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Sentencia del juicio por apuñalamiento a Villa: Ninguno de los tres nazis entrará en prisión

El pasado 22 de octubre el juez Carabias, titular del juzgado penal nº 1 de Salamanca pronunció sentencia contra Álvaro de la Vega, Javier Martín y Alberto Rodríguez por su participación en el apuñalamiento de Juan Manuel Villarón, conocido popularmente como Villa. Tal y como nos temíamos la sentencia no ha sido justa. Ninguno de los tres nazis que apuñalaron a nuestro compañero a la puerta del Ateneo Castellano el 12 de septiembre de 2002 irá a la cárcel. Los tres han sido formalmente condenados pero en la práctica quedarán impunes y la violencia fascista tendrá asegurada su impunidad por otra temporada.

El juez Carabias ha entendido que la causa del apuñalamiento fue la enemistad que los acusados profesaban a la víctima, pero en ningún momento refiere la sentencia cuál era la causa de la enemistad, que no era otra que el ser los tres agresores nazis confesos y el agredido militante de las JCR. De haber tenido en cuenta estas circunstancias el magistrado no hubiera tenido más remedio que enviar a prisión a alguno de los acusados porque les hubiera tenido que aplicar la agravante de intencionalidad política del delito.

Reconoce la sentencia que el autor de la puñalada fue Álvaro de Vega, conocido en los ambientes juveniles de Salamanca como El Burro, y que Alberto Rodríguez Santos, alias Feno, y Javier Martín, tipo atlético de 1,90 de estatura y 98 kilos de peso, también participaron en la agresión, lo cual no ha sido óbice para que su señoría les exonere de cualquier responsabilidad en los dos navajazos que recibió el joven militante castellanista. Desprecia el juez Carabias el testimonio de algunos testigos presenciales que declararon haber visto cómo estos dos individuos sujetaron a Villa para que Álvaro de Vega le apuñalase.

La sentencia es una burla para las numerosas personas que en los últimos meses se han movilizado para exigir el fin de la impunidad de la violencia fascista. Alvaro de Vega ha sido condenado a dos años de prisión. Es decir justo el máximo penal que le permitirá no cumplir nada por no tener antecedentes aún. La única sanción real que habrá de cumplir será el pago de 3181,22 euros a Villa en concepto de indemnización. Demasiado poca indemnización para quien estuvo a punto de recibir dos puñaladas en el corazón.

Alberto Rodríguez y Javier Santos han librado todavía mejor. Sólo tendrán que pagar 300 euros cada uno por su participación en los hechos, participación que el juez ha calificado benévolamente de malos tratos a la víctima. Podemos comparar el trato judicial recibido por los nazis con otras actuaciones de la justicia salmantina en relación con personas de otras ideologías. Por ejemplo, hace un año cuatro jóvenes pagaron 3.000 euros por haber realizado pintadas de solidaridad con Villa en el campus universitario.

Los nazis pueden estar contentos con esta sentencia judicial. Saben que su impunidad sigue asegurada. Pero las personas de izquierdas tenemos sobrados motivos para preocuparnos al comprobar que nuestras vidas y nuestra integridad física no merecen el amparo judicial. Jueces, fiscales y policías siempre encuentran alguna excusa para presentar cada agresión fascista como un hecho aislado, en lugar de verlo como una actuación consciente, reiterada y sistemática para bloquear la actividad de organizaciones políticas y sociales que no forman parte del sistema político español: clasista, antisocial y sin calidad democrática.

La terrible experiencia del caso Villa en el que tres nazis sin asomo de arrepentimiento son dejados en libertad tras apuñalar a una persona no debe abocarnos al pesimismo y a la desesperación sino debe reafirmarnos en nuestro compromiso antifascista, popular y republicano hasta barrer de Castilla la canalla fascista y explotadora que tantos sufrimientos causa a nuestros hermanos trabajadores.

Ya tenemos próxima la fecha del 20 de noviembre, aniversario de la muerte de Franco, una fecha muy idónea para movilizarnos a favor de la democracia popular, para honrar a las víctimas del franquismo y para denunciar las ligaduras del régimen de la transición española con la dictadura franquista. Veinte y nueve años después de la muerte de Franco ninguno de los pueblos del Estado español puede elegir el jefe del estado porque hay una monarquía heredada del franquismo dispuesta a evitarlo a toda costa ¿Hasta cuándo pasarán estas cosas?

