EL HUMOR ES CIEGO

(Actualizada en enero de 2003)

 

En estos pequeños relatos se recogen situaciones cómicas, 
grotescas y desafortunadas, de esas que en ocasiones nos ocurren por el simple hecho de percibir la realidad con cuatro sentidos. ¿Quién no ha dicho nunca eso que no tenía que decir delante de quien lo dijo? ¿Quién no confundió sustancias sustancialmente diferentes provocando una catástrofe? Como sabemos que cosas 
como éstas nos han pasado a todos, si alguien tiene algo divertido o incluso trágico que contar pues que nos lo envíe a: revista@utlai.orgn

1. CIEGO NOVATO CONTRA CIEGO HETÍLICO. 
Por Alberto Bolado donis
2. La mochila de mesclilla 
Por Gerardo Corripio
3. Cuando el bastón te deja tirado 
Por Gerardo Corripio
4. ¡Vaya Guardia más mal educado! 
Por Iván Sanhueza Belmar
5. Efectos secundarios de la doble ceguera 
Por Paco Almazán
6. Un viajecito en camión 
Por Mabel
7. ¡A coger el autobús! 
Por Miguel Martín 
8. Experiencia infantil 
Por Gerardo Corripio
9. La lluvia empaña la vista. 
Por Moni vilacoba
10. ¿No me quieren los músicos?
Por Pepe González
11. Confusiones chistosas
Por Pepe González
12. EXPERIENCIAS EN EL PARQUE DE DIVERSIÓN
Por Gerardo Corripio
13. COCINA CREATIVA.
por Miguel Bisceglia


1. CIEGO NOVATO CONTRA CIEGO HETÍLICO 
Por Alberto Bolado donis

Cuando yo era un niño inocente, desconocedor de las maldades de la vida, y de 
todos esos vicios que mueven y moverán el mundo, me sucedió un percance que
marcó mi existencia en lo sucesivo.
Como niño ciego, hijo de una familia preocupada de mi educación, integración y 
no se cuantas cosas más de esas que acaban en "ión", comencé mi rehabilitación
básica (si ya lo digo yo los ciegos somos individuos peligrosos a rehabilitar) 
con tan solo doce primaveras. Después de casi un mes de duro esfuerzo con
el bastón, los planos en relieve, el aprendizaje de recorridos, etc, me encontré 
en la ardua tarea de cruzar sin ayuda de nadie una calle de lo más transitado
mientras mi TRB (Técnico en rehabilitación básica) vigilaba para que no fuera 
víctima de un atropello.
Me puse en tensión. La punta de mi bastón en contacto con el borde de la acera. 
Mis oídos abiertos a cualquier sonido que me facilitara la información precisa.
Ya estaba casi preparado. Los coches zumbaban. Un zumbido, un silencio. Otro 
zumbido y otro silencio. Estaba esperando el silencio continuado que me 
anunciara
la ausencia de coches cuando De repente, en el momento álgído de mi trance 
preparatorio, una voz imposible de describir junto con un olor a vino barato
llegó a mi colapsando mi capacidad de percibir. en tan solo unos segundos, adios 
concentración, experiencia, aprendizaje y todo. No cabía duda !Pedazo
de tranca que llevaba el amigo!. Mis pensamientos fueron interrumpidos con 
brusquedad y llevados a una región lejana de mi mente. Después de varios 
intentos
de traducción simultánea conseguí comprender la pregunta que el bien 
intencionado sujeto me hacía: ¿necesitas que te cruce? o más bien ¿nnencensitasn 
que
telr crulntcer?. (la segunda pregunta se ha transcrito literal. Esto dará una 
idea muy aproximada a los que usen síntesis de voz. El sonido seguramente
será muy conseguido, no solo por la disposición de las letras, la síntesis nos 
facilitará un parecido casi real.)
Sin pensarlo dos veces y con mi mejor intención, le dije al hombre: "NO señor, 
muchas gracias, si quiere podría ayudarle yo a usted ."
Desde aquel día mi vida cambió. 


