Intervención de Fernando Martínez Heredia, miembro del Consejo de Redacción de la Revista América Libre, investigador de Cuba en el cierre del Seminario

Es una gran alegría ver como crece nuestra cultura revolucionaria, como discutimos los problemas fundamentales a partir de la voluntad de lucha por cambios necesarios. La perspectiva socialista en América Latina, ante todo se relaciona con el callejón sin salida a la que ha sido llevada la región por la propia naturaleza actual del capitalismo. Un gran desastre social, una subordinación económica mayor que antes y más intima, no han dejado espacio para desarrollo autónomo ni trabajo para una gran mayoría. La mitad de los latinoamericanos no es necesaria para el sistema económico capitalista mundial, no se respetan las soberanías de los Estados. La racionalidad capitalista y la hegemonía burguesa han llegado a contradecirse con la desnacionalización de los dominantes. La política posterior a las dictaduras no ha resuelto ninguno de los problemas principales. América Latina es hoy el continente del mundo más cargado de contradicciones. Las democracias de la dominación se han ido vaciando de sentido, al no cumplir la mayoría de sus promesas.

En Venezuela se ha abierto paso otra opción, la revolución bolivariana. En Brasil ha sucedido un hecho que puede ser decisivo, a partir de la victoria electoral del Partido de los Trabajadores. En algunos otros países hay señales diversas del auge de las fuerzas de los movimientos populares. Es tan subordinadora la política norteamericana con su ALCA, que esta moviendo, también, a que sean cada vez más quienes buscan desde los gobiernos coordinaciones y defensa de cierta autonomía.

América Latina se mueve. Comienza a agitarse nuevamente. Este es un potencial para buscar el éxito de alternativas populares. Pero las alternativas populares nunca existen por sí, como consecuencia de ninguna crisis. Las alternativas populares hay que crearlas siempre. Y por eso me parece un símbolo de esta cultura que vamos adquiriendo, que el compañero del Movimiento Sin Tierra nos recuerde que el tren pasa y si uno no esta preparado previamente no agarra el tren y no se sabe en cuantos años mas vuelva a pasar. Para que avancen las alternativas populares hay que romper los limites de lo posible. Urge avanzar a la organización, la concientización del conocimiento de las situaciones, las iniciativas acertadas. Cuando despierta el pueblo los que aspiran a guiarlo tienen que haber madrugado antes. Vuelven entonces a presentarse los grandes problemas, cómo ser capaces de tener autoconfianza, de prepararse con acierto, de atraer a las mayorías que sufren, de conducir. Como llegar a ser fuertes, a retar a lo que está determinado y a los limites, a constituir una real alternativa, para llegar a ser un nuevo poder. La única alternativa práctica que existe hoy al capitalismo en América Latina es el socialismo y no otra forma diferente de capitalismo a la que predomina hoy. Pero el socialismo del siglo XXI tiene que ser superior a todo lo que ha habido. Tiene que ser una sucesión de cambios profundos, culturales, una sucesión de creaciones. Nadie es propietario del socialismo, una política nueva tiene que ser capaz de superar los desencuentros, los prejuicios y las incapacidades que hemos tenido frente a las diversidades, a las identidades, a las demandas concretas. La fuerza no estará en limitar o empobrecer a cada uno sino en todo lo contrario, hacer que las riquezas de la diversidad, de las luchas, de las identidades, sean una fuerza para luchar por el socialismo.

No se puede ser socialista, tampoco, sin ser internacionalista. Tenemos que elaborar entre todos y todas las estrategias de unas coordinaciones internacionales que constituyan ejemplos y avances de lo que estamos buscando, cuando con toda razón decimos que el socialismo no puede esperar a consolidar un poder para establecer nuevas reglas de relaciones humanas y en la convivencia democrática. El internacionalismo tiene que ayudar, ayudarnos a crear un campo práctico de relaciones nuevas que vaya contra el sentido común, que al final es siempre burgués, y contra la reproducción del capitalismo dentro de cada uno de nosotros, que es la más poderosa y sutil forma de su existencia.

De Cuba, aunque vengo de Cuba, con ustedes basta para hablar de Cuba. Yo solo quiero decir una cosa; como cubano quiero afirmar aquí que Cuba cumplirá siempre su deber en América como pidió y como planteó José Martí hace mas de un siglo. Como fue y como ha sido solidario nuestro pueblo con el pueblo chileno en sus horas de triunfo y en sus horas de agonía. Cuba, en esta etapa, como siempre, seguirá resistiendo. Pero si es necesario que cambie Cuba vamos a cambiar, vamos a cambiar para ser más socialistas, para ser mas antiimperialistas, para seguir junto a una América Latina que se levante en busca de su liberación.

Y todas estas cuestiones que discutimos acá no pueden terminar en exhortaciones abstractas. La utilidad de todo lo que hacemos en este tipo de actividades es irnos mas allá de la mera reproducción de lo existente.

Con gran éxito se ha realizado este seminario de las alternativas populares y la perspectiva socialista en América Latina en Santiago de Chile. Frente a la fuerza y la soberbia del imperialismo, el 11 es todo nuestro, el 11 de Santiago es el 11 de los pueblos. Nunca perderemos la memoria porque las recuperaremos todas. Vamos a honrar al compañero Salvador Allende siempre y a todos los mártires porque sabemos que los mártires están vivos solamente si los hacemos vivir a través de nuestros actos y nuestros ideales. Defenderemos este planeta para que siga habiendo siempre alamedas, caminaran por ellas los hombres y las mujeres para lograr ser libres mediante la lucha y es esa caminata la que nos hará ser socialistas a las personas y a nuestro continente. Hasta la victoria, gracias.

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