EL HUMOR ES CIEGO
En estos pequeños relatos se recogen situaciones cómicas,
grotescas y desafortunadas, de esas que en ocasiones nos ocurren por el simple hecho de percibir la realidad con cuatro sentidos. ¿Quién no ha dicho nunca eso que no tenía que decir delante de quien lo dijo? ¿Quién no confundió sustancias sustancialmente diferentes provocando una catástrofe? Como sabemos que cosas
como éstas nos han pasado a todos, si alguien tiene algo divertido o incluso trágico que contar pues que nos lo envíe a:
revista@utlai.orgn
1. CIEGO NOVATO CONTRA CIEGO HETÍLICO.
Por Alberto Bolado donis
2. La mochila de mesclilla
Por Gerardo Corripio
3. Cuando el bastón te deja tirado
Por Gerardo Corripio
4. ¡Vaya Guardia más mal educado!
Por Iván Sanhueza Belmar
5. Efectos secundarios de la doble ceguera
Por Paco Almazán
6. Un viajecito en camión
Por Mabel
7. ¡A coger el autobús!
Por Miguel Martín
8. Experiencia infantil
Por Gerardo Corripio
9. La lluvia empaña la vista.
Por Moni vilacoba
10. ¿No me quieren los músicos?
Por Pepe González
11. Confusiones chistosas
Por Pepe González
12. EXPERIENCIAS EN EL PARQUE DE DIVERSIÓN
Por Gerardo Corripio
13. COCINA CREATIVA.
por Miguel Bisceglia
14. La primera escuela
Por Pepe González
15. No hay dos sin tres.
Por Jorge Almeida Miguez.
16. Postre con sorpresa. Por Miguel Bisceglia.
Por Arturo Gallegos
Por Arturo Gallegos
Por Arturo Gallegos
1. CIEGO NOVATO CONTRA CIEGO HETÍLICO
Por Alberto Bolado donis
Cuando yo era un niño inocente, desconocedor de las maldades de la vida, y de
todos esos vicios que mueven y moverán el mundo, me sucedió un percance que
marcó mi existencia en lo sucesivo.
Como niño ciego, hijo de una familia preocupada de mi educación, integración y
no se cuantas cosas más de esas que acaban en "ión", comencé mi rehabilitación
básica (si ya lo digo yo los ciegos somos individuos peligrosos a rehabilitar)
con tan solo doce primaveras. Después de casi un mes de duro esfuerzo con
el bastón, los planos en relieve, el aprendizaje de recorridos, etc, me encontré
en la ardua tarea de cruzar sin ayuda de nadie una calle de lo más transitado
mientras mi TRB (Técnico en rehabilitación básica) vigilaba para que no fuera
víctima de un atropello.
Me puse en tensión. La punta de mi bastón en contacto con el borde de la acera.
Mis oídos abiertos a cualquier sonido que me facilitara la información precisa.
Ya estaba casi preparado. Los coches zumbaban. Un zumbido, un silencio. Otro
zumbido y otro silencio. Estaba esperando el silencio continuado que me
anunciara
la ausencia de coches cuando De repente, en el momento álgído de mi trance
preparatorio, una voz imposible de describir junto con un olor a vino barato
llegó a mi colapsando mi capacidad de percibir. en tan solo unos segundos, adios
concentración, experiencia, aprendizaje y todo. No cabía duda !Pedazo
de tranca que llevaba el amigo!. Mis pensamientos fueron interrumpidos con
brusquedad y llevados a una región lejana de mi mente. Después de varios
intentos
de traducción simultánea conseguí comprender la pregunta que el bien
intencionado sujeto me hacía: ¿necesitas que te cruce? o más bien ¿nnencensitasn
que
telr crulntcer?. (la segunda pregunta se ha transcrito literal. Esto dará una
idea muy aproximada a los que usen síntesis de voz. El sonido seguramente
será muy conseguido, no solo por la disposición de las letras, la síntesis nos
facilitará un parecido casi real.)
Sin pensarlo dos veces y con mi mejor intención, le dije al hombre: "NO señor,
muchas gracias, si quiere podría ayudarle yo a usted ."
Desde aquel día mi vida cambió.
2. La mochila de mesclilla
Por Gerardo Corripio
Os voy a platicar algo que me pasó en secundaria: En ese tiempo había mochilas
con tela de mesclilla y entonces creí que en mi mesabanco estaba una de estas
mochilas, ¿no? Bueno, resulta que toqué la según yo mochila y todo pero de
repente ya no estaba la mochila ahí y oí que todos estaban muertos de la risa!
Resulta que accidentalmente había tocado el trasero de una compañera que traía
puesto un pantalón de mesclilla!
3. Cuando el bastón te deja tirado
Por Gerardo Corripio
Hace como dos años, iba caminando por lospasillos de la universidad de donde
egresé de Psicólogo hacevarios meses. Choqué con una banca y ¡que se parte en
dos el bastón! Lo peor de todo es que íbamos a labiblioteca para la clase de
Seminario de Tesis y no sé cómo le hize para llegar con la parte del bastón que
me llegaba hasta la rodilla pero llegué sano y salvo!
4. ¡Vaya Guardia más mal educado!
