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ENTREVISTA A HEINZ DIETERICH: "LA INTEGRACIÓN REGIONAL Y EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI AVANZAN EN AMÉRICA LATINA" Heinz, hay mucha expectativa respecto a lo que está sucediendo en Venezuela y en el conjunto de América Latina; Chávez comienza su nuevo período presidencial con una carga de profundidad, de avance en el desarrollo de líneas ideológicas más fuertes producto del trabajo que se ha venido realizando hasta ahora y producto de las condiciones locales y regionales que se están dando en este momento. En ese marco comienza a hablarse cada vez con mayor intensidad del socialismo del siglo XXI, sin embargo parece un concepto que a veces se nos queda un tanto etéreo. Siendo tú, desde hace ya 10 años uno de los artífices de tal concepto, nos gustaría que nos explicaras en qué consiste este proyecto. Mucha gente se da cuenta que el sistema de la economía de mercado y del parlamentarismo burgués no resuelve los grandes problemas de la humanidad. Una sociedad es un vehículo que de debe llevar a un estado de bienestar aceptable y a una existencia con sentido de vida. Si el vehículo no lo hace, si te falla constantemente, tú empiezas a pensar en sustituirlo. Necesitas otro vehículo para llegar al futuro, es decir, un nuevo proyecto histórico más allá de la sociedad pos-capitalista. El socialismo del siglo XXI es un nombre para ese nuevo vehículo de la humanidad del futuro, otro nombre es la democracia participativa o directa. Todos esos términos expresan dos anhelos de la humanidad: justicia social y democracia real de los ciudadanos. Estos son las dos banderas del socialismo del siglo XXI. ¿Por qué se está hablando de socialismo del siglo XXI en Venezuela? Lo que hemos vivido en el pasado es parte del pasado
y, en muchos aspectos, no sirve para el futuro. El socialismo
del siglo XX en la Unión Soviética y en
la Alemania socialista nos dan pautas de lo que se puede
hacer y lo que no se debe hacer, pero hoy no tendrían
éxito en generar un movimiento de masas con un
partido único, etcétera. Esa vía
está agotada. Y lo mismo vale para la socialdemocracia.
Recuerda que el movimiento obrero se dividió hace
un siglo en dos grandes corrientes: la de los bolcheviques
de Lenin y la de la socialdemocracia. Me parece que ambos
caminos se han agotado. En ese sentido, ¿qué condiciones se están dando en América Latina para que estemos hablando de Socialismo del siglo XXI con tanta intensidad? ¿qué condiciones han de darse para que este modelo social germine? En América Latina se juntan cinco condiciones:
1. un modelo económico capitalista fracasado, el
neoliberalismo, y una amplia miseria socio-económica;
2. la voluntad política de llegar a una sociedad
postcapitalista, principalmente en Hugo Chávez;
3. una larga tradición de lucha; 4. un ascenso
en la lucha de masas, y, 5. una amplia divulgación
de la nueva teoría socialista. ¿Puedes profundizar un poco más sobre América Latina? Tenemos grandes tradiciones en América Latina,
iguales que en Europa, Europa ha aportado la ilustración,
la revolución francesa, el marxismo, etc., pero
América Latina ha tenido la teología de
la liberación, al Che, ha tenido a Cuba, etcétera,
es decir, tiene una gran reserva de visión teórica,
estratégica, que ha desparecido en Europa por razones
fácilmente explicables. Aparece en América
Latina otro elemento: la primera gran reacción
a escala sub-continental contra el neoliberalismo se da
en América Latina. Se manifiestan en las luchas
de las mayorías que obligan a ciertos presidentes
neoliberales, como Fernando de la Rúa en Argentina,
Carlos Andrés Pérez en Venezuela, y Yamil
Mahuad en Ecuador, a renunciar e irse corriendo. Cuando
esos movimientos de masas se encauzan con líderes
de probada honestidad, en los cuales la gente tiene confianza,
organizan sus energías hacia la vía electoral
y ganan gobiernos y Estados que se vuelven más
progresistas. Has hablado del Bloque Regional de Poder, refiriéndote a los gobernantes de las naciones más progresistas en este momento en América Latina, y nos queda conocer en qué consiste y cómo se compone el Bloque Regional de Poder Popular (BPPP) que suponemos está más centrado en los movimientos sociales de base. Sí, sin duda. Cuando hablo del Bloque Regional
de Poder me refiero a lo que Bolívar llamaba la
Patria Grande, es decir, la integración a nivel
de los Estados. Esto está avanzando relativamente
bien. Lo que estaba muy atrasado era la integración
efectiva de los movimientos sociales. Por eso formamos
en octubre del 2006 el Bloque Regional de Poder Popular,
en el Primer Encuentro de Pueblos y Estados por la Liberación
de la Patria Grande, en Sucre, en la vieja capital política
Chuquisaca (así se llamaba en la colonia), de Bolivia. ¿Cuál fue la segunda razón? Hacia agosto del 2006, altas esferas del gobierno boliviano expresaron la necesidad de construir una red internacional de apoyo a la Revolución Boliviana, porque ya se preveía la subversión de la oligarquía, que de hecho había organizado para el once de octubre un golpe de Estado. Reunimos rápidamente una serie de auténticos líderes sociales e intelectuales de la Patria Grande en La Paz y decidimos organizar un gran congreso en octubre. A petición de los compañeros bolivianos se planeó para Sucre, pese a las enormes dificultades logísticas que esto implicaba. Hicimos una especie de milagro logístico porque en apenas unas cinco semanas organizamos un gran encuentro de tres días con unos 4.000 invitados bolivianos y unos 800 invitados latinoamericanos. Y allá, en el Coliseo de Sucre, bajo la consigna "Primer Encuentro de Gobiernos y Estados Progresistas por la Liberación de la Patria Grande", se constituyó el Bloque Regional de Poder Popular (BRPP). Es la concreción de la idea, de que los dos sujetos colectivos, los movimientos sociales en bloque y los gobiernos bolivarianos, junten fuerzas en una alianza estratégica capaz de derrotar a las oligarquías y a los imperialismos. ¿Hay una diferencia entre el BRPP y los Foros Mundiales? Sí, hay varias. Muchos de los foros sociales regionales
y mundiales son de otra naturaleza. La mayoría
son sectoriales, por ejemplo, las organizaciones indígenas,
las organizaciones campesinas, las confederaciones sindicales,
los intelectuales, las feministas, los economistas, etcétera.