Izquierda Castellana denuncia al periódico la Gaceta de Salamanca por delito de calumnias al implicar a simpatizantes de nuestra organización en una pelea ocurrida después de la celebración del juicio de Villa

Izquierda Castellana, PONE EN CONOCIMIENTO del juzgado de guardia lo siguiente:

En el día de ayer, 21 de octubre de 2004, la Gaceta Regional de Salamanca publicó informaciones sobre el juicio que se celebró en el juzgado penal nº 1 contra los agresores de nuestro compañero Juan Manuel Villarón, que no son ciertas y que implicaban a nuestra organización en sucesos con los que nada tenemos que ver y que reprobamos tajantemente.

Con motivo de la celebración del juicio contra las personas acusadas de apuñalar a nuestro compañero "Villa", Izquierda Castellana convocó una concentración para manifestar la solidaridad con el joven apuñalado y para pedir justicia. Dicha concentración se desarrolló con absoluta normalidad y dentro de las condiciones que constaban en la autorización otorgada por la Subdelegación del Gobierno.

Es falso que el Palacio de Justicia tuviera que desalojarse en ningún momento o que el juicio tuviera que hacerse a puerta cerrada. Simplemente el juez del juzgado penal nº 1 decidió celebrar la vista oral con acceso restringido y dicha decisión fue respetada por todas las personas que estaban en el interior del edificio.

La concentración terminó cuando acabó el juicio y una vez que la abogada de la acusación particular informó a las personas que desde hacía seis horas esperaban en la calle para saber cómo había sido el juicio.

Los incidentes ocurrieron entre personas concretas, cuando había terminado el acto convocado por Izquierda Castellana y en un lugar distinto al de la concentración. Se pelearon cuatro personas entre sí, el asunto está denunciado judicialmente y la justicia tendrá que dilucidar en su momento las responsabilidades de cada una de ellas en el suceso.

En todo caso, para que nadie piense que callar es lo mismo que otorgar, queremos dejar patente de manera clara y rotunda que Izquierda Castellana reprueba la conducta de las personas que se pelearon en la calle. Hemos sido víctimas de un atentado ocurrido hace dos años, lo hemos denunciado en el juzgado y lucharemos hasta el final para que la justicia castigue con el rigor que merece la violencia de las bandas fascistas. Queremos obtener justicia dentro del sistema judicial y no al margen ni fuera del mismo.

Es rigurosamente falso que simpatizantes de la Izquierda Castellana "esperaran y agredieran a dos de los tres acusados". Es también mentira que todas las personas que dejaron sus obligaciones para solidarizarse con Villa fueran "jóvenes radicales que protagonizaron un violento enfrentamiento tras el juicio". Es probable que a la Gaceta le gustara que los militantes de la Izquierda Castellana fuéramos "hooligans" fanáticos y descerebrados, pero realmente no somos gamberros y no tienen ningún derecho a presentarnos como tales ante nuestros convecinos. Si no quieren informar de nuestras actividades, les asiste el derecho a hacerlo, pero no pueden atribuirnos lo que no hemos hecho y tampoco pueden perjudicar nuestra reputación con intención de causarnos el mayor daño social posible. Tienen libertad para darle muchísimo más relieve informativo a un puñetazo recibido por una persona de la extrema derecha que a una puñalada recibida por una persona de la Izquierda Castellana a la puerta de su sede política, pero no deberían tener derecho a atribuirnos hechos delictivos que no hemos cometido.

Todo lo cual se comunica a ese juzgado para su investigación por si ello fuera constitutivo de un delito de injurias o calumnias.

Salamanca 22 de octubre de 2004

Visto para sentencia el juicio de Villa: probable continuidad de la impunidad fascista

El juicio contra los tres nazis que apuñalaron a Villa se celebró el miércoles 20 de octubre del 2004. Varias decenas de personas se acercaron al juzgado penal nº 1 de Salamanca para presenciar el juicio contra los autores del apuñalamiento: Alvaro Vega de la Iglesia, hijo de policía, Alberto Rodríguez Santos, militar profesional, y Javier Martín Hernández, estudiante. Los tres acusados están integrados en una cédula de la organización nazi autodenominada Bloque Anti-Sistema (BAS), varios de cuyos miembros fueron detenidos por la policía de Valladolid cuando se disponían a atentar contra un local político, que presumiblemente era el de la Izquierda Castellana.