2. La mochila de mesclilla 
Por Gerardo Corripio

Os voy a platicar algo que me pasó en secundaria: En ese tiempo había mochilas 
con tela de mesclilla y entonces creí que en mi mesabanco estaba una de estas 
mochilas, ¿no? Bueno, resulta que toqué la según yo mochila y todo pero de 
repente ya no estaba la mochila ahí y oí que todos estaban muertos de la risa! 
Resulta que accidentalmente había tocado el trasero de una compañera que traía 
puesto un pantalón de mesclilla!


3. Cuando el bastón te deja tirado 
Por Gerardo Corripio

Hace como dos años, iba caminando por lospasillos de la universidad de donde 
egresé de Psicólogo hacevarios meses. Choqué con una banca y ¡que se parte en 
dos el bastón! Lo peor de todo es que íbamos a labiblioteca para la clase de 
Seminario de Tesis y no sé cómo le hize para llegar con la parte del bastón que 
me llegaba hasta la rodilla pero llegué sano y salvo!


4. ¡Vaya Guardia más mal educado! 
Por Iván Sanhueza Belmar

yo soy abogado, (los deseos de muerte a la fila por favor) y un día tenía que 
dejar unos documentos en la secretaría de la corte suprema, pero era la primera 
vez que me asomaba por esos lados. 
me dijeron que era en el segundo piso, pero nada más. 
en ese tiempo aún tenía algo de vista, pero muy poca en realidad. no obstante, 
me servía para andar sin bastón, pero naturalmente, en lugares algo oscuros se 
me confundían algunos objetos. 
bien, llegué al primer descanso de la escalera, y ahí tenía la posibilidad de 
continuar hacia izquierda o derecha, dándome cuenta de inmediato de que 
cualquier opción me llevaba a lugares diferentes. dudé durante un momento, pero 
entonces, justo entonces vi una silueta que me pareció salvadora. tenía que ser 
un guardia de la corte, al que evidentemente le podía preguntar qué camino 
tomar. 
me aserqué un poco y le dije:
disculpe, señor. hacia qué lado tengo que seguir para la secretaría de la corte 
suprema?. 
para mi inicial confución, no optuve respuesta alguna de la silueta.
valla, debe tener algún problema, me dije, por lo que me aserqué otro poco.
disculpe?.
dije una segunda, tercera, cuarta y quinta vez, pero no recibí ninguna 
respuesta, y de echo la silueta no se movía ni medio milímetro. 
no obstante, a cada interrogación de mi parte, me fui asercando un poco más, y 
cuando ya iba a insultar al foco de mi ravia, me di cuenta de que era un
busto!!!!!.. 
hasta los hombros llegaba el supuesto guardia, y yo dele que dele hablándole!... 

me hice el tonto un rato para que mi error pasara piola, (que no se notara) y 
tomé la escalera que tenía más serca, que era la que iba a la derecha..... 
bueno, si no es por aquí me devuelvo, pensé, tratando de que el tono 
evidentemente rojo de mi cara no se notara....
estando por llegar arriba, escuché la voz de un amigo que me gritó: 
no te contestó????!!!!.... y luego doñas carcajadas. 
el punto es que cuando llegué al segundo piso, noté casi con espanto que ambas 
direcciones de la escalera llevaban al mismo lugar!!!!... 
en fin, estas cosas nos suelen pasar....


