UTLAI PUNTO DOC

 

Nº 22 --- julio 2004

 

En defensa del cecogramme

Por Joseclaudio Suárez Santana.
Correo Electrónico: jcss5852@hotmail.com 



Estamos deplorablemente acostumbrados a aceptar la gratuita conculcación de
derechos, sobre todo cuando los arbitrarios procederes de que a veces se
nos hace objeto no nos afectan de modo directo.

A mi modesto entender, esta sumisión pasiva y sistemática hace un muy flaco
favor al conjunto de beneficiarios, y deja las manos libres a los
desaprensivos y caprichosos de siempre para que sigan ahondando en una
política de supresión de los mismos que no puede sino desembocar en el
´ssálvese quien pueda, en el institucionalizado caos de una selva cada vez
más espesa e inmisericorde,en la dejación total de todos los Organismos,
empezando por el Estado y terminando por nuestras organizaciones específicas
de y para ciegos, en la promoción, consolidación y tutela de esos atrás
aludidos derechos.

Se empieza renunciando a cuestiones de poca monta. se prosigue en esa
escalada de abulia y pasotismo referida a asuntos capitales. Y el proceso
concluye en el reconocimiento tácito o expreso de que no somos titulares de
derecho alguno, con lo que liberamos las manos de los boicoteadores para que
prosigan dinamitando conquistas y clausurando preceptos que amparan nuestras
consecuciones en cualquier rango o materia.

Quede aquí constancia de mi más profundo agradecimiento al correo
internacional por la posibilidad , por mí ampliamente capitalizada, de
ponerme en contacto con congéneres de infortunio en los más diversos países,
en muchos casos en zonas del globo donde las personas ciegas viven
dramáticas situaciones de marginación no sólo en la esfera sociopolítica,
sino fundamentalmente en el capítulo económico, presupuesto básico de una
así llamada normalización en cualesquiera otros frentes integradores.

Digo esto porque en torno a nuestro mundo -tendré que acabar concediendo que
existe- se construyen hermosas e impecables teorías que podemos examinar
leyendo las conclusiones de cualquier congreso donde sesudos especialistas
sesionan con el sano propósito de elaborarlas. Lo cierto es que pocos de
esos enunciados encuentran plasmación efectiva en el peliagudo terreno de la
´práctica.

Ya se sabe que los argumentos y las realizaciones conforman distintos
estadios de un mismo tema. No podemos aspirar a hacer coincidirr
literalmente ambos rubros, pero sí cuando menos a que en algún grado se
aproxime lo propugnado con palabras al espíritu de lo que se persigue en el
terreno de los hechos.y a su plasmación en realidades tangibles .

doy por supuesto que la modalidad de envíos postales conocida como
cecogramme, se implantó como medida de alivio o paliación para situaciones
de extrema precariedad padecidas por las personas ciegas de países del
tercer mundo donde los privados de visión no perciben ingreso alguno
derivado de su desempeño laboral. Esta concesión, universalizada por virtud
de un convenio suscrito en su día por la mayor parte de los países del
globo, se ha venido disppensando no sin sobresaltos e irregularidades a las
personas ciegas que han querido beneficiarse de ella. Consiste en la
exención de franqueo postal para envíos específicos de elementos que en la
terminología del arbgot aplicable se conocen como cecográficos, esto es,
escritos en braille o grabaciones intercambiadas con fines de fomentar la
fácil comunicación entre personas no videntes de todo el mundo. Amigos
fundamentalmente de países africanos y latinoamericanos venían quejándose de
las dificultades que padecían para hacer valer el disfrute de esta
deferencia comsagrada por los servicios postales a escala internacional.