Finalmente el juicio se celebró a puerta cerrada por decisión del juez Carabias, el cual tomó esta decisión cuando el público que esperaba a la puerta de la sala empezó a gritar: Nazis asesinos.

Los hechos juzgados ocurrieron el día 12 de septiembre del año 2002, durante las ferias de la ciudad. Los tres acusados se dirigieron al Ateneo Castellano, sede social de la Izquierda Castellana y acometieron a la primera persona que salió por la puerta: El infortunado Manuel Villarón, Villa, el cual se disponía a sacar la basura del establecimiento en aquellos momentos. Alberto Rodríguez Santos y Javier Martín Hernández sujetaron a la víctima en tanto que Alvaro Vega de la Iglesia le propinó dos puñaladas en el costado izquierdo, al lado del corazón, de 25 centímetros de longitud y tres centímetros de profundidad. La corpulencia del joven militante de las JCR le permitió salvar la vida, aunque estuvo 17 días impedido y necesitó 43 días para recuperarse, además de sufrir daños sicológicos por el trauma de haber sido víctima de un atentado y haber estado a punto de perder la vida.

Según cifras del Movimiento contra la Intolerancia, desde el inicio de los años 90 se han producido varios millares de agresiones protagonizadas por bandas nazis, las cuales han dejado un balance de medio centenar de personas asesinadas y un número indeterminado de heridas. Quizás los casos más famosos han sido los de Lucrecia Pérez, asesinada en Madrid en 1992 y Guillén Agulló, asesinado en Castellón en 1993. En Salamanca, la violencia nazi empezó a aflorar en el año 1995, cuando se constituyeron algunas peñas futboleras de ideología ultraespañolista y de extrema derecha. En la capital charra sus acciones más sonadas, aparte de la agresión contra nuestro compañero Villa, han sido la rotura de la mandíbula con un puño americano al joven segoviano Marcos Sexma, un navajazo en una pierna a un joven vallisoletano y la extracción de un ojo a un estudiante de Biblioteconomía por medio de un botellazo.

La vista del juicio contra los responsables del apuñalamiento de Villa duró seis horas, en cuyo transcurso los autores del hecho alegaron en su favor que el encuentro con Villa fue casual, que le apuñalaron en defensa propia y que no hubo móvil ideológico. A preguntas de porqué Alvaro de Vega iba armado con una navaja, éste contestó que quince días antes de la agresión había organizado una barbacoa en su casa y que un amigo se había olvidado el arma allí, que él simplemente se la metió en el bolsillo para devolvérsela cuando le viera.

Las defensas de los acusados reconocieron la participación de sus patrocinados en los hechos que se le imputan, aunque atribuyen éstos a enemistad personal hacia Villa y a la supuesta borrachera de los tres nazis. Admitieron una pena máxima para el principal encausado de seis meses de prisión por un delito de lesiones.

La fiscalía estimó que los hechos son constitutivos de un delito de lesiones. Reconoció que las heridas eran graves y que su autor era Alvaro de Vega. A Javier Martín y a Alberto Rodríguez no les imputó participación en la puñalada, pese a que entre los tres acorralaron a la víctima y tanto Álvaro como Javier sujetaron al militante castellanista para que el agresor principal pudiera blandir el arma en el cuerpo de Villa. Tampoco quiso aplicar a los agresores la agravante de actuación por motivos ideológicos.

La acusación particular fue llevada por Doris Benegas, letrada que realizó un magnífico trabajo profesional. Esta letrada se mostró en desacuerdo con que el caso se hubiera instruido por lesiones, porque a lo largo de su dilatada experiencia profesional siempre ha visto que los casos de este tipo han sido instruidos por tentativa de homicidio. En todo caso el asunto es muy terrible porque fue ejecutado con un arma peligrosa y reviste el agravante de haber sido realizado por elementos nazis y por motivos ideológicos. Estos individuos se dirigieron al Ateneo Castellano para actuar contra las personas de este local, sacaron la navaja desde el momento que vieron a Villa, uno de ellos le golpeaba con un cinturón, pero los tres participaron en la acción de acorralarle. Si bien es verdad que solo uno le apuñaló, los otros dos acusados vieron la navaja desde el primer momento y no hicieron nada por evitar los navajazos que finalmente le propinó Álvaro de la Vega, popularmente conocido como el Burro. Hubo una intervención solidaria de todos ellos, los tres fueron copartícipes en las puñaladas porque no le soltaron hasta que se consumó la agresión fatal. Después le dejaron abandonado, se rieron de él y se fueron juntos.