5. Efectos secundarios de la doble ceguera 
Por Paco Almazán

De esto hará unos diez años. Con 20 años escasos pues ya sabéis, por las noches 
uno sale y claro, la noche, la música, las cervezas, los cubaaaaatas...... 
Bueno, qué os voy a contar a vosotros que no sepáis ya. Junio, mucho calor, 
fiestas patronales, horas ambígüas, y en el “Impacto” (nombre del pub), un
montón de jovenzuelos un poco pasados de vueltas, y entre los cuales 
casualmente, me encontraba yo. 
Antes he dicho cervezas y cubaaaaaatas, pero en realidad era solo cerveza, mucha 
cerveza. Sin embargo ya sabéis las ganas de regar los sanitarios que da el zumo 
de cebada ¿no? Pués así fue..... en mi temporal coyuntura de doble ciego, tuve 
que pedir la ayuda de un amigo para poder llegarme hasta los servicios y evacuar 
mi agüita amarilla. pero claro, ley de murphy: cuando te estás meando el váter 
está lleno. 
Y entonces te retuerces y empiezas a coger posturas
raras sobre una pierna que parece un baile moderno de ibiza. y tú dices: 
ssssshhh, ayayaya, ua ua ua.... que cualquiera que te ve y no te conoce dice a 
este le ha dao una rampa en el gemelo. 
Y entonces, como la cola del váter está en un pasillo, decidí que apoyar las 
manos en la pared sería una buena idea para seguir dando saltitos y de paso no 
caerme al suelo. Y he aquí la sorpresa cuando, en lugar de encontrar el típico 
gotelé, agarro los dos senos de una señorita que en ese preciso momento salía de 
su cuarto de baño y ante cuya puerta estaba yo de pié. 
Dije: ¿y esto qué es?.... claro, yo no sabía.... y los palpé. Y fue entonces, 
tras unos segundos de reconocimiento, cuando me di cuenta de donde tenía puestas 
las manos. Y en el mismo momento giré la cara para que por lo menos no me diera 
en el cristal de las gafas. 
Compañeros, fueron momentos de tensión, os lo juro. Fijáos hasta donde que se me 
fue el pipí.... pero solo unas gotitas. 
La chica no me dijo nada. No sé si me había conocido o se había dado cuenta de 
que no veía, pero seguro seguro que se quedó tan perpleja como yo..... vamos, al 
menos eso creo... ¿Quien sabe?, quizá ella, igual que yo, también se ría ahora, 
y de vez en cuando cuente su misma historia como una anécdota divertida.


6. Un viajecito en camión 
Por Mabel

Esto me pasó hace unos años, mientras esperaba un colectivo (ómnibus). Era una 
calle poco transitada a la hora de la siesta, por lo cual estaba sola en la 
parada, esperando oír el sonido del motor de un colectivo, para levantar mi 
brazo, haciéndole señas para que parase. Héte aquí que después de un buen rato 
empecé a oír que se acercaba mi esperado colectivo. Cuando me pareció que estaba 
cerca le hice señas, paró, y me acerqué como para subir. Cuando lo toqué 
buscando la puerta, me di cuenta de que no era un colectivo, sino un camión, y 
uno de sus ocupantes me decía: "Esperá, que te ayudo". Yo empecé a alejarme, 
pensando que quería subirme a su camión. ¿Qué había pasado? El camión no se 
había detenido para que yo subiera, sino porque el semáforo estaba rojo, y el 
camionero pensó que yo quería cruzar, y estaba pidiéndome que esperara a que se 
bajara para ayudarme. 


7. ¡A coger el autobús! 
Por Miguel Martín 
El caso es que estaba yo con un colega en dublín hace ya... Bueno, digamos que 
el día se pierde en la noche de los tiempos. en fin,
estábamos los dos por la calle e íbamos a coger un autobús. el caso es que de 
repente mi colega ve el bus que venía y echa a correr sin previo aviso, con lo 
que yo tengo que
cogerme fuertemente de su brazo y seguirlo presto. tan presto íbamos que 
instintivamente levanté mi brazo libre hacia la cara, no fuera que me diera con 
algún obstáculo invisible. Sin embargo el obstáculo apareció y se materializó en 
toda su extensión: fue un hermoso (aunque no muy grande, eso pude percibirlo) 
pecho de mujer. Mujer que rápidamente empezó a soltar improperios en inglés ante 
la hilaridad de mi colega y bolsazos contra mi persona ante mi asombro. 
Bueno, la cosa no pasó de aquí y además no perdimos el autobús....


8. Experiencia infantil 
Por Gerardo Corripio

Ahorita que estaba escribiéndole un mail a un conocido, se me ocurrió esta otra 
historia que me pasó de niño, poniéndola con el fin de que la gente vidente que 
pueda leer Utlai o estas historias, vean que aunque estamos ciegos, podemos 
tener una infancia normal y que también cuando éramos niños éramos curiosos, o 
más que los videntes!
Resulta que tendría unos seis o siete años y estaba un gato bien dormido arriba 
del carro de mi abuelito. Como siempre había tocado gatos mascotas en casas de 
amigos, se me hizo fácil estarlo acarisiando ¡y que se enoja y me araña la mano! 
Gracias a Dios no me pasó nada pero así aprendí de no tocar animales mas que 
cuando sean mascotas.


