1. Introducción.
2. Antecedentes.
3. Creación de la U.T.T.
4. Estructura interna.
5. La nueva etapa.
6. Página web de tiflotecnología.
7. Conclusiones.
(La Unidad Tiflotécnica de la ONCE (U.T.T.) ha cambiado en el
mes
de junio del año 2000, hace apenas dos meses, su denominación
por
el de Centro de Investigación y Desarrollo de Aplicación
Tiflotécnica (C.I.D.A.t.). No obstante, teniendo en cuenta que
no ha experimentado substancialmente ninguna modificación
destacable respecto a su fase anterior, he decidido no cambiar
la primera parte de este artículo, que, aunque fue elaborado
en
los meses anteriores a la nueva denominación, considero que
continúa siendo igualmente válido y sigue respondiendo
a la
realidad de la situación actual.)
La palabra "tiflotecnología" procede de sus
correspondientes raíces griegas relacionadas con la ceguera
y la
técnica respectivamente, y podría situarse en el grupo
de esos
términos lingüísticos de cuño algo forzado
a los que nos
referimos con el calificativo de neologismos. En todo caso,
podríamos definir la tiflotecnología y los vocablos que
de él se
derivan directamente como todo lo relacionado con la tecnología
especial aplicada a la ceguera con el fin de contrarrestar sus
consecuencias, facilitando los medios tecnicos que permiten
resolver en todo o en parte las necesidades derivadas de la falta
o deficiencia de visión.
Así, la Unidad Tiflotécnica es un centro de tecnología
especial aplicada a la ceguera o deficiencia visual, que fue
creado por la Organización Nacional de ciegos Españoles
en el mes
de enero de 1985.
Está situado en Madrid, en la calle Ramírez de Arellano,
número 21, Código Postal 28043, y ocupa diez mil metros
cuadrados
aproximadamente distribuidos en tres edificios independientes
poco operativos, que cumplían con anterioridad un objetivo
completamente diferente, lo que condiciona su actual finalidad.
Cuenta, por consiguiente, con una carta de presentación
de quince años de historia, y en su balance existen éxitos
claros
y objetivos que no pudieron cumplirse en la medida en que se
proyectaron. Tanto los unos como los otros, han experimentado las
consecuencias de la desinformación de los usuarios de los
servicios que presta. Es posible que esa misma falta de mejor
comunicación sea una de las causas que dificulta el cumplimiento
más adecuado de sus fines conforme a las necesidades concretas
del colectivo al que dirige sus objetivos.
El origen de la Unidad Tiflotécnica, a la que nos
referiremos en lo sucesivo con el acrónimo de U.T.T., lo
encontramos en la expansión indusqrial española de los
años
sesenta, en la que, entre otros proyectos dirigidos a la
promoción de la integración laboral de los ciegos, se
abrió un
centro de formación profesional industrial con el fin de
capacitar a personas ciegas y deficientes visuales para su
incorporación como torneros y obreros industriales en fábricas
relacionadas con el automóvil. De hecho, llegó a ver
bastantes
alumnos de este centro trabajando en fábricas de coches.
No obstante, la sustitución de mano de obra por soluciones
mecanizadas que efectuaban el trabajo sin intervención humana
directa, obligó a transformar el proyecto inicial en un taller
de fabricación de piezas de repuestos industriales que
proporcionó trabajo a un grupo de ciegos hasta los primeros
años
de la década de los ochenta.
Durante este período, además de fabricar tornillería
industrial, amortiguadores para coches y otros encargos
puntuales, el centro empezó a fabricar bastones plegables para
ciegos, pautas, punzones y otros utensilios semejantes, al mismo
tiempo que tramitaba la importación de las primeras máquinas
de
escribir braille y se planteaban los primeros proyectos de
prototipos de creación propia.
En ese tiempo en España sólo existían dos tiendas
en
Madrid y Barcelona donde podían comprarse artículos específicos
para ciegos, y el abanico de sus ofertas y sus existencias
dificultaban seriamente el avance cultural y tecnológico de
los
ciegos españoles, por lo que la implantación a partir
de 1985 de
treinta nuevos puntos de venta a nivel nacional se consideró
con
bastante optimismo que resolvería todas las necesidades
existentes.