Como pongo de manifiesto, he sido desde mi más remota infancia usuario
habitual de esta modalidad. Ello me ha permitido comprender su trascendencia
en orden a propiciar el intercambio de experiencias y criterios entre
personas ciegas de los más diversos ámbitos enlazadas por el denominador
común de su jándicap, de los modos particulares como enfrentan sus
dificultades dependiendo del contexto en que se desenvuelven,de las modestas
pero visibles realizazciones que en muchos casos premian su constancia y su
espíritu de superación.Personas ciegas que por ningún concepto hubiesen
tenido la posibilidad de comunicarse de no ser por su acceso a los
beneficios derivados de este singular acuerdo preñado de altruismo y
generosidad. De buenas a primeras , sin notificación previa y en un contexto
concreto ceñido a la ciudad tinerfeña de La Laguna, donde provisionalmente
resido por motivos laborales, encuentro que tales envíos son rechazados en
las oficinas correspondientes, y ante mi petición de explicaciones al
respecto, se me informa de un modo en verddad poco ortodoxo que el cecograme
sigue vigente sólo para envíos entre organizaciones oficiales de y para
ciegos, y que ello es consecuencia de una circular interna del servicio de
correos español recientemente privatizado. Mi pregunta es si una disposición
de ámbito nacional puede vulnerar, ya sea modificándolo sustancialmente o
incluso derogándolo a efectos de la mayor parte de los usuarios, un pacto o
convenio ratificado en su día por una mayoritaria porción de naciones.
Siendo ello así, la filosofía inspiradora de la modalidad cecogramme se
habría perdido casi por completo, pues reviste escaso sentido conservar esta
prestación con carácter exclusivamente limitado al tráfico postal entre
organizaciones en detrimento de los individuos que en calidad de miembros de
las mismas que han venido beneficiándose de esto durante tantos años, y que
la medida se implante mediante normas de régimen interno, sin el debido
apercibimiento a los usuarios o la idónea provisión de alternativas de
cualquier género , debidamente reguladas , que vengan a sustituir los usos
consagrados por una extensa tradición.

Dígasenos , pues, con toda claridad si las cartas en sistema braille van a
tener el tratamiento ordinario de cualquier envío postal, o si por el
contrario se prooveen modalidades en consonancia con su hasta ahora nunca
discutida especificidad en cuanto a material para uso exclusivo de personas
privadas de visión.

En consonancia con lo hasta aquí enunciado, me gustaría :

a) Conocer los crriterios postales de valoración económica aplicables al
material cecográfico , ya se trate de misivas en sistema braille o de
material reproducido en cualquier soporte sonoro.

b) ser amablemente informado de experiencias que puedan aportar usuarios en
relación con el asunto de referencia.

c) Hacer un llamamiento , por un lado, a organizaciones de y para ciegos en
orden a posibles pronunciamientos sobre el particular e información jurídica
contrastada acerca del tema, y del otro, a particulares afectados por
procedimientos lesivos de sus intereses, posiblemente vulneradores de la
legalidad internacional en orden al estudio de posibles conductos de
presión, dentro de un espíritu de coherencia, gsensatez y respeto al orden
de prelación entre normativas en conflicto, pero sin renunciar al talante
reivindicativo de tales medidas a los fines de garantizar su eficacia , si
procede.

Por último, reiterar mi agradecimiento a quienes en su día hayan tenido la
muy lúcida y fecunda idea de adoptar un sistema de índole especial que tanto
nos ha beneficiado , poniendo en contacto regular a personas ciegas de los
más variados estamentos, en las situaciones más dispares y movidas por el
sano deseo de compartir vivencias y de exteriorizar inquietudes y anelos...

Cada dinamitamiento de un derecho instaurado por un acuerdo acrisolado por
largos años de vigencia mundial, es un ostensible retroceso que debiera
afectarnos en la m´mmédula del movimiento asociativo de ciegos, y como tal,
ser oportunamente esclarecido y, en su caso, combatido con solvencia y
eficacia.

Por lo que hace al contexto español, este derecho viene regulado por el Real
Decreto 1489 /70, del 30 de mayo.

quede , pues , empié la pregunta, dirigida a nuestros juristas, de si tal
Disposición ha experimentado alguna modificación sustancial, y si en el
supuesto de no haber sido así puede contravenirse dicha regulación mediante
circulares de régimen interno , por tanto de rango inferior a la recién
aludida norma.

A ser posible, defendamos el cecogramme. El escaso número de sus usuarios,
su carácter limitado exclusivamente a nuestra esfera no ocasiona perjuicio
alguno a Correos y queda como una vía de expresión que nos ha reportado
ingentes satisfacciones y que en ningún caso tendría por qué desaparecer.

Espero encontrar de su parte, mis muy gentiles listeros y listeras, los ecos
sensibilizadores que a través del presente busco suscitar...

Saludos supercordiales para todos y para todas ,

Joseclaudio

Si has llegado a este artículo a partir de un mensaje de correo electrónico, pulsa alt+f4 para cerrar esta ventana y volver a él.

Si lo estás leyendo a través de la red, desde aquí puedes:

 

Volver al nº 22 de la revista

Volver a la web de UTLAI