MARÍA PACHECO, LA LEONA DE CASTILLA

Conocida como "El último comunero" o "La leona de Castilla", perteneció a una familia de la más alta alcurnia y le toco desempeñar un papel importantísimo en la defensa de las libertades populares. Los historiadores presentan a María como señora de entendimiento claro, ejercitada en la lectura, delicada en salud pero fuerte de espíritu, protectora de los menesterosos, y gran luchadora.
Esposa del comunero Juan de Padilla, se cuenta de ella que cuando las ciudades castellanas luchaban por la conservación de sus fueros, viviendo exhaustas, entró en la catedral de Toledo, cubierto el rostro con un velo, y puesta de rodillas ante el altar mayor, tomó la plata que en la iglesia había, y de ella pagó a las tropas.

Tras la derrota de Villalar, el 23 de abril de 1521, y el ajusticiamiento de Padilla, le llegó una carta escrita por su esposo poco antes de morir, donde le explicaba lo justo de su causa. María reacciona heroicamente y decide seguir ese mismo año con la REBELION COMUNERA, CONTRA LA TIRANIA DEL REY, EL IMPERIALISMO ESPAÑOL Y LA REPRESION DEL EJERCITO REAL, entra en Toledo, convirtiendo entonces en un símbolo de las libertades populares oprimidas por la tiranía de Carlos V.
Sufrió esta esforzada mujer toda clase de contratiempos. Tuvo que luchar contra los soldados del prior de Toledo, resistiendo día tras día un duro cerco; tuvo que luchar contra sus mismos amigos, viendose abandonada por el obispo de Acuña, su colaborador de primera hora; y nada le hizo ceder en su empeño de defender Toledo de las tropas imperiales que acaudillaba el prior de San Juan. La defensa no pudo prolongarse mucho. El prior fue estrechando la ciudad, la llegada de víveres se hizo imposible, cundió entre los toledados la nueva de que los imperiales habían triunfado, con lo cual el desaliento aumentó, y así llego un día en que se produjo una refriega en Zocodover, la cual comprendió María Pacheco que se imponía abrir una negociación con las tropas sitiadoras.
El 25 de junio de 1521 se firmó un honroso acuerdo, que se mantuvo hasta febrero de 1522. Una traición hizo que tuviera que huir a Portugal disfrazada de labradora con saya y basquiña, montada en una mula.
Los vencedores se ensañaron con la ilustre mujer. Su casa de Toledo fue demolida, hasta los cimientos, arado el suelo, sembrado de sal, y en medio del solar se puso un pilar con una inscripción donde se repudiaba a ella y a la rebelión comunera.

El 28 de octubre de 1522, promulgo Carlos I una carta de perdón general a todos los comuneros, y en ella fueron excluidos "Juan de Padilla, vecino de Toledo, justiciado" y "María Pacheco, su mujer".

María Pacheco, después de refugiarse en Portugal, tuvo que cambiar repetidas veces de residencia, porque hasta allí la perseguía el rey de españa, produciendo reclamaciones frecuentes al de Portugal. Al fin lo hizo logro de éste permiso para fijar su domicilio en Braga, pero por razones de salud tuvo que trasladarse a Oporto, donde se hospedó en la casa del obispo Pedro de Acosta. Este prelado quiso conseguir el perdón para María, pero nunca se lo dieron.
Agobiada de disgustos, enferma, murió en Marzo de 1531, y ni aun así después de muerta fueron satisfechos sus deseos de ser enterrada en Villalar junto con su esposo.

MARIA PACHECO FUE Y ES UN MODELO A SEGUIR PARA TODOS/AS LOS/AS CASTELLANOS/AS QUE LUCHAN POR SU TIERRA.