Teletrabajo: ¿promesa de futuro para el empleo de personas con discapacidad?
por Soledad Mochales López
Correo electrónico: soledadml@correo.cop.es
1. Introducción.
2. ¿Qué es
teletrabajar?
3. Empleo, teletrabajo
y discapacidad.
4. Posibilidades
del teletrabajo.
5. Riesgos del teletrabajo.
6. Retos de futuro.
7. Información
en internet.
Al valorar la integración social de las personas con discapacidad, es el empleo uno de los factores con mayor relevancia. Si bien no existen estadísticas ni en Europa ni en España sobre distintos aspectos de este sector de población, se puede inferir desde diversas informaciones, que la tasa de desempleo es 2, 3 y hasta 4 veces superior, según los casos, a la de los ciudadanos sin ningún tipo de discapacidad.
Sabido es que las ayudas técnicas sirven para amortiguar los efectos de las limitaciones. Las tecnologías de la información y la comunicación (TICS), muy en especial, son fundamentales a la horade acceder al mercado ordinario de trabajo.
Si admitimos las dos cuestiones anteriores, es decir, el alto nivel de desempleo de las personas con algún tipo de deficiencia, y las posibilidades que las TICS pueden suponer para su desarrollo personal y profesional, aparece el teletrabajo como una modalidad que incrementaría tanto las oportunidad esa la hora de acceder al mundo laboral como la eficacia para desempeñar las tareas en el puesto de trabajo.
En estos momentos en que la Unión Europea apuesta por la modernización de las redes de telecomunicación y parece existir una promesa de apoyo de las instituciones a inversiones y programas concretos de teletrabajo, es la hora de comenzar a actuar para que las personas con discapacidad nos podamos incorporar con las tecnologías necesarias a esta nueva forma de trabajar que se augura como relevante en un futuro próximo. No debemos quedarnos una vez más rezagados si es que queremos alcanzar una mayor inserción social.
Al hablar de teletrabajo nos estamos refiriendo a una actividad que se lleva a cabo en un lugar distinto y alejado del que ocupa la organización o la persona para la que se realiza el trabajo. En su desarrollo se precisa del uso, de una forma significativa, de las tecnologías de la información y la comunicación (TICS) para el contacto con la empresa o los clientes.
Surge en los años 70, en gran medida para fomentar el ahorro de energía con el que era preciso afrontar la crisis del petróleo, entonces el trabajo en casa empezó a ser una posibilidad. No obstante su desarrollo ha sido lento aunque a partir de la infraestructura de telecomunicaciones con la que se cuenta en la actualidad es posible esperar una evolución rápida en los próximos años, hasta llegar a que sea adoptada, en mayor o menor medida por todas las empresas, al representar una forma flexible de organizar el trabajo para numerosísimas y diferentes actividades laborales.
Se pueden distinguir varias formas de realizar el teletrabajo:
- En el domicilio:
1. Por cuenta propia: Es minoritaria. Son profesionales dedicados al manejo de datos, la investigación o el diseño. Favorece su desarrollo la externalización que de ciertas actividades no relacionadas con la principal están llevando a cabo tanto empresas como otros profesionales.
2. Por cuenta ajena: más extendida. Puede responder a necesidades del trabajador o de la empresa. En una gran mayoría se combina el trabajo en casa con las reuniones u otros trabajos en la sede de la empresa.
- En telecentros: son oficinas que disponen de las instalaciones y los equipos necesarios para desarrollar diversas actividades de teletrabajo. Suelen cubrir a la vez servicios de formación ya asesoramiento en los aspectos más técnicos.
Fundamentales en zonas rurales o mal comunicadas. Estos centros además contribuyen de forma significativa a mejorar el entorno más próximo en muchos aspectos.
- Teletrabajadores móviles o itinerantes. Necesitan desplazarse frecuentemente para mejorar el servicio que prestan a sus clientes. Mantenimiento de equipos, reporteros, consultores, etc.
En resumen, si bien el concepto clásico de teletrabajo hacía referencia a una persona que desarrollaba su actividad en el domicilio, en la actualidad y sobre todo en el futuro se prevé que esté más relacionado con una forma más flexible de organizar el trabajo, donde la presencia y la permanencia del empleado en el centro no sea fundamental, ni lo básico el tiempo dedicado sino más bien la tarea encomendada y los resultados conseguidos.
