UTLAI PUNTO DOC
Nº 26 --- Julio 2005
El braille hoy
Por Pedro Zurita
Implantación del Braille
Luis Braille, que nos dejó en 1852, no tuvo la satisfacción de ver en vida el éxito inequívoco de su sencillo y genial invento. Los profesores con vista del Instituto de jóvenes ciegos de París, en el que él estudió y enseñó, pensaban que su sistema se apartaba demasiado de los caracteres visuales, y, por tanto, se podría convertir en un factor de segregación y no en un elemento de integración social.
En los Estados Unidos, el código de lectoescritura ideado por Braille no alcanzó su implantación total hasta 1909, pues hubo de competir con otros varios sistemas de surgimiento autóctono, incluido uno basado en la forma de las letras del alfabeto visual, inventados siempre por profesores videntes. En ese país, se habló de la guerra de los puntos. En el Reino Unido, surgió, ya en el XIX, el Moon, basado en una simplificación de las formas de las letras visuales, y, si bien pronto allí optaron por el invento de Braille, el Moon de manera muy limitada todavía se emplea hoy. Se considera que es más sencillo su aprendizaje para las personas que pierden la vista de mayores. Objetivamente, pienso que su perduración es un síntoma evidente del tradicionalismo británico.
Es cierto que, si no se conocen las características intrínsecas del Braille y no se ha experimentado su uso en la práctica, este sistema, según dije en alguna ocasión, ha corrido un serio riesgo de convertirse en una víctima inocente. No pocas veces, se ha anunciado a bombo y platillo su substitución por innovaciones tecnológicas. En cualquier caso, es indudable que hoy día, hay muchos fenómenos que muestran que tiene buena prensa:
- el nombre Braille se eligió hace no mucho para designar a un nuevo asteroide;
- un fabricante de joyas en Estados Unidos utiliza el Braille para que determinados adornos adopten formas basadas en las letras del código táctil;
- una casa inglesa, Chriskay International, dedicada a la sobreimpresión de tejidos - camisetas, por ejemplo - encontró para el Braille la aplicación de un invento norteamericano, el lextra, y lo transformó en el Lextra Braille(r), para la señalización de prendas. En 2002, Benetton, en casi todas partes (aunque, desgraciadamente, no en España) hizo una serie de camisetas con la impresión en Braille de combinaciones de colores visualmente muy atractivos, de su logotipo United Colors of Benetton, o bien del color de la camiseta correspondiente en inglés (blue, white, black, orange...)
- Una diseñadora española, Gloria Rodríguez Figueroa, presentó en una paserela de boda en Barcelona hace unos meses la impresión de Braille en los tejidos y en las etiquetas en la ropa con el mismo objetivo que los promotores del lextra Braille,o sea, aportar autonomía las personas ciegas en la elección de sus prendas.
- empresas farmacéuticas, de cosmética o alimentación ofrecen sus productos con inscripciones en braille en la parte exterior. Actualmente, hay una directiva de la Unión Europea que hace obligatorio el que los nuevos ascensores lleven inscripciones identificadoras en Braille.
En Francia, en Alemania, en España, en la India, en México, etc., se están llevando a cabo aplicando distintas modalidades y con diferente éxito fórmulas con auxilio del Braille para que las personas ciegas puedan emitir el voto en las consultas electorales públicas con autonomía.
En 2005, en la celebración en la sede de la UNESCO en parís de las lenguas del mundo, se exhibieron el lenguaje de señas de las personas sordas y el Braille.
Es induddable que esas actitudes favorables representan un avance positivo, pero lo importante en este aspecto, es conseguir que esos gestos no se queden sólo en loables símbolos, sino que se transformen en un medio para transmitir información útil;
- en Israel, un montaje dramático sobre la vida y la obra de Luis Braille recorrió escuelas para transmitir esta realidad alentadora a todos los niños.
