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CASTILLA NACIÓN ANTITAURINA La tauromaquia no es más que un obsceno negocio que trafica con la tortura y la crueldad. Las corridas de toros constituyen un crimen, un asesinato a sueldo, donde se martiriza a seres vivos por diversión. A tal salvajada algunos
energúmenos la califican de tradición, otorgando a la
palabra un carácter sacrosanto. Igualmente hay quienes
pretenden enmascarar esta orgía de sangre como “manifestación
cultural”. Por la misma regla de tres podríamos entonces
admitir el canibalismo, presentándolo como una peculiar cultura
gastronómica de ciertos pueblos. Aparte de torturar a un animal hasta la muerte, de ser un negocio lucrativo de una mafia de oligarcas, la tauromaquia también es una parte más de la cultura del españolismo, del nacionalismo español más carca machista y reaccionario. Todo es repugnante, cobarde y vil en este inframundo maquillado bajo una hortera capa de lentejuelas y pasodobles. Desde que el toro es secuestrado de su rebaño empieza el calvario de un animal capaz de experimentar angustia y desamparo infinitos. Con razón Félix Rodríguez de la Fuente llamó a tan terrible carnicería “exaltación máxima de la agresividad humana”. ¡Y todavía hay políticos sinvergüenzas que nos hablan de paz al tiempo que nos venden violencia taurina! Este negocio carroñero tiene su fin anunciado ya que las nuevas generaciones nada quieren saber del negocio de sangre de la tauromafia. Mientras tanto no
podemos permanecer pasivos y mirar a otro lado, debemos concienciar
y luchar como se está haciendo en otras partes para acabar
cuanto antes con este juego macabro. Castilla Republicana |
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