3. Empleo, teletrabajo y personas con discapacidad.
En estos momentos no existen estadísticas fiables sobre el mundo de la discapacidad, si bien se puede afirmar que un 10% de la población europea la posee en un mayor o menor grado, es decir unos 37 millones de personas. el nivel de desempleo puede ser 2, 3 y hasta 4 veces mayor, según los casos, al del resto de la población. Algunas de las causas de esta discriminación son: ausencia de formación, prejuicios e ignorancia de las empresas, falta de accesibilidad o sistemas de pensiones que no incentivan la búsqueda activa de trabajo.
Ante esta situación realmente de precariedad las administraciones, instituciones, organizaciones y asociaciones implicadas buscan nuevas soluciones para incrementar la posibilidad de un mayor acceso al empleo. Sin renunciar a las medidas de protección social, es preciso adoptar políticas más activas para conseguir estos objetivos.
La formación en general, y en el uso de nuevas tecnologías en particular aparece como uno de los principios básicos de actuación, y el fomento de modalidades como el autoempleo, el teletrabajo y la inclusión en el mercado abierto posibilidades a desarrollar y facilitar.
En foros y ámbitos profesionales, una de las cuestiones que siempre se comenta, es la falta de formación de las personas con algún tipo de deficiencia. Es más, se afirma ya de forma generalizada, que es comprobable que los que poseen la formación adecuada tienen muchas posibilidades de alcanzar un puesto de trabajo. por ello, teletrabajo y teleformación deben ir unidos de forma necesaria.
Desde el año 98 en España y dentro de las actuaciones correspondientes al programa Horizon se han venido desarrollando 32 proyectos relacionados con el teletrabajo y la teleformación para personas con discapacidad. Prácticamente todos ellos han sido promovidos por alguna organización o asociación y una administración estatal, autonómica o municipal. En todos se ha apostado por el empleo ordinario.
En los proyectos anteriormente citados, se han ocupado de la formación en informática básica en general y en menor medida en habilidades para el teletrabajo, o la gestión comercial y empresarial. Todos los Aspectos son fundamentales en la preparación para el teletrabajo. La experiencia de estos programas, todavía en curso o en fase de evaluación, servirá de referencia a la hora de emprender nuevos proyectos.
Pero es necesario que con estas iniciativas se consiga que las acciones emprendidas tengan una continuidad más allá del período de subvención, convirtiéndose así en proyectos empresariales con capacidad para funcionar de forma autónoma, y eso de momento debe ser complicado pues no es lo habitual, aunque sí se conocen ya determinados ejemplos de los que lo han conseguido.
Lanbere 99 S. L. es una empresa que teletrabaja, nacida en un proyecto Horizon con la colaboración del gobierno Vasco, el Fondo social Europeo y la tutela de ADIR (accesibilidad directa), es la primera empresa especializada en textos para personas sordas, aunque abarca también a otros colectivos como personas mayores, extranjeras o con un bajo nivel cultural.
El programa de centros de teletrabajos (telecentros) de Fundosa teleservicios tiene sus antecedentes en el proyecto europeo TEN-TREND, desarrollado en aplicación de un acuerdo entre Telefónica y Fundosa Teleservicios dentro del marco de 100 operadoras europeas. Los primeros que han sido puestos en marcha, pues les seguirán otros, se encuentran en Valladolid, Madrid y Sevilla. Tienen la finalidad de facilitar la integración laboral de las personas con algún tipo de deficiencia aprovechando las tecnologías de la información.
Cepadite es un proyecto Horizon promovido por la Confederación Empresarial Española de la Economía social (CEPES) y consiste en una experiencia piloto de teletrabajo para personas con discapacidad mediante un telecentro de empleo para ofrecer servicios a empresas, reduciendo así sus gastos de estructura y facilitando el trabajo y la formación continua a personas con problemas de movilidad u otras dificultades para integrarse en el mercado laboral.
Técnicas Avanzadas de Encuestación (TAE) es una empresa promovida por el grupo Gallub con participación de fundosa grupo que presta sus servicios mediante operadores con discapacidad que teletrabajan desde su domicilio. Está basada en un nuevo sistema de encuestación asistida por ordenador. Utiliza un dispositivo diseñado para la realización de todo tipo de trabajos de encuestación telefónica, recogida de información, actualización de bases de datos, etc.