Por Iván Sanhueza Belmar
yo soy abogado, (los deseos de muerte a la fila por favor) y un día tenía que
dejar unos documentos en la secretaría de la corte suprema, pero era la primera
vez que me asomaba por esos lados.
me dijeron que era en el segundo piso, pero nada más.
en ese tiempo aún tenía algo de vista, pero muy poca en realidad. no obstante,
me servía para andar sin bastón, pero naturalmente, en lugares algo oscuros se
me confundían algunos objetos.
bien, llegué al primer descanso de la escalera, y ahí tenía la posibilidad de
continuar hacia izquierda o derecha, dándome cuenta de inmediato de que
cualquier opción me llevaba a lugares diferentes. dudé durante un momento, pero
entonces, justo entonces vi una silueta que me pareció salvadora. tenía que ser
un guardia de la corte, al que evidentemente le podía preguntar qué camino
tomar.
me aserqué un poco y le dije:
disculpe, señor. hacia qué lado tengo que seguir para la secretaría de la corte
suprema?.
para mi inicial confución, no optuve respuesta alguna de la silueta.
valla, debe tener algún problema, me dije, por lo que me aserqué otro poco.
disculpe?.
dije una segunda, tercera, cuarta y quinta vez, pero no recibí ninguna
respuesta, y de echo la silueta no se movía ni medio milímetro.
no obstante, a cada interrogación de mi parte, me fui asercando un poco más, y
cuando ya iba a insultar al foco de mi ravia, me di cuenta de que era un
busto!!!!!..
hasta los hombros llegaba el supuesto guardia, y yo dele que dele hablándole!...
me hice el tonto un rato para que mi error pasara piola, (que no se notara) y
tomé la escalera que tenía más serca, que era la que iba a la derecha.....
bueno, si no es por aquí me devuelvo, pensé, tratando de que el tono
evidentemente rojo de mi cara no se notara....
estando por llegar arriba, escuché la voz de un amigo que me gritó:
no te contestó????!!!!.... y luego doñas carcajadas.
el punto es que cuando llegué al segundo piso, noté casi con espanto que ambas
direcciones de la escalera llevaban al mismo lugar!!!!...
en fin, estas cosas nos suelen pasar....
5. Efectos secundarios de la doble ceguera
Por Paco Almazán
De esto hará unos diez años. Con 20 años escasos pues ya sabéis, por las noches
uno sale y claro, la noche, la música, las cervezas, los cubaaaaatas......
Bueno, qué os voy a contar a vosotros que no sepáis ya. Junio, mucho calor,
fiestas patronales, horas ambígüas, y en el “Impacto” (nombre del pub), un
montón de jovenzuelos un poco pasados de vueltas, y entre los cuales
casualmente, me encontraba yo.
Antes he dicho cervezas y cubaaaaaatas, pero en realidad era solo cerveza, mucha
cerveza. Sin embargo ya sabéis las ganas de regar los sanitarios que da el zumo
de cebada ¿no? Pués así fue..... en mi temporal coyuntura de doble ciego, tuve
que pedir la ayuda de un amigo para poder llegarme hasta los servicios y evacuar
mi agüita amarilla. pero claro, ley de murphy: cuando te estás meando el váter
está lleno.
Y entonces te retuerces y empiezas a coger posturas
raras sobre una pierna que parece un baile moderno de ibiza. y tú dices:
ssssshhh, ayayaya, ua ua ua.... que cualquiera que te ve y no te conoce dice a
este le ha dao una rampa en el gemelo.
Y entonces, como la cola del váter está en un pasillo, decidí que apoyar las
manos en la pared sería una buena idea para seguir dando saltitos y de paso no
caerme al suelo. Y he aquí la sorpresa cuando, en lugar de encontrar el típico
gotelé, agarro los dos senos de una señorita que en ese preciso momento salía de
su cuarto de baño y ante cuya puerta estaba yo de pié.
Dije: ¿y esto qué es?.... claro, yo no sabía.... y los palpé. Y fue entonces,
tras unos segundos de reconocimiento, cuando me di cuenta de donde tenía puestas
las manos. Y en el mismo momento giré la cara para que por lo menos no me diera
en el cristal de las gafas.
Compañeros, fueron momentos de tensión, os lo juro. Fijáos hasta donde que se me
fue el pipí.... pero solo unas gotitas.
La chica no me dijo nada. No sé si me había conocido o se había dado cuenta de
que no veía, pero seguro seguro que se quedó tan perpleja como yo..... vamos, al
menos eso creo... ¿Quien sabe?, quizá ella, igual que yo, también se ría ahora,
y de vez en cuando cuente su misma historia como una anécdota divertida.
6. Un viajecito en camión
Por Mabel
Esto me pasó hace unos años, mientras esperaba un colectivo (ómnibus). Era una
calle poco transitada a la hora de la siesta, por lo cual estaba sola en la
parada, esperando oír el sonido del motor de un colectivo, para levantar mi
brazo, haciéndole señas para que parase. Héte aquí que después de un buen rato
empecé a oír que se acercaba mi esperado colectivo. Cuando me pareció que estaba
cerca le hice señas, paró, y me acerqué como para subir. Cuando lo toqué
buscando la puerta, me di cuenta de que no era un colectivo, sino un camión, y
uno de sus ocupantes me decía: "Esperá, que te ayudo". Yo empecé a alejarme,
pensando que quería subirme a su camión. ¿Qué había pasado? El camión no se
había detenido para que yo subiera, sino porque el semáforo estaba rojo, y el
camionero pensó que yo quería cruzar, y estaba pidiéndome que esperara a que se
bajara para ayudarme.
7. ¡A coger el autobús!
Por Miguel Martín
El caso es que estaba yo con un colega en dublín hace ya... Bueno, digamos que
el día se pierde en la noche de los tiempos. en fin,
estábamos los dos por la calle e íbamos a coger un autobús. el caso es que de
repente mi colega ve el bus que venía y echa a correr sin previo aviso, con lo
que yo tengo que
cogerme fuertemente de su brazo y seguirlo presto. tan presto íbamos que
instintivamente levanté mi brazo libre hacia la cara, no fuera que me diera con
algún obstáculo invisible. Sin embargo el obstáculo apareció y se materializó en
toda su extensión: fue un hermoso (aunque no muy grande, eso pude percibirlo)
pecho de mujer. Mujer que rápidamente empezó a soltar improperios en inglés ante
la hilaridad de mi colega y bolsazos contra mi persona ante mi asombro.
