40 AÑOS DEL ASESINATO DEL CHE: 40 AÑOS DE RESISTENCIA EN AMÉRICA LATINA

Este año se conmemora el cuadragésimo Aniversario de la muerte del Che Guevara, herido en combate en Bolivia y luego asesinado el 9 de octubre de 1967 por el ejército de aquel país, gracias al apoyo y dirección de la CÍA norteamericana. Al igual que Emiliano Zapata, Augusto Sandino o Simón Bolívar, fue asesinado por la oligarquía latinoamericana con el apoyo de los EEUU. El Che había peleado en el Congo, Cuba y Bolivia, además de haber visitado la Europa socialista y haber conocido los movimientos de liberación nacional del norte de África. Desde entonces, la ausencia física del Che se transformó en un símbolo universal de dignidad y de rebeldía y en una inagotable fuente de inspiración para nuevas generaciones que siguen luchando por las utopías y por los sueños, por otro mundo posible.

Estamos aquí para reivindicar su legado político, intelectual y moral. Con el ejemplo de su vida, el Che se convirtió en uno de los símbolos más queridos de las luchas contra las injusticias, contra la explotación y a favor de una sociedad nueva y mejor. Pero no es la nostalgia del pasado la que nos mueve: desde su muerte la lucha ha continuado.

En los años 50 y 60, los años del Che, muchos movimientos populares latinoamericanos optaron por la revolución y la guerrilla como estrategias de lucha contra el imperialismo y sus gobiernos títeres. De aquella época nos queda la revolución cubana, que sirvió de ejemplo para muchos de los revolucionarios de América Latina.

Posteriormente, creyendo que a través de la supuesta democracia el pueblo podía conseguir sus aspiraciones, se articularon movimientos políticos en toda América Latina para tratar de hacer realidad los anhelos de libertad y justicia. Pero todos sabemos lo que ocurrió. Salvador Allende, elegido democráticamente, sufrió un golpe de estado patrocinado por EEUU y otras potencias imperialistas que devino en la cruel dictadura militar de Augusto Pinochet. Este régimen cometió todo un genocidio político a la vez que impulsaba con mano de hierro el neoliberalismo expedido por Washington y el Reino Unido. Algo muy parecido sucedió también en Argentina, y todos recordamos las terribles dictaduras de Guatemala, Nicaragua, Uruguay y Brasil, entre otras.

Hoy en día los pueblos vuelven a hacer oír sus demandas y sus gritos contra la iniquidad. En Colombia y México las clases populares hacen frente a una terrible represión. En países como Venezuela o Bolivia el movimiento popular ha tomado el poder a través de las urnas. Con innumerables dificultades, están tratando de acabar con un modelo económico impuesto por EEUU y la Unión Europea. Los medios de comunicación de los grandes grupos empresariales no cesan de difamar, de mentir, porque saben queestos gobiernos y movimientos sociales se preocupan más de su pueblo que de los beneficios de las grandes multinacionales y quedefienden el socialismo, la soberanía nacional y la democracia directa. ¿Qué país verdaderamente democrático consentiría que su población viviera en la miseria mientras agentes extranjeros explotan a sus trabajadores, arruinan su modo de vida y destruyen el medio ambiente? ¿Tienen que darnos pena esas multinacionales que ya no ganan dinero a espuertas?

Tenemos que llamar la atención acerca del siniestro papel que muchas empresas españolas y norteamericanas están jugando en Latinoamérica. Desde la época de Felipe González, aquel corrupto que era un gran amigo de los oligarcas venezolanos y mexicanos, y más tarde con el gobierno de Aznar, empresas como el grupo PRISA, Telefónica, BSCH, BBVA, Repsol-YPF e Iberdrola se han adueñado de todos los sectores estratégicos de la economía en Latinoamérica. Destruyen el medio ambiente, crean grandes bolsas de pobreza, organizan una tremenda fuga de capitales, explotan trabajadores y en ocasiones se benefician del asesinato de sindicalistas por grupos paramilitares, especialmente en Colombia, Brasil y México.

Y qué decir de Coca-cola y la Chiquita Brands Company, que están siendo investigadas por la propia justicia estadounidense por donar dinero y armas a grupos paramilitares que asesinan a todo aquel que pretende hacer valer sus derechos.

Ante este panorama, sólo podemos afirmar la necesidad de la lucha de todos y todas contra el neoliberalismo. Por ello, cuatro décadas después, estamos convencidos de que figuras como el Che nos mostraron la nobleza de que es capaz el ser humano. El mensaje que dejó a sus hijos “sean siempre capaces de sentir las injusticias en lo más hondo de sus corazones” es el que debe guiarnos en nuestra acción, en el día a día, moviéndonos a implicarnos en las luchas de aquí y de allí, mostrando nuestra solidaridad a todos aquellos que son explotados, perseguidos o asesinados por defender un mundo mejor.

¡EL CHE VIVE, LA LUCHA SIGUE!

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Espacio Alternativo de Burgos, Corriente Roja, Castilla Republicana, Juventudes Castellanas Revolucionarias, Iniciativa Solidaria Internacionalista.