Informaciones básicas sobre el Braille
Para quienes no conozcan este código de lectoescritura, es oportuno que yo aporte aquí una serie de hechos básicos sobre el mismo. En primer lugar, quisiera disipar la afirmación, un tanto generalizada, de referirse al Braille como el lenguaje de los ciegos. El Braille, en realidad, es lisa y llanamente un alfabeto, una forma de representar en la escritura los grafemas de las distintas lenguas. Su arquitectura es sumamente sencilla y lógica. Se basa en la presencia o ausencia de puntos en un signo, que se conoce como signo generador, compuesto por dos columnas paralelas, de tres puntos verticales cada una. Las distintas combinaciones de puntos a partir de esa matriz de seis permiten la consecución de 63 signos diferentes.
Braille encontró su inspiración en la denominada "escritura nocturna", propuesta por el capitán de artillería, Charles Barbier, que ideó un código táctil para que los militares pudiesen mandarse entre ellos mensajes en la obscuridad de la noche. Barbier pensó lógicamente que este sistema podría también servir para las personas ciegas. No entiendo bien, por cierto, que Charles Barbier haya tenido tan poco reconocimiento histórico, aun cuando, al parecer, él no tuviera una idea muy progresista acerca de las posibilidades de las personas ciegas. Ese prejuicio, por desgracia, todavía lo comparten muchos en distintos grados en todo el mundo. Hace unos años, tuve oportunidad de tener en mis manos la regleta de Barbier, cuando visité el museo de la Association Valentin Haüy, de París, y quedé estupefacto al contemplar la similitud con el sistema ideado por Luis Braille. Espero con curiosidad la salida a la luz de un libro donde se analizan los intercambios de correspondencia que Charles Barbier mantuvo con el que en aquel momento era director del Instituto de jóvenes ciegos de París.
Luis Braille tenía poco más de 10 años cuando conoció el código de Barbier, y, tras devaneos y experimentos, llegó a la genial conclusión de que las dos columnas de seis puntos cada una, el modelo propuesto por Barbier, debían reducirse a dos de tres, pues ese tamaño se adaptaba perfectamente a la percepción de la yema del dedo. Corroboró igualmente que la percepción táctil era significativamente más sensible al punto que a los trazos lineales. Valentin Haüy, unos años antes, había ideado un código basado en la representación en trazos lineales en relieve de las formas de las letras del alfabeto visual. Ese sistema es el que conoció Braille al ingresar en la escuela que Haüy había fundado en 1784. Por otra parte, Braille diseñó un alfabeto que se proponía dar una representación convencional a todos los signos del sistema visual ordinario, superando la limitación del código de Barbier, que pretendía crear una escritura meramente fonética.
Braille concibió un código muy lógico: las diez primeras letras consistían en combinaciones empleando únicamente los cuatro puntos de las dos filas superiores del signo generador; las diez siguientes letras eran las mismas con la adición del punto inferior de la columna de la izquierda; las diez siguientes, las mismas pero con la adición de los dos puntos de la fila inferior; y después, la adición únicamente del punto inferior de la columna de la derecha, etc. los signos de puntuación se representaban con combinaciones de puntos en los que se utilizaban únicamente las dos filas inferiores del generador.
La enseñanza del Braille
Una de las estrategias importantes para que el Braille muestre fehacientemente sus cualidades es la enseñanza a los niños ciegos de este sistema táctil de lectoescritura desde el momento que a un niño se le enseña un código lectoescritor. Ahora, ya no hay dudas en cuanto a la validez del sistema, pero aún de vez en cuando se mezclan problemas actitudinales. Yo mismo contribuí en su momento a que se implantasen estrategias adecuadas para que las personas con un resto visual útil lo aprovecharan al máximo, pero hay algunos que quieren enseñar el código visual a niños o adultos que tienen una disminución visual tal que se beneficiarán mucho más adoptando el Braille como código lectoescritor básico.
La opción inclusiva de educación es filosóficamente superior en el plano de la utopía irrenunciable de estar con todos a la segregada, pero he oído en más de una ocasión que esa opción no favorece el que los niños no practiquen bien el Braille. Falta - dicen los que defienden esa tesis- el elemento ambiental que había y hay en las escuelas segregadas. No obstante, en septiembre de 2003, contemplé personalmente una demostración evidente, de que en la integrada ese problema es superable, si se tiene una buena idea de las necesidades específicas del niño con disminución visual y las mismas se transforman en aplicaciones positivas en los programas de apoyo.