Bueno, la cosa no pasó de aquí y además no perdimos el autobús....
8. Experiencia infantil
Por Gerardo Corripio
Ahorita que estaba escribiéndole un mail a un conocido, se me ocurrió esta otra
historia que me pasó de niño, poniéndola con el fin de que la gente vidente que
pueda leer Utlai o estas historias, vean que aunque estamos ciegos, podemos
tener una infancia normal y que también cuando éramos niños éramos curiosos, o
más que los videntes!
Resulta que tendría unos seis o siete años y estaba un gato bien dormido arriba
del carro de mi abuelito. Como siempre había tocado gatos mascotas en casas de
amigos, se me hizo fácil estarlo acarisiando ¡y que se enoja y me araña la mano!
Gracias a Dios no me pasó nada pero así aprendí de no tocar animales mas que
cuando sean mascotas.
9. La lluvia empaña la vista.
Por Moni vilacoba
Cierta mañana lluviosa llamé a una compañía de taxis a fin de llegar a mi
trabajo sin contratiempos, pero como suele ocurrir en semejantes ocasiones, no
había forma de que me enviaran un vehículo. Tras las pertinentes reclamaciones,
al fin me avisaron de que tenía ya un taxi en camino, así que en un intento de
ganar tiempo bajé a la calle decidida a esperar en la portería. Cuando oí el
anhelado sonido del coche que aparcaba frente a mí, me precipité como una
posesa hacia él, entré sin aguardar a que el taxista me abriera la portezuela y
le indiqué la dirección.
¿Os lo imagináis verdad?, Pues efectivamente, no se trataba del taxi sino de un
coche particular. Podéis suponer el bochorno que sentí. En cuanto al propietario
del vehículo debió de quedar dtrastornado pues tardó lo indecible en reaccionar
y lograr balbucear que me debía de haber confundido.
otro caso y también relacionado con la lluvia.
Regresaba yo de trabajar, era un día pésimo, de esos en que cae un chaparrón,
para, al cabo de un rato San Pedro se anima de nuevo a regar, etc...... Total,
llevaba yo el paraguas plegable colgado de la muñeca y en esto empezaron a caer
gruesos goterones, pero estaba tan cerca de casa que no quise molestarme en
abrirlo y de pronto un señor me dice a grito pelado: Abra el paraguas que está
lloviendo!
Sin comentarios.
10. ¿No me quieren los músicos?
Por Pepe González
Ya viviendo en la ciudad de Xalapa, y como músico que soy, quise pertenecer al sindicato de músicos de esta ciudad. Se lo hice saber a José Guadalupe,
un muchacho muy diligente que era taxista, ayudante en una orquesta, etc.
Una vez que Lupe me llevó a algún asunto, me dijo:
"Vamos a regresar a tu casa con varios personajes importantes de nuestro sindicato".
Lupe se refería al sindicato de taxistas, pero yo entendí que al de músicos, y me puse muy contento de poder platicar con ellos acerca de mi incorporación
al gremio.
Inmediatamente, estando a bordo del auto, les dije:
"Me da gusto conocerlos, pues deseo pertenecer a su sindicato".
Ellos comenzaron a decir:
"¿A nuestro sindicato...?"
"Pero..., bueno..."
Yo para mis adentros pensaba:
"íVaya!, qué músicos tan poco hospitalarios!, si voy a pagar mis cuotas y quiero tener amigos".
Por fin, uno se atrevió a preguntarme:
"Y usted, ¿para qué quiere estar en nuestro gremio?"
Yo, con toda naturalidad, respondí:
"Bueno, es que quiero trabajar en regla, no deseo andar de pirata".
Siguieron los murmullos de extrañeza y yo cada vez entendía menos.
Por fin, guardé silencio y comenzaron a platicar de problemas de llantas, choques, placas, y definitivamente me sentí fuera de ambiente.
Al llegar a mi casa, el coche quedó en la esquina del callejón donde vivo, y Lupe me acompañó a mi puerta. Me preguntó:
"¿Qué te parecieron mis compañeros?"
"Oye, -le dije-, ¿de qué sindicato son estos tipos?"
"Pues del sindicato de taxistas".
"íAy, Lupe!, yo pensé que eran músicos".
11. Confusiones chistosas
Por Pepe González
Una vez fuimos mi hijo mayor y yo a un restorán muy importante a tomar una copa y a comer algo.
Los meseros me empezaron a saludar muy atentos, a decirme "maestro", y a tratarnos de un modo magnínffico. Yo pensaba que me conocían de las fiestas en
que tocaba.
Al final, uno de ellos me dijo:
"Maestro, ¿desean algo más?"
El lugar ya estaba casi solo y le dije al mesero:
"Quisiera comprar unos diez polvorones, pues son muy sabrosos los de aquí".
Me dijo:
"La panadería está cerrada ya, pero yo voy a tratar de conseguirlos para usted".
Me apenó el asunto, por lo difícil que parecía. Pero al poco rato llegó con los panes.
"Maestro, aquí están".
Yo agradecí y pedí la cuenta de todo. Cuando me la trajeron, sentí que estábamos rodeados de meseros y de personal del restorán. El mismo hombre que nos
atendió me dijo:
"Maestro, sólo queremos pedirle un favor todos los trabajadores de aquí: que nos dé su autógrafo. ¿Es posible?"
