UTLAI PUNTO DOC

Nº 26 --- Julio 2005

¿PARA QUÉ QUIERO UN TELÉFONO MÓVIL?

 

El día 3 de abril de 1973, Martin Cooper, entonces trabajador de Motorola, presionó una tecla, obtuvo señal de marcación y hizo la primera llamada desde un móvil en el mundo. No obstante, la introducción del primer servicio comercial no llegaría hasta 1979, en Japón, y en 1982 la FCC aprobó en los Estados

Unidos el lanzamiento, por parte de la empresa Ameritech, del primer sistema móvil comercial.

 

En los últimos años su popularización ha ido aumentando vertiginosamente, llegando por ejemplo en la actualidad, y en España, a que el número de móviles duplique el de las líneas fijas, y se afirma que más del 90% de la población de nuestro país tiene uno de ellos, y que incluso en 2,5 millones de hogares no se ha llegado a instalar el teléfono tradicional.

 

Las personas ciegas nos hemos incorporado al uso de estos dispositivos, incluso con mayor celeridad que lo hicimos a otras tecnologías, gracias a los revisores que se han ido diseñando para funcionar con la plataforma symbian que funciona en unos cuantos modelos de gama alta.

 

La sección que inició su andadura en esta revista, hace ya un año, y que recoge información sobre dispositivos de pequeño tamaño, crece en cantidad y calidad de contenidos cada trimestre, lo que indica que las novedades, aplicaciones e interés por los teléfonos móviles sigue creciendo de una forma destacada, entre los ciegos también.

 

¿Qué ha aportado como novedad su uso a las personas ciegas? ¿qué nos ofrece en la actualidad? ¿qué perspectivas de futuro podríamos anticipar que justificase el esfuerzo que deben hacer desarrolladores de software para apostar por estos dispositivos? ¿qué justificaciones tiene para los usuarios el alto coste que implican la adquisición de uno de ellos?

 

En primer lugar, y no es poco, los revisores para móviles, nos han permitido poder utilizar prácticamente en su totalidad las funcionalidades de estos teléfonos, permitiéndonos el acceso a los datos de nuestros contactos, gestión de agenda, escritura y lectura de mensajes cortos, elaboración de notas, etc, tareas que hasta entonces precisábamos realizar con otros dispositivos.

 

La posibilidad que tienen de ejecutar programas, nos está permitiendo ya la lectura de documentos e incluso libros en diferentes formatos, la navegación por internet y el manejo del correo electrónico, el acceso a información de los mapas disponibles para los usuarios de GPS, con datos tan importantes como direcciones y teléfonos de restaurantes y museos, diseño de itinerarios en una determinada ciudad, etc.

 

La facilidad de comunicación que ya poseen, lo convierten en un excelente mediador para el uso de otros aparatos, electrodomésticos o paneles informativos por ejemplo, que de otro modo nos resultarían inaccesibles.

 

Nos encontraríamos por tanto, con un dispositivo no específico para ciegos, con todas las ventajas que ello supone, de posibilidad de desarrollo y abaratamiento del producto, de pequeño tamaño, pero de utilidad práctica y variada.

 

Al considerar, que en un futuro inmediato, el móvil podría contribuir a resolver variados problemas con los que nos encontramos las personas con discapacidad

visual, (uso del transporte, manejo de electrodomésticos, acceso a información que facilite la movilidad, etc), sería conveniente desarrollar, por ejemplo,

teclados, líneas braille e impresoras braille de pequeño tamaño, que diesen una mayor funcionalidad a este dispositivo.

 

Sin olvidar, por supuesto, el continuo y necesario desarrollo de los lectores de pantalla de móviles que se precisa, para no quedarnos rezagados en la posibilidad de su uso, y promover la utilización de estándares en los múltiples sistemas de información a los que podamos acceder con él.

 

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