Stop especulación |
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CARTA ABIERTA
A LA CIUDADANÍA Y A CAJA DE BURGOS Desde la Asamblea Vecinal Afectad@s por Caja de Burgos queremos expresar, a la ciudadanía y también a los responsables de dicha entidad, concretamente al responsable del Departamento de Inmuebles, nuestra más enérgica indignación ante la actitud y comportamiento que Caja de Burgos está teniendo con las vecinas y vecinos de las Calles Manuel de la Cuesta, Soria y Av. del Norte desde la presentación de la “propuesta” de traslado de nuestras actuales viviendas. A pesar de que ya ha pasado más de un mes, y aunque parezca increíble, en ningún momento hemos recibido por escrito información concreta de la “propuesta” de traslado de vivienda anteriormente mencionada. Asimismo, tampoco se nos han remitido las condiciones en las que quedaríamos, las vecinas y vecinos que decidamos permanecer en nuestras actuales viviendas. Esto no es más que un reflejo de la falta de transparencia y, por lo tanto, de intento de manipulación que está teniendo Caja de Burgos desde el primer encuentro que mantuvimos el pasado 13 de marzo con los responsables del Departamento de Inmuebles. Consideramos su “propuesta” una trampa. Por un lado la opción que ofrece Caja de Burgos a las vecinas y vecinos que decidamos permanecer en nuestras actuales viviendas es la de una vida indigna, ya que nos obligarían a quedarnos abandonados en un barrio desierto y degradado, debido a la falta de voluntad de la Caja de ocupar las viviendas de las vecinas y vecinos que decidamos trasladarnos y que se sumarían a las 55 viviendas actualmente vacías. Por otro lado, a las vecinas y vecinos que decidamos trasladarnos, nos supondría un esfuerzo económico que llevaría consigo una disminución drástica en nuestra calidad de vida y, además, una desprotección provocada, entre otros factores, por la temporalidad limitada y condicionada de los nuevos contratos. El hecho de que ninguna de las dos opciones que presentan sea mínimamente aceptable, junto con la falta de transparencia, está provocando desamparo, angustia, confusión… paradójicamente en un sector de la población muy vulnerable, mayoritariamente personas de avanzada edad, al que teóricamente Caja de Burgos incluye dentro de su obra social de una manera preferente. Esto no hace sino reflejar que la citada obra social es un elemento únicamente mercantilista y que Caja de Burgos, con su política inmobiliaria, vulnera el derecho constitucional a una vivienda digna (Art. 47 de la Constitución), y se contradice con su tan publicitada política en materia de vivienda. Toda esta “estrategia del miedo”, llevada a cabo por la Caja, constituye un claro ejemplo de “violencia inmobiliaria”, que pretende acabar con el nivel de protección de los antiguos contratos, considerándonos a los actuales inquilinos no como personas sino como mercancías que han de producir un beneficio económico. El dramatismo de la situación actual
exige una solución inmediata y digna para todas las
vecinas y vecinos. Hasta que no haya un cambio de actitud
por parte de Caja de Burgos hemos decidido seguir desarrollando
acciones que denuncien la situación que estamos viviendo.
No estamos dispuestos a permitir la degradación de
nuestro barrio, ni que nos traten como objetos.
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