Yo me senti confuso y alhagado a la vez:
"Les agradezco, pero..., ¿de dónde me conocen? ¿Me han atendido antes en las fiestas donde tocaba con mi grupo, o en otro lugar?"
Y contestaron:
"íAh!, pues ¿no es usted José Feliciano?"
Yo contesté que no, y en seguida sentí cómo me abandonaba todo el mundo. Ya no estábamos rodeados mi muchacho y yo de personas. Pagué la cuenta y salimos
sin pena ni gloria... Bueno, con un poco de pena y diez exquisitos panes...
Platicando esto a los amigos, no ha faltado quien me diga: "Les hubieras dicho que sí eras José Feliciano", o "¨por qué no les dijiste que tú le componías
las canciones a él?"
12. EXPERIENCIAS EN EL PARQUE DE DIVERSIÓN
Por Gerardo Corripio
Cuando tenía como cinco años de edad, mis papás me llevaron a un parque de juegos y me subieron a un tren de esos para niños que te llevan a dar la vuelta. Resulta que yo ni interado de que cuando el tren llegaba al final de la ruta había una bara metálica con que topaba el vagón. Entonces, se me hizo fácil agarrarme del frente del vagón y ¡que me machuco el dedo del medio de la mano izqierda entre el vagón y labara matálica! Fue tan grande la herida que rápido me llevaron de emergencia a un hospital cercano donde me tubieron que saturar la herida con cinco puntadas! Desde ese día y aún 20 años más tarde cuando me suvo a cualquier juego me advierten "No saques las manos" o "No te muevas hasta que esté parado el juego", cosas que por lógica ya sé.
Amí nunca me han gustado el tipo de juegos que te voltean de cabeza pues ¡se sienten horribles!Cierto día hace cerca de siete u ocho años estábamos en unaferia donde había juegos y a mi papá se le hizo fácil subirnos a mi amigo que era vidente y a mí a un juego. Bueno, nos sentamos, acomodamos y ¡que empieza el juego! Repentinamente me sentí como que la sangre se me iba a la cabeza y los oídos se me empezaron a tapar horrible! Gritaba porque no sabía qué estaba pasando! Resulta que cuando me bajé me templaban las piernas y no podía caminar; según cuentan mis papás, estaba pálido! ¡Lo peor de todo es que a mi papá se le ocurrió tomarnos video a mi amigo y a mí estando en el juego! Hasta que ya me bajé y mi papá le dijo a mi mamá a dónde me había subido, supe que daba vueltas y que volteaba de cabeza a la gente! Desde ese día juré que nunca me subiría a algo así!
En la historia anterior juré que no me subiría a ningún juego que volteara de cabeza, ¿no? Resulta que fui castigado una vez más! Hace cerca de dos años estábamos mi mamá, hermana, dos tías, mi primo y abuelita en Monterrey México en un parque de diversiones llamado Plaza Sésamo. Entonces sin preguntarme nada, a mi mamá se le hizo fácil subirme a un juego. Por más que le preguntaba qué hacía, no decía nada y pues no quedó otra mas que subirme, ¿no? Resulta que ya estando arriba del juego empezé a sospechar que se trataba de esos quevoltean de cabeza a la gente porque empezaron a decirnos que les diéramos lentes, gorros, en fin todo objeto que pudiera salirse o caerse. Por más que les decía que si me bajaban no me hacían caso. ¡Que empieza el juego! Sentía tan feo que gritaba que me bajaran pero nadie me oía! Resulta que ya seacabó y le puse a mi mamá una buena regañada porque si sabía que volteaba de cabeza y no me gustaba entonces ¿porqué me subía?. Salió con la famosa escusa de "No sabía qué hacía". ¿Cómo ven? Aveces traisionan sacando ventaja de nuestra ceguera, ¿no?
13. COCINA CREATIVA.
por Miguel Bisceglia
Ahora les acerco tres episodios que me ocurrieron....
Soy Miguel Bisceglia, les escribo desde Buenos Aires, Argentina. Les cuento que hace cerca de 3 años perdí la vista, lo que si no perdí es mi pasión
por la cocina. A pesar del inconveniente visual seguí explotando mis habilidades gastronómicas. Al principio no me fue nada fácil. En la actualidad
me he convertido en un experto cocinero utilizando la soja Y HAGO MUCHOS PLATOS DULCES Y SALADOS CON MUY BUENOS RESULTADOS. Conocen las propiedades
de la soja?. Se las recomiendo..
Ahora quiero que compartan algunos de mis primeros momentos en la cocina . Como soy separado y vivo solo debo ocuparme de las tareas domésticas. Recuerdo
un día en que me habían enviado el pedido del supermercado donde había solicitado entre otros productos comestibles medallones crudos de pescado. Ese
día para el almuerzo decidí prepararme los medallones fritos con una guarnición de papas cocidas.
Con cuidado preparé todos los elementos que necesitaba utilizar. Sartén el pelapapas, la cacerola donde hervir las papas y el aceite El aceite. Qué tema.
Lo busqué debajo de la mesada. En el canasto había varias botellas. Dudé un momento. Cuál sería la botella del aceite?con decisión tomé la botella
que creía contenía el líquido oleoso. Me basé en el formato y en la tapa. Coloqué una parte en la sartén. Una vez que tomaron temperatura coloqué los
medallones de pescado. Esperé un rato antes de retirarlos para emplatarlos y comerlos con las papas hervidas. Debo confesarles que mientras me acercaba
a la mesa pensaba en qué extraña había sido la cocción del medallón. No había oído ni un solo chirrido del aceite. Me pregunté si Estarían crudas?
