Mesa: Reforma Agraria y Soberanía Alimentaria

Exponen:

- Hugo Díaz: Ex Vicepresidente de CORA (Corporación de la Reforma Agraria)

- Abilio Fernández : Partido Comunista de Portugal.

- Francisca Rodríguez : ANAMURI.

- Elemar Cezimbra : Coordinación Nacional MST.

Coordina Rubens Paolucci, CEPIS.

Hugo Díaz: Muy buenos días a las compañeras y compañeros, especialmente a los amigos de América Latina, Europa y del mundo que están con nosotros. Es una enorme alegría tenerlos por acá en un momento tan trascendente en la historia de Chile como es la conmemoración de los 30 años de años de Allende, por tanto, mis primeras palabras son de homenaje a él. Yo era Vicepresidente de la Corporación de Reforma Agraria, o sea, el jefe máximo de la Reforma Agraria del punto de vista administrativo, eso me llevó a trabajar bastante con el compañero presidente.

En estos últimos meses mucho se ha hablado de él y del Gobierno de la Unidad Popular y de sus proyecciones, evidentemente desde distintos puntos de vista; de un punto de vista crítico, del punto de vista de la ultraderecha, del punto de vista del centro, del punto de vista de los historiadores; todo eso ha sido maravilloso y alguien ha dicho –porque están muy preocupados- que crece o que ha crecido la figura de Allende. La figura de Allende en realidad está llegando al lugar que le corresponde en la historia de Chile y de la historia de América. Está en los límites de nuestra galaxia, como dice Neruda con respecto a muchos héroes latinoamericanos.

Con respecto a la Reforma Agraria chilena se puede decir muchas cosas, pero yo quisiera resumir las que considero principales.

En primer lugar, la Reforma Agraria chilena terminó con el Latifundio y esa es una verdad indesmentible, vale decir, cumplió con la tarea que le entregó el pueblo con las elecciones de 1970. Eso significa que se terminó con los vestigios del feudalismo en el campo. Ayer un campesino lo dijo con mucha claridad, como primera cosa la Reforma Agraria llevó a la agricultura chilena al capitalismo y al hacerlo abrió los caminos para que pueda intervenir en el comercio internacional o mundial, de lo cual hoy se jacta la derecha y los propios pinochetistas. Sin embargo, eso sin duda no habría sido posible sin la realización de la Reforma Agraria.

Ahora, si se quiere hacer un análisis de la Reforma Agraria en la Unidad Popular, se debe tener presente que el gobierno de la UP se comprometió a avanzar en el proceso de la Reforma Agraria con las Leyes dictadas por el gobierno DC de Frei Montalva, y eso se cumplió. Los comunistas y socialistas participamos de los debates parlamentarios que aprobaron esa Ley en el gobierno de Frei Montalva, y los dos partidos lucharon para que el piso para las expropiaciones fueran 40 hectáreas de riego básicas y no ochenta, pero sin embargo el Parlamento determinó que fueran ochenta y nosotros trabajamos con esa ley, teniendo en cuenta las reales dificultades para conseguir equivalencias en las diferentes regiones, porque esto de las unidades de hectáreas de riego básico significan determinar lo que produce una hectárea en las mejores zonas agrícolas regadas de Chile, que es la zona del Maipú y Aconcagua, y a eso se le agregaba para las diferentes partes del país una equivalencia, y allí se cometieron errores “voluntarios” por parte del Gobierno de Frei, lo que significó que especialmente en la zona que va desde los Ángeles al sur no hubiera equivalencia real. Era muy difícil expropiar campos desde el punto de vista de la unidad de equivalencia, y por eso quedaban algunos con grandes superficies de terreno. Por ello se atacó fundamentalmente –hablo de la UP como del gobierno de Frei Montalva- a los hacendados de Aconcagua a Talca.

La Reforma Agraria era absolutamente imprescindible para Chile, y como ya lo había dicho, si hoy día se exporta uva, manzanas y aún vino –porque con el gobierno de Allende se comenzó a aumentar de manera bastante significativa la exportación de vino-, es debido a la Reforma Agraria.

Allende resaltó la importancia que tenía la Reforma Agraria para Chile cuando dijo “el cobre es el sueldo de Chile y la Reforma Agraria es el pan de Chile”. Yo creo que eso resume de manera muy hermosa, muy corta y significativa lo que es.

El gobierno de Allende hizo una distinción entre la política general del agro y la Reforma Agraria. Se decía “la Reforma Agraria debe ser considerada como una parte del desarrollo de la agricultura, en este instante la fundamental, pero no debe ser considerada como lo único.”.

Las criticas reaccionarias a la Reforma Agraria son carentes de toda objetividad, y por ello, alejadas de un verdadero significado político social e histórico. A tales críticas se le pone lápida en un documento emitido en 1997 por el Pontificio Consejo de Justicia y de la Paz del Vaticano, que titularon ellos por una mejor distribución de la tierra, el reto de la Reforma Agraria en 1997. Ahora, naturalmente que es interesante leerlo y estudiarlo, no lo dieron a conocer los diarios menos aquí en Chile, yo creo que en otros países menos.

No se puede analizar el estudio de los problemas agrarios en Chile, sin estudiar el despojo de la tierra de nuestras razas aborígenes que fueron transformadas al comienzo de la colonia y después por los gobiernos reaccionarios de prácticamente toda la historia de Chile.

