Introducción

El 17 de mayo de 1990 la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) suprimió la homosexualidad de la lista de las enfermedades mentales. Con este hecho se pretendía acabar con casi un siglo de homofobia médica y discriminación sistemática contra lesbianas, gais y bisexuales. Sin embargo, la realidad internacional para el colectivo GLBT no por eso ha cambiado mucho. Hay que recordar que todavía existen 9 países en el mundo donde se condena con la pena de muerte a las personas homosexuales, bisexuales y transexuales. En más de la mitad de los países la discriminación contra la comunidad LGTB rompe todos los acuerdos internacionales y vulnera sistemáticamente los Derechos Humanos, incluso los más elementales.

Con el reconocimiento de este Día Internacional se pretende que el Alto Comisariado de Derechos Humanos y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas condenen igualmente la homofobia y la transfobia en sus manifestaciones políticas, sociales y culturales. La decisión de la OMS constituye una fecha histórica y un símbolo muy importante en la lucha por el reconocimiento de la dignidad de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales: Por esta razón proponemos esta fecha del 17 de mayo, como día mundial contra la homofobia y la transfobia.

Hasta el momento la única fecha que desde la comunidad LGTB hemos reivindicado nuestro derecho a ser, a amar y ser respetados en plena igualdad ha sido el 28 de junio, fecha reconocida y celebrada en una minoría de países y que puede llevarnos a la confusión. De hecho estos dos acontecimientos se diferencian precisamente en la medida en que son complementarios.

  • En cuanto a los principios: Las manifestaciones hacen hincapié en la dignidad de las lesbianas, los gais, las mujeres y los hombres bisexuales, así como de las personas transexuales que rechazan la vergüenza y el oprobio; el día mundial por su parte muestra que la verdadera vergüenza es la existencia de la homofobia y la transfobia en la sociedad, y como las lógicas sociales subyacentes deben de ser examinadas y combatidas en el terreno.
  • En cuanto a las prácticas: Por medio de las manifestaciones del orgullo, salimos a la calle para hacernos oír por la sociedad civil; a través del día Mundial pretendemos entrar en la sociedad civil para llevar el debate al seno de las instituciones, las escuelas, los barrios, etc. Se trata por lo tanto de dos iniciativas simétricas y complementarias.

Los colectivos asociados para defender esta iniciativa y que representamos a más de 40 países y con el respaldo de organizaciones internacionales como la ILGA sabemos que conseguir la celebración de un Día internacional contra la homofobia y la transfobia nos permitirá a grandes rasgos:

  • Un reconocimiento a nivel Internacional (ONU) de su existencia y sus nefastas consecuencias.
  • Una herramienta nueva y sin desvirtuar para hablar de la homosexualidad, la bisexualidad, la transexualidad y la homofobia.
  • Un escudo Internacional bajo el cual difícilmente los gobiernos, desde luego los que pertenecen a la UE, puedan negarse a la celebración de un día en contra de la discriminación hacia las personas por su orientación sexual, como ya reconoce el Tratado de Constitución de la Unión Europea.
  • Un día a nivel Internacional con el que fácilmente podremos colaborar con las instituciones educativas y sociales para hablar de la homofobia, la transfobia y la realidad LGTB.
  • Un día que al estar alejado de las celebraciones lúdicas y de la controversia podremos hacer llegar un mensaje más crítico y educativo a una sociedad de la que todavía tenemos que desenterrar demasiados valores negativos hacia la diversidad y que encierra miedos ante el desconocimiento de la realidad homosexual, bisexual y transexual.
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