Museo Tiflológico
 por eutiquio Cabrerizo
 Correo electrónico: eutiquio@ono.com
        Para acomodar el alcance del Museo Tiflológico a lo que nos dice sobre la palabra museo el diccionario, es necesario
aplicar la definición en su sentido más amplio, como la institución sin fin lucrativo, cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de los objetos que mejor ilustren las actividades del hombre, o culturalmente importantes para el desarrollo de los conocimientos humanos. En nuestro caso se circunscribe a la evolución cultural de los ciegos durante los ciento cincuenta últimos años en Europa, y debemos añadirle una intención claramente educativa de este colectivo hacia las diferentes formas de expresión artística, que desborda en alguna medida lo definido por aquél.

    Ubicado dentro del Centro Bibliográfico y Cultural que tiene la O.N.C.E. en el número 18 de la calle La Coruña de
Madrid, ocupa 1.500 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, y tanto la accesibilidad como la movilidad por su interior se encuentra acondicionada para personas con problemas visuales y para usuarios de sillas de ruedas. Así, además de disponer de la amplitud adecuada en puertas y pasillos para facilitar el movimiento, cuenta con ascensor parlante con los botones
señalados en Braille, planos en relieve de cada planta, contraste del colorido de paredes, iluminación diferenciada y resaltado del suelo en pasillos, escaleras y zonas de exposición.

    Se divide en tres salas, que enmarcan los tres enfoques paralelos contemplados por el museo: la sala de material
tiflológico propiamente dicho; la sala de obras realizadas por artistas ciegos y deficientes visuales; y la sala de
reproducciones de monumentos españoles y extranjeros.

    La sala de material tiflológico representa todo lo relacionado con el mundo de la educación o la cultura a partir
de mediados del siglo diecinueve en lo que se refiere al aprendizaje de la lecto-escritura, el dibujo, las matemáticas y
la música. Destacan especialmente los procedimientos de escritura alternativos a la signografía Braille, como son el sistema
Llorens, el sistema Sor y el sistema Moon, que intentaban encontrar una fórmula de escritura válida para ciegos y videntes
simultáneamente. También hay libros escritos en sistema Abreu, ya desusado, que estuvo vigente hasta la década de 1970-1980, muy adecuado para la escritura de música para ciegos.

    En lo que se refiere al uso del Braille, el museo tiene entre sus fondos algunos libros escritos en francés fechados en
1858 y 1860 en París, y lo que muy bien pudieron representar los primeros volúmenes escritos en castellano, impresos en la
imprenta del Colegio Nacional de Ciegos en 1870 y 1873.

    No faltan en absoluto los instrumentos utilizados en los diferentes tipos de escritura en los más variados formatos, desde
regletas perfectamente manejables hasta pautas de gran formato y peso importante. Son, así mismo, muy variados los
procedimientos para el cálculo, que reflejan el esfuerzo realizado por los ciegos para progresar en el dominio de esta
disciplina.

    En cuanto a las primeras muestras de maquinaria tiflotecnológica de cierta complijidad, se remontan al principio
de siglo. son máquinas de escribir en Braille de carro fijo o móvil fabricadas a partir de 1901 en distintos países europeos.
Al margen de éstas, sobresalen especialmente por su naturaleza una máquina para escribir en taquigrafía Braille fechada en torno a la década de los treinta, y varias calculadoras adaptadas para ciegos en Madrid y Barcelona, la más antigua de las cuales fue fabricada en 1929.

    Finalmente, merece resaltarse de forma extraordinaria for su singularidad la labor desempeñada por Francisco Just i
Valentí, 1842-1926, que nos ha legado un libro de poemas titulado Ecos de un Ciego y una colección de cuadros artísticos en relieve para facilitar a los ciegos el estudio del dibujo, los elementos arquitectónicos y el concepto de la estética de la época.
       Profesor del colegio de Alicante, su obra maestra fue la confección de un mapa en relieve de la península Ibérica, que
utilizó para enseñar geografía a sus alumnos. Se trata de un mural de grandes dimensiones elaborado a partir de un mapa
topográfico sobre el que se asientan directamente piezas de distintos materiales, tales como cuero, papel, cartulina, ante,
telas de distintas texturas, etcétera, que diferencian unas provincias de otras, y se utilizan cordoncillos, chinchetas y otros recursos de relieve para señalizar fronteras, carreteras, ríos, montañas y restantes accidentes geográficos. Está fechado
en 1879, y constituye una pieza única de indudable valor histórico.

    La sala de artistas ciegos y deficientes visuales es un mosaico de las experiencias creadoras y los descubrimientos
hechos por los autores en busca de recursos expresivos aseguibles al tacto dentro del mundo d los sentimientos y de las ideas.
       Sensaciones como el calor y el frío, la dureza y la suavidad, la aspereza y la lisura, el volumen, la combinación de
todas las posibilidades geométricas bidimensionales y tridimensionales dan como resultado unos niveles de creatividad
realmente sorprendentes, que hacen que el visitante abandone su posición de espectador y no permanezca pasivo en su relación con la obra.