El BRPP no tiene esa estructura. Otra diferencia es que
la mayoría de esos Foros es hegemonizada por corrientes
ideológicas del liberalismo, de la socialdemocracia
y del cristianismo moderado, lo que dificulta enormemente
la evolución de posiciones de vanguardia. Su economía
política, que se caracteriza por los financiamientos
que vienen de algunos Estados latinoamericanos y europeos,
de las grandes iglesias y ONG´s europeas y de algunas
empresas transnacionales, los empuja en la misma dirección
que su software ideológico. Este primer debate televisivo efectivamente se hizo, ¿cómo valoran ustedes el resultado? Es un primer paso de aprendizaje mutuo, y ahí tenemos que agradecer primero al presidente Evo Morales y al vicepresidente Álvaro García Linera, quienes en su agitada agenda encontraron un momento para este debate, que se dio en la cumbre de los presidentes sudamericanos en Cochabamba, el 9 y 10 de diciembre. Por cierto, esa cumbre de Presidentes de Cochabamba tuvo unos planteamientos bastante diferentes respecto a todo lo que estamos comentando. Sí, la cumbre de Cochabamba era esencialmente un evento protocolario. Solo Daniel Ortega y Hugo Chávez fueron con Evo al gran evento de las cuatro de la tarde en el estadio de Cochabamba, pero los demás presidentes no tenían tiempo o no le dieron la importancia. La gran idea de Evo de hacer confluir y hacer visible esa cercanía de la razón del Estado, de los presidentes, y del poder popular, de los movimientos en ese estadio, finalmente no se cumplió. En cambio, el debate televisivo del que veníamos hablando fue fructífero, con la participación de Evo Morales y Álvaro García Linera Sí, eso fue muy interesante porque habíamos
pensado en los cuatro puntos que anteriormente referíamos.
Pero en un buen debate preparatorio que tuvo el Bloque
Regional de Poder Popular en La Paz, apareció la
idea de discutir con los presidentes la cuestión
de los apoyos materiales, porque un compañero decía:
"Hay algo que es paradójico en la política
latinoamericana. Mientras los gringos financian abiertamente
con millones de dólares a la subversión
en Venezuela; mientras la oligarquía y la embajada
gringa apoyan a los grupos que quieren tumbar el gobierno
legítimo de Evo Morales, los gobiernos de la integración
no le apoyan en nada materialmente a sus movimientos.
Un purismo realmente inconcebible. Si eres el gobierno
legal y legítimo y los gringos financian con millones
de dólares a la subversión, entonces lo
más lógico es que el gobierno apoye con
diferentes tipos de ayuda a los movimientos sociales que
lo sostienen. Si pensamos en el respaldo también desde el punto de vista material a los movimientos sociales, es preciso tener en cuenta de dónde provienen los recursos, y en ese sentido, la soberanía económica de los Estados es clave. En ese marco de la soberanía sobre los recursos nacionales, recientemente se ha hablado de la nacionalización de las industrias y empresas básicas en Venezuela: CANTV, gas, incluso Banco Central, ¿cuál es tu opinión al respecto? Creo que se trata de una modernización o "efientización" del Estado y de la economía venezolana. Sabemos que el Estado estaba pésimo, que la burocracia, además de ser políticamente reaccionaria y sabotear el gobierno del Presidente, era absolutamente ineficiente porque esa era la cultura política que había creado el bipartidismo anterior. Las nacionalizaciones no son socialismo, pero tienen un lugar racional dentro de una economía de mercado, cuando tienen efectos desarrollistas, de financiamiento del Estado de bienestar y de seguridad nacional. ¿Qué papel juega América Latina en este momento en el marco de las relaciones internacionales? Bueno, yo creo que lo que estamos viendo, y lo que se
llama la creación de una estructura multipolar
del sistema mundial que Hugo Chávez ha propuesto
hace cinco años, va a tener profundas repercusiones
en el primer mundo, en el tercero también, pero
en el primer mundo más, por lo siguiente. La política
de los partidos de centro-izquierda o de la socialdemocracia
en Europa se basan en el Estado de bienestar social. Esta
política solo es posible, mientras la riqueza mundial
esté concentrado en un casi 90% en el Primer Mundo. Entrevista emitmitida en Radio Guiniguda (Canarias) y realizada por Catherine Hernández |
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