UTLAI PUNTO DOC
Nº 23 --- Octubre 2004
Ser ciego en Buenos Aires
(Notas publicadas en Clarín, el 7 de septiembre de 2004).
LA CIUDAD QUE NO VEMOS
Ser ciego en Buenos Aires
Veredas rotas, carteles mal colocados, cajones de verdura y rampas mal
hechas, son algunos de los obstáculos que enfrentan los no videntes en la
ciudad.
Por Julia Tortoriello.
informedeldia@claringlobal.com.ar
Los que ven, no la ven. Es una ciudad con veredas rotas y desniveles, con
carteles comerciales ilegales que impiden el paso y provocan accidentes, con
rampas en las esquinas que están mal hechas, con baches en los cruces
peatonales que además de romper los autos se convierten en obstáculos para
más de un 15% de los habitantes de Buenos Aires. Los que, de verdad, no
pueden ver.
Después de años de discriminación y de una cultura que los señala como
diferentes y excluidos sociales, las personas con alguna discapacidad suelen
expresarse con mucha humildad y casi pidiendo perdón porque les hacen falta
cosas diferentes, especiales. Necesitan una ciudad sin barreras, algo
bastante difícil de conseguir porque exige un cambio cultural y una
inversión fuerte por parte del Estado.
Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, Richard Hoover diseñó para los
veteranos que habían quedado ciegos un bastón blanco que los ayudara a
orientarse con autonomía y de manera segura, además de servirles como
distintivo. Pero para que las técnicas de uso del bastón den resultados
favorables, las ciudades deben ser previsibles: "no tiene que haber
obstáculos. No deberían existir los pozos, los cordones o los carteles mal
colocados", dijo Antonio Rodríguez Soto, presidente de APAC (Artistas
Plásticos Argentinos Ciegos). La imprevisibilidad impide también el uso de
perros guía porque éstos están adiestrados para cruzarse delante de la
persona ante la inminencia de un obstáculo. "Acá vivirían impidiendo el
paso", agregó este sociólogo que quedó completamente ciego después de
cumplir los 50 años.
Aunque tiene un resto de visión en un ojo, Analía Zahra enfrenta a diario
los mismos problemas que las personas con ceguera total. "Lo primero que me
encuentro al salir de mi casa son las veredas rotas y también los carteles
que están ubicados a la altura de la cara", contó esta psicóloga de 30 años
que intenta recorrer la ciudad por sus propios medios. "Los invito a
observar a un ciego por la calle y van a ver que siempre tiene un chichón o
una curita que tapa algún golpe por la falta de advertencias de los
obstáculos que se presentan del antebrazo para arriba, donde el bastón no
los detecta", dice la arquitecta Silvia Coriat, experta en accesibilidad de
la Fundación Rumbos y REDI (Red por los Derechos de los Discapacitados) y
autora de Lo Urbano y lo Humano - Hábitat y Discapacidad.
La culpa de que existan estos obstáculos no es sólo del gobierno. Son los
comerciantes quienes cuelgan carteles, sacan las mesas de los bares o los
productos que venden a la vereda (muebles, cajones de verdura, juguetes o
ropa) o instalan toldos muy bajos a la altura de la cabeza de la gente. El
arreglo de las veredas es responsabilidad del propietario de la casa, a
menos que se trate de una ruptura originada por un árbol o por la misma
municipalidad. En ese caso debe repararlas el Gobierno de la Ciudad, que
también es el responsable de arreglar las veredas de todas las instituciones
públicas. Se calcula que en Buenos Aires hay 18 millones de metros cuadrados
de veredas, y fuentes del Gobierno de la Ciudad indicaron que para 2004 hay
una inversión prevista de 15 millones de pesos para el arreglo de las que
están bajo su responsabilidad.
La arquitecta Silvia Coriat explica que para las personas con discapacidad,
la esquina es considerada un punto de intersección complejo porque abarca el
cruce, la ochava, el tránsito y los semáforos. La información es múltiple y
el peligro también.
Las rampas nuevas se están construyendo del ancho de la senda peatonal y
alrededor tienen una línea de baldosas que presenta una textura diferente.