Con respecto al problema agrario de la UP –muy brevemente-, son muy conocidos los indicadores y las tareas específicas que tiene el programa de la UP sobre el agro. Estas se condensaron en “Los veinte puntos básicos de la política del agro” y, por otro lado, dentro de las primeras cuarenta medidas, la número veinticuatro decía relación con el problema de la agricultura, señalando “profundizaremos la Reforma Agraria que beneficiará también a medianos, pequeños agricultores, minifundistas, medieros, empleados y afuerinos, extenderemos el crédito agrario asegurando mercados para la totalidad de los productos agropecuarios”.

Ahora, las tareas que se les exigían al agro y especialmente al sector reformado eran:

- Producción de alimentos para el pueblo.

- Producción de materias primas para la industria.

- Producción de rubros especiales para la exportación, principalmente en el sector forestal y hortofrutícola.

- Defender los equilibrios ecológicos, cosa muy trascendente y cada día hay más peligro en el mundo para permitir una explotación de máxima rentabilidad sin destruir nuestros ecosistemas.

- Entregar responsabilidad especial al Ministerio de Agricultura para pelear contra la desertificación que avanza en diferentes zonas de nuestro país.

- Mejorar y adaptar el crédito agrícola para que llegue al sector reformado minifundistas y propietarios de medios, lo que se cumplió también en gran medida.

- Promover una explotación racional de los bosques tanto del bosque nativo como del bosque artificial.

- Introducir modernas técnicas de alimentación, reproducción y genética en las diferentes explotaciones pecuarias.

- Desarrollar la inseminación artificial en animales de todas las especies domésticas.

- Intensificar la producción de aves y de cerdos.

- Crear el Banco Ganadero.

- Crear la participación de los campesinos en todos los procesos del agro.

- Superar la segregación y la postergación que sufrían nuestros grupos aborígenes, especialmente los Mapuches.

- Buscar solución a la segregación de los comuneros del Norte Chico.

Durante el gobierno de Frei, no en los seis años, hay que ser objetivo, ya que la Ley fue aprobada después de dos años que se había instalado, se expropió 220.000 hectáreas, y el Gobierno de la UP, en menos tiempo expropió 439.480 hectáreas. Es decir, la Reforma Agraria benefició entre el año 1965 y 1973 a 54.924 familias campesinas y de ellas, 33.984 fueron beneficiadas durante el gobierno de Allende.

Otras modificaciones que permitieron ayudar fueron la venta y distribución de semillas a través de la creación de la Empresa Nacional de Semillas, la creación de poderes compradores del Estado para que no hubiera problema en la compra de los productos y no hubiera tampoco estafas a los productores mediante la ECA, CORFO y SOCOAGRO. Especial importancia le dimos nosotros en ese tiempo a la creación de SOCORA, que era una Empresa para la Producción y para el Control de las Semillas para entregárselas directamente a los agricultores, a los ganaderos.

La propaganda de la dictadura habla de que tuvieron la más grande cosecha y siembra en 1974, lo que es verdad, pero eso corresponde a lo sembrado por nosotros hasta Septiembre de 1973 sin ningún lugar a dudas. Lo mismo sucede con las 54.000 hectáreas plantadas de bosques, y se llega a 56.000 en 1974, pero todo ese trabajo fue hecho por la UP, que eligió esos sitios, elaboró una metodología de trabajo para determinar esa plantación y firmó también los convenios.

En abril de 1973, Baraclaus, un funcionario internacional de ISIRA, y Alfonso, un funcionario de OIT, dicen respecto del proceso agrario chileno: “las expropiaciones masivas se llevaron a cabo dentro de la legalidad con un mínimo de desorden y violencia aunque la Ley de Reforma Agraria de 1967 no fue diseñada para un proceso tan rápido y exige procesamientos legales bastante engorrosos, el gobierno cumplió con todos los requisitos, lo que es más, los datos indican que el área sembrada no bajó en las unidades reservadas, sino que más bien, aumentaron en muchos rubros.” Hasta ahí el pensamiento de ellos, esa es una cita textual.

Puedo agregar que esos autores dicen que “el global de Chile aumentó aproximadamente en un 5% entre el año 1970 y 1971, y en un 1% entre 1971 y 1972. Los campesinos indelegados que eran 140.300 a fines del año setenta, llegaron a 253.200 aproximadamente en 1972 con un aumento de un 70%. La disponibilidad de alimentos será la más alta de la historia de Chile. La producción agropecuaria aumentó en un 6%. El éxito del gobierno dependerá del comportamiento de la agricultura de los próximos cuatro años.” Eso es lo que dicen Baraclaus y Alfonso, y agregan que en mayo de 1973 nosotros entregamos un informe oficial como CORA para el gobierno y para el país, en el cual decíamos que estaban dadas todas las condiciones para que los campesinos demostraran que las tierras en sus manos producían más, para que la cosecha de 1973 a 1974 fuera la más grande de la historia agrícola chilena. Después, la dictadura dijo que lo habían hecho ellos.

Ahora, yo creo que esto tiene una enorme trascendencia y es bueno que se miren todas las situaciones que de ello se pueden derivar. Interesante sería también hablar –pero no tenemos tiempo para ello, esto es un resumen- sobre la antirreforma agraria del Gobierno Militar. Muchas gracias.

Abilio Fernández: En primer lugar en nombre del Partido Comunista Portugués voy a dar mis felicitaciones por este seminario, pienso que esto es muy importante no sólo para Chile sino para América Latina y también para los que hablan portugués.