En el caso de las personas que han de asimilar el sistema Braille en la edad adulta, bien porque pierden la vista en esa franja de edad o bien porque no han tenido antes acceso a la alfabetización, hemos de enfrentarnos a una problemática muy distinta. Es cierto que la percepción táctil ya no tiene, generalmente, la misma prestancia que en la infancia, mas también aquí las actitudes de los responsables de la educación de adultos y distribución de libros en formatos alternativos deben ser sumamente equilibradas. En cualquier caso, el conocimiento del Braille siempre será útil para una persona que no ve, y la consecución de objetivos es dinámica y no estática. A lo mejor, algunas veces, no se logra una velocidad de lectura cómoda, pero tendrá siempre valor poder servirse de él para identificar objetos señalizados en Braille.
El Braille: ¿opción para una minoría?
Si comparamos en cualquier país desarrollado las estadísticas globales de ceguera y las de usuarios efectivos del Braille, la proporción porcentual de estos últimos respecto a los primeros es a todas luces muy pequeña. Ese hecho es innegable, pero yo, que le tengo un amor universalmente reconocido al Braille, no quiero que se apliquen posturas fanáticas. Sí deseo fervientemente que las actitudes de quienes tengan una intervención decisiva en el proceso de transmisión del Braille sean inequívocamente correctas, a fin de que el aprendizaje y uso del Braille no se niegue nunca a quienes puedan convertirlo en su mejor código de lectoescritura o puedan aprenderlo aun con ciertas limitaciones, y no se escatimen medios de enseñanza para que todos sean capaces de alcanzar su máximo nivel relativo de aprovechamiento del sistema.
El Braille y las nuevas tecnologías
Como decía antes, determinadas actitudes hacia el Braille y la ceguera aún vigentes, están alertas para que, cada vez que haya una innovación tecnológica significativa, se suelten las campanas al vuelo y se anuncie que el Braille ya ha sido superado.
En 1971, se desarrolló en la Universidad de Standford en Estados Unidos, el Optacon, un aparato que permitía mediante el adecuado entrenamiento leer cualquier libro escrito en caracteres visuales. Era, en efecto, un progreso casi revolucionario en el acceso a la información y poseía la innegable cualidad de permitir una captación táctil de las formas de los caracteres visuales. Al difundir la aparición de este ingenio, no era raro leer que el Braille ya había sido superado. Sin embargo, la realidad mostró que, salvo en determinados casos, las velocidades de lectura que se conseguían con el Optacon eran demasiado lentas, y no podía convertirse en un cómodo medio de lectura. Era, por otra parte, un sistema de lectura y no de escritura, y esto también constituía un factor importante a tener en cuenta. En cualquier caso, quienes vieron el Optacon y el Braille no como opciones excluyentes y sí como complementarias, aplaudieron sin ambages el valor de este nuevo paso hacia la conquista del acceso a la información escrita por parte de las personas que no ven.
En los 80 y 90, se consiguieron avances muy notorios en la informática y la electrónica, y hoy día existe la posibilidad teórica, a menudo traducida en la práctica, de producir mucho más y de forma más barata. Mediante los programas informáticos complementarios oportunos, es posible presentar en Braille lo mismo que informáticamente se saca en escritura visual. Cuando yo estaba en la Secretaría de la Unión Mundial de Ciegos, en la oficina de Madrid, esa utopía la habíamos convertido en algo real. Hay muchas cosas que para la generalidad de la gente han supuesto una mejora respecto a lo que ya tenían, pero para las personas que no ven, muchas de esas innovaciones tecnológicas abren caminos hasta entonces vedados. Pensemos, por ejemplo, en la gran cantidad de cosas que pueden almacenarse en CD-ROM, y no digamos en DVD-ROM y en otros medios de almacenamiento muy pequeños, y, generalmente, esas maravillas son accesibles ya para las personas que no ven. Internet nos abre horizontes insospechados a las personas que no vemos. Ya no es una utopía para nosotros leer el periódico todos los días. Es, pues, imperativo que no se ceje en la lucha por conseguir que internet sea auténticamente accesible para todos, incluidos, por supuesto, los discapacitados visuales. Sin embargo, lo cierto es que esas cosas no eliminan el valor del braille, y más bien contribuyen a reforzar sus méritos. Hoy día, lo ideal es combinar adecuadamente Braille y voz, incluyendo la voz artificial, en el uso de ordenadores, y, de manera más general, en el manejo de la información.