Pues No me preocupé más ya que una vez en la mesa verificaría el estado de cocción.
Comencé a degustarlas y efectivamente estaban cocidas pero tenían un gusto algo extraño. En honor a mi apetito me las deglutí completamente. Dos medallones
de pescado y las papas hervidas con sal y pimienta.
Esa misma tarde recibí la visita de mi amigo angel. Ni bien llegó lo invité a que pasase a la cocina para que preparásemos un café.
Ya una vez instalados en la cocina fue que mi amigo me preguntó? Que hace la botella del removedor de ceras al lado de la sartén, sobre la mesada de
la cocina? Acaso tienes pensado hacer una limpieza general?
Ahora otra exquisita receta: Una tarde de sábado decidí que esa noche TOMARÍA DE postre un rico flan con dulce de leche. Busqué EN la alacena la caja
del polvo prelisto para preparar flan. Y manos a la obra.
Como siempre hago, presento sobre la mesada todos los ingredientes y elementos que voy a emplear.
Ahora bien, Cuando voy al refrigerador en busca de la leche. Ingrediente principal del preparado. Descubro que no tenía la cantidad de leche suficiente
para la preparación. Que según sabía debería ser de un litro.
La medí con un recipiente medidor y el contenido era de escasamente 400 centilitros, menos de la mitad de lo que necesitaría. No me di por vencido y
como era demasiado tarde para conseguir mas leche. Recordé que mi madre en varias oportunidades reemplazo por partes iguales la leche por agua. Mitad
de agua y mitad de leche. Y recuerdo que con buenos resultados.
Yo también estaba decidido a prepararlo en base al recurso que usaba mi madre.
Coloqué los ingredientes en un jarro apropiado para el fuego. Lo completé con la leche el agua y el polvo del flan PRE-listo. y marché A la cocina
Comencé la cocción y cuando rompió el hervor, lo retiré, lo volqué en un recipiente para ser llevado al refrigerador. Varias horas después, Esa noche,
dispuesto a disfrutar del flan. Me sirvo una porción en un copón.Inmediatamente después de degustar la primera cucharada, descubrí que el flan no tenía
gusto a vainilla ni menos el típico sabor del flan. Mas bien tenía sabor a frutillas . Que extraño me pareció. Me lo comí. Recién al día siguiente.
Cuando la muchacha que viene una vez a la semana para ocuparse del cuidado de mi ropa, me confirma que en el resumidero de la cocina estaba un envase de
cartón vacío de gelatina de fresas
. Aquí estaba a la vista la explicación del cambio esotérico de mi flan!.
Como es bien sabido, la gelatina se debe preparar exclusivamente con dos partes de agua bien caliente y dos de agua bien fría?
Pues Eureka,había descubierto otra manera de preparar la gelatina!
Ahora los invito a presenciar mi Tercer episodio gastronómico. A esta altura de los acontecimientos ya había decidido instruirme en las maravillosas bondades
del Braille. Comencé un curso acelerado de Braille en la Biblioteca Argentina de Ciegos. Pronto aprendí a manejar los puntitos. A colocar etiquetas
por doquier. Ahora todo estaría solucionado. Lo que no estaría solucionado es mi omnipotencia y ansiedad. Resulta que un día les ofrecí a mis compañeros
de mi curso de vbraille que llevaría unas galletitas de Soja y coco, preparadas por mis expertas manos. Y así fue. La receta básica es manteca, coco
rallado, crema de leche y tres cuartas partes de harina de soja y una de harina de trigo . preparado el pasticho. Preparé los aros que se hornearon
por escasos 15 minutos. Los puse en una caja y al DIA siguiente, con mis compañeros los degustamos. Recuerdo que mi compañera Susana me elogió las masitas
por lo delicadas y suaves. En fin una multitud de elogios de mis compañeros.
Pero a que no saben que pasó al día siguiente?
Resulta que Mi amiga Patricia venía de visita a mi casa. Le ofrecí que almorzaríamos ñoquis de papa que yo mismo haría con un preparado prelisto que había
comprado en el supermercado al que sólo era necesario agregarle un poco de agua. Le conté que era muy habilidoso y que desde que había aparecido
en el mercado este preparado, los hacía frecuentemente. Como Patricia no lo conocía le describí que sencillamente se trataba de papas disecadas en hojuelas
mezcladas con harina de trigo enriquecida con diversos nutrientes como calcio,entre otros. .
Bueno, pero no pudimos comer los ñoquis como había planeado, comimos espaguetis con salsa de tomates porque cuando fuimos a buscar el paquete del polvo
prelisto para preparar los ñoquis. Para sorpresa de ambos, de ella que goza de buena vista como de mi que no veo nada. El paquete no estaba!
yo no lo podía creer. Yo mismo lo había colocado en la alacena luego de recibir el último pedido del supermercado. Pero así fué. Allí no estaba más.
Como por arte de magia había desaparecido!.
A que no saben dónde estaba el paquete?. Mejor dicho, reformulando la pregunta: Dónde creen ustedes que había ido a parar?
Si! Saben pues dónde? por deducción, fueron a parar? Dos días antes estuvo ocupando el lugar de las tres cuartas partes de soja de las masitas
de coco que había llevado a la clase de Braille!
Desde ese día extremo los cuidados y demarco prolijamente cada envase que circula por la cocina . Hasta he inventado unos collarines identificatorios
que en otro mensaje se los describiré. Ahora me despido mientras les pido a mi Profesora de Braille Señora Nelki y a mis compañeros del curso me disculpen
por la equivocación. Y quienes se enterarán del desafortunado episodio el día 17 de diciembre con motivo del brindis de fin de año. Donde confesaré
mis pecados rectificando que las masitas habían sido de papa y coco en lugar de Soja y coco!. . Y ahora por último Quién dijo que la cocina no es
creativa!. Yo creo que si lo es. Y ustedes qué piensan?