En ningún momento de la vista los encausados mostraron sentimiento por el dolor causado a la víctima ni se arrepintieron de su acción criminal, simplemente se limitaron a armar coartadas y esgrimir excusas con las que zafarse de una estancia en la cárcel que tienen muy bien merecida.

El juicio transcurrió en un clima de tensión porque mucha gente de Salamanca tiene el temor de que este juicio tampoco sirva para acabar con la impunidad de la que ha gozado hasta ahora la violencia fascista. A la salida del juicio hubo largos y sentidos aplausos para la víctima y gritos de nazis asesinos para los encausados. Más tarde se produjo una pelea en la calle Sancti Spiritus entre el encausado apodado Feno y su padre, por una parte, y algunos jóvenes antifascistas por la otra.

Más de mil personas se manifestaron en Salamanca para solidarizarse con Villa y exigir el fin de la impunidad de la que goza la violencia fascista

El sábado 16 de octubre se manifestaron por las calles más céntricas de Salamanca más de mil personas en solidaridad con Villa, joven de las JCR apuñalado por tres nazis hace dos años. La manifestación estaba convocada por Izquierda Castellana, Mujeres Castellanas y Juventudes Castellanas Revolucionarias. Además recibió el apoyo de numerosas organizaciones, entre las que cabe citar a IU, JJ CC, CNT, CGT, JOCE, etc. Igualmente llegaron comunicados de solidaridad desde Argentina (Madres de la Plaza de Mayo), Suiza, Cataluña, País Vasco, Andalucía, Galicia, etc.

Entre las personas manifestantes había nutridas representaciones de las distintas ciudades castellanas: Burgos, Valladolid, Segovia, Palencia, Toledo... Así como de Madrid y de las ciudades populares del sur madrileño: Móstoles, Alcorcón, Leganés, etc. Fue una manifestación reivindicativa y animada en la que personas de edades diversas, pero con claro predominio de jóvenes, aunaron sus voces para exigir el fin de la impunidad de la que goza la violencia fascista. Era oportuno manifestarse pues se está en vísperas del juicio contra los tres nazis que acometieron y apuñalaron a Villa el 12 de septiembre del 2.002 a la puerta del Ateneo Castellano de Salamanca, durante las ferias de la ciudad.

Los autores del apuñalamiento fueron Alvaro Vega de la Iglesia, hijo de policía nacional, Alberto Rodríguez Santos, militar profesional, y Javier Martín Hernández, estudiante y miembro de grupos ultras como las "Brigadas Charras" y "Orgullo Charro". Todos ellos pertenecen a la organización nazi B.A.S, el autodenominado Bloque Antisistema. Se da la circunstancia de que varios miembros de este BAS fueron detenidos hace unos meses en Valladolid cuando se disponían a atentar con cócteles incendiarios contra una sede política de izquierdas en Valladolid —presumiblemente la de Izquierda Castellana—. El día de los hechos los tres nazis insultaron, golpearon y apuñalaron por dos veces en las inmediaciones del corazón al joven Villa cuando éste estaba sacando la basura del Ateneo Castellano, local situado en las inmediaciones de la plaza del Oeste.

La manifestación de solidaridad con Villa terminó en la plaza Mayor, donde se realizó un sentido acto de solidaridad con el joven apuñalado. Ana Martín, en nombre de las JCR, recordó cómo desde el año 1995 vienen operando grupos nazis en Salamanca que han agredido a mendigos, extranjeros, homosexuales y personas de izquierda, sin ningún otro motivo sino sólo por odio social hacia quienes no comparten sus postulados liberticidas. El 14 de octubre de 1999, un joven segoviano que vestía una camiseta de un conocido grupo vasco de música sufrió rotura de mandíbula y contusiones múltiples al ser agredido por algunos nazis armados con puños americanos. Del mismo modo el año pasado un estudiante vallisoletano de Biblioteconomía perdió un ojo como consecuencia de un botellazo propinado por un grupo nazi. En opinión de Ana Martín se quiere presentar como peleas callejeras a lo que en realidad es una actuación sistemática y calculada de individuos ligados a los cuerpos de seguridad del Estado para atemorizar a personas con ideas discrepantes con el sistema político, social y económico liderado por el bloque dominante español.