Por tanto, lo interesante es poner en marcha y contribuir a que surjan iniciativas que respondan al mercado y que resulten competitivas. Cuando sea fácil pasar del experimento a la realidad y las experiencias se generalicen, estaremos más cerca de la verdadera inserción laboral de las personas con discapacidad.
4. Posibilidades del teletrabajo.
En estos tiempos Es ya evidente que las tecnologías de la información y la comunicación, por bastantes razones, pueden conseguir que el Teletrabajo y la teleformación sean oportunidades para que las personas con discapacidad nos incorporemos a la educación y el empleo con mayores garantías y nos desarrollemos en ellos de una forma más eficaz.
Para empezar, estas posibilidades eliminan las barreras arquitectónicas y del entorno para acceder a los centros de trabajo o de formación. No son necesarios o se reducen en gran medida los desplazamientos. Los medios de transporte y ciertos edificios representan dificultades de acceso, por lo que las personas con alguna disminución funcional precisamos más tiempo, no podemos usarlos de forma autónoma o lo hacemos corriendo más riesgos de los necesarios.
Estos nuevos sistemas de comunicación rompen las barreras geográficas y permiten acceder a un mayor mercado de trabajo. Es una ventaja en este aspecto ser castellano parlante y una enorme posibilidad para personas que viven en zonas rurales o desindustrializadas.
Pero una de las cualidades más importantes de Estos medios es que admiten ritmos de trabajo y estudio en función de las características y necesidades de cada persona según su situación. Además los avances tecnológicos permiten la adaptación hombre-puesto de trabajo necesaria para compensar cualquier tipo de dificultad física o sensorial.
Así pues los tiempos dejan de tener su importancia, y la persona, sus conocimientos y capacidades, y sobre todo los resultados de su trabajo son lo que cuentan. al tener que responsabilizarse él de sus propios resultados adquiere más autonomía en la organización de su tarea. Lo anterior puede conseguir reducir el temor y los prejuicios sobre la contratación de los servicios de personas con discapacidad.
El mayor acceso a la teleformación tiene el valor añadido de que la instrucción se va a realizar en el mismo puesto de trabajo y con los mismos instrumentos con los que se va a llevar a cabo la actividad posterior por lo que su aprovechamiento se ve notablemente incrementado.
Por otra parte, los telecentros pueden acercar las nuevas tecnologías a las personas que no disponen de recursos. Para los que trabajan desde su domicilio, pueden ofrecer soporte técnico, apoyo en la prospección del mercado, asesoramiento empresarial y en la comercialización de los productos y servicios. Sin desdeñar el papel clave que tienen como nexo entre las empresas demandantes de teletrabajadores y los propios teletrabajadores.
Estos sistemas a distancia están permitiendo a personas con un alto grado de discapacidad no sólo acceder al mundo de la educación y el empleo, medios de los que habían estado excluidos hasta ahora, sino a la relación con otras personas con importantes consecuencias secundarias para su bienestar: mejora de la autoestima, aumento de la automotivación, adquisición de habilidades sociales, etc.
Uniendo con este último aspecto y para finalizar este apartado resaltar la posibilidad que ofrecen estas modalidades para el trabajo en grupo. La puesta en común de conocimientos, capacidades y recursos enriquece los resultados y así se demuestra todos los días en internet, siendo el ejemplo ya paradigmático de la colaboración a través de la red el desarrollo del sistema operativo linux.
A pesar de las múltiples ventajas y promesas que parece suponer el teletrabajo, no podemos dejarnos llevar por un exceso de ingenuidad. Junto a las oportunidades que supone para la integración de las personas con discapacidad, existen riesgos que es preciso señalar y tener muy presentes para evitar que una vez más no podamos incorporarnos a este proceso en condiciones de igualdad.