Por Pepe González
El día que entré a una escuela que era primaria y comercio, donde todos
veían menos yo, tenía cinco años de edad. Por haberme quitado desde los dos
o tres años mi verdadero nombre, Roberto, y ponerme "Pepe", por escuchar que
los sobrinos de mi abuelo paterno, José Epigmenio, le decían "Tío Pepe", yo
ya no sabía realmente cómo me llamaba. Se me había olvidado que yo era
Roberto, como mi papá.
Me quedé muy tranquilo cuando mi tía Clara me dejó en un salón vacío de
aquella escuela. Es que mi tía era muy amiga de las maestras, y quizá por
eso ni mi mamá nos acompañó, no sé si pensó que así no sería tan traumático
que me dejaran con gente desconocida por primera vez en mi vida.
No recuerdo si sentía tranquilidad, o quizá un estado de leve nerviosismo,
pero me quedé muy quieto. Esa quietud la interrumpió Rita, una estudiante de
Comercio de unos 14 años, y me dijo: "¿Tú eres Robertito?" Yo contesté que
no, pero fue tal la insistencia de ella, que me puse a llorar. Nunca me
habían cambiado el nombre, ¿cómo que Robertito?
Rita trató de calmarme dibujando un gatito en un pizarrón y haciéndome
voltear la cabeza para que lo viera, lo cual me hizo llorar más, pues no
entendía qué pasaba. Entonces me hizo tocar el gatito, pero yo sólo sentí
una especie de cartón lleno de polvo, que era el pizarrón.
Llegó la maestra Alba, que enseñaba en primaria, y dijo: "Rita, deja en
paz a Robertito!"
Entonces me convencieron de que era yo "Robertito", al menos en la
escuela.
Por Jorge Almeida Míguez
Correo Electrónico: jorgito84@vodafone.es
El motivo de mi mensaje es para contarles ¡tres historias! que me sucedieron. No todas son graciosas, pero en el conjunto de esas historias se mezclan la
gracia y el nerviosismo.
Resulta que estaba yo en el instituto. Ese día había ido con mi tía porque un compañero de clase no había venido. Justo ese día teníamos un exámen de lenguaje
acuarta hora de la mañana.
Yo estaba convencido de que mi amigo no había llegado todavía y, cuando estaba con el exámen acabado le pregunto al profesor:
--Oiga. ¿Cuándo va a hacer Alberto el examen de lenguaje?
A lo que él me responde:
-¿Alberto.... Está aquí.
¡Metedura de pata la mía!
2ª historia: Esto me sucedió al salir de la delegación de la ONCE, pues había ido allí a entrenar a Goalball.
Cuando acabó el entrenamiento, unos compañeros nos dirigimos hacia la parada del autobús.
Una vez allí quedamosAna y yo, pues la otra gente tenía que coger otros autobuses y sólo fueron a compañarnos.
Yo había cogido de mi casa un bonobús con diez viajes y había calculado que me quedaban 2 viajes.
En esto cogimos el autobús y, mientras Ana buscaba dos asientos libres situados lo más cerca de la puerta posible, yo estaba intentando meter el billete
en la máquina. Después de varios intentos (a todo esto yo mascullaba "¿qué coño le pasa al billete éste?" el conductor me dijo:
--Está gastado.
Y yo dije:
--Hayvaaaaa!!!!! ¿Qué hago ahora?
Por suerte, una señora que había al lado me alargó un billete y me dijo:
--Toma esto..
Y yo le dije:
--Muchas gracias, señora.
La historia que voy a contar ahora sucedió dentro del mismo autobús:
Resulta que Ana me había dejado su módem externo pues su ordenador no lo detectaba. Cuando ya llevábamos un buen trecho hablando dije:
--Hum... Creo que se acerca mi parada.
Pero seguimos hablando. Pasado un ratito Ana dijo (o eso me pareció oír):
-La siguiente parada es la tuya. Vete preparando...
Yo deduje:
"Bueno, cuando abra y después cierre la puerta tocaré el timbre.
El autobús cerró la puerta pero ¡la parada era la mía!!
Ana dijo (casi gritó):
-¡esa parada era la tuya!!
Una señora me dijo:
¿bajas en San Antonio? -Sí gracias -le respondí.
Cuando se abrieron las puertas del autobús bajé a la calle. Por supuesto no tenía ni idea de cómo regresar a casa.
Iba a llamar al móvil de mi tía cuando un ciudadano
me dijo:
¿Te acompaño a algún sitio?
Sí, gracias.
Le di la dirección y fuimos charlando por el camino.
Y aquí se acaban mis historias. Espero que las publiquen y que les guste.
PD: si quieren obtener una explicación de qué es y cómo se juega al goalball, les aconsejo que visiten
http://www.fedc.es/deportes/goalball/presentacion/presentacion.htm
16. POSTRE CON SORPRESA
Por Miguel Pedro Bisceglia
Queridos compañeros de lectura de la Revista Trimestral UtLai. En realidad no sabía si este mensaje debiera ir a la Sección de Humor de la Revista o solicitar que inaugurasen una sección nueva de Contactos. Opté por lo primero y más abajo descubrirán Por Qué?