Yo voy a hablar de la Reforma Agraria en Portugal, que fue efectiva durante el período revolucionario de 1974 a 1976, y fue destruida durante un período contrarrevolucionario que duró más de quince años. El próximo año se cumplirán 30 años desde el golpe militar un 25 de abril de 1974, que fue seguido por un levantamiento militar en múltiples unidades militares y acompañado de inmediato por un gran levantamiento popular de masas de nuestro país. Este movimiento popular de masas fue orientado por las fuerzas políticas, por el Partido Comunista Portugués, que tuvo un gran papel en las organizaciones sindicales y en la fusión entre el pueblo y las Fuerzas Armadas. Esta alianza entre pueblo y Fuerzas Armadas fue un factor fundamental de todo el proceso de dinámica democrática de la revolución portuguesa.

Las conquistas y reformas alcanzadas no fueron ofrecidas por el poder político o por el poder militar. Todas las conquistas fueron conseguidas por la lucha de los trabajadores y de las masas populares, estrechamente ligadas al Partido Comunista Portugués, a un movimiento sindical, a una alianza con los militares revolucionarios de un movimiento de Fuerzas Armadas.

¿Cuáles fueron esas conquistas? Las libertades fundamentales, de prensa, asociación, etc., la organización democrática del Estado, una nueva estructura económica, derechos sociales y culturales que quedaron consagradas en la primera revisión constitucional. Pero no la Reforma Agraria.

La Reforma Agraria en Portugal avanzó lentamente en un sector del país que ocupa un tercio del territorio nacional, era una región con un fascismo dominado por los grandes latifundistas, los terratenientes. Los grandes propietarios latifundistas vivían de la cortaza que tiraban los árboles, prácticamente no producían, vivían de brazos cruzados, por tanto, los trabajadores eran pocos y los salarios eran de miseria.

Cuando llegó la revolución seguido por el Golpe Militar, los latifundistas comenzaron a hacer provocaciones a los proveedores, lanzaron fuego a las semillas, transfirieron ganado para España, pero la respuesta inmediata fue comenzar a ocupar las tierras de los latifundistas sin ni una intervención de poder, sin ni una intervención del Estado, así que los trabajadores ocuparon las tierras y se organizaron en unidades curativas de presión en cada lugar, los trabajadores se unificaron y organizaron en cada unidad curativa de presión.

Durante este período de comenzó a hacer la Reforma Agrícola y agropecuaria. Desde 1974 a 1976 en este período revolucionario se constituyeron 550 unidades curativas de presión, es un número bastante significativo y un número total de trabajadores de 70.000 trabajadores, no es un número muy grande, pero eran zonas prácticamente desiertas, este fue un gran movimiento, intentamos ver ahí el intento de Reforma Agraria en Portugal. La ofensiva contra la Reforma Agraria en un período contrarrevolucionario cursó entre 1976 –esta ofensiva- y cursó con un gobierno de Mario Suárez que se decía a sí mismo socialista, del Partido Socialista y hasta 1990 los políticas de gobierno fueron siempre de derecha.

En 1976, tres años después, la Reforma Agraria estaba muy destruida. De 550 ya sólo quedaban 300 unidades curativas, dos tercios de las tierras ya habían sido devueltas y de los 70.000 ya sólo estaban 7.000, en tres años lo habíamos perdido, poco a poco, año a año devolvimos las tierras. Las tierras fueron devueltas, el ganado y las máquinas, con esta devolución de las tierras estábamos en un sistema llamado democrático, más esta devolución de las tierras no respetó las leyes. Publicaron Leyes de responsabilidad del gobierno y promulgadas por el presidente de la República, leyes anticonstitucionales, y no cumplían las decisiones de los Tribunales, ya que los trabajadores, en protesta porque no se entregaban más reservas, elevaban procesos a los Tribunales y cuando podía el Tribunal fallaba a favor de los trabajadores. Fallaron más de cien procesos a favor de los trabajadores, pero el gobierno no cumplía con la decisión de los tribunales.

Las entregas de reservas eran hechas con un gran aparato militar, y los trabajadores se concentraban en torno cada vez que se hacía una entrega de reservas. Se desplegaban fuertes campañas provocadoras y difamadoras, decían que en la entrega de las reservas los trabajadores estaban acompañados con más de 50.000 cubanos. Fueron más de quince años. ¿Por qué para destruir la reforma agraria ocuparon tantos años? Porque los trabajadores resistieron fuertemente. Cuando una reserva era entregada, se comenzaba a trabajar para aumentar la producción, introducir nuevas culturas e introducir políticas de masas, posesión de máquinas agrícolas, manifestaciones, concentraciones, jornadas de información, contactos con autoridades, con gobiernos, asambleas con el presidente de la república, Tribunales; los trabajadores siempre estaban presentes para protestar, para incursionar en la entrega de las tierras, de las reservas. Durante estos años, los trabajadores realizaron dos conferencias de Reforma Agraria en donde eran convidadas todas las autoridades de los partidos políticos y era obligación que mostraran solidaridad con la Reforma Agraria y discutíamos una y otra vez toda forma política nacional, tenían que ser permitidas porque estas conferencias eran permitidas en un gobierno democrático. A pesar de tanto resistir se fue entregando y entregando, y en 1990 la Reforma Agraria estaba totalmente destruida.

Conclusión, la Reforma Agraria está destruida y hoy en día no se produce prácticamente nada, estamos integrados en Europa y la agricultura prácticamente no existe en Portugal. Portugal está pasando en este momento grande dificultades económicas y financieras. La variación del PIB de nuestro país va a ser por primera vez negativo con un déficit que está al límite del 3% de lo permitido por la Unión Europea. Este límite es un garrote fuertísimo para el crecimiento de nuestro país, dependemos de Europa, necesitamos una carta de Europa que nos permita más tratados con ella.

El nivel de vida se cae notoriamente. Hoy en Portugal no es necesario una policía política porque la comunicación social, principalmente la televisión dominada por la derecha y por los grandes capitales, sobrepone a todos los derechos y libertades de izquierda, consigue alienar fuertemente. Esta es la experiencia de Reforma Agraria de Portugal. Muchas gracias.

