CONTRA LA MONARQUÍA Y SU CONSTITUCIÓN

Burgos ha quedado señalada en la historia, hasta muy recientemente, como la capital de la "cruzada', debido, entre otras causas, a la presencia de los jerarcas del movimiento fascista, que eligieron a nuestra ciudad como su capital política.

Pero menos conocido es el capítulo que se refiere a la brutal represión contra personas de ideas republicanas y antifascistas.

Son miles los asesinados y enterrados en fosas comunes. Han tenido que pasar setenta años para que sus familias pudieran exhumar los restos de algunos de ellos, mientras que la mayoría yacen aún hoy enterrados en las cunetas de las carreteras. Son hombres y mujeres que permanecen como testimonio anónimo del genocidio que, de forma organizada y sistemática, llevaron a cabo los militares sublevados contra la II República en colaboración con las milicias de las organizaciones fascistas y tradicionalistas, con el único objetivo de defender los seculares privilegios de la Iglesia católica, la burguesía industrial y los terratenientes latifundistas.

Toda esta represión contó con el apoyo incondicional de la iglesia católica, quien bendijo la rebelión fascista y no solo no siguió los principios de amor justicia y libertad del mensaje evangélico, si no que fue impulsora activa de esta represión, amen de sostenedora implacable del régimen franquista. Bien pudiera ser que el deleznable papel político de la iglesia en el pasado y en el presente sea lo que está motivando a muchas personas a ejercer su derecho de apostasía, de borrarse de las listas de la iglesia católica. Derecho que animamos a todos a ejercer para que la Iglesia cuente con cada vez menos influencia y no pueda contarnos entre sus filas.

La semilla de esos miles de mártires por la libertad hoy germina en la reivindicación de muchos ciudadan@s burgaleses; no solo de la recuperación de su memoria sino también de aquello por lo que dieron su vida: la República.

La Constitución de 1.978 es evidente que no ha servido para resolver ninguno de los grandes problemas de la clase trabajadora y de los pueblos del Estado español. El proceso de restauración monárquica que conocemos como la "transición" no fue sino un engaño para los trabajadores de las diferentes naciones del Estado español.

Dar potestad al ejército para mantener la unidad de España significa una usurpación de la soberanía popular y una amenaza permanente para los pueblos del Estado español.

Impone una monarquía retrógrada, parasitaria y corrupta, designada por uno de los dictadores más sanguinarios del siglo XX, Franco, que lo dejó todo "atado y bien atado".

Tres décadas después podemos ver las consecuencias de este sistema. La férrea dictadura del capitalismo neoliberal impone duras condiciones de vida y de trabajo a las clases populares. Los salarios no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, las jornadas de trabajo son interminables, la inseguridad, la precariedad y las penosas condiciones de trabajo se llevan cada día la vida de varios trabajadores y la salud de otros miles. La vivienda es inaccesible para la inmensa mayoría; la sanidad y la educación pública se deterioran progresivamente, mientras los empresarios, en particular los grandes capitales, se enriquecen con dinero público y ven reducidas sus cotizaciones y aranceles, mientras que por el contrario se nos aumentan a las clases populares a través del IVA y otros impuestos indirectos.

Estos retrocesos y agresiones son perfectamente legales, porque los ampara la Constitución monárquica.

Pero cada vez más amplios sectores del pueblo se organizan y movilizan ante la indignidad de tener un monarca impuesto por Franco, de impedírsenos el derecho democrático de autodeterminación de los pueblos, de no haber depurado a los criminales del ejército, la policía, guardia civil, judicatura y la administración, y de impedírsenos proclamar como héroes a los luchadores republicanos.

El régimen monárquico ampara y propicia los escandalosos beneficios de la banca y las grandes empresas, la especulación inmobiliaria y la corrupción generalizada, las deslocalizaciones, la brutalidad policial, la práctica habitual de la tortura en cuartelillos y comisarías, las agresiones fascistas, el deterioro del medio ambiente, los despidos y la represión a los trabajadores.

El grito "lo llaman democracia y no lo es" se llena cada día de más razones y se convierte en un llamamiento urgente a organizarse y acabar con la barbarie que crece cada día, independientemente del color del gobierno.

La reivindicación de la república y la exigencia de la derogación de la Constitución del 78, además de acabar con décadas de sometimiento de las clases populares, abrirían un nuevo escenario de protagonismo de la lucha de masas y del restablecimiento de la solidaridad entre la clase obrera y el conjunto de los pueblos del estado español.

El sistema, con el rey a la cabeza, se deslegitima a ojos vista cada vez más ante más gente, sobre todo para una juventud que no vislumbra otro futuro que el de la inseguridad, la explotación y la insolidaridad, y lo hace aquí y ahora enarbolando la causa republicana y reanudando el compromiso por la transformación social, uniéndose a aquella juventud que lo dio todo en la guerra civil y en la lucha contra la dictadura, por la justicia y la libertad.

Los procesos judiciales que están en marcha contra personas que han realizado acciones de rechazo a la monarquía y al estado no conseguirán parar las ansias de derribar este sistema corrupto. Desde aquí mostramos nuestra solidaridad a todos aquellos que están siendo reprimidos por no aceptar este sistema.

El movimiento antimonárquico, en auge, está abriendo su camino con la movilización, la lucha y la coordinación. El objetivo es grandioso:

-POR EL DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS

-POR LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA Y EXIGENCIA DE RESPONSABILIDADES

-POR LOS DERECHOS SOCIALES, CIVILES Y POLÍTICOS

¡ABAJO LA MONARQUÍA!

¡VIVA LA REPÚBLICA!

Burgos Republicano, Castilla Republicana, Espacio Alternativo de Burgos, Iniciativa Solidaria Internacionalista, Izquierda Unida, Juventudes Castellanas Revolucionarias, Juventudes Comunistas, Partido Comunista.