo que quieren ellos. Quieren que nosotros nos quedemos en el nacionalismo fundamentalista religioso y ellos con una visión moderna, avanzada, internacional de la globalización.

Por eso en nuestros espacios es fundamental dar continuidad a la lucha de Salvador Allende, a la lucha del Che que es construir el otro mundo posible por el cual luchamos.

Pero esos compañeros estarían muy contentos de saber que hay una nueva forma de solidaridad internacional, una nueva forma de construir un mundo nuevo que es el que estamos empezando hoy a construir.

América Latina vivió en el 73, a lo mejor, el cierre de un gran período de avance revolucionario. Pero 30 años después, el año 2003 es a lo mejor, el año más importante desde entonces. Es el año que puede significar un viraje en la lucha de clases en el continente. Justamente porque América Latina fue el laboratorio privilegiado, la víctima privilegiada de las políticas neoliberales donde nació, aquí bajo la forma de la represión de Pinochet y en Bolivia, el neoliberalismo para el mundo. Después se extendió al conjunto del continente. Viejas fuerzas nacionalistas en México y en Argentina se sumaron al ideal neoliberal. Fuerzas que se consideraban o eran consideras socialistas, o social demócratas se sumaron a ese coro e impusieron prácticamente una política uniforme al conjunto de América Latina, con algunas pocas resistencias como es la gloriosa isla de Cuba.

Vivimos períodos dramáticos. Justamente por eso América Latina es hoy el continente mas radicalizado en la lucha de resistencia al neoliberalismo. Porque somos sus víctimas privilegiadas, sabemos lo que es y pagamos el precio en nuestra carne.

Por eso mismo la lucha nuestra en América Latina tiene un papel fundamental. No saldremos del 2003 con la misma cara que entramos. No creo que la cara del gobierno de Lula es la cara que tiene hoy el gobierno de Lula. Las fuerzas de Brasil son mucho más grandes de lo que ha expresado hasta ahora ese gobierno. Son las fuerzas del PT, de la CUT, del MST, de los gobiernos municipales del PT, y de otras fuerzas de izquierda del Foro Social Mundial.

Pero no se puede decir que América Latina solo es Brasil. Se juega en Argentina, en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador, en Chile, en Cuba pero sobre todo se juega en la unidad de las fuerzas sociales y políticas que se construyen en cada país.

Por eso tenemos que enfrentar el dilema actual, difícil, del ALCA y del Mercosur. Y aquí yo quiero reivindicar un planteamiento fundamental hecho por Hugo Chavez en la toma de posesión del presidente del Paraguay, una iniciativa que nosotros la vimos y vivimos muy bien en Brasil. En el primer Foro Social Mundial de Porto Alegre se nos sugería el principio soberano de la consulta popular. Nosotros hemos realizado en septiembre del año pasado en Brasil un plebiscito organizado por las fuerzas sociales, políticas, culturales, por la iglesia de Brasil. Y en ese plebiscito lograron votar mas de 10 millones de personas. El presidente de Venezuela planteó que iniciemos en América Latina un plebiscito latinoamericano, país por país, en todo el continente sobre el ALCA. Yo creo que es una gran iniciativa porque no tenemos solo que condenar el ALCA, tenemos que condenarlo con la fuerza política y además plantear nuestra alternativa al ALCA. Yo creo que es una gran iniciativa y el condenar nos obliga además a formular las alternativas.

Entonces quiero adelantar acá la propuesta de que construyamos un comité para poder pensar las formas posibles de materialización de un plebiscito continental sobre el ALCA. Tendremos nosotros un seminario en Porto Alegre del 11 al 13 de Febrero del año próximo sobre el tema de la guerra y el otro mundo posible. Los invito a que hagamos una reunión lo más amplia posible en ese momento, para debatir ese evento, para pensar las formas concretas de la organización de ese plebiscito. No solo eso, sino además tratemos de organizar un Foro Social del Mercosur para elaborar un proyecto alternativo de la izquierda sobre la integración que nosotros proponemos.

Vamos en un buen camino, la propuesta brasileña avanza en la propuesta de un parlamento latinoamericano de integración política, cultural, de una moneda común. Tenemos que empujar eso, movilizar amplios sectores, porque esa es nuestra contribución, no solo la integración sino un mundo multipolar creando zonas propias en que los países democráticos, gobiernos democráticos definan sus destinos.

No sólo basados en la crítica. Tenemos que avanzar en la idea del plebiscito y además avanzar en la idea de los Foros. Porque el Foro Social Mundial plantea la idea que otro mundo es posible. Tenemos que reproducir eso, porque otra América Latina es posible, porque otro Brasil es posible, otro Chile es posible. Por qué no hacer un foro social en Chile para construir un proyecto alternativo sobre Chile, como se hace en otros países y acá en el marco del Mercosur integremos nuestras fuerzas, creemos una forma mas amplias de comités, con las fuerzas sociales, partidos políticos, la iglesia y aprovechemos esta perspectiva.

Creo que por ahí tendremos posibilidades reales de incidir en esa coyuntura muy favorable que se abre en el año 2003.

Solo estas palabras quería decirles a ustedes, no me cabría decir mas que esto, nuestro proyecto es, reportando las palabras del Sub Comandante Marcos “crear un mundo en que quepan todos los mundos”

Para terminar diría que hoy estuve acompañando a Gladys Marín, y a Daniel Ortega en el Palacio de la Moneda, en una ceremonia emocionante, después del homenaje a Salvador Allende. Pero me quedé pensando que me gustaría mucho volver a Chile un día no muy lejano, mas temprano que tarde, en que podamos ir al Palacio de la Moneda y no sólo poner una placa a Allende, sino rebautizar ese edificio como el Palacio Presidencial Salvador Allende y rebautizar este edificio, Gabriela Mistral, como lo quiso Salvador Allende. Allende se lo merece, Chile se lo merece, Viva Chile mierda!.

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