Francisca Rodríguez: Yo soy de ANAMURI, La Asociación Nacional de Mujeres Rurales Indígenas de Chile, pero además soy miembro de Vía Campesina y soy Vía Campesina como movimiento mundial de los campesinos que ha hecho un proceso de evolución bastante grande en su desarrollo. Una de las características importantes que tiene tanto la Vía Campesina como la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo es que tiene asumida la paridad de género. Dentro de nuestros estamentos directivos y en nuestros eventos o encuentros, siempre somos cincuenta y cincuenta y nuestra representación es subregional en el caso de América del Sur, la representación de Vía Campesina en la Comisión Coordinadora Internacional está dada por los compañeros del MST y en el término de las mujeres por nuestra organización. Le ha caído a ANAMURI esa tremenda responsabilidad de representar el 50% y un poquito más que somos las mujeres que somos en nuestro continente.

Yo creo que cuando escuchamos al compañero de Portugal necesariamente los Chilenos tenemos que decir que desde el punto de vista de lo que fue la Reforma Agraria y la contrarreforma agraria, estamos en situaciones muy similares. La pequeña agricultura producía el 40% de la producción agrícola de este país, pero sería importante que junto a ese dato pudiéramos hablar de cuánto es el porcentaje de producción de alimentos que este país importa ¿Cuál ha sido la base de lo que se ha perdido y que hoy día nos convierte en un país dependiente del punto de vista de la alimentación? Y no sólo somos un país dependiente de ello, sino que también de lo que ha significado el contra proceso de la Reforma Agraria y la aplicación de las políticas de libre mercado en la destrucción y el exterminio de las mejores tierras agrícolas de este país.

Cuando uno escucha al compañero Hugo decir dónde estaba la mejor tierra de Chile, aquí en la Cuenca o en la provincia de Maipú, hoy día tendríamos que preguntar qué pasa con la mejor tierra agrícola de este país. Está convertida en parcelas de agrado, está convertida en campos del golf, está convertida en centros de equitación o está convertida en Parque del Recuerdo, y eso es el destino de los cordones agrícolas que han llenado las principales ciudades. Si uno preguntara qué pasa con los campesinos y campesinas de este país, qué pasa con las poblaciones rurales o qué pasa con lo que fue ayer esa gran producción agrícola en el gobierno de la UP, uno concluye que nos han cambiado este país enormemente sin que la ciudad se de cuenta de lo que ha perdido, la pérdida enorme que ha tenido este país en la agricultura nacional. Pero lo más terrible y lo lamentable de esto, no es tan sólo este país el que ha perdido, en este país se han ido generando las políticas agrícolas para el resto de los países de América Latina.

El proceso que hemos vivido durante estos últimos años, durante este último decenio, no ha sido fácil para los chilenos. Porque por un lado, después de 30 años podemos sumergirnos en lo que fue nuestra experiencia, recuperar la memoria, pero también vivir nuestros duelos y, en muchas partes por primera vez hemos podido hablar de nuestros caídos, de nuestros muertos, y sentir con dolor lo que fue la pérdida de la UP. Y para los que no eran parte del gobierno de la UP es darse cuenta lo difícil que fueron esos mil días, pero lo prometedores que eran y la pérdida insuperable que tuvo este país.

Creo que en ese aspecto es importante referirse a lo que ha sido la construcción de movimientos de América Latina y el mundo, y el rol y el papel que nos ha tocado vivir a los campesinos y campesinas, a los pueblos indígenas en la construcción de este camino. Yo creo que hubieron tres aspectos importantes a destacar que hicieron factible la construcción de un movimiento alternativo que después de la caída del socialismo pudiera pararse en el mundo para poder reagrupar a los campesinos y no la dispersión que se produjo en la fuerza central de las luchas sociales que era el movimiento de los trabajadores. Y eso nos tocó en estos años, no una carga, pero una responsabilidad muy grande frente al rol históricamente jugado por la clase obrera a nivel mundial. América Latina ha contribuido enormemente en esto. Creo que tuvimos algunas situaciones especiales, primero que existieran en América Latina organizaciones campesinas con mucha fuerza, el movimiento histórico campesino de América Latina, pero que además ese movimiento reaccionó rápidamente frente a los procesos de cambio que se venían dando y poder ver de una manera diferente cómo lográbamos esa articulación.

Un segundo aspecto importante es la campaña que se levanta en América Latina frente a lo que pretendía ser la celebración de los 500 años del descubrimiento de nuestro continente, para decir que los pueblos teníamos muy poco que celebrar, pero mucho que reconocer desde el punto de vista de lo que había sido la resistencia ayer en la colonización del descubridor, y hoy día frente a la colonización del capital. Esto nos permitió reencontrarnos en momentos muy difíciles, cuando muchos pensábamos que aquí ya no había más que hacer, cuando habíamos pasado por dictaduras militares en nuestro continente, sin embargo, esta campaña de auto-descubrimiento de nuestras fuerzas, de nuestras capacidades, nos permiten ese auto-descubrimiento de nuestras potencialidades, ir conjugando un movimiento articulado de América Latina que se expresa en lo que fue esta campaña; 500 años de resistencia indígena campesina negra y popular. El gran ausente de esta campaña lamentablemente fue la clase obrera, el movimiento sindical, porque el golpe había sido mucho más fuerte y mucho más dirigido al bastión que teníamos desde los movimientos sociales.