Estos peligros, que evidentemente existen para toda persona que desee teletrabajar, pueden ser más gravosos para los que partimos de una situación de desventaja. Podemos identificarlos como pertenecientes a dos grandes áreas: la falta de un marco legislativo que cubra los aspectos implicados en el teletrabajo y las repercusiones personales y sociales que supone al que decide teletrabajar. Si bien existe marco legal suficiente para tomar como referencia, la legislación laboral de cada país para los trabajadores por cuenta ajena y la civil y mercantil para los autónomos/profesionales, quedan muchos vacíos legales a la hora de clarificar aspectos necesarios en estas especiales relaciones laborales. Si no se regula adecuadamente, existe el peligro de que el teletrabajo llegue a convertirse en una bolsa de subempleo, de marginalidad o de economía sumergida.
Según las conclusiones del Congreso Nacional "la capacidad de teletrabajar" la postura sindical ha ido evolucionando con el tiempo, pasando desde una inicial de oposición a otra en la que trabajan con el fin de encuadrar el fenómeno legalmente con el objetivo de evitar consecuencias sociolaborales no deseables. Aunque las posturas aún no están muy definidas, mientras unos están a favor de una ampliación y adaptación de las normas laborales existentes, otros abogan por una regulación específica que estime las diferentes fórmulas de teletrabajar y su acomodación legal más adecuada, todos coinciden en ciertos elementos que deberán incluirse en la nueva legislación laboral.
Algunas empresas pueden ver la alternativa de ofrecer teletrabajar a sus empleados como una forma a corto plazo de reducir costes diversos de instalaciones, equipamientos, derechos laborales, etc. y alargo plazo una manera de reducir plantilla si los trabajadores desisten de la nueva actividad. Seguramente se producirán diferencias entre el que presta el servicio a distancia y el trabajador presencial en cuanto a remuneración, formación, protección social, derechos de información y representación, etc. No existe en la legislación actual suficiente garantía para que se de la equiparación en cuanto a permisos, costes de adquisición y mantenimiento de equipos, etc. A veces no es fácil diferenciar qué es lo que pertenece a la esfera personal y qué a la laboral con todo lo que ello conlleva..
En cuanto a la persona que teletrabaja de forma autónoma, si bien se da en profesionales liberales que acceden al teletrabajo como un canal más de desarrollo profesional existe también el llamado "falso teletrabajador", denominación utilizada para el que se vea bocado a este tipo de actividad ante la imposibilidad de acceder al mercado de trabajo por cuenta ajena. El aumento de esta figura puede provocar que el teletrabajo sirva para desregularizar el mercado de trabajo, fomentando bolsas se autónomos forzosos que son subcontratados con unas condiciones no deseables.
Es muy habitual que las personas que teletrabajan no diferencien apenas su actividad laboral del tiempo de ocio. Ello produce un exceso en las horas de trabajo, interferencia en las relaciones familiares y sociales, etc. En el caso de los autónomos tienen como agravante el problema en la cantidad de impuestos que debe pagar sin ninguna contraprestación de derechos laborales.
La globalización exige una mayor competitividad, tanto en medios tecnológicos disponibles como en formación y conocimientos necesarios por lo que no es difícil llegar a situaciones de precariedad en las condiciones de trabajo que agudizan las desigualdades y desequilibrios sino se regula adecuadamente.
En el caso de las personas con discapacidad se dan factores que nos pueden presentar como más vulnerables a los riesgos del teletrabajo. La formación en general es menor y por lo tanto el nivel de competitividad se reduce considerablemente, si a ello añadimos los altos costes de los equipos que precisamos con sus adaptaciones y la falta de sensibilidad hacia la accesibilidad que todavía existe en la actual sociedad de la información, el panorama adquiere tintes bastante oscuros.
En resumen, la falta de formación, los altos costes de la adecuación del puesto de trabajo y la carencia de un soporte de supervisión y apoyo inmediato pueden llevar a la persona que teletrabaja a una situación de alto estrés. Esta situación se caracteriza por un gran número de horas dedicadas a la actividad laboral, en las que además se va incrementando la sensación de aislamiento, la inseguridad y el temor al fracaso.
Es fácil deducir de todo lo anterior, que la clave para que el teletrabajo se convierta realmente en una opción interesante para desarrollar una actividad laboral, radica en aprovechar los aspectos de ventaja que posee y reducir los riesgos que lo convierten en una amenaza. Ello supone una cantidad importante de cambios que deben producirse en diversas estructuras, esfuerzos a realizar desde diferentes instancias y mecanismos que entren en funcionamiento.
