DE CIUDAD EN CIUDAD
ITALIA
Dos museos italianos pensados para el uso y disfrute de personas ciegas: Museo Omero de Ancona y Museo Anteros de Bolonia
Por María Estrella Cela Esteban
En Italia desde hace tiempo se ha suscitado un notable interés por facilitar el acceso de las personas ciegas al conocimiento y disfrute de las artes plásticas. Un país con la tradición cultural y un patrimonio artístico tan rico como éste, no podía ser indiferente a esta necesidad manifestada tantas veces por las asociaciones de personas ciegas, entre ellas, la Unione Italiana dei Ciechi. El resultado de estas inquietudes son las visitas que grupos de voluntarios organizan desde hace casi treinta años a algunos museos como los de la Opera del Duomo de Milán o Florencia, los proyectos más recientes para hacer accesibles las visitas a otros museos –Museo Egipcio de Turín, Museo Postal de Trieste, Museos Capitolinos de Roma……- o la apertura de museos como el Anteros o el Omero, cuyas colecciones se han diseñado pensando en los usuarios ciegos, a los que, en palabras de sus responsables, se quiere ofrecer unas piezas que, a la manera de las láminas de un manual, les permitan acceder al estudio de la historia del Arte.
En 1993 se abrió al público el Museo Omero en la ciudad de Ancona situada en la costa del Adriático de la península italiana. En Italia con frecuencia estas iniciativas cuentan con el apoyo de las administraciones locales y regionales; esto explica que fuera el Ayuntamiento de Ancona el encargado de poner en marcha el Museo Omero, dando satisfacción a una demanda de la Unione Italiana dei Ciechi . Este museo pasaría más tarde a depender de la Provincia de Ancona y después de la Región de Le Marche, para convertirse en 1999 en un museo estatal en cumplimiento de una ley aprobada por el parlamento italiano el 25 de noviembre, llevando desde entonces el nombre de Museo Tattile Statale Omero.
A medida que el Museo Omero contaba con más recursos, iba también mejorando sus instalaciones e incrementando sus colecciones. En la actualidad ocupa el edificio de una antigua escuela situado en la Via Tiziano nº 50, remodelado y reinagurado en diciembre de 2003, que se distribuye en tres plantas, en las dos primeras, con una superficie expositiva de 750 metros, se exhiben las piezas, mientras que la tercera se destina a los servicios del museo: sala para proyecciones audiovisuales, talleres didácticos, centro de documentación… Dentro de dos años está previsto el traslado a un nuevo edificio frente al mar, la Mole Vanvitelliana, que contará con un mayor espacio de exposición y otras instalaciones, como son cafetería y restaurante, salas de conferencias…
El traslado del Museo supone también poner en valor una construcción de indudable interés histórico-artístico. Se trata de un edificio de la primera mitad del siglo XVIII, obra del arquitecto Vanvitelli, que se construyó como lazareto y cuenta con una superficie de 20.000 metros. La maqueta de la Mole Vanvitelliana puede verse en las salas del Museo Omero, junto a otros monumentos de Ancona
En espera del traslado a las nuevas instalaciones, hoy en día las piezas se exhiben en unas salas demasiado pequeñas para albergar una colección de tal número y tamaño de objetos. Pero la accesibilidad parece estar garantizada para todos los usuarios. Los problemas de accesibilidad para personas con movilidad reducida se resuelven mediante la rampa y la plataforma móvil que se ha colocado en un acceso lateral del Museo. Las personas ciegas encontrarán toda la información transcrita al sistema braille y cuentan para facilitar su movilidad con un sistema electrónico que se ha instalado en fecha reciente, denominado walk assistant, que les permite siguiendo una línea amarilla en el suelo con un bastón especialmente diseñado al efecto localizar y recibir información sobre las piezas expuestas.
La sección de arquitectura está situada en la primera planta del Museo. Lo primero que encuentra el usuario son unas reproducciones de los órdenes arquitectónicos clásicos, a continuación se le invita a explorar algunas maquetas de monumentos célebres-el Partenón de Atenas, el Panteón de Agripa de Roma, la iglesia de Santa María del Fiore de Florencia, la Basílica de San Pedro del Vaticano...- y algunos de la propia Ancona, como la Catedral o la ya mencionada Mole Vanvitelliana. A mi juicio, la más espectacular por la calidad de la reproducción es la del Partenón, para la que, como en el Museo Tiflológico de Madrid, se ha optado por una reconstrucción ideal. Pero por lo general son maquetas sencillas, realizadas en madera y resina, en cuya elaboración han primado los aspectos didácticos sobre los puramente visuales; muchas de ellas permiten explorar parte del interior y siempre se acompañan con pequeñas maquetas de volumen que facilitan el reconocimiento de la pieza por parte de un usuario ciego. Si algún pero se puede poner a esta pequeña colección de reproducciones es la de haber elegido en la mayoría de los casos una escala poco adecuada, pues las piezas resultan demasiado grandes para la exploración táctil, aunque esto en parte queda compensado por la presencia de esas maquetas de volumen, extraordinariamente útiles y por la posibilidad de conocer algunos aspectos de la construcción del monumento, al poder explorar su interior -cúpulas del Panteón y de Santa María del Fiore-.