Hay caminos construídos con esas mismas baldosas de textura diferente que
llegan a la pared de los edificios y su función es la de señalar recorridos
para los no videntes de acuerdo a las normas IRAM, que son de aplicación
voluntaria. "Los ciegos crónicos detectan datos que les anuncian que están
llegando a la esquina. Reconocen sonidos diferentes, una brisa distinta, se
orientan por la ochava. El bastón brinda información a través de una
combinación entre el rebote y el sonido. El cambio de texturas permite
rebotes del bastón diferente y es un buen modo de ofrecer información",
señaló Coriat.
Una de las técnicas que les enseñan a los ciegos como entrenamiento para
usar el bastón es la de caminar en línea recta. Como las rampas rara vez
están alineadas, es común que una persona ciega parta de una para cruzar y
del otro lado de la calle se encuentre con el cordón u otro obstáculo. "Yo
casi nunca me guío por la rampa porque no te sirven para ubicarte. Muchas
veces me llevan al medio de la calle y no están construidas a 90º que es lo
que correspondería", contó Cristian López, de 28 años, que quedó
prácticamente ciego y debe sortear obstáculos a diario en el barrio de Once,
donde vive.
En las esquinas también están los semáforos. En toda la ciudad de Buenos
Aires hay apenas nueve para ciegos y uno está en reparación. "Hacer esa
cantidad es tirar el dinero, o son todos o ninguno", dijo Rodríguez Soto.
Graciela Muñiz, Defensora Adjunta del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires,
dijo que el organismo es el encargado de hacer presentaciones ante el
Ejecutivo pidiendo semáforos o que actúe ante los obstáculos de la vía
pública como, por ejemplo, los puestos ambulantes, y contó que hay escuelas
para ciegos que hace dos años que están tramitando su semáforo. Todavía no
tuvieron respuesta.
¿Cómo ayudar?
La psicóloga Analía Zahra recomienda preguntarle a la persona ciega qué es
lo que necesita. "A veces, la gente en el afán de ayudar ofrece más ayuda de
la que necesitás", dijo. Cristian López contó que a un amigo que estaba
esperando a alguien en una esquina lo cruzaron dos veces. Para las personas
ciegas es importante indicar el modo en que necesitan ser guiadas:
"generalmente es el ciego quien debe tomar al guía, que camina un paso
adelante, del hombro o del brazo", aconsejó Zahra.
Inseguridad
Como todos los ciudadanos del país, los ciegos enfrentan hoy a una nueva
adversidad: la inseguridad. "Es muy fácil robarle a un ciego y muchas veces
los delincuentes nos asaltan sin conseguir robarnos nada", aseguró Antonio
Rodríguez Soto. Antonio atribuye al miedo la poca concurrencia a los
talleres de arte y comunicación social que se dictan en APAC. "Entre 1995 y
2000 teníamos alrededor de 120 miembros. Hoy concurren apenas unas 30
personas", se lamentó.
LA CIUDAD QUE NO VEMOS
Ser ciego en Buenos Aires
Veredas rotas, carteles mal colocados, cajones de verdura y rampas mal
hechas, son algunos de los obstáculos que enfrentan los no videntes en la
ciudad.
Por Julia Tortoriello.
informedeldia@claringlobal.com.ar
En una ciudad del tamaño de Buenos Aires es imposible movilizarse sin la
utilización de algún transporte. Y éste es, justamente, uno de los
principales problemas de inaccesibilidad que enfrenta un discapacitado,
según la Dra. Isabel Ferreira, coordinadora del Centro de atención de
personas con necesidades especiales en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad
de Buenos Aires. Ella misma se mueve en una silla de ruedas y conoce a fondo
los inconvenientes que deben sortearse para llegar de un lado a otro. "La
falta de uniformidad en el diseño interior de los colectivos hace que los
que están adaptados a discapacitados motores se transformen en un escollo
para los no videntes. Algunos tienen escalón interior y otros no. Hay
diferentes distancias entre los parantes y los pasamanos super altos o a
diferentes alturas", dijo.
