UTLAI PUNTO DOC

Nº 26 --- Julio 2005

 

UN APACIBLE DOMINGO DE OTOÑO

 

Por Miguel Bisceglia

 

Era una mañana de otoño,  me acababa de   despertar.  Me sentía de buen humor.  En realidad, siempre estoy de buen humor, pero esa mañana tenía algo más de bríos.  Sería porque estaba a  una semana de mi cumpleaños? No lo se, se que tenía impulsos por hacer algo.  La ducha, el desayuno y  pensar, pensar.  Ahoooora  Ah! Voy a  hacer…. Como buen ariano, pero de créditos de omnipotente, arremetedor y  la mayoría de las veces, ansioso, compulsivo y  en fin una masa de energía en acción..

Y  bien todo un domingo enterito para mí.  Ya!  La computadora..  Que además de trabajar creando juegos de ingenio o  Aprendijuegos para mis alumnos, la cocina. Si, la Cocina.  Sigue y  seguirá siendo mi eterna pasión.  Todo el tiempo escuchando recetas en programas de la televisión.  Grabando de un programa de radio o  preguntándole a, por ejemplo,  a  mis tías italianas, que guardan recetas, secretos y  costumbres que me gusta seguir, conservar, perpetuar y  ensayar.  Ahhh! Ensayar, si! De pronto  Clic in mente apareció el recuerdo de la receta de ñoquis que había escuchado en la tele de Martiniano Molina.  Como no tenía, aquella vez mi grabador a  mano. Obrando rápidamente al momento de dictar la receta, caché mi teléfono que tiene opción de grabar memos y  plan! Grabada la receta.  Allí       iría unos minutos después. Hoy comería Ñoquis. Había guardado celosamente esa receta.  Ñoquis a  partir de rábanos silvestres.  Qué emoción.  Casi la misma de aquella vez de pasta rellena con perejil.  Ravioles de puro perejil y  queso.  Un manjar con salsa de tomate.

En fin, manos a  la obra. Me fui al teléfono a  pedirle a  mi verdulera me enviase 700 gramos de esos rábanos.  La receta de Martiniano rezaba: 700 gramos de rábanos bien cocidos, 300 de harina de trigo un huevo sal y  pimienta a  gusto.

Mientras esperaba el pedido es que recibo el llamado de mi amigo Alberto diciéndome que cerca del medio día pasaría por la puerta de mi casa con destino a  Wilde, para almorzar con su madre y hermana y  que  si yo quería, al pasar me dejaría el CD del Cheyene Bitware, ese programa de fax para la computadora que días antes le había pedido me prestara.  Le dije que si, estaba de acuerdo y  me contestó como en tu vereda no se puede estacionar, una cuadra antes de llegar a tu casa te llamo por el celular y bajas lo más rápido que puedas  y te lo paso y sigo camino a Wilde.  Listo!

Me fui a  mi santuario, mi cocina. Ya había llegado el pedido, las limpio, las pongo a hervir, preparo los 300 gramos de harina,  el huevo, ya cascado en una taza.  Ahora, según la receta, pisar en caliente los rábanos para desintegrarlos completamente.  Los puse en un cuenco. Pisé, pisé, piseeeeheeé  y requetepisé  los rábanos y  ni siquiera se ablandaban.  Qué hacer? Ajá! Se me ocurrió el pisa papas.  Ah! Tampoco. Estos rábanos eran como piedras.  Penar, pensar, meditar, y se me ocurrió que usar el rallador de mano sería una muy buena alternativa. Y si que lo fue.  Allí rallando y rallando los rábanos. Cargando con mis manos el resultado de tan jugosa decisión. IBA poniendo en el cuenco la rayadura. seguí y seguí rallando y no me inmuté ni siquiera cuando por apurado casi va medio pulgar que se deslizó por encima de los dientes del rallador.  Le dí un besito a mi dedo como quién pide perdón. Y seguí seguí.  Justo en ese momento       Sonó el timbre del teléfono. Tenía que bajar raudamente. Busqué  un repasador para secar mis manos y  como perdía mucho tiempo en buscarlo decidí salir así.  Abro la puerta en dirección al ascensor de mi piso 17 y  es cuando llega el ascensor y abro la puerta del palier que se entreabre la puerta interior, accionada por Nicolás, de 13años hijo de mi Vecina Carina del 17 A que sale gritando. Socorro, Cocoorro! Ayuda ayuda, Miguel está todo ensangrentado.  Tiene las manos ensangrentadas  y sangre en la boca y en la cara!

Al instante, la placidez del tranquilo y  otoñal domingo se interrumpía mientras se iban abriendo una a  una las puertas del 17B  del 17C  del 17E,  del 17F!     asustados para ver que pasaba.  Atónito por los rostros que no veía, pero que imaginaba, contesté:  Es que estaba rayando remolachas  para preparar una nueva receta de ñoquis!  

 

 

.-

 

 

 

-remolacha. (Del lat. armoracia, rábano silvestre.) f. Planta herbácea anual, de la familia de las quenopodiáceas, con tallo derecho, grueso, ramoso, de uno a dos metros de altura; hojas grandes, enteras, ovales, con nervio central rojizo; flores pequeñas y verdosas en espiga terminal; fruto seco con una semilla lenticular, y raíz grande, carnosa, fusiforme,  de color rojo intenso.

 generalmente encarnada, que es comestible y de la cual se extrae azúcar. || 2.

 

Hola Hoola!.

 aquí yo otra vezz, para saludarles y  poner un poco de humor a  este tan  agradable y  nutritivo (como mis remolachas) encuentro trimestral  con la querida Revista U.-T.-L.-A.I.

Un abrazo para todos de Miguel Bisceglia desde Buenos Aires Argentina

 

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