UTLAI PUNTO DOC
Nº 24 --- Enero 2005
EDITORIAL
LA
NECESIDAD DE PARTICIPACIÓN PARA LOS USUARIOS
Como es
sabido, la Asociación Cultural UTLAI promovió las primeras jornadas de usuarios
de tecnologías para personas con discapacidad visual, siendo igualmente
conocido que se llevaron a buen término en la ciudad de Santander (España)
durante los días 4, 5 y 6 de diciembre del pasado año.
Los
numerosos asistentes, curtidos y cualificados usuarios en su mayoría, dejaron
desde el comienzo, bien a las claras, la intención que traían de aprovechar el
tiempo, ya fuese interesándose por las novedades, los conocimientos de otros o
contrastándolos mediante el cuestionamiento público y el debate.
No hubo
taller, conferencia, charla o mesa redonda en que los organizadores dejasen de
intervenir, al objeto de cumplirse con lo programado, atender a las
servidumbres del cuerpo o, simplemente,
desocupar las salas habilitadas para adecentarlas y dar, al personal
auxiliar, un descanso que para sí
desdeñaban los intervinientes. Y a cada instante, una síntesis se aligeraba de contradicciones, mientras al menos dos preguntas más se
concretaban.
Por el
inmenso campo que las tecnologías ofrecen, se habló de historia, singladuras ya
abandonadas, de prometedoras áreas en las que se investiga, de servicios a
través de la red, del denostado braille, las bibliotecas virtuales, la
integración laboral y social, de proyectos inminentes, de las organizaciones
afectadas y su necesidad de cooperación, etc.. Y todo ello en un lenguaje y
modos inteligibles tanto para el lego como para el más versado, observándose
unas reglas de educación y cortesía que para sí las quisiesen nuestros próceres
parlamentarios.
Muchas
y consistentes han sido las conclusiones que de las jornadas hemos obtenido,
pero sin duda alguna, la más generalista se podría enunciar como que, una vez
comprobada la manifiesta necesidad de que los usuarios se organicen para la
defensa de sus intereses, la celebración de otros encuentros de usuarios serán
realidades en la medida que más personas cobren conciencia de su necesidad.
Porque,
dicho sea de una vez, si llevar a término unas jornadas supone un esfuerzo
considerable, no hacerlas tiene unos costes infinitamente superiores para todos.
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