Stop especulación |
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URBANISMO, PODER Y DEMOCRACIA En los últimos tiempos estamos asistiendo a una serie de actuaciones urbanísticas desafortunadas que contemplan el urbanismo como algo aislado de las demandas de los ciudadanos, más encaminado a satisfacer las ambiciones insaciables del sector inmobiliario y de la construcción que de las necesidades reales de nuestra ciudad, acometiéndose proyectos de muy dudosa viabilidad práctica y de graves y notables impactos medioambientales y sociales. La aprobación por parte del Ayuntamiento de un vergonzoso Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) sin el preceptivo estudio previo y riguroso de impacto ambiental, con un desprecio insultante a las alegaciones justas y fundamentadas de la ciudadanía y diversos colectivos, y contraviniendo toda lógica y sensatez respecto a lo que debe ser una ordenación adecuada del territorio, nos ha deparado actuaciones indignantes como la tala salvaje de cientos de encinas (algunas de más de 300 años) en el bosque autóctono del Montecillo de Gamonal en los terrrenos de las empresas Gala y Mobart2 S.A., los aberrantes “productos” inmobiliarios de las faldas del Castillo, como el “Plan Las Corazas” y “La Camposa” (ojo al proyectado Pabellón Arena), la desaparición torpemente justificada con mentiras de los chopos del parque de los castillos en la Quinta, la infame y ominosa tala de los robles cuatricentenarios de “La Casa del Pescador” en el paseo de La Isla incluidos en el Catálogo de Árboles Notables de la Ciudad de Burgos (únicos en la Península por sus características y considerados como Monumento Natural), y un extenso etc. que tiene su versión última en la más que sospechosa obsesión por construir 3 parkings de dudosa licitación en los parques públicos de San Agustín y Virgen del Manzano y en la calle de Eladio Perlado, así como el escandaloso y delictivo “chanchullo recalificativo” que se pretende llevar a cabo en los aledaños de la “Residencia Peña Amaya” junto a la Barriada Illera y San Juan de los Lagos, proyectos todos ellos que cuentan con la oposición férrea y justificada de los vecinos. Este rosario de barbaridades, más propias del inconsciente fervor desarrollista de los años 60 que de las prioridades del siglo XXI, evidencia una tremenda ignorancia y falta de transparencia por parte de las autoridades municipales, así como un gravísimo e inaceptable déficit democrático que reduce la soberanía popular al mero gesto de depositar un voto cada 4 años, ignorando la verdadera esencia de la tan cacareada pero en la práctica inexistente “Democracia Participativa”, sistema nacido y desarrollado en el seno de los movimientos sociales pero que por sus características es claramente perjudicial para los espúreos intereses económicos de los sectores de la construcción y la especulación. La actitud prepotente y caciquil del Sr. Aparicio ya tuvo sus precedentes en su etapa como ministro de trabajo, pretendiendo imponer, aún a pesar de la huelga general del 20 J, su ultrajante plan de recortes a los derechos de los trabajadores a través del “decretazo”. Asimismo, fue uno de los tres diputados por Burgos que votó a favor de la guerra de Irak, en contra del 90% de la población española, impulsando una guerra criminal e ilegal cimentada en mentiras que han costado la vida a cientos de miles de civiles inocentes. Es de destacar
la creciente actitud represiva y de criminalización
de las sensibilidades disidentes, con imposición
de penas y multas desmesuradas a personas y colectivos
que, bien mediante la pegada de cartelería o la
expresión pública de su pensamiento, ejercen
la crítica legítima o ponen en tela de juicio
el comportamiento del equipo de (desgobierno). |
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