La Unidad Tiflotécnica se crea por acuerdo del Consejo
General de la ONCE en la reunión del mismo celebrada en el mes
de enero de 1985, y se constituye "como centro especializado para
la recogida, evaluación, mantenimiento y distribución
de
materiales especiales para uso de ciegos, así como para la
promoción y desarrollo de investigaciones y adaptaciones en
este
ámbito".
En el acuerdo constitucional se especificaba expresamente
que la unidad creada actuaría en "estrecha vinculación
con los
servicios educativos, laborales y de rehabilitación de adultos
de la Organización para asegurar un servicio efectivo y ajustado
a las necesidades reales de los afiliados".
Ambos párrafos enmarcan claramente las razones que
inspiran la creación de la Unidad Tiflotécnica, y de
ellos se
deducen las competencias que se le asignan desde el primer
momento:
-Facilitar el acceso a los ciegos y deficientes visuales
a los medios técnicos adecuados a sus necesidades que estén
relacionados con los aspectos relativos a la movilidad, el
entorno doméstico, el acceso a la información, las actividades
relacionadas con el ocio, y en especial la "adaptación" del
puesto de trabajo y de estudio.
-Fomentar y colaborar en la realización de los procesos de
investigación para el desarrollo y adaptación de equipos
propios,
o de otros fabricantes o instituciones, que satisfagan las
necesidades individuales y colectivas de los ciegos y deficientes
visuales.
-Realizar los procesos necesarios para la adquisición e
importación de los distintos materiales o dispositivos
demandados por los usuarios.
-Garantizar el correcto mantenimiento y reparación de los
materiales de diseño propio o ajeno.
-Asegurar la preparación y continuo reciclaje del personal
relacionado con el manejo de materiales tiflotécnicos.
La U.T.T. proporciona trabajo a un grupo de 70 personas,
que abarcan los distintos campos de especialización contemplados
por el centro: existen ingenieros técnicos, expertos en
telecomunicaciones, instructores tiflotécnicos y diferente
personal encargado de las labores administrativas y de atención
social,. Algunos de ellos, son personas con ceguera o deficiencia
visual, pero este aspecto, dada su importancia en el devenir de
la actividad general de la Unidad, lo abordaremos con cierto
detalle más adelante.
Por lo que se refiere al conjunto de áreas que componen
su organización interna, pueden distinguirse los departamentos
que a continuación estudiaremos.
Departamento comercial
Se ocupa de la adquisición, almacenamiento, distribución
y venta
de materiales tiflotecnológicos a través de 33 tiendas
especializadas abiertas en las principales ciudades españolas
dentro de las sedes de la once.
Los clientes también pueden adquirir productos
directamente en la Unidad Tiflotécnica en la dirección
señalada
más arriba, al menos en los casos en que se trate de personas
no
afiliadas a la once o pertenecientes a otros países.
Desde esta oficina se realizan tareas de información de
los materiales disponibles mediante la publicación de catálogos
ilustrados gratuitos y la organización de exposiciones de
artículos, y se atienden solicitudes de información sobre
productos o requisitos para su funcionamiento.
Finalmente se encarga de atender las necesidades
presentadas para la adaptación de puestos de trabajo o de
estudio, y de realizar el control y seguimiento de los materiales
adquiridos por los clientes con el fin de conocer su rendimiento
y resolver los problemas que pudieran presentarse.
Departamento técnico
Es la sección encargada del estudio de nuevos recursos y
del seguimiento de los que están utilizándose.
entre sus tareas se encuentran las siguientes:
-Efectuar el servicio postventa, garantizando el
mantenimiento y la reparación de cualquier equipo homologado
por
la U.T.T..
-Evaluar los nuevos dispositivos aparecidos en el mercado,
con el fin de estudiar su posible adaftación para su uso por
personas ciegas o deficientes visuales.
-Coordinar la puesta al día de los instructores
tiflotécnicos de la Once, con el fin de optimizar su actuación
como especialistas en el asesoramiento y formación
tiflotecnológica.