Los gobiernos deben propiciar y fomentar un buen desarrollo de las telecomunicaciones, única forma de reactivar el mercado electrónico y todas las transacciones a realizar por estos sistemas. Las empresas necesitan constatar que estos medios son eficaces y compensa su uso. Como ejemplo de lo lejos que se está de esta situación, en España y dentro del sector de la pequeña y mediana empresa, la mitad de ellas no están informatizadas y de las que lo están un 80% no tienen conexión a internet. Las administraciones también tendrán que realizar un esfuerzo para formar a los empresarios y ofrecerles las ayudas suficientes para que se incorporen a las nuevas tecnologías.
En cuanto a los cambios normativos que propiciarían el éxito del teletrabajo Las instancias competentes deberían promover aquéllos que garantizasen para estos trabajadores los mismos derechos, seguridad y protección que mantienen para los presenciales. La legislación también debería recoger los principios que consigan que la sociedad de la información y la tecnología puede ser participada por toda persona, independientemente de poseer o no una discapacidad. Los gobiernos deben mantener y desarrollar políticas activas para que las personas con discapacidad nos incorporemos con garantías al mundo del trabajo, considerando estas ayudas necesarias, complementarias pero no incompatibles, con otras de protección social.
Parece que la mejor opción para teletrabajar es realizando algunas tareas en el domicilio y otras, como reuniones, en el centro de trabajo, sin perder así el nexo de unión. Pero siempre para esta nueva forma de prestar el servicio se debe asegurar la equiparación de los aspectos esenciales entre el que lo hace a distancia y el trabajador presencial. Es necesario que la opción sea elegida voluntariamente y con la posibilidad de volver al estado anterior, y que evidentemente se cumplan la igualdad con el resto de trabajadores en cuanto a derechos de remuneración, formación, protección social, información y representación, permisos, etc. Asimismo la empresa deberá asumir los costes de instalación y adaptación del entorno.
Pero También existen unos requisitos que el teletrabajador debe reunir para que el resultado sea exitoso. Además de las capacidades necesarias para el uso de las tecnologías y las habilidades imprescindibles relacionadas con la actividad que desarrolle, tendrá que ser una persona equilibrada, capaz de comprometerse, que no precise de estímulos externos para realizar el trabajo, autosuficiente para organizarse y con capacidad para superar los problemas de aislamiento que pueden suponer el trabajar a distancia.
Es evidente que para que las personas con discapacidad no nos quedemos fuera de esta nueva forma de trabajar es necesario involucrar a todas las instancias. Para evitar que los avances tecnológicos se conviertan en inconvenientes para ello el sector público tendrá que garantizar unos mínimos básicos, esto conllevará la necesidad de una importante dotación de medios económicos, materiales y profesionales, pues El uso de ayudas técnicas y el aprendizaje de su manejo suele ser un importante inconveniente.
Será preciso que las empresas tengan cierta sensibilidad
hacia el tema y
estén dispuestas a tomar conciencia y ofrezcan oportunidades
alas personas con discapacidad. En esto también será crucial
el papel de los sindicatos a la hora de exigir que se tomen las medidas
más pertinentes. Pero sobre todo se debe producir un cambio en las
actitudes de los propios afectados, sino somos más activos y conseguimos
una mayor presencia en todos los ámbitos nadie va a conseguir por
y para nosotros aquello a lo que tenemos derecho.
Los proyectos que se están desarrollando en España sobre teletrabajo para personas con discapacidad tienen como objetivo promover esta nueva modalidad y no tanto la creación de empresas comercialmente viables. Pero su estudio permitirá a futuros proyectos tener documentación suficiente para conocer los inconvenientes y las ventajas de elegir una modalidad de telecentro y/o teletrabajo a domicilio. En los foros de reflexión en los que se intercambian informaciones sobre el tema, además de la importancia que supone que se cumplan los aspectos anteriormente citados, se recalca como fundamental la formación, campo en que las personas con discapacidad tenemos en general ciertas lagunas.