Universalidad del Braille
Afortunadamente, el braille es hoy auténticamente universal; se usa en todos los idiomas, incluidos el chino y el japonés en los que la escritura visual emplea millares de signos, los ideogramas. El braille en esas lenguas, tiene, sobre todo, una base fonética. En el japonés, además de los ideogramas chinos (kanji), se emplean dos siblabarios, katakana y hiragana, con un fundamento fonético. el Braille se basa en el silabario, denominado Katakana, que se utiliza con carácter limitado en la escritura ordinaria. No obstante, en las últimas décadas han surgido dos códigos para representar en Braille los ideogramas (kanji). Uno de ellos, el kantenji (braille para el kanji) emplea el Braille de ocho puntos y representa convencionalmente a los kanjis mediante un signo braille, o mediante la secuencia de dos e incluso tres. Lo ideó un profesor de la escuela de ciegos de la provincia de osaka, Taiichi kawakami, en 1969, y su finalidad prioritaria es la producción de libros para ciegos con el kanji. Existen ya varias obras que utilizan este sistema. En 1972, un profesor de una escuela de ciegos en Tokio, Sadao Hasegawa, concibió otro código para el kanji, denominado "roku-ten kanji, basado en el Braille de seis puntos, y en él cada ideograma se escribe mediante una secuencia de dos, tres o cuatro signos. Su finalidad es facilitar el aprendizaje de la escritura de los kanjis con el ordenador.
En el chino, el Braille se basa en la escritura fonética, el pinyin, que se usa ahora con rango oficial para transmitir palabras chinas, nombres de ciudades y de personas, por ejemplo, y para algunos usos dentro de la escritura china. El Braille está basado en él, pero con numerosas adaptaciones para representar diptongos, etc. La escritura china es universal, y una persona que hable un idioma de esa familia, pero distinto del "putonghua" (lengua del pueblo, comúnmente conocida en Occidente como Mandarín) podrá leer un escrito en cantonés. En cambio, las personas ciegas manejan un alfabeto fonético, y, por tanto, es diferente para cada lengua de la familia china. Al parecer, en el mundo chino, no se ha presentado aún ningún codigo para poner los ideogramas en Braille. Es indudable que su desconocimiento constituye una laguna cultural importante. En mi aprendizaje del chino, utilizo por ahora el alfabeto fonético oficial, Pero tengo intención de conocer algunos ideogramas en relieve. Hasta ahora, tengo únicamente la reproducción ideográmica en relieve de la palabra crisis, que se representa mediante dos elementos: uno que significa "peligro" y otro que significa "oportunidad".
En árabe, a principios de los cincuenta del siglo XX, se adoptó para el Braille la escritura de izquierda a derecha de las lenguas que usan el alfabeto latino en lugar de seguir intentando adoptar la escritura de derecha a izquierda vigente en la escritura árabe vi sual. Hay sílabas que, salvo en el Corán y en los manuales de los primeros grados escolares, no se ponen gráficamente. En los casos en que sí se escriben, en tinta se indican mediante supersignos en las consonantes correspondietnes, y en Braille se utilizan los signos vocálicos como en las lenguas de alfabeto no árabe. El ministerio de educación de Arabia Saudita logró que en 2003 se adoptase un código braille unificado para todo el mundo árabe de la escritura literal, de la estenografía y de las notaciones matemática e informática.