Y explicando de antemano alguno de los Por Qué? Ustedes ya me conocen en parte. Yo soy el Cocinero que los deleitó con tres riquísimas recetas realizadas durante los primeros períodos de mi iniciática ceguera. Si no lo leyeron lo encontrarán en el número 16 de la Revista UTLAI. También me conocen, tal vez, porque puse en el número 17 una descripción de las Etiquetas parlantes. Recuerdan. Es un lápiz lector que puede identificar un objeto donde se le ha colocado una etiqueta y el Lápiz lector se ocupa de leer y decirnos de qué se trata. Gracias a ese volante, que incluía mi dirección de correos, tuve oportunidad de recibir consultas de algunos de los suscriptores de UTLai desde España como desde Colombia y también desde Argentina donde vivo, y a quienes les respondí amistosamente. Los receptores recordarán mi e-mail hablado con mi propia voz y de mi descripción del manejo del aparatito. Precisamente uno de los Mensajes, como dije, vino desde mi propio país. Desde más de 1000 Kilómetros de mi domicilio. Desde el Neuquen. Una provincia del Sur del a Argentina llena de hermosos lagos y montañas. De una fascinante flora con flores silvestres por doquier. Ríos acaudalados y areas de recreación para deportes tanto náuticos como de montaña y de actividades en la nieve. Una provincia de ensueños. Y bien, desde ahí apareció ese mensaje. Era de un Tal Julián Mega. Con el se sucedieron algunos mensajes de correo hasta uno que decía que próximamente viajaría a la Capital, Buenos Aires para hacer algunos trámites. También me había comentado que una de las direcciones de sus citas estaba muy próxima a mi domicilio. A sólo 200 metros. Sin dudar le propuse que nos encontrásemos para conversar e intercambiar opiniones. Así fue que lo invité a cenar en mi domicilio. La noche que vino. Como en mi barrio hay una Pizzería que es el orgullo de la gastronomía en a lo que a pizzas se refiere. Una casa abierta desde antes de el año 1900. Entonces el menú del agasajo consistió en la vedette de la Pizzería una grande "de muzzarella y aceitunas". Y de un rico postre. Eso sí, casero. Hecho por mis expertas manos. El agasajo tenía que tener un toque personal. Los que leyeron mis recetas, recordarán mi pasión por la Gelatina. Y si!. Eso había sido mi postre. Gelatina con frutas cítricas. Era una gelatina sabor cerezas con trocitos de naranja, mandarina y de pomelo rosado.
Así que deglutida la pizza. Llegó el momento de mi gran presentación y demostración de mis habilidades gastronómicas. Llevé a la mesa los copones con la deliciosa gelatina. Al menos para mi así lo era. Luego de terminar el postre. Le pregunto a Julián por su opinión sobre lo que había degustado. Y mientras esperaba una explosión de elogios. Con tímida pero efusiva voz me dice. "muy rico. Pero! La bandita elástica me pareció un poco dura! Gluuuuuuup Gluuuuuuup
Poniéndome del color de esa gelatina. Que aunque no nos viésemos. Mi cara era roja de vergüenza. Le expliqué que yo utilizaba banditas elásticas para cerrar paquetes abiertos. Y entre sonrisas. Festejamos el desafortunado episodio.
Y por suerte. Hasta ese momento Julián aun no sabía que yo puedo utilizar como ingrediente desde líquido removedor de ceras para freir o hojuelas de papa en lugar de harina.
Y Colorín colorado. Julián hoy es un amigo que dejóo de ser un visitante virtual a una persona de gran altruismo espiritual. El en Neuquen ayuda a personas ciegas en todo lo que se refiere al desempeño. Desde enseñarles computación hasta también orientación, movilidad y ayuda para la vida cotidiana. Con el tenemos algo en común. Yo también cree lo que di en llamar Taller de Experiencias. Además de ayudar a personas ciegas como yo a desempeñarsse con las habilidades de Jaws. Agrego otras como enseñar artilugios para desde cortar papel como imprimir sobres o manejar un Fax. Y todo aquello que a quienes somos ciegos que vivimos solos. Mis experiencias los pueden ayudar. Y en esto de estar solos. También aparece otro aspecto que quisiera comentar. Los que no cuentan con la convivencia de otras personas solemos tener algunas dificultades. Desde cuando se nos cae algo al piso y entra a rodar que, mejor lo dejamos para otro momento. Los que aprovechamos de las posibilidades de una PC para la comunicación o el aprendizaje. A menudo se nos presentan dificultades que nos resulta difícil resolver. Ahí nos vemos prisioneros de la ceguera y desearíamos tener aunque solo sea un ápice de lus en los ojos para cegar nuestra ansiedad y desesperación por eso que no podemos ver.
Pero hay cosas que un ojo de otra persona nos puede resolver. Ese ojo que no tenemos para ver si se ha impreso un texto en el papel. Quienes no disponen de un scanner. Peor. Muchas veces no tenemos un amigo o vecino a la mano para que nos informe del arte o desasttre que hemos realizado. Todo con el afán de hacer las cosas bien. Un ojo amigo siempre viene bien. Pero a veces no está tan disponible.
Y somos muchos los ciegos que vivimos solos y hemos aceptado esta condición nutriéndonos de todas las herrramientas que el modernismo nos pudo proporcionar. Así que se me ocurrió que si no tenemos ese ojo visor al lado o en frente. Lo podemos tener fuera. Si!. por ejemplo en Internet. gente que se preste voluntariamente a recibir nuestras consultas. Y contestarnos. Así que nació Padrinos Virtuales. una entidad que podrán conocer por mi nota , que pondré a disposición donde está todo el historial de mensajes que se sucedieron para poder crear "Padrinos Virtuales" donde describo toda la gesta. Para que si otras personas del mundo que tengan los mismos problemas que los nuestros nos quieran emular. Ahora si, me voy despidiendo y ya habran descubierto que mi mensaje de hoy puede ir tanto en la sección de Humor como la de Contactos. Un gran abrazo para todos mis concibernáutas lectores de UTLai. Miguel Pedro Bisceglia. desde Buenos Aires. Argentina. e-mail: mibis@arnet.com.ar
PD. Finalmente. Utlai propiciando el encuentro y la comunicación. También!
