Intervención de Claudia Korol, secretaria de redacción de América Libre, en la inauguración del Seminario

El Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL), el CEPIS de Brasil, el Centro Martin Luther King de Cuba y la Revista América Libre realizaron entre los días 7 y 10 de septiembre, el Seminario Internacional "Las Alternativas Populares y la Perspectiva Socialista en América Latina", en el marco de la conmemoración de los 30 años del golpe militar contra Salvador Allende.

El seminario contó con la presencia de connotadas figuras internacionales y nacionales, entre ellas: Emir Sader, director de América Libre, Valter Pomar, Vicepresidente 3° del Partido de los Trabajadores de Brasil, Rubens Paolucci, Coordinador del CEPIS de Brasil, José Arbezú, Vicejefe de relaciones internacionales del Partido Comunista de Cuba, Silvio Rodríguez, Diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba y trovador; Vicente Feliú, trovador cubano, Esther Pérez, educadora popular cubana, Joel Suárez, coordinador del Centro Martin Luther King Jr. de Cuba, Marla Muñoz, educadora popular de Cuba, Gladys Marin, Presidenta del Partido Comunista de Chile; Pedro Lemebel, escritor chileno, Mario Garcés, educador popular chileno, Pascal Allende, ex dirigente del MIR de Chile, Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Gloria Muñoz, de la Revista Rebeldía, expresión del pensamiento zapatista de México, Orieta Caponi, de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Gilberto López y Ribas, de la Universidad Autónoma de México, Luis Bazán, dirigente sindical de Argentina, Carlos Chile, del Bloque Piquetero Nacional de Argentina, Daniel Ortega, secretario general del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Edwin Castro, diputado de la Asamblea Nacional de Nicaragua; Jaime Caycedo, secretario general del Partido Comunista de Colombia, Fernando Martinez Heredia, filósofo de Cuba; Atilio Borón, presidente de Clacso, Elemar Cezimbra, de la dirección nacional del Movimiento Sin Tierra de Brasil, Humberto Martones, ex ministro del Gobierno de la Unidad Popular; Claudia Korol, Secretaria de redacción de la Revista América Libre y Oscar Azócar, Director del ICAL, entre otros.

Transcribimos a continuación la intervención de Claudia Korol en nombre de la revista América Libre, en la inauguración del Seminario en el Edificio Diego Portales.


Compañeras y compañeros: aquí estamos. Venimos desde lejos, desde los corazones rebeldes de la América Libre para decir presente en éste, el 11 de septiembre de los pueblos. El 11 de septiembre de la memoria. El 11 de septiembre de quienes no fuimos vencidos por las dictaduras sangrientas, ni por el desplome del Muro de Berlín, ni por el aún no aclarado episodio del derrumbe de las torres gemelas, utilizado intensamente para justificar nuevas invasiones realizadas por los mismos que promovieron las dictaduras del continente: el imperialismo norteamericano, y el gobierno de Estados Unidos. Ellos son los responsables de la muerte y del terror en el mundo. Y frente a ellos se alzan las voces de la América libre para reconocernos, y decir que éste es nuestro 11 de Septiembre latinoamericano, internacionalista, antiimperialista y socialista.

Compañeras y compañeros: Aquí estamos. Venimos, aunque nunca estuvimos ausentes, porque aprendimos en estos 30 años el lenguaje hecho de señales de humo, la clandestina manera de seguir viviendo como desafío a los señores de la muerte. Venimos a decir que estamos vivos, y que lo están junto a nosotros y nosotras, todos los caídos en Chile, y América Latina por luchar por la libertad, por la justicia, por el hombre nuevo y la nueva mujer, por un tiempo de esperanza. A ellos nuestro primer homenaje.

Compañeras y compañeros detenidos desaparecidos, ejecutados, asesinados. De corazón decimos: ¡Presente! ¡Seguimos exigiendo justicia! A sus familiares, a sus madres, a sus hijas e hijos que ayer visitamos en el ayuno y la huelga de hambre les decimos que no habrá descanso, mientras continúe en nuestras tierras el reino de la impunidad.

Aquí estamos también para exigir la libertad de los presos políticos, De los que se encuentran en la Cárcel de Alta Seguridad, a quienes visitaremos durante el Seminario. Y la libertad de los presos políticos Mapuche.