Los idiomas de los que yo he tenido noticias a los que el braille se ha aplicado muy recientemente son el guaraní, el idioma oficial de Bután, el tibetano y las lenguas de Ruanda y Burundi. Estas dos últimas, excepcionalmente en África, son habladas como lenguas nacionales en cada uno de esos dos países. En los últimos años, ha habido cambios en las áreas lingüísticas hispano-portuguesa, inglesa, alemana, francesa, etc.
El día 23 de septiembre de 2002, en el CIDAT de la ONCE, celebramos una experiencia increíble de mezcla del Braille con las novísimas tecnologías: mediante videoconferencia fue posible escuchar y ver la lectura de textos desde sus respectivos países en chino mandarín, cantonés, malayo, tailandés, afrikaans y sepedi de Sudáfrica, noruego, alemán, francés, portugués, italiano, quichua y español.
El Consejo Mundial del Braille
En el tiempo que estaba en la Secretaría de la Unión Mundial de Ciegos, viví siempre como una carencia lamentable que hace varios años dejara de existir el Consejo Mundial del Braille, que la UNESCO creó a principios de los cincuenta y se benefició del entusiasmo de los primeros años de existencia de esa organización intergubernamental. Hizo una labor importantísima en preservar la unidad en aquellos puntos que podían ser comunes a varias lenguas, y contribuyó mucho a que se aplicara el braille a lenguas menos comunes que el inglés, el francés o el español. Publicó un libro magnífico, "El Braille en el Mundo", donde se exponen principios generales y están contenidos los alfabetos braille de las distintas lenguas de las que entonces pudo conocerse ese detalle. Tengo conocimiento que esa obra se editó, al menos, en inglés, español y francés.
Posteriormente, el Consejo fue subsumido, primero en el Consejo Mundial para la Promoción Social de los Ciegos (WCWB), y luego, tras su creación en 1984, en la Unión mundial de Ciegos. El Comité que lo acogió sufrió tantas transformaciones en los objetivos, y en su propio nombre, que el braille quedó englobado en un espectro demasiado amplio. En 2000, en la V Asamblea de la UMC, se creaba de nuevo el Consejo Mundial del Braille. Ese Consejo está dando sus primeros pasos en su constitución, y su labor no será nada sencilla. La informática ha impulsado a que en las áreas lingüísticas principales se hayan tenido que hacer cambios. Esos cambios se han efectuado sin ninguna consulta con otras lenguas, y sin la intervención de una autoridad universal, y la consecuencia es que ahora se ha perdido la unidad en el uso de ciertos signos de puntuación, como los paréntesis, por ejemplo, entre idiomas tan próximos como el francés, el inglés y el español. Hay muchísimas alternativas para representar la ahora popular arroba.
La unificación en teoría es un objetivo deseable para muchos, pero una consecución compleja cuando supone renunciar a algo que uno considera es lo mejor para su lengua propia.
Conclusión
No queremos ocultar las dificultades e inconvenientes del braille, pero hemos de defender con ahínco que es un medio muy valioso para todos aquellos que puedan servirse positivamente de él. En los últimos años, en casi todos los estados de los Estados Unidos de América, su aprendizaje y su uso se han convertido en un derecho gracias a las leyes de alfabetización Braille. En ese país, se han aprobado recientemente disposiciones legales referentes a los derechos de autor para eliminar todo tipo de restricciones en la producción y abastecimiento de materiales en braille. Se está luchando a fin de que en todas partes la producción de materiales en braille sea un derecho inalienable y no quede en ningún caso a merced del capricho de los que ostentan los derechos de autor de una obra determinada.
Un día, tuve la loca idea de escribirle una carta a Luis Braille, que presenté como comunicación un tanto insólita a un Foro Mundial de Alfabetización de la Unión Mundial de Ciegos, en marzo del 96 en Uruguay. La idea que manifestaba al final de aquella carta sirve para poner broche de oro a este trabajo:
"Si algún día, por el medio que sea, alguien inventa algo que realmente supera el braille, Luis Braille, todos los que valoran esta combinación mágica de puntos y yo mismo nos alegraremos sobremanera."
(Versión del 5 de junio de 2005)
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