Por Arturo Gallegos
Hace algunos años, caminábamos mi exesposa y, yo por una trancitada avenida
de una populosa ciudad de, México!
De repente, Ella me dijo:
Espérame aquí pues he visto en la bidriera-vitrina-aparador unos zapatos que
quiero saber el precio pues me han llamado la atención!
Yo quedé esperando unos 2 minutos y, luego empezé a escuchar sus pasos que
llegaron hasta mí y, al ponerse amilado yo la tomé del brazo y, comenzamos a
cruzar la cercana calle que estaba a 8 pasos de mí!
Ya casi habíamos terminado de cruzarla cuando escucho la lejana voz de mi
esposa diciéndome!
A dónde vas?
Ahí espérame ya cruzo!
Yo solté el brazo de la mujer que pensando que yo necesitaba ayuda para
cruzar, me había permitido tomarla del brazo, y, yo pensando que era mi
esposa, la apretaba con toda confianza!
Me disculpé con la jóven quien se alejó divertida y, esperé a mi esposa
quien reía a más no poder!
18. Daños y, perjuicios!
Por Arturo Gallegos
En esta ocasión caminaba yo, por la avenida Juárez, avenida de una ciudad
con el mismo nombre, Juárez ciudad ubicada en México!
Yo tenía mi bastón y, de pronto, escuché el cantarino ruido de cristales o,
metales que saltaban al poner yo mis pies sobre Ellos y, el grito angustiado
de un vendedor que como es costumbre, había puesto una manta en la vanqueta
exibiendo su mercancía que consistía en toda clase de jollas de fantasía y,
al estar él mirando hacia otro lado no se percató de que yo me acercaba
confiado en que no debería de haber obstáculos en mi camino!
Cuando yo había dado unos 3 o, 4 pasos ensima de las jollas, el hombre aquél
me dijo que le había causado daños y, perjuicios a su venta y, yo, quise
rectificar mi error y, muy apenado volví sobre mis pasos, escuchando
nuevamente el cantarino ruido de jollas Fantásticas que quedaban trituradas
con mis más de 80 kilos de peso!
Por Arturo Gallegos
Yo estudiaba en Ese tiempo en Ciudad Juárez Chihuahua México.
Aunque tenía mis 17 años, apenas había dominado la lectura braille, hacía muy poco!
Pero en cuánto aprendí a leer, destaqué mucho en el aprendisaje de casi todas las materias!
Esa escuela tenía 16 estudiantes de todas las edades, pues es bien difícil
encontrar una escuela para ciegos en cualquier ciudad, por lo tanto, Esta escuela daba cabida a, alumnos y, alumnas de diferentes edades!
El profesor Rosales, tenía problemas de salud y, un día me pidió por ser yo uno de los estudiantes más adelantados que ocupara su puesto de forma
interina mientras él regresaba a seguir dando clases!
Uno de Esos días tuvimos una visita inesperada!
Estudiantes de una escuela que por supuesto no eran ciegos, llegaron para conocer la forma en que nosotros podíamos estudiar y, conocer por Ellos
mismos cómo es el sistema braille!
Yo estaba impartiendo clases y, no sabía que el maestro, Rosales había sido avisado de la presencia de integrantes de otra escuela!
Los estudiantes con sus maestras llegaron antes que el profesor de mi
escuela y, al entrar al aula, y, verme asumieron que yo era el maestro y, se
dirijieron a mí con mucha amabilidad y, reverencia!
Yo no quise entrar en explicaciones y, me comporté como si en verdad fuera el maestro!
Me ofrecieron un dulce, luego una naranja, pues habían traído varias golosinas para agasajar a los alumnos de mi escuela y, yo muy seremonioso
asepté mi papel de maestro!
Todo estaba transcurriendo, aparentemente, de forma normal hasta que la maestra visitante, quiso escuchar un discurso de bienvenida de labios del
maestro que en Ese momento, por supuesto Era yo!
Lo que yo ignoraba es que El profesor Rosales en Ese instante apareció, y, pudo escuchar las últimas palabras de la maestra que me conminaba a
dirijirles unas palabras a la concurencia que llenaba el salón!
Yo que me precio de tener facilidad de palabra, no me coiví, ante tan normal petición y, me dispuse a,
dar principio a mi sencillo y, sincero discurso!
Yo al frente de quienes en ESE MOMENTO NOS ACOMPAÑABAN, no me dí cuenta que
el profesor Rosales quien ya estaba casi a mi lado, también se disponía, a regalarles unas palabras de Agradecimiento por la inesperada visita, abrí la
boca para pronunciar las primeras palabras y, una fracción de segundo antes
que la primera palabra saliera de mi boca, escuché anonadado, la voz del profesor ROSALES
quién también era totalmente ciego, y, digo Era, no porque haya recobrado la vista...lo digo porque ya pasó a mejor vida!
BUENO PUES EL PROFESOR; comenzó su discurso sin percatarse de que yo había abierto la
boca y, tomado aire para hacer lo que tan atinadamente hizo él, dar un elocuente discurso de bienvenida!
Supongo que los visitantes quienes nunca habían visto al profesor, Rosales quedaron muy sorprendidos, de
verlo dirijirse a Ellos pues pienso que al
verlo llegar supusieron que era un estudiante más!
Gracias por tener la paciencia de leerme!
(Actualizada en diciembre de 2003)