Desde la articulación de esta campaña que nos permite ir discutiendo y analizando cómo se expresaba hoy día estas transformaciones capitalistas, todavía no nos dábamos cuenta de lo que vendría, hablábamos de las transformaciones capitalistas en el agro, no hablábamos todavía de este sistema, de este nuevo paso que daba el capital y que su expresión más clara estaba en la aplicación de este modelo neoliberal. Y creo que fue la gracia del movimiento campesino decir: nosotros no solamente estamos en contra del movimiento neoliberal, estamos contra el sistema capitalista y desde esa construcción, levantamos la bandera anticapitalista, antiimperialista desde los movimientos campesinos.

Esto genera la construcción de la Vía Campesina, sobre esa base se construye y esta organización nueva daba un paso tremendamente importante cuando se plantea en la primera cumbre de la alimentación por la FAO una campaña para la seguridad alimentaria ante la falta de alimento y los millones de hambrientos en el mundo. Nosotros revisamos en qué se basaba la seguridad alimentaria. Desde el punto de vista de Europa y producto de la guerra, era el almacenamiento de alimento. Desde el punto de vista de nuestros países, era la capacidad de adquirir los alimentos, y la capacidad de pagar los alimentos que llegan como ayuda alimentaria, y que tienen un costo enorme también para la humanidad, porque aquí no hay ayuda, es la venta de los excedentes de los países desarrollados o de lo más malo de la producción de alimentos.

Cuando planteamos el concepto de soberanía alimentaria, mucha gente salió al paso para decirnos que era un concepto peligroso, que la soberanía alimentaria podría provocar problemas a aquellos países que no tenían la posibilidad de producir alimento, que pasaba con África, y dijimos que estamos planteando, el derecho que los pueblos tienen de producir sus propios alimentos, de desarrollar sus sistemas agrícolas, a establecer sus propias normas de intercambio y de comercio. Planteamos el derecho a la alimentación como un derecho ciudadano y no la seguridad alimentaria basada en la posibilidad de adquirir el gran campo para que la alimentación se convierta en un arma de dominación de los pueblos y se convierta en una mercancía.

En la primera cumbre de alimentación, que no firmamos la declaración, salimos aparentemente derrotados porque no tuvimos el apoyo de la mayoría de la gente que estuvo en esa cumbre, pero seis años después de haberla planteado provoca una verdadera revolución en el mundo agrario y en la sociedad en general, porque empezamos a ver qué había pasado en el mundo, qué políticas agrarias se estaban aplicando y cuáles eran los procesos de contrarreforma agraria en nuestros países.

En América Latina surge un nuevo movimiento, aparece el movimientos de los sin tierra, que vuelve a poner a la Reforma Agraria en un primer plano, como una demanda permanente. Y Vía Campesina incorpora una campaña mundial por la Reforma Agraria, pero no vista como el derecho de los campesinos a trabajar su tierra, sino que la Reforma Agraria como una necesidad de todos, como un reto para el mundo, para decir que el problema de la agricultura no es un problema de campesinos indígenas, sino que es un problema de la humanidad, es un problema de los países.

Cuando un país pierde la capacidad de producir sus alimentos, cuando un país pierde su agricultura, ese país pierde la soberanía y los pueblos dejan de ser pueblos.

Esta segunda cumbre mundial mostró que aquí no había compromiso de los pueblos para resolver el problema de la alimentación porque pasaba por la subordinación que los países tenían frente a las empresas trasnacionales, frente a lo que significaba la revolución tecnológica de la semilla transgénica, de la transformación de nuestro material genético en los laboratorios para convertirlo también en mercancía, de lo que ha significado el cambio cultural de la alimentación y la salud de las personas, porque la transformación de la alimentación que altera nuestra salud va amarrada a las empresas trasnacionales que necesitan vaciar sus productos en nuestros países, desde lo agro tóxico hasta los medicamentos. Entonces hoy día, cuando hemos planteado esto, estamos planteando una segunda campaña por la semilla.

No podíamos tener claro una campaña por la tierra, por el agua, si no teníamos y no conservábamos esa capacidad de creación que han tenido desde el principio de la humanidad, hombres y mujeres de campo, nuestros indígenas, porque la creación de una semilla es una creación colectiva, porque en nuestros campos están nuestros científicos y científicas, porque es una creación nuestra y por eso debemos defenderla, protegerla. Y cuando decimos que es creación nuestra, es el servicio que ha hecho este sector a la humanidad. Es por esta razón que la soberanía alimentaria se basa en la lucha por la tierra como un derecho de los pueblos, en la lucha por la defensa de nuestra semilla, en seguir planteándonos que el tema de la alimentación es un derecho humano y mientras no haya soberanía alimentaria no habrá garantía para la alimentación de los pueblos.

No sólo necesitamos recuperar nuestra semilla, necesitamos recuperar nuestros saberes, nuestra cultura, recuperar nuestros valores perdidos frente al avasallamiento despiadado que tiene este sistema. Solamente trabajando así podemos llegar a decirle a la gente dónde está la perversidad del modelo, pero junto con eso tenemos que recuperar nuevamente nuestros sentimientos, porque en algún recoveco del camino se nos perdieron los sentimientos para convertirnos en la máquina que le responde al capital y eso es lo que en nuestros días Vía Campesina, las organizaciones del mundo campesinas de América Latina están aportando a la Humanidad, una campaña, un proceso esperanzador que nos devuelve la fe, la confianza, que nos retornó a nuestra cultura.