Porque no se abrirán las grandes alamedas, mientras se sigan aplastando las voces de la rebeldía.

Aquí estamos una vez más compañeras y compañeros. Estamos con nuestro corazón y nuestro cuerpo, como tantas otras veces. Como estuvimos en las Brigadas Solidarias o en acciones subterráneas que intentaron cumplir con aquella consigna de la juventud argentina que decía: ¡Hermano chileno no bajes las banderas, que aquí estamos dispuestos a cruzar la cordillera! Aquí estamos, porque ustedes no bajaron las banderas, y porque nosotros supimos y pudimos, en más de una oportunidad, cruzar la cordillera. Porqué aquí aprendimos la rebelión que cantaba "¡Y va a caer!, con música metálica y efectos especiales. Y porque de tanto ir y venir aprendimos que la cordillera no nos divide, como intentaron decir las dictaduras, sino que nos amarra de manera indisoluble. Mucho tiempo gritamos por Chile en movilizaciones solidarias. Hoy podemos hacerlo junto a ustedes, y queremos decir junto a ustedes:¡ Viva Chile, mierda!!

Aquí estamos, compañero Salvador Allende. Renaciendo una y otra vez el sueño socialista. Renaciendo una y otra vez la rebeldía desde los caracoles zapatistas, desde los campamentos sin tierra del Brasil, desde las Plazas de las Madres, desde Cuba que se pinta de rojo cada madrugada, desde el corazón bolivariano de Venezuela, desde la Nicaragua sandinista, desde la insurgencia colombiana, desde los piquetes de Argentina, desde el Puerto Rico combatiente, esa ala que cayó al mar...

Aquí llegamos, desde los corazones solidarios de todo el continente, desde Europa, y desde los Estados Unidos.

Aquí llegamos, desde cada batalla que fertiliza la memoria y la ayuda a parir nuevas revoluciones en tu continente, en tu América Latina, Salvador Allende, que ahora es, y para siempre, espacio y tiempo de reinvención de acciones y gestos de libertad, de dignidad, y de coraje.
Compañeras y compañeros: América Libre cumple 10 años. Cuando nació este proyecto de encuentro, de intercambio, de reconocimiento, en un seminario realizado en Rosario en homenaje al Che Guevara cuando se cumplían sus 65 años, éramos un grupo de necios que decíamos que valía la pena, aún en ese contexto de retroceso de las izquierdas, sostener el ideal y el proyecto histórico de liberación. Que valía la pena remover los dogmas y los sectarismos que impidieron muchas veces que pudiéramos reconocernos y fortalecer nuestra lucha. Que valía la pena transitar este tiempo sin arrepentimientos, sin dobleces, sin renuncias. Que valía la pena no creer el cuento del fin de la historia, o los llamados a la moderación de las pasiones. Que nuestro deseo de justicia, no podía ser castrado por la racionalidad perversa del capitalismo. Que nuestro deseo de libertad, de todas las libertades, no podía ser hipotecado en la cuenta del posibilismo o del mal menor. Con esa convicción seguimos caminando.

Hoy entramos en otro tiempo histórico, multiplicando pasiones y deseos, peleando simultáneamente por todas las emancipaciones. Para terminar con la explotación capitalista, y también con el racismo, con el machismo, con la discriminación de la diversidad sexual, con la opresión a culturas consideradas subalternas, con la devastación de la naturaleza, con la dominación imperialista de un grupo de naciones sobre todo el planeta.

Aquí estamos. Aquí están nuestras manos, aquí está todo nuestro cuerpo, Víctor Jara, para seguir sosteniendo tu canto libre.
Aquí está nuestra poesía, aquí está toda nuestra emoción, para agregar irreverentes nuevas estrofas, Pablo Neruda, a tu canto general.
Aquí estamos para decir, junto a Miguel Enríquez, junto a Manuel Rodríguez, que seguimos andando en la huella de la rebelión.

Hoy, cuando América Latina empieza a multiplicar sus gritos libertarios, sentimos que se ha justificado el esfuerzo, y que nuestra presencia aquí, en el homenaje a Salvador Allende, a todos los caídos y caídas en la lucha por la liberación y el socialismo, es una manera de ratificar, colectivamente, que continuaremos la tarea inconclusa.

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