Por su parte Pablo Román presentó al joven agredido como una persona sencilla. Es un trabajador humilde, educado por sus padres en valores sociales y libertarios que ha estado muy cerca de la muerte, pero que ha tenido la entereza de sobreponerse a las circunstancias para denunciar a sus agresores e impedir que sucesos tan graves como éstos vuelvan a ocurrir.

La intervención más aplaudida fue la de Juan Manuel Villarón, Villa, el cual confesó que los nazis le habían destrozado la vida, que había pasado miedo, pero que había recibido el cariño y la solidaridad de muchas personas y ello le había ayudado mucho. La intervención fue interrumpida numerosas veces por gritos de “Villa, hermano, nosotros no olvidamos”. Tras agradecer la solidaridad recibida de numerosos colectivos y personas de dentro y fuera de Castilla, insistió en que únicamente pide justicia y que este tipo de crímenes se castiguen con arreglo a la gravedad social que entrañan.

Luis Ocampo, portavoz de la coordinadora nacional de la Izquierda Castellana, explicó que la lucha antifascista en Castilla se remonta a los tiempos de la Guerra Civil y de la dictadura franquista y que los militantes castellanistas se sienten herederos políticos de quienes perdieron la vida en favor de las libertades políticas y de las reivindicaciones socio-económicas de las clases populares. Por eso, estos militantes trabajan para recuperar la memoria histórica y exigir las reparaciones económicas que en justicia les corresponden. En relación con una pancarta que se exhibe en el balcón del Ayuntamiento, la cual expresa rechazo a la devolución de los documentos robados por Franco durante la Guerra Civil, dijo que el Partido Popular no quiere que se devuelvan los documentos a Cataluña ni a nadie porque quiere que la victoria de Franco se perpetúe para siempre. También criticó las insuficiencias democráticas del proceso de transición español, que nos ha dejado un jefe de Estado elegido por Franco y que está implicado en los últimos fusilamientos del franquismo. Concluyó su discurso comentando que con los precedentes de otros casos similares en los que los nazis han salido absueltos o condenados a penas muy benignas, no cabía tener confianza en la justicia, pero que en todo caso las numerosas personas asistentes a la manifestación habían hecho justicia y declarado culpables a los tres nazis.

La manifestación recorrió las calles más céntricas de la capital salmantina, incluyendo algunas de las zonas de ocio nocturno más concurridas, por lo que fue vista por muchos miles de personas, lo cual no ha sido óbice para que la cifra de manifestantes fuera reducida por el capricho de algún informador a menos de la mitad, o que en otro medio se mencionase a las personas manifestantes como grupo de jóvenes extremistas. Por supuesto que en ninguno de los tres periódicos locales se ha expresado todavía la natural repulsa hacia estas agresiones, ni el más leve sentimiento hacia el dolor de la víctima. Está claro que la impunidad fascista necesita la inhibición de policías, jueces y fiscales, pero también precisa del manto de silencio que en torno a ella tejen los medios de comunicación.

Si defender los derechos humanos y la justicia, si luchar contra el fascismo y exigir que el Jefe del Estado se nombre por elección es ser radicales, hemos de reconocer que lo somos. Si denunciar a las autoridades corruptas, pegar carteles informando de sucesos que la sociedad salmantina desconoce, denunciar persecuciones injustas y recibir atentados fascistas de gente vinculada a los cuerpos de seguridad del Estado es señal de radicalidad política, hemos de reconocer que todo esto nos ha pasado. Si oponernos a la política imperialista de los Estados Unidos que está causando innumerables muertos en guerras injustas es cosa de radicales, también hemos de reconocer que lo somos y estamos orgullosos de ello. Pero quizás no somos radicales, sino simplemente demócratas y progresistas.