En la pérdida del movimiento campesino que ayer tuvimos influye el alejamiento que muchas veces producen las políticas agrarias de nuestras bases, es mirar como país cómo vamos nosotros como única meta llegar a exportar y campesinos y campesinas no queremos eso. Muchas veces nuestros dirigentes no nos están explotando, pero colectivamente no estamos analizando y construyendo, después de 30 años, vale la pena compañeros chilenos con mayor profundidad lo que fue nuestra experiencia que América Latina la ha estudiado, pero por sobre todo, revisemos el proceso de la contrarreforma agraria, lo que seremos capaces de reconquistar y de impulsar para poder ponernos a la altura de los movimientos de América Latina.

Nos costó mucho que los compañeros de América Latina quisieran escuchar lo que realmente pasaba en Chile porque todos querían escuchar cómo habíamos alcanzado el éxito económico de este país. Han pasado más de diez años y queda claro que el éxito económico ha significado la pérdida de la tierra, la pérdida de la confianza de este pueblo, la capacidad de mirar en hermandad y en solidaridad hacia fuera y no pensar –como nos han hecho creer- que somos los mejores, que somos los primeros. En lo que somos primeros es en tener un sistema más ultraneoliberal en el mundo, Colombia nos está pidiendo que los asesoremos en firmar tratados comerciales que van a ser la lápida de los países de América Latina. Tenemos campaña contra el ALCA, pero los acuerdos unilaterales están pavimentando los caminos para el ALCA. Chile ya ha firmado tres muy importantes, y creo que de esas experiencias tenemos que empezar a conversar.

Hoy en muchos países del mundo se están desarrollando acciones porque se están discutiendo en la OMC los términos de la agricultura, y nosotros como resistencia queremos decir que somos un sector que queremos seguir existiendo porque la humanidad nos necesita, porque los pueblos nos necesitan y porque nosotros nos necesitamos. Gracias

Elemar Cezimbra: Me ahorra mucho ser parte de esta mesa con compañeros que tuvieron una experiencia importantísima de Reforma Agraria. Estamos en un proceso elaborando una ley de reforma agraria la izquierda del Brasil con el compañero Plinio Sampaio como principal responsable, que también acompañó el proceso de reforma agraria aquí y en varios países de América Latina, es un gran especialista en el tema de reforma agraria y hoy es un gran compañero nuestro del MST de Brasil.

Voy a exponer cuatro grandes puntos sobre el tema de la reforma agraria en Brasil y la soberanía alimentaria. En primer lugar, hablar de Reforma Agraria en Brasil es hablar de reforma agraria como un proyecto de gobierno que necesita una gran intervención en el campo para modificar estructuras. En Brasil hay dos aspectos materiales fundamentales: que la cantidad de tierra improductiva pasa de cien mil hectáreas, la gran concentración de tierra de Brasil, 10% de mayores propietarios de té en torno del 50% de tierras agrícolas. Es decir, hay unos 200 millones de hectáreas de tierra en manos de un grupo muy pequeño, mientras hay cuatro millones y medio de familias sin tierra en Brasil. La década del setenta finaliza con muchos movimientos sociales organizándose, estructurándose, partidos de izquierda tratando de legalizar, estructurar movimientos sociales.

El modelo capitalista brasilero, como en toda América Latina, es un capitalismo colonial y productor de miseria, En América Latina no hay espacio para el capitalismo periférico. El capitalismo central imperialista, principalmente norteamericano, nos afectan muy fuertemente. Hay un modelo de agricultura conservador, excluyente, volcado a la exportación, monocultivos y una gran agroindustria, a partir digamos de los sesenta, un modelo que los Estados Unidos exportó para varios países, y que tuvo un objetivo político. Es sabido que los campesinos tuvieron importante participación en la revolución rusa, china, cubana, vietnamita, y en otros movimientos revolucionarios del mundo, de allí que todo campesino es un elemento peligroso para el capitalismo. Por eso se trata de montar un proyecto de desarrollo del campo importado de los Estados Unidos, vaciando el campo, expulsando a las grandes ciudades masas de campesinos, porque un campesino en la ciudad está desarraigado, sin identidad política, sin identidad cultural, son fácil de ser manipulados y manejados, porque están desarraigados.

Se trazaron las grandes carreteras del Brasil pensando en facilitar las migraciones a los grandes centros urbanos, principalmente Sao Paulo. Con eso evita hacer revoluciones, los EEUU al final de los años cincuenta y sesenta tienen muchos institutos y principalmente pescadores al Noreste brasilero, donde había un gran movimiento de Reforma Agraria y ligas campesinas. Uno de estos estudiosos americanos incluso escribió un libro hablando del nordeste, de la revolución que nunca hubo, porque él había pensado que la próxima revolución después de Cuba seria la revolución en Brasil, principalmente en el nordeste brasilero por el gran movimiento de reforma agraria que había, por las fuertes ligas campesinas, existía la unión de labradores agrícolas coordinadas por el Partido Comunista, y otras, y sectores reaccionarios que también crearon movimientos de organización de campesinos con sindicalismo conservador atrasado en el interior de Brasil. Pero no consiguieron llevar a cabo totalmente, y donde menos esperaban en Brasil que hubiera lucha de campesinos por la reforma agraria, surgió con muchos pequeños agricultores, muchos hijos de pequeños agricultores del MST. Las luchas se dieron más fuertes en la región amazónica, donde estaba cerrada la lucha los años sesenta y setenta, y de ahí va para todo Brasil, porque en el sur se emprendió más rápidamente un modelo del movimiento de revolución verde, la cultura de la revolución verde, y ahí todos los Sin Tierras y pequeños campesinos. En el Amazona, la expulsión a las ciudades a partir de proyectos de grandes hidroeléctricas, represas, sin indemnizar las tierras, crearon todas las condiciones de conflicto para que esas luchas se fueran articulado, y ahí surge el MST, un trabajo importante de sectores progresistas, de iglesias católicas y evangélicas principalmente, la Comisión Pastoral de tierras, que fue importantísima en la articulación de esas luchas.