    Fibras textiles, madera, terracota, bronce, fibra de vidrio, son algunos de los materiales utilizados para extraerles las más singulares sensaciones táctiles y de color en la elaboración de murales y esculturas realizadas por personas ciegas y deficientes visuales en su deseo de comunicar algo y transmitir sus vivencias y su visión del mundo a los demás. Destaca "Bruma", de Sagrario Ibáñez, extraordinario trabajo en el manejo de materias textiles de origen animal y vegetal; "Amor sensorial", de Antonio Graña, confeccionado en madera, que consigue un efecto armonioso casi de pálpito humano; y "La Pareja", del mejicano Miguel Detrell, hecho en bronce, que sabe hablarnos del universo artístico del autor.

    Por lo que corresponde a los fondos pictóricos del museo, éstos son un exponente de los intentos de sus autores para
conseguir una técnica capaz de comunicar a través del tacto la impresión de trazo y de color como soportes del mensaje plasmado en la obra. Destaca "mujer en fiesta", de Simeón Peña, ejecutado con ceras, barnices, papel, y telas sobre tabla;  "Arenas", de Antonio Mesa, combina materiales que imitan la arena con otros más suaves; y "La ermita y el progreso", de Rosa Garriga, hecho en pintura plástica, utiliza la cerámica y el plomo para conseguir un efecto bidimensional figurativo.

    Con independencia de la oferta permanente, el museo organiza exposiciones temporales de artistas ciegos y deficientes
visuales y de otros autores que ejecutan su obra en función de las posibilidades de percepción y disfrute de personas ciegas.
Tal vez sea ésta una de las características más interesantes, por lo que supone de medio para dar a conocer las obras y la amplitud de conocer las últimas tendencias y los últimos hallazgos alcanzados por parte de quienes están trabajando en este campo concreto del arte.

    La sala de reproducciones de monumentos, con más de treinta obras expuestas,  ocupa la primera de las dos plantas del
museo, y tal vez guarda en sí misma una finalidad de imagen pública en mayor medida que las restantes partes. Se inspira en
una intención educativa hacia el colectivo al que se dirige, asumiendo las dificultades objetivas de las personas ciegas y
deficientes visuales para acceder al conocimiento de monumentos y esculturas que, debido a su naturaleza, forman parte del
patrimonio cultural de la humanidad.

    En su fabricación se han utilizado resinas de poliéster, distintos tipos de madera, piedra y otros materiales, según las
características del original y las diferentes posibilidades de reproducir sus detalles específicos. Las maquetas están rotuladas
en sistema Braille y macrotipos, y cuentan con información sonora individualizada, que se activa mediante un procedimiento
informático con la pulsación de la tecla correspondiente a criterio del visitante.

    Entre las maquetas de monumentos internacionales expuestas, podemos destacar El Partenón, de resina de poliéster
y madera; La ciudad de Jerusalem, realizada en nogal y olivo, salvo el Muro de las Lamentaciones, que está hecho con piedra
procedente de la propia Jerusalem; y La Puerta del Sol de Tiahuanaco en Bolivia, elaborada en un bloque de piedra arenisca.

    Entre las maquetas que reproducen monumentos o conjuntos de interés histórico españoles, destaca La Alhambra de Granada, elaborada en madera de haya, corcho y arpillera de algodón; las ciudades de Avila y Toledo, hechas de madera la primera y resina de poliéster la segunda, representan el conjunto monumental histórico de las mismas; la catedral de Santiago de Compostela, reproducida totalmente en cinc, bronce y estaño; el monasterio de El Escorial, que está elaborada con piezas de diferentes maderas ensambladas; y El Acueducto de Segovia, que está realizado en resina de poliéster y permite apreciar al tacto los principales rasgos de su arquitectura.
 

    Por último, queremos hacer algunas consideraciones de carácter general respecto al planteamiento del museo. Así, incluso asumiendo la restricción geográfica y la limitación temporal aludidas más arriba, se echa en falta, entre otros aspectos,  la existencia de elementos relacionados con la actividad laboral de los ciegos salvo lo relacionado con la evolución histórica del Cupón Pro-Ciegos, y la aportación que en mayor o menor medida éstos han efectuado a la sociedad a lo largo de la historia de la humanidad, que en algunos casos ha sido importante.

    Del mismo modo, se observa un cierto inmovilismo desde la fecha de su inauguración en diciembre de 1994, tal vez por la
ausencia de iniciativas encaminadas al descubrimiento de nuevos elementos museísticos o nuevas líneas de investigación.

    Finalmente, puesto que la O.N.C.E. tiene delegadas todas las funciones específicas de atención a las necesidades de los
ciegos españoles, el Museo Tiflológico debiera promover de forma activa la accesibilidad de todos los museos y monumentos
culturales con el fin de que salga de la pasividad injustificada en que se encuentra. Sólo así conseguiremos que algún día sean
accesibles los principales museos de nuestras ciudades.
 
 

Vuelve a la página principal