9. La lluvia empaña la vista. 
Por Moni vilacoba

Cierta mañana lluviosa llamé a una compañía de taxis a fin de llegar a mi 
trabajo sin contratiempos, pero como suele ocurrir en semejantes ocasiones, no 
había forma de que me enviaran un vehículo. Tras las pertinentes reclamaciones, 
al fin me avisaron de que tenía ya un taxi en camino, así que en un intento de 
ganar tiempo bajé a la calle decidida a esperar en la portería. Cuando oí el 
anhelado sonido del coche que aparcaba frente a mí, me precipité como una
posesa hacia él, entré sin aguardar a que el taxista me abriera la portezuela y 
le indiqué la dirección.
¿Os lo imagináis verdad?, Pues efectivamente, no se trataba del taxi sino de un 
coche particular. Podéis suponer el bochorno que sentí. En cuanto al propietario 
del vehículo debió de quedar dtrastornado pues tardó lo indecible en reaccionar 
y lograr balbucear que me debía de haber confundido. 
otro caso y también relacionado con la lluvia. 
Regresaba yo de trabajar, era un día pésimo, de esos en que cae un chaparrón, 
para, al cabo de un rato San Pedro se anima de nuevo a regar, etc...... Total, 
llevaba yo el paraguas plegable colgado de la muñeca y en esto empezaron a caer 
gruesos goterones, pero estaba tan cerca de casa que no quise molestarme en 
abrirlo y de pronto un señor me dice a grito pelado: Abra el paraguas que está 
lloviendo!
Sin comentarios.



10. ¿No me quieren los músicos?

Por Pepe González

Ya viviendo en la ciudad de Xalapa, y como músico que soy, quise pertenecer al sindicato de músicos de esta ciudad. Se lo hice saber a José Guadalupe,
un muchacho muy diligente que era taxista, ayudante en una orquesta, etc.

Una vez que Lupe me llevó a algún asunto, me dijo:

"Vamos a regresar a tu casa con varios personajes importantes de nuestro sindicato".

Lupe se refería al sindicato de taxistas, pero yo entendí que al de músicos, y me puse muy contento de poder platicar con ellos acerca de mi incorporación
al gremio.

Inmediatamente, estando a bordo del auto, les dije:

"Me da gusto conocerlos, pues deseo pertenecer a su sindicato".

Ellos comenzaron a decir:

"¿A nuestro sindicato...?"

"Pero..., bueno..."

Yo para mis adentros pensaba:

"íVaya!, ­qué músicos tan poco hospitalarios!, si voy a pagar mis cuotas y quiero tener amigos".

Por fin, uno se atrevió a preguntarme:

"Y usted, ¿para qué quiere estar en nuestro gremio?"

Yo, con toda naturalidad, respondí:

"Bueno, es que quiero trabajar en regla, no deseo andar de pirata".

Siguieron los murmullos de extrañeza y yo cada vez entendía menos.

Por fin, guardé silencio y comenzaron a platicar de problemas de llantas, choques, placas, y definitivamente me sentí fuera de ambiente.

Al llegar a mi casa, el coche quedó en la esquina del callejón donde vivo, y Lupe me acompañó a mi puerta. Me preguntó:

"¿Qué te parecieron mis compañeros?"

"Oye, -le dije-, ¿de qué sindicato son estos tipos?"

"Pues del sindicato de taxistas".

"íAy, Lupe!, yo pensé que eran músicos".


11. Confusiones chistosas

Por Pepe González

Una vez fuimos mi hijo mayor y yo a un restorán muy importante a tomar una copa y a comer algo.

Los meseros me empezaron a saludar muy atentos, a decirme "maestro", y a tratarnos de un modo magnínffico. Yo pensaba que me conocían de las fiestas en
que tocaba.

Al final, uno de ellos me dijo:

"Maestro, ¿desean algo más?"

El lugar ya estaba casi solo y le dije al mesero:

"Quisiera comprar unos diez polvorones, pues son muy sabrosos los de aquí".

Me dijo