En la segunda planta se encuentra la colección de esculturas, sin lugar a dudas, la que cuenta con un mayor número de piezas y la más interesante. Al usuario se le invita a hacer un recorrido por la historia de la escultura desde el arte egipcio hasta nuestros días. Tienen reproducciones –por lo general se trata de vaciados en yeso- de obras de todos los períodos y estilos, especialmente de arte italiano. La escultura contemporánea está representada por una pequeña colección de originales de escultores italianos por medio de las cuales se quiere familiarizar al usuario con las tendencias actuales y el empleo de materiales distintos.
También son piezas originales las que el visitante puede explorar en la recién creada sección de arqueología que proceden de los yacimientos del entorno. La falta de un espacio suficiente para exponer adecuadamente las piezas ha obligado a situar las de arqueología en un pasillo que comunica las distintas salas de esta planta. Junto a ellas en este espacio, que no deja de ser un lugar de paso obligado, se encuentra una de las colecciones más originales y queridas por el Museo; se trata de una serie de cabezas con las cuales se intenta explicar a una persona ciega de nacimiento cómo son los gestos y las expresiones del rostro humano.
La Dirección del Museo Omero considera que éste es un museo especializado en escultura y, en cierto modo, no les falta razón para ello. Recorriendo a penas unos metros el visitante puede encontrarse frente al Auriga de Delfos, el Poseidón del Cabo Artemisa, los relieves del Trono Ludovisi, retratos de emperadores romanos o algunas de las más célebres obras de Miguel Ángel, como la Piedad de San Pedro del Vaticano o el David. Pero, al igual que sucede con algunas de las maquetas, el tamaño de muchas de las reproducciones de esculturas no es el más adecuado para el tacto. El optar por reproducir las esculturas a su tamaño original puede tener un cierto atractivo para el usuario, pero cuando éstas son demasiado grandes la exploración táctil resulta difícil. A veces se ha colocado una escalera junto a la pieza para permitir a la persona ciega llegar a su parte superior, pero esta exploración por etapas es poco eficaz para una comprensión global de la misma. Seguramente habría que reflexionar sobre este problema y determinar cuál es el tamaño más adecuado para que una escultura pueda explorarse de forma eficaz; no olvidemos que los escultores cuando proyectaron obras de gran tamaño, lo hicieron para que fueran vistas desde lejos. El tener al alcance de la mano la cabeza del David de Miguel Ángel a tamaño original sorprende y desorienta tanto a la persona ciega como a la que tiene una vista normal.
Además de custodiar y exponer las piezas de su colección permanente, facilitando el acceso a las mismas por parte de las personas ciegas, en torno al Museo Omero se desarrolla un amplio abanico de actividades. Se realizan exposiciones de artistas contemporáneos de la Región de Le Marche –algunos de ellos tienen ya, como se ha dicho, obra en el Museo-; para los primeros meses del 2005 se está preparando una ambiciosa exposición en el ya remodelado edificio de la Mole Vanvitelliana para la que cuentan con la colaboración del Museo del Louvre, en la que se podrá ver, junto a fondos del propio museo, la obra de dos escultores de la región. Tienen talleres didácticos sobre el tacto, el modelado y la educación estética, en los que se diseñan actividades dirigidas a los distintos niveles educativos, se ocupan de la educación permanente de adultos, organizan visitas fuera del Museo a yacimientos arqueológicos, disponen de un Centro de Documentación para investigadores y colaboran con la Universidad en cursos de formación del profesorado, destinados muchas veces a quienes han de trabajar como profesores de apoyo. Los días 21, 22 y 23 del pasado octubre organizaron el Congreso “Arte a portata di mano”, en el que se dieron cita especialistas de ocho países y se debatió sobre la problemática del acceso de las personas ciegas a las colecciones de los museos. Una mayor información sobre estas cuestiones puede encontrarse consultando la página www.museoomero.it.