Bueno, ahí el movimiento sin tierra y por reforma agraria comenzó a tomar identidad propia, ahí se conforma ese carácter de organización nacional, porque en Brasil por el tamaño que tiene como país, hay grandes extensiones de Latifundio, ahí se afirma como un movimiento autónomo, con autonomía política, de organización, de formas de lucha, de tácticas, de estrategias. No significa que haya un movimiento aislado de otras organizaciones del campo y la ciudad, y de los partidos políticos. Existe relación con prácticamente todos los partidos de izquierda. Y hoy también mantenemos autonomía y relación con el gobierno de “Lula”.

Todos los movimientos afirman ese carácter y definen como principal táctica de lucha, tomar las tierras y ocuparlas –hay un aspecto interesante, una ley del 64 de los militares, que quedó guardada, y que tenía tres aspectos: uno era la colonización de la región amazónica, segundo, era obligar a los grandes latifundios a legalizarse como empresas, y para eso el gobierno creó muchos incentivos fiscales y de financiamiento para que los bancos, industrias y multinacionales, compraran tierras con la idea de crear una gran empresa rural. Así estaba imposibilitada de ser desapropiada.

El capitalismo brasilero no precisó de reforma agraria, nunca hubo reforma agraria porque es apenas un capitalismo de treinta por ciento de población, es un capitalismo productor de miserias de un país dependiente cada vez más de los centros imperialistas, principalmente norteamericanos. Por eso el carácter de lucha anticapitalista de la reforma agraria. Y también el carácter del MST como movimiento anticapitalista con la perspectiva revolucionaria, reforma agraria, perspectiva de cambio social más profundo y obviamente movimiento corporativo

Ahora, ¿qué pasa en relación con el gobierno Lula? En primer lugar, ya que tenemos un gobierno democrático popular de izquierda, entendemos que es posible hacer un gran avance en reforma agraria, no una reforma agraria completa, no tenemos correlación de fuerzas para hacer una reforma agraria radical que acabe con el latifundio, pero este gobierno posibilita hacer acumular fuerzas y muchas conquistas, crear un nuevo tipo de desarrollo, varios aspectos sociales, culturales, económicos, de industrialización, de agricultura, educación, salud en grandes regiones reformadas. Posibilita crear fuerza, crear referencias, pensar un proyecto de cooperativismo, de agroindustria, educacional, de pesqueras, a nivel de ecología también y mostrar a la sociedad brasilera el impacto positivo de una reforma agraria. Si el gobierno de Lula tuviera un segundo mandato es posible profundizar más ese proceso de reforma agraria, en ese momento entendemos el esfuerzo de hacer un nuevo plan de reforma agraria. Hay mecanismos autoritarios que precisan ser modificadas.

El gobierno pasado quería destruir la organización que creara conflictos, hizo acuerdos con la central de inteligencia americana de espionaje al MST y varios mecanismos legales restrictivos a reforma agraria en el aspecto económico, aspecto social, y una serie de pequeños decretos leyes que fueron creados para parar la reforma agraria y para destruir al MST. Conseguimos salir vivos de ese período, bastante machucados, golpeados en varios lugares, y ahora también es por eso que con el gobierno de Lula tratamos de conseguir inmediatamente varias conquistas materiales, nuevas áreas para asentamientos, conquistas económicas y educacionales, acabar con el analfabetismo, escuelas técnicas y agrícolas para formar profesionales, agrónomos, profesores en todas las áreas, ampliar los centros de experimentación agro ecológica, pesqueras en esas áreas, y eso significaría una fuerza mayor y condiciones de preparar un combate mayor contra el latifundio.

Yo pienso que un elemento que nos da optimismo y acredita que es posible avanzar, es que estoy viendo grandes movilizaciones de masas, la victoria de Lula despertó esperanzas y ahí el pueblo se moviliza fácilmente. La Central Única de Trabajadores comienza a tener una postura mejor, creamos la Coordinadora Nacional de todos los movimientos sociales para de ahí impulsar grandes movimientos de masa. En eso estamos nosotros, el MST, vamos a celebrar ahora un gran encuentro nacional en el estado de Paraná, donde fue fundado oficialmente.

Hay que quebrar la columna vertebral del latifundio, con distribución masiva de tierras, con asentamientos de calidad, ahí tenemos un debate con el gobierno de Lula. Reforma agraria de calidad significa no tantos asentamientos pero si con calidad.

Pensamos en una reforma agraria cooperativizada de diversas formas, desde las más simples a las más complejas, con agroindustrias en el campo con control de los trabajadores, un modelo de agroecologia, pensando en la producción de alimentos saludables. Los pequeños agricultores que hoy llegan a cinco millones necesitan créditos, nuevos sistemas de cooperativas para que el crédito llegue y beneficie a todos, queremos cultura en el campo, queremos salud, es decir, pensamos que la reforma agraria debe incluir todos los elementos, entre ellos una gran revolución cultural. La reforma agraria no puede representar la mera distribución de tierra, si no avanzamos en conciencia política, si no avanzamos en una conciencia social, en la relación de género, de familia, entre la sociedad con la naturaleza, en más cultura, la reforma agraria no va a avanzar.

Respuestas a preguntas:

Hugo Díaz: Bueno, aquí hay una pregunta del compañero Javier Vega de la provincia de El Elqui, dice que en Chile el movimiento campesino en estos instantes tiene situaciones difíciles principalmente porque desde la cúpula se hacen propuestas que no tienen ninguna relación con la realidad. Yo creo que el esfuerzo que hay que hacer es en las propias regiones para superar esta situación.