A pesar de la deficiencia que se posea, la persona tiene que ser capaz de Poder usar un teclado de ordenador, leer información de una pantalla, escribir o dictar y usar adecuadamente el teclado de un teléfono, todo ello por sí solo o con la ayuda técnica adecuada. Pero además de dominar las técnicas y habilidades de su profesión, las técnicas informáticas y de comunicación, debe desarrollar y contar con más motivo todavía que el resto de teletrabajadores, con las habilidades y capacidades psicosociales que compensen la desventaja de su discapacidad.
En definitiva y ya para acabar, se podría afirmar que el camino a recorrer para que las personas con discapacidad accedamos al mundo del empleo a través de una modalidad de teletrabajo, se vislumbra largo y lleno de no pocas complicaciones, por las instancias que han de intervenir y los esfuerzos que requiere de su parte, pero también las posibilidades de futuro que ofrece indican que quizá vale la pena recorrerlo. Sólo nos queda asumir el papel que cada uno podamos cumplir para alcanzar la meta con éxito.
* Teletrabajo y discapacidad
Proyecto CEPADITE - web de la confederación Empresarial Española
de
la Economía social
Documentación sobre congresos. Información de los proyectos
Horizon. Enlaces.
http://www.cepes.es/cepadite/
Disc@pnet - web de la Fundación ONCE
Artículos sobre teletrabajo. Experiencias realizadas. enlaces.
http://www.discapnet.es/teletrabajo/
* Webs de algunos proyectos horizon
Cocemfe-Fama
Proyecto Promoción del teletrabajo y la teleformación
para
personas con grave discapacidad en el ámbito rural de Albacete
http://www.netvision.es/fama
Proyecto LAN BERRI BIDAIDEAL
http://www.ami.es/adir
COGAMI - coordinadora gallega de minusválidos
http://www.cogami.es
Grupo AXON de Zaragoza
http://www.redar.net
* Bolsas de empleo en internet:
Merc@dis - Mercado de empleo para personas con discapacidad
Promovido por la Fundación Telefónica, con la colaboración
de numerosas
organizaciones del sector de la discapacidad ASPACE, ATAM, CEPES, COCEMFE,
CNSE,
FIAPAS, FREMAP, IMSERSO, PREDIF
http://www.mercadis.com
Disc@pnet
Sitio Web de la Fundación ONCE implementado por Fundosa Teleservicios
http://www.discapnet.es
NEE - Nuevos Servicios de Empleo
Servicio de intermediación laboral promovido por el Principado
de Asturias y
Fondo Formación
http://www.cfnti.net/empleonee
REDESPECIAL - contiene un directorio de teletrabajadores
http://www.intercol.org.ar/redespecial/
Empleo Virtual - directorio de teletrabajadores
http://www.empleovirtual2000.com/teletrabajo/
* Asociaciones y proyectos de teletrabajo en España
ASETRA- Asociación Española de Empleo, Autoempleo y Teletrabajo
http://www.arrakis.es/~grinco/
Asociación Española de Teletrabajo
http://www.ciberteca.es/aet/
Forum Español de Teletrabajo (Asociación Española
de Internet)
http://www.festal.org
Asociación Catalana de Teletrabajo
http://www.interfad.es/act/index3.htm
Teletrabajadores
http://www.lainter.net/teletrabajo/
Proyecto TEMPLE (plataforma telemática de agencia electrónica
de empleo)
http://www.telempleo.org/
Proyecto Monalisa
http://www.fueva.emp.uva.es/monalisa/marcos.htm
Proyecto FUEVA (Fundación Universidad y Empresa de Valladolid)
http://www.fueva.emp.uva.es/monalisa/marcos.htm
AVIT- Asociación Virtual de Teletrabajo de Castilla y León
http://www.fueva.uva.es/avit/
Proyecto LEDA
http://www.fueva.uva.es/leda/espa.htm
GTIC- ETSIC de la Universidad politécnica de Madrid
http://www.gtic.ssr.upm.es/index.html
Proyecto CTEST (Centro de Teleservicios para Teletrabajadoras)
http://www.gtic.ssr.upm.es/teletrabajo/c-test.htm
Proyecto CENSATE
http://www.gtic.ssr.upm.es/proyecto_censate/index.htm
Gordexola telecentro
http://www.gordexola.net/
Netaldea - Enlaces a telecentros en el mundo
http://www.telecentro.net/
* Lista de discusión sobre teletrabajo
"Teletrabajo y organización de empresas", en castellano, en
rediris.