1.     El militarismo se globaliza.

2.    ¿Cuál es el papel de los movimientos sociales en esta lucha contra el militarismo globalizado?.

3. Propuestas de actuaciones políticas concretas desde las alternativas de defensa .

 


1.     El militarismo se globaliza.

Desde Utopía Contagiosa consideramos que el militarismo tiene una cara visible (militarismo directo, compuesto por ejércitos y otros instrumentos militares de control social, guerras o amenaza de su uso, etc.) y otra invisible, compuesta por un eje predominantemente estructural (militarismo estructural, compuesto por elementos de estructura económica, legales, de relaciones internacionales y geoestratégicos, de investigación y de índole tecnológica, etc) y otro predominantemente cultural (militarismo cultural, compuesto por ideas, valores, ideologías, concepciones de la vida, justificaciones del militarismo y de los ejércitos, prácticas que se reproducen culturalmente como las patriarcales, autoritarias, jerárquicas, etc).

Pero eso no es todo.  El entramado militarista supone, además, no que cada uno de estos ejes actúe siempre autónoma e independientemente, por separado, sino que tiene como un “animus” interno que lo consolida (militarismo sinérgico) y que es más que la suma de cada una de estas partes. Este militarismo sinérgico (multiplicador) es lo que convierte al militarismo en algo globalizado y se va construyendo históricamente por la suma de los factores directos, estructurales y culturales referidos, que al sumarse, pasan a ser algo más y distinto que la mera suma cuantitativa, para adquirir una dimensión cualitativa global.

Tradicionalmente se ha entendido que el trabajo antimilitarista debía ser, principalmente, una lucha de enfrentamiento directo contra el militarismo directo y visible. Más adelante, al caer en la cuenta del componente estructural del militarismo y de las interrelaciones entre uno y otro, se pasó a una lucha que contemplaba tanto el lado directo como el estructural del militarismo

En los últimos tiempos, y a raíz de la acentuación de los elementos culturales del discurso militarista y las implicaciones de la cultura en la preparación y desarrollo de las guerras y en la militarización de los conflictos, se ha empezado a ver la importancia del factor cultural, que en nuestra opinión es donde hoy en día se juega de forma principal el conflicto militarismo/ antimilitarismo.

 

Además, como decimos, estos tres ejes del militarismo se relacionan entre sí, potenciándose.

Por ejemplo, la militarización estructural de la sociedad provoca situaciones de violencia directa (guerras por la falta o el control de recursos;  leyes injustas que regulan y protegen algunas violencias militaristas directas, tales como la conscripción, como el derecho internacional de injerencia;  exacerba la resolución violenta de los conflictos internacionales como el conflicto ricos-pobres;  genera instrumentos de control político y económico que tienen su apoyo militar como el F.M.I. y el Banco Mundial,  ...).  En contraposición, la existencia de un militarismo directo que se nos puede presentar como agresivo contra nosotros o como promovido por enemigos que nos quieren atacar es utilizado por el militarismo estructural para autolegitimar su existencia (“no podemos ser tan ingenuos de no prepararnos para sus ataques”) y para promover múltiples campañas de control social.

 

Por otro lado, también existe una interrelación entre el militarismo cultural y el estructural, pues el militarismo cultural tiene como principal objetivo fomentar las bases culturales e ideológicas para preparar una guerra, para justificar la idea de enemigo, para enseñar a resolver de forma militarista los conflictos, para educar a la sociedad en ser acrítica e insolidaria respecto a las bestialidades del militarismo o para justificarlas como un mal menor.  A su vez, las estructuras militaristas tienen mucho cuidado en promover una cultura militarista disfrazada (como actualmente en el caso del Estado Español) de “cultura de la seguridad y defensa” para conseguir la aquiescencia social.

 

    Por último, también hay que resaltar las relaciones existentes entre el militarismo cultural y el militarismo directo: la cultura en la que nos encontramos imbuidos nos impone un sistema y unos valores educativos que justifican la utilización del militarismo directo como la única manera efectiva de abordar los conflictos, tanto nacionales como internacionales.  Todo esto se hace por medio de los cauces formales educativos y por medio de cauces como películas, series de televisión, etc.  A su vez, con los últimos tratamientos informativos de las guerras de Irak, Bosnia, África y la actual contra Afganistán, el militarismo directo crea una cultura unilateral o unidimensional de los conflictos, en el que el único componente merecedor de análisis y comentario es el enfoque militar.

Por todo ello queremos resaltar que el militarismo es algo más que la suma de sus partes, perfiles o ejes, que la interrelación de todos estos produce un militarismo potenciado con una escala mayor en lo cuantitativo y en lo cualitativo.

La globalización del militarismo afecta, principalmente, a esta cuadruple dimensión referida, pero, a su vez, de forma más impropia (aunque es la idea más utilizada con la expresión globalización militarista), hace referencia también al carácter global de la expansión que los instrumentos militaristas está adquiriendo en todo el planeta, extendiéndose como una mancha de aceite.

 

Hablamos por ello de un militarismo global, envolvente, que se interrelaciona con la propia dimensión global y transversal de otras problemáticas sociales que, igualmente, tienen un aspecto visible y directo y otros indirectos, de índole estructural y cultural. Dichas problemáticas, conjuntamente, se interrelacionan entre sí y forman como diversas cabezas de una hidra, usando el símil, de difícil abordaje, pues, como en ésta, se regeneran y auto-alimentan dando una dimensión globalizada e interconectada a todas las problemáticas, que se suman entre sí de forma sinérgica.

 

2. ¿Cuál es el papel de los movimientos sociales en esta lucha contra el militarismo globalizado?.

 

 

 

 

            

 

3. Propuestas de actuaciones políticas concretas desde las alternativas de defensa .

 

Utopía Contagiosa propone cuatro líneas de actuación:

1.-  Promover una campaña conjunta contra la actual guerra.  Este apartado tendría relación directa con el aspecto de militarismo directo.

2.-  Promover una campaña social para crear un concepto alternativo de defensa.  Esta campaña tendría que ver con la lucha contra el militarismo cultural, además de favorecer el que la sociedad vea otro horizonte alternativo que pueda, facilmente, aplicar.

3.-  Promover una campaña contra el secretismo en la toma de decisiones en materia de defensa y para que la sociedad se apodere de ella.  Esta campaña tendría que ver con el eje estructural del militarismo.

4.-  Promover la Objeción Fiscal al Gasto Militar como una campaña vertebradora de la desobediencia civil y de la acción directa de los movimientos antimilitaristas y antiglobalización durante la presidencia española de la U.E.

  COLECTIVO

UTOPÍA     CONTAGIOSA