UTLAI PUNTO DOC
Nº 21 --- abril 2004
El voto secreto pero compartido de los ciegos
(Publicado en el País, el 15 de marzo de 2004, edición impresa).
Un invidente emprende una batalla administrativa para lograr un sistema que
permita al colectivo el sufragio confidencial
Clara Blanchar, Barcelona
"Todo el mundo puede votar en secreto, y los ciegos tenemos que contárselo a
alguien". José Ángel Carrey tiene 32 años, es invidente de nacimiento y hace
unas semanas emprendió una batalla administrativa para lograr que los ciegos
puedan ejercer su derecho al voto en secreto. Ahora, para los votantes
invidentes la Ley Electoral prevé el "sistema de votación asistida", que
consiste en que "se sirvan de una persona de confianza" para ejercer este
derecho.
Esto es lo que acostumbraba a hacer Carrey. Votaba en Zaragoza, donde nació,
acompañado de sus padres: les confiaba su elección y éstos introducían la
papeleta escogida en el sobre. Actualmente vive en Rubí y explica que no
tiene suficiente confianza con nadie. Pero no se trata sólo de este
inconveniente. "Aunque tuviera a alguien, tengo derecho a ejercer mi voto en
secreto, como todos", exclama. "Tendría que haber papeletas en braille, es
un tema de voluntad".
Para lograrlo, a comienzos de marzo presentó una reclamación ante la Junta
Electoral de Sabadell, su zona, en la que alerta, entre otros aspectos, de
que "la inexistencia de papeletas accesibles para los ciegos supone un
menoscabo del derecho fundamental de sufragio para este colectivo". La
respuesta le llegó anteayer, pero no le ofrece ninguna solución. La carta
remite al articulo 87 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, el
del "sistema de votación asistida" y afirma que "no cabe sustituirlo por
otro en tanto no se modifique la LOREG". Es decir, habría que cambiar la
ley.
Pero Carrey, que trabaja de funcionario, no se da por vencido. Su
licenciatura en Derecho avala su tenacidad y su "apuesta por la
integración". Ayer mismo, dentro del plazo de 24 horas previsto, presentó un
recurso. "Da mucha rabia haber batallado toda la vida para ser
autosuficiente y que haya cosas que los ciegos no podamos hacer
completamente solos cuando existen medios de sobra. Es como una burla",
manifiesta.
Reclamaciones como la de Carrey se han producido apenas dos o tres en las
últimas décadas, según explica un oficial de la junta de Terrassa. Desde la
ONCE, su jefe de Servicios Sociales explica que para la organización "el
proceso electoral es un servicio público más, que el Estado tiene que hacer
accesible como otros tantos", por lo que no tienen previsto realizar ninguna
acción en la línea de la de Carrey.
Recursos aparte, José Ángel acudió ayer a su colegio electoral de Rubí, con
la intención de que constara en acta que quería votar pero no pudo ejercer
su derecho al sufragio secreto. "¡Claro que sí, con dos huevos!", le animó
un interventor.
Ahora espera la respuesta al recurso. "Y a continuar, ahora hasta el final",
asegura.
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