Solidaridad Obreros Muertos |
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CNT Burgos, 13 de enero de 2005; Jueves negro para los trabajadores de la construcción El pasado jueves 13
de enero, la ciudad de Burgos se convirtió en protagonista
de un suceso trágico que costó la vida de siete obreros
y causó heridas de gravedad a otros cinco, todos ellos trabajadores
de la conocida empresa de la construcción “Arranz-Encinas”,
como consecuencia de una deflagración producida en el interior
del local en el que se cambiaban de ropa en ese momento para iniciar
su jornada laboral. A día de hoy, tres de los cinco heridos
han fallecido, sumando ya un total de diez muertos, víctimas
de la negligencia criminal de la empresa. Trágico exponente
de las condiciones en las que se trabaja en general, y en especial
en el sector de la construcción (precariedad laboral, trabajos
a destajo, horas extras, pluses de productividad, empleados sin preparación,
ETTs, etc). Lo que ha ocurrido en Burgos, al igual que lo que ocurre todos los días en cualquier punto del Estado, muestra de una vez más que la problemática laboral y sus fatales consecuencias no se solucionan con la aprobación de una determinada Ley, que ni siquiera cuestiona las verdaderas causas de la alta siniestralidad en los centros de trabajo: La prevalencia de los intereses empresariales por encima de los del conjunto de la clase trabajadora, la ineficacia manifiesta de la Inspección de Trabajo y el modelo sindical vigente, convertido en fiel servidor de aquellos que redondean el presupuesto de sus organizaciones (Estado y Patronal). La Confederación Nacional del Trabajo siente vergüenza ajena por el espectáculo dado por los “sindicatos” oficiales de la ciudad, convocando una concentración el mismo día de la tragedia a la que asistieron, codo con codo, diferentes políticos y empresarios, incluyendo a los de Arranz Acinas, principales responsables de la misma, junto con los secretarios locales de estos “sindicatos”, e incluso el Secretario General de CC.OO. se acercó a hacerse la foto. Así mismo, también queremos denunciar la situación de intimidación ocurrida en esta ciudad ante cualquier posible protesta ciudadana, llegando, por parte de las fuerzas de “seguridad”, incluso al registro sin orden judicial alguna, de locales de organizaciones y un despliegue policial que tenía como objetivo salvaguardar, aquí sí, la seguridad de los empresarios causantes del siniestro. La CNT lleva tiempo realizando una campaña en toda España denunciando la alta siniestralidad laboral, calificándola de auténtico terrorismo empresarial. Porque a pesar de lo trágico y doloroso que ha sido el caso de Burgos, no hay que olvidar que en este país ocurren todos los días miles de accidentes laborales. Somos nosotros/as los/as trabajadores/as, los/as que nos jugamos la vida cada día en el trabajo, y por lo tanto los que debemos exigir la máxima seguridad, en beneficio nuestro y de nuestras familias. Nada podemos esperar de quienes han demostrado su incapacidad para solucionar el problema. Burgos, a 18 de enero de 2005 |
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