El Museo di Pittura Antica e Moderna Anteros del Instituto dei Ciechi Francesco Cavazza de la ciudad de Bolonia es más modesto en cuanto a instalaciones y número de piezas se refiere, pero en su intento de facilitar a las personas ciegas el conocimiento de una especialidad artística a la que es tan difícil acceder, como es la pintura, resulta para nosotros del máximo interés.
El Instituto Francesco Cavazza, Via Castiglione nº 71, cuenta con más de ciento veinte años de historia dedicado a la formación de jóvenes ciegos, pero cuando la educación de los ciegos dejó de correr a cargo de centros especializados y los niños se integraron en escuelas ordinarias, éstos tuvieron que buscar otra razón de ser . Así el Instituto Cavazza empezó a especializarse en desarrollos informáticos, materiales en relieve y desde 1995 en colaboración con la Escuela de Escultura Aplicada de Bolonia de la educación estética y artística de las personas ciegas, por medio de las reproducciones en relieve de obras célebres de la historia de la pintura.
En otoño de 1999 se creó dentro del Instituto el Museo Anteros, cuyos fondos quedaban constituidos con todas las reproducciones en relieve realizadas hasta la fecha y cuya finalidad era facilitar a las personas ciegas el conocimiento de la pintura por medio de éstas y otras reproducciones en relieve, con las cuales se completaría un auténtico manual que permitiría mostrar el desarrollo de ésta desde la pintura egipcia hasta nuestros días. A diferencia de otros museos, donde se exhibe una colección que ya existía con anterioridad a la creación del museo o se adquieren y muestran obras de forma un tanto anárquica, la vida del Museo Anteros está presidida por un espíritu eminentemente didáctico; no hay más que visitar la página del Instituto www.cavazza.it para comprobar que en el proyecto que el museo va desarrollando están contemplados todos los estilos y tendencias y que este proyecto se articula en efecto a la manera de un manual.
Hasta ahora se han reproducido obras cuyas fechas de ejecución van desde finales de la Edad media hasta los siglos XVI y XVII. Responden por lo tanto en la mayoría de los casos a pinturas ejecutadas según los cánones de la perspectiva lineal de los maestros del Renacimiento italiano. Por esta razón al investigar sobre el mejor modo de hacer las reproducciones eligieron el método del bajorrelieve clásico trabajado en distintos planos para crear la sensación de profundidad. Para ellos constituye un reto abordar la reproducción de obras contemporáneas que obedecen a unos presupuestos estéticos diferentes, reto que también están dispuestos a afrontar .
Las reproducciones de pintura se presentan acompañadas por abundante material didáctico, esquemas con las características de los distintos estilos, descripciones, diagramas, otros relieves destinados a explicar conceptos estéticos y formales –el movimiento, las formas cerradas y abiertas…-, los textos pueden siempre consultarse en sistema braille. Las reproducciones se hacen en blanco, pero está previsto utilizar colores fuertes y contrastados en el caso de usuarios deficientes visuales, así como acompañar las explicaciones con la proyección de diapositivas, que permiten mostrar detalles de las obras a mayor tamaño. Todo esto es, sin duda, el resultado de una profunda reflexión por parte del personal del Museo sobre el modo mejor de acercar a las personas ciegas al disfrute y conocimiento de una expresión artística que, al desarrollarse en dos dimensiones, parecía estar vedada para ellos.
San Jorge y el Dragón de Vitale da Bologna, La Crucifixión de Masaccio, El Duque Federico de Montefeltro de Piero della Francesca, El Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli, La Gioconda de Leonardo da Vinci,… son algunas de las obras que el usuario puede conocer en su visita al Museo Anteros. Después se le invitará a pasar a un taller de modelado, donde intentará reproducir alguna de las piezas, valorándose de este modo el conocimiento adquirido sobre las características formales de la obra.
También el Museo Anteros tiene previsto ampliar sus instalaciones el próximo año, ya que actualmente dispone de un espacio muy pequeño, insuficiente para un proyecto tan ambicioso. Además de elegir, preparar, documentar y exponer las piezas, entre otras actividades, prestan su ayuda a los profesores de apoyo en el diseño de programas especiales para alumnos ciegos que cursan Historia del Arte y están comprometidos con la formación artística y estética de las personas ciegas en general. Por esta razón colaboraron con el Museo Omero en la preparación del Congreso, ya mencionado, “Arte a portata di mano” que tuvo lugar en Ancona el pasado octubre.
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