Ahora, él pregunta cómo se puede involucrar en Chile a los campesinos de subsistencia que están siendo en este momento oprimidos por el nuevo latifundio. Esta es una situación extraordinariamente delicada y difícil. También eso hay que buscarlo desde un punto de vista regional, hay que reunirse con los campesinos y entregarles información no sólo desde el punto de vista político y social, sino que fundamentalmente desde el punto de vista productivo e incluso del punto de vista de la comercialización, eso es muy difícil pero hay caminos y algunas experiencias positivas.

Ahora, después hay dos compañeros brasileños que preguntan. En primer lugar, ¿cuántas miles de hectáreas fueron expropiadas por la Reforma Agraria? La reforma agraria de la Unidad Popular ayudó a un total de 34. 300 familias campesinas, las hectáreas expropiadas por la Unidad Popular alcanzaron a seis millones trescientas mil hectáreas. Ahora, ¿cuáles fueron los mecanismos que el gobierno tuvo para el desarrollo y para la expropiación y para actuar contra el latifundio? Bueno, tuvimos una gran organización campesina y ella determinaba cuáles eran los campos que se iban a expropiar, los propios campesinos indicaban todos los días miércoles cuando se reunía el consejo de CORA, cuáles eran los campos que se iban a expropiar. Sin una organización en que participen los profesionales, técnicos, agrónomos, veterinarios, etc. no se puede llevar adelante un proceso.

Antes de la reforma agraria, nosotros como profesionales íbamos todos los domingos, médicos, dentistas, veterinarios, agrónomos, economistas, a hablar con los campesinos de lo que era un gran latifundio. En 1934 una educadora, Amanda Labarca, dijo que no podía avanzarse en la alfabetización en Chile sin modificar algunos de los problemas agrarios, y daba como ejemplo a Alhué: “Alhué es hermoso, bello, y ahí tenemos sin embargo, el nivel más alto de analfabetismo en Chile, el 80%”.

Francisca Rodríguez: Yo voy a hacer un resumen de las tres preguntas para que podamos avanzar. La primera es ¿cuáles fueron las medidas de la Derecha para enfrentar la reforma agraria? Yo creo que la derecha se portó en Chile como se porta en todas partes y creo que las medidas que ellos tomaron para burlar la ley, fueron las conocidas en toda partes. Después, el primer decreto de la dictadura militar en Chile es el término de la reforma agraria, y junto con ese dicta otro que es siniestro, el 208, que impedía el acceso a la tierra o expulsaba del campo a todos aquellos campesinos que hubieran tenido que ver algo con el proceso de reforma agraria, que hubieran estado en la dirección de los centros de reforma agraria, que hubieran estado vinculados a algún partido político o a cualquiera actividad que hubiera tenido que ver con el desarrollo o proyección de la reforma agraria. Ese decreto no solamente estaba dirigido al campesino, sino que alcanzaba hasta la tercera generación, o sea, no podía volver al campo ni el campesino, ni sus hijos, ni sus nietos. Y yo no sé si en este momento no está vigente, porque aquí no ha habido reforma constitucional, yo no he escuchado que el decreto esté terminado.

En relación a la mujer, creo que una de las debilidades que presentó la ley de reforma agraria, y no solamente la de Chile, a excepción de la de Nicaragua en América Latina, es la “omisión” que ha tenido de las mujeres. Nosotras no hemos estado contempladas frente al derecho de la tenencia de la tierra y ese ha sido un factor bastante fuerte, incluso en nuestros propios procesos de contrarreforma agraria. Tal vez si las mujeres hubiéramos sido parte integrante, no solamente hubiéramos sido las compañeras que acompañábamos el proceso sino que estando dentro habría sido más difícil la contrarreforma, así ha sido con la lucha de las mujeres por la vivienda en la ciudad.

Las mujeres acompañamos el proceso pero no teníamos derecho a la tierra, y esto lo hemos discutido incluso con el compañero Chonchol que decía “estaba dirigida a la familia”, pero para que la mujer pudiera seguir viviendo en la tierra si se moría el marido, tenía que tener un hijo mayor de dieciocho años, y eso decía que no estaba dirigido a la familia.

La tercera pregunta es sobre el legado de Paulo Freire. Yo creo que hay compañeros aquí en esta sala que podían haber dado una respuesta mucho más clara en eso, porque trabajaron mucho la parte de capacitación en el tiempo de la reforma agraria, pero creo que es importante decir que nosotros tuvimos en Chile en el período de la Unidad Popular un importante exilio brasileño, con muchos cuadros muy importantes y relevantes de Brasil desde el mundo agrario que estuvieron acompañando este proceso, que fueron parte importante de este proceso, y sin duda que la metodología de la enseñanza de Paulo Freire está en ese proceso de reforma agraria y nos acompañan hasta hoy, son parte de las nuevas formas de desarrollar y aplicar la formación. Creo que fue un aporte indudable para el mundo campesino en general, no solamente para Brasil. Paulo Freire traspasó la barrera de Brasil, traspasó la barrera de América Latina, para ser un gran educador popular en el mundo entero y yo creo que no solamente los campesinos hemos tenido que ver con esto.

Y lo último, yo creo que el compañero Elemar lo decía muy bien, “este proceso es de todos”. No pueden estar afuera las mujeres, la juventud. Hoy día tenemos un movimiento campesino joven en América Latina, que en Bolivia estuvo a punto de tener la presidencia, en Ecuador ha sido capaz de botar dos presidentes el movimiento indígena, etc.

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