Uno de los problemas que enfrentan las personas ciegas en las paradas de los
colectivos es que muchas veces los coches no paran. "Son muchos los que
pasan de largo. Estás en una calle por la que pasa una sola línea, escuchás
que pasa el colectivo y aunque le hacés señas no te para. Creo que se hacen
los vivos porque yo no puedo tomar nota del número de interno", contó
Cristian López, que debe ir todos los días a la empresa en la que trabaja
como téster de fragancias en colectivo. "Yo creo que un 50% para, y otro 50%
no", aseguró Antonio Rodríguez Soto. Isabel Ferreira no cree que la cifra
sea tan alta pero reconoce que el problema existe sobre todo por la "falta
de capacitación y de información producto de la ignorancia".
Pero también es cierto que para que no paren se tienen que dar una serie de
condiciones. Y la más importante es que no haya otros pasajeros en la
parada. "La solidaridad criolla siempre ayuda", sostuvo Ferreira. "Es cierto
que también hay choferes que nos preguntan dónde vamos y después nos
avisan", reconoció Cristian.
Analía es disminuida visual y aunque viaja especialmente en subte, el primer
inconveniente lo encuentra en la parada misma de los colectivos: "Los
carteles que indican los números de las líneas no son lo suficientemente
claros ni grandes". Carolina Buceta, también psicóloga, es ciega de
nacimiento y se mueve por las calles como pez en el agua. Se rie cuando
cuenta cómo, por caminar tan rápido, miles de veces se torció el tobillo.
"Tomo tren, subte y colectivo. Me sé de memoria los recorridos de acuerdo a
las vueltas que dan y muchas veces viajo con amigas que ven, y soy yo la que
avisa dónde nos tenemos que bajar", contó.
"Con el tren y el subte, en cambio, me sé de memoria las estaciones y nunca
me disperso", dijo Carolina que tiene que viajar a diario desde su casa en
Coghlan al Hospital Borda donde está haciendo su concurrencia; a Quilmes,
donde tiene un consultorio; o a Avellaneda, donde da clases en una sede de
la Universidad de Buenos Aires.
Fuentes del Gobierno de la Ciudad indicaron que ya hay coches en los que
está implementado el sistema de identificación por voz en todas las
estaciones de subte. En Subterráneos de Buenos Aires informaron que las
estaciones nuevas han sido diseñadas para beneficiar a personas con
movilidad y comunicación restringida (embarazadas, enyesados, etc), con
restricción permanente (discapacitados físicos) y personas de la tercera
edad.
La red de subte tiene 68 estaciones distribuidas en 5 líneas. Las de pleno
acceso representan un poco menos de un 10 por ciento, y se han realizado
proyectos de adaptación para otras 14 estaciones. Para las necesidades de
las personas ciegas, específicamente, las características de las estaciones
son las siguientes:
Señalización Braile en escaleras y pasillos indicando la información
necesaria.
Adaptación de los pasamanos de las escaleras de acuerdo a las prescripciones
del decreto 914/97, curvando y dando continuidad a los pasamanos evitando
así riesgos para las personas ciegas o disminuidas visuales.
Colocación de señalización de equipamiento amurado para preservar a las
personas ciegas que se desplazan con bastón.
Ejecución de un sistema de señalización gráfica en estaciones para brindar
información clara.
"El sistema de indicación de voz se debe generalizar y además hacerlo útil.
Hoy se indican por altoparlante las estaciones de las combinaciones y las
terminales, pero la contaminación sonora es tan grande que es casi imposible
de entender", dijo la arquitecta Silvia Coriat. Y agregó que "en Barcelona,
España, se implementó el cambio de textura y material en las baldosas de los
pasillos interiores. Por ejemplo en el recorrido de los subterráneos se
usaron 3 texturas diferentes. Metal, goma y cerámica que indican información
diferente". Coriat resalta, también, la importancia de utilizar contraste de
color entre letra, figura y relieve ya que "las personas que perdieron la
vista suelen tener percepción de las letras".
Créditos y cajeros automáticos
Otro inconveniente que enfrentan los no videntes está en el sistema
bancario. Para sacar un crédito en el banco las personas deben solicitar un
seguro de vida. Pero las compañías de seguro consideran que los
discapacitados son sujetos no asegurables. "Es paradójico", dijo la Dra.
Isabel Ferreira, porque "los ciegos son quienes están más adiestrados para
evitar riesgos". Otro obstáculo cotidiano que encuentran los ciegos son los
cajeros automáticos: las tarjetas son idénticas del derecho y del revés, no
hay ninguno con lector de voz y auriculares, y no son uniformes.
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