Departamento Industrial
Se encarga de la adquisición de materias primas, de la
producción y montaje de los artículos fabricados en la
U.T.T.,
y de los procesos de control de calidad que aseguran su perfecto
acabado y máximo rendimiento.
Departamento de Investigación y Desarrollo
Se encarga del diseño de nuevos proyectos y de la
elaboración de propuestas originales destinadas a atender las
necesidades de las personas con ceguera o deficiencia visual.
Entre sus actividades destacan las del taller de
matricería, donde se construyen los prototipos necesarios para
experimentar en la práctica los equipos creados por el grupo
de
técnicos en ingeniería que trabajan en el departamento.
Recursos humanos
La U.T.T. desarrolla su función valiéndose de la actividad
laboral desplegada por los trabajadores que forman su plantilla
de personal.
Aproximadamente 70 personas entre técnicos en las
distintas facetas de la producción y empleados con menos
cualificación profesional, forman el grupo de hombres y mujeres
que, distribuidos en los distintos departamentos conforme al
volumen de trabajo de cada uno, son los encargados de llevar a
cabo los objetivos que constituyen la razón de ser del centro.
por otra parte, aunque no pertenezcan directamente a la
U.T.T., también tienen relación directa con la misma
por la labor
que desempeñan, las personas que están al frente de las
33
tiendas de material tiflotécnico existentes en las principales
ciudades españolas, y la red de alrededor de 60 instructores
tiflotécnicos encargados de impartir los conocimientos de
funcionamiento de los distintos materiales especiales para
personas con ceguera o baja visión fabricados o comercializados
por la U.T.T..
Teniendo en cuenta el número de personas que trabajan
directa o indirectamente para la U.T.T., y considerando la
naturaleza de las tareas que desempeña, sorprende la reducida
presencia entre sus colaboradores de empleados ciegos o
deficientes visuales. Además del director, el subdirector, un
administrativo y una telefonista, el grueso de los empleados
ciegos está constituido por los nueve que trabajan en el taller
de producción en tareas de baja especialización. Al margen
de los
trece hasta aquí indicados, existen dos que se encargan de
labores de control de calidad, y cuatro realizando actividades
de laboratorio o de investigación y desarrollo. Es un número
claramente insuficiente, que se refleja en la falta de equilibrio
final entre los objetivos teóricos que se quieren cumplir y
los
resultados que en la práctica llegan a los usuarios.
Las personas encargadas de la venta de los productos en
las tiendas de material no son ciegas en ningún caso, salvo
alguna excepción puntual que desconoce el que escribe.
Respecto al servicio de instructores tiflotécnicos se echa
en falta también la existencia de un mayor número de
trabajadores
con experiencia propia en las necesidades planteadas por las
personas con dificultades para acceder a la información, el
ocio
y la cultura a causa de su falta de vista o de su disminución.
De los 60 trabajadores que realizan este trabajo en España,
sólo
de seis a diez personas reunen estas condiciones, y tanto en el
trabajo que realizan muchos de ellos como en el estilo de hacerlo
se echa muy en falta el método más acertado en la impartición
de
conocimientos como en el sistema más apropiado para personas
que
no tienen referencia visual o la tienen modificada.
El Centro de Investigación y Desarrollo de Aplicación
Tiflotecnológica, al que ya se empieza a conocer popularmente
como C.I.D.A.T., inicia su nueva andadura, según lo comunicado
por fuentes solventes consultadas, con el propósito de impulsar
los aspectos de la investigación y el desarrollo de la
tiflotecnología en mayor medida de lo que se venía atendiendo
tradicionalmente, sin que por ello dejen de prestarse de igual
modo los servicios de comercialización, importación,
mantenimiento y reparación de productos como hasta la fecha
se
venía haciendo.
En lo sucesivo los trabajos se abordarán en relación con
el entorno tiflotécnico existente en el mundo y con el apoyo
tecnológico de vanguardia de empresas del mercado español
dotadas
de los medios necesarios para el buen fin de nuestros proyectos.
En palabras textuales de personas autorizadas, "la intención
es
rodearse de un equipo serio y fuerte con conocimiento tecnológico
y con conocimiento de tiflotecnología, y con conocimiento del
colectivo de usuarios para el que trabajamos, y que después
ellos
sean los capaces de supervisar, asesorar y conducir un proyecto
que cualquiera puede estar desarrollando para nosotros."
Sin embargo, hoy por hoy la nueva etapa es todavía una
expectativa y no una realidad. Hasta este momento los ritmos de
funcionamiento continúan siendo los mismos que en la fase
anterior, y las situaciones precarias siguen siendo las mismas.
Será preciso otorgar un margen de confianza suficiente
para poder evaluar con objetividad la nueva situación en la
que
puede encontrarse la cobertura de las necesidades
tiflotecnológicas españolas, en la credibilidad de que
el nuevo
rumbo que ahora se inicia no será un simple cambio de nombre
superficial sino que llegará a convertirse en el principio de
un
nuevo planteamiento en la prestación de estos servicios.
El punto de partida será la aprobación por El Consejo
General de la ONCE del proyecto que contiene la definición,
los
objetivos y la estructura interna del nuevo núcleo de atención
tiflotécnica. Hasta ese preciso momento, puede decirse que
seguimos dentro del cono de sombra proyectada por la cola del
cometa errante que fue la U.T.T..
6. Página web de tiflotecnología
En este momento a la página web sobre información
tiflotecnológica puede accederse por la denominación
que hace
referencia a la U.T.T. y por la que se refiere al C.I.D.A.T, por
lo que puede teclearse www.once.es/utt y también
www.once.es/cidat indistintamente. No obstante, el contenido de
su composición interna no refleja todavía el cambio de
nombre,
al menos en la mayoría de los ejemplos visitados.
La información que facilita es aceptable. Tal vez el
enlace al catálogo debiera contener los precios de los artículos,
y no los tiene. En general, el enlace de Noticias es aconsejable
visitarlo periódicamente para estar al día de las últimas
novedades, y el enlace de Rincón de Tiflotecnia contiene
bastantes manuales, algunos juegos sencillos y archivos de
interés, que pueden bajarse gratuitamente de Internet.
La página también permite enviar comentarios y
sugerencias, así como insertar anuncios de compra o venta de
artículos tiflotécnicos.
Son muchas las cosas que pueden deducirse de la evolución
que ha experimentado la prestación tiflotécnica desde
que el
Centro de Rehabilitación Profesional e Industrial dejó
de ejercer
como tal, y dio paso a los primeros intentos de crear un centro
especializado en producir y distribuir artículos tiflotécnicos.
Se refieren evidentemente al período en que se denominaba Unidad
Tiflotécnica, pero considero que son igualmente válidas
y dignas
de tener muy en cuenta en un momento de cambio como el que
queremos pensar que vivimos:
-- Si consultamos con un número importante de usuarios de
productos tiflotécnicos, es sorprendente la impresión
generalizada de desinformación que tienen sobre las actividades
que pueden estarse desarrollando en esta materia sin contar con
ellos como destinatarios finales de sus resultados.
Debiera existir un canal periódico de comunicación al
que
los interesados pudieran subscribirse o acceder con facilidad,
bien recibiendo la información en sus domicilios o bien
distribuyéndose a través de las tiendas especializadas
existentes
o aquellas que puedan establecerse en el futuro.
-- El funcionamiento del servicio está directamente
condicionado por la complejidad volumétrica de la ONCE, que
en
aras del control y transparencia que le son exigibles, no puede
superar las trabas intrínsecas a la actividad administrativa
y
burocrática más exasperante, muy lejos de la agilidad
y la
inmediatez que son posibles con el empleo de métodos modernos
aprovechando los recursos técnicos disponibles en el mercado.
-- Las tiendas de venta de artículos tiflotécnicos no
son
las deseables para atender la demanda de forma adecuada. Habiendo
alrededor de quinientas oficinas y empresas pertenecientes
directa o indirectamente a la ONCE, se comprende con dificultad
que sólo existan en España 33 tiendas abiertas, y que
en
ocasiones hayan que recorrer un número significativo de
kilómetros para comprar un reloj adaptado o un bastón
blanco.
Así mismo, se considera que las tiendas están mal situadas
físicamente, resulta trabajoso localizarlas dentro del laberinto
de pasillos y rincones de las Delegaciones Territoriales y
Direcciones Administrativas, y no están dotadas ni de los metros
cuadrados ni los expositores adecuados.
Por otra parte, las personas encargadas de hacer las
ventas, son empleados administrativos que simultanean las tareas
de la tienda con obligaciones burocráticas de muy diferente
índole, y no tienen preparación en ventas ni conocimiento
sobre
el funcionamiento de los artículos que venden.
Falta, además, un sistema de venta por el sistema de
"teletienda" aprovechando las posibilidades de Internet que, por
tratarse en buena medidas de clientes afiliados a la ONCE de
confianza institucional, podrían fijarse fácilmente mecanismos
de garantía comercial altamente fiables.
-- Existen muchos proyectos que desde la perspectiva del
usuario final de los productos llevan un tiempo excesivo
desarrollándose, hasta el punto de que los objetivos que se
pretendían alcanzar en un principio, han sido cubierto
sobradamente por el dinamismo del comercio standar y, sin
embargo, no se ha paralizado ni el gasto económico ni la
dedicación profesional de quienes siguen trabajando en la
creación de algo que no sigue siendo necesario.
-- En ocasiones (es el caso de la adaptación para el uso
de cajeros automáticos o el proyecto de Periódicos Electrónicos
para Invidentes) surgen dificultades graves en el momento de
aplicar los productos terminados, como consecuencia de alguna
variable previsible que no fue prevista de manera acertada.
-- No faltan tampoco los artículos que son manifiestamente
mejorables sin que se conozca que esté previsto mejorar su
resultado, y aquéllos que se producen fuera de España
con más
éxito, por lo que podrían distribuirse los mismos sin
hacer
inversiones en otros nuevos.
-- Algunos de los encuentros tiflotecnológicos celebrados,
no han generado la dinámica de las espectativas despertadas:
Las dos exposiciones internacionales organizadas en Madrid
en 1988 y 1998 no supusieron en absoluto el impulso tecnológico
que cabía esperar, salvo en una mínima medida muy lejos
de las
necesidades que presentan las personas ciegas y deficientes
visuales españolas.
Hace algunos años se repartió una encuesta entre un
reducido número de usuarios sobre necesidades detectadas, y
se
celebraron unas jornadas de técnicos y usuarios con el fin de
hacer más fluida la comunicación entre ambas partes y
recibir
información directa. Sin embargo, no se han observado las
consecuencias positivas de estas iniciativas, y tampoco se conoce
que haya voluntad de volver a repetirlas.
-- Un factor que incide definitivamente en el mal
desarrollo de la tiflotecnología de alta especialización
en
España, es el altísimo precio de los productos comercializados.
partiendo de la realidad de que la ceguera o la deficiencia
visual no es un hecho voluntario del individuo y que, por
consiguiente, no debe grabar a éste con cargas superiores al
resto de los ciudadanos, debería determinarse un mecanismo
compensador, bien a través del Gobierno del Estado o bien por
mediación de entidades delegadas, por el que las personas con
necesidades especiales pudieran acceder a los productos
equiparables a los del mercado general mediante el pago de costes
semejantes a los existentes para el resto de los contribuyentes.
-- Prueba de la urgente necesidad de adoptar alguna medida
correctora urgente es la bajísima adquisición de productos
tiflotécnicos de alguna complejidad, excepción hecha
de los que
se disponen por otros procedimientos debido a actividades de
estudio o de trabajo.
-- Finalmente, si hubiese que extraer una conclusión única
sobre el estado de la atención tiflotecnológica en España,
sería
necesario reafirmar que las tecnologías de acceso a la
información y la comunicación son herramientas imprescindibles
para la potenciación global de las personas con ceguera y
deficiencia visual, y que las Administraciones Públicas y las
organizaciones de y para ciegos deberían garantizar que podamos
utilizar los últimos medios tecnológicos disponibles
en el
mercado, por encima de intereses comerciales, corporativos o de
cualquier otro tipo. Así mismo, debería ser imprescindible
consultar directamente con los usuarios antes de la planificación
y el desarrollo de nuevos productos, programas, iniciativas o
servicios destinados a los mismos.