El artículo 27.1 de la declaración universal de los derechos del hombre establece: "Cada persona tiene el derecho a participar libremente en la vida artística y cultural de la comunidad".
Para garantizarlo Naciones Unidas en el punto 1.5 de su programa recoge: "los estados miembros deben procurar que las personas con discapacidad tengan la oportunidad de utilizar al máximo sus posibilidades creadoras, artísticas e intelectuales, no sólo para su propio beneficio sino también para enriquecimiento de la comunidad. Con este objeto debe asegurarse su acceso a las actividades culturales, si fuera preciso deben realizarse adaptaciones especiales para satisfacer sus necesidades".
A pesar de ello los museos siguen siendo lugares de los que las personas ciegas o deficientes visuales, en general, no podemos disfrutar al máximo, al no darse en su creación las condiciones adecuadas, ni después en su funcionamiento emprenden las acciones que los convertirían en lugares accesibles para nosotros.
Entre las Causas que siguen manteniendo esta situación,
podrían citarse únicamente como ejemplo: las bajas expectativas
que se tiene sobre el interés de las personas ciegas por el arte
en general, la creencia en el pasado de que los ciegos, sobre
todo si lo son desde la infancia, eran incapaces de interpretar imágenes
bidimensionales o cualquier realidad tridimentsional, una
idea excesivamente conservacionista por la que se rechaza el que se
puedan tocar las obras de arte, etc.
Es necesario seguir trabajando para sensibilizar
a todas las instituciones que tengan alguna competencia o capacidad de
decisión en estos temas, para que el acceso a los museos sea una
realidad más generalizada. Los investigadores han demostrado que
los ciegos somos capaces de captar realidades a través de representaciones,
si se usan los materiales y las técnicas adecuadas, según
las características personales (edad, resto visual, conocimientos
previos, etc.) y las de los objetos
a representar. El problema de acceso por el tacto a determinados objetos,
ha encontrado diversas soluciones según los
casos, mediante la selección a la hora de decidir los que se
pueden tocar, reproducciones de originales o representaciones por distintos
sistemas (maquetas, relieves con thermoform, tintas hinchadas o fotocopias
de minolta, etc.
Para ilustrar la importancia que tiene el tacto en
la experiencia de los ciegos, valga como ejemplo las palabras escritas
en 1897 por Michael Anagnos, subdirector de la fundación Perkins
en Boston: "la observación táctil es de un valor inestimable.
Tiende un puente sobre el abismo que separa lo conocido de lo desconocido,
lo concreto de lo abstracto y constituye una base sólida sobre la
que puede trabajar el espíritu. Aumenta la atención de los
ciegos y excita su interés. LLama a la experiencia y estimula intensamente
su capacidad de observación. Nutre el espíritu de un alimento
real y le libera del pantano de la falta de atención y de la inactividad
apática".
Algunos educadores al considerar que la observación táctil era insuficiente para percibir la riqueza de la expresión artística, han investigado y puesto en práctica otros procedimientos más novedosos. Por ejemplo la representación por parte de los ciegos de situaciones referidas en un cuadro, el instruirlos y animarlos a adoptar la postura de una escultura para poder así experimentar el estado emocional que expresa, o un taller para niños ciegos en el que se les permitía conocer y utilizar las herramientas propias de los arqueólogos, etc.
Es justo reconocer los esfuerzos que algunas instituciones,
museos y asociaciones de ciegos de todo el mundo, han hecho en las últimas
dos décadas para acercar el arte a los ciegos. Las soluciones han
ido desde la construcción de museos específicos
como El Táctil del Faro de Atenas o El Tiflológico de
la ONCE de Madrid, pasando por la realización de exposiciones concretas,
temporales o definitivas en la sala de un museo como en el de pre- y protohistoria
de Francfort, hasta la concepción del museo abierto
a todos los sentidos con condiciones para acoger a cualquier persona independientemente
de sus características, como en la Villette, Ciudad de las Ciencias
y la Industria de París. Cada una de las opciones tiene sus
ventajas e inconvenientes, este trabajo únicamente pretende
dar una perspectiva general sobre el tema, por lo que no entraré
a
profundizar en esta cuestión.
No obstante, la concepción del museo abierto a todos los sentidos, además de favorecer el derecho fundamental de toda persona al disfrute del arte, asume una idea de la percepción más amplia de la mantenida tradicionalmente, en la que cada canal sensorial contribuye de forma valiosa a la experiencia. El filósofo francés Diderot decía: "me parece que de todos los sentidos la vista es el más superficial, el oído el más arrogante, el olfato el más voluptuoso, el gusto el más supersticioso y el más inconstante, el tacto el más profundo y el más filósofo".
¿No es entonces más lógico que todos ellos puedan intervenir?
A continuación se recogen algunas de las medidas
que los museos pueden adoptar para permitir un acceso con garantías
a las personas ciegas y deficientes visuales, dividiéndolas
en dos grupos: para mejorar la accesibilidad al centro como continente
y para facilitarla a su contenido.
En cuanto a las primeras se pueden citar:
-Enclave y forma de llegar al centro: Medios de transporte próximos, Facilitar la localización, señalizar puertas, etc.
-Movilidad en el interior: planos para facilitar la movilidad en el interior, señalización de escaleras por cambios en la rugosidad y el color del pavimento, ascensores con sistema de sonorización o marcar sus botones en braille y resaltado para los deficientes visuales, indicación de los lugares más interesantes por cambio de la iluminación o música, señalización de los servicios públicos, etc.
-Formación del personal: instruir a todos los empleados sobre las formas más eficaces de orientar y ayudar a una persona ciega o deficiente visual,
-Información especializada: sobre el contenido del museo y su distribución espacial, guías en braille y macrotipos o grabadas, rótulos de los objetos, láminas en relieve, material específico para la biblioteca, etc.
En cuanto a La accesibilidad al contenido del museo es necesario distinguir las medidas a adoptar para facilitarla a los ciegos de las de los deficientes visuales.
-Personas ciegas: es necesario permitir que puedan
utilizar el resto de canales perceptivos hábiles, según sea
la obra a la que pretendan acceder. Si la visión es imprescindible
para apreciar una obra se acudirá a explicaciones amplias y completas
para poder comprenderla y/o se utilizará La representación
de imágenes en relieve (láminas, maquetas aumentadas o reducidas
según la dificultad, etc.). Los materiales en relieve a veces trasmiten
información más concisa y pueden expresar relaciones y
acontecimientos. No obstante, la capacidad de reconocer a través
del tacto debe ser desarrollada para conseguir una mayor comprensión.
-Personas con resto visual: se les facilitará
que usen sus recursos, es decir el resto visual en las mejores condiciones
posibles. Por ejemplo: poder acercarse o alejarse de los objetos, exponerlos
a la vista y centrados, con la iluminación
suficiente y evitando los reflejos y los destellos que producen las
superficies demasiado brillantes, representaciones aumentadas y con colores
contrastados cuando sean necesarias.
Será útil disponer de cassettes o guías
especializadas en braille o letras ampliadas para facilitar la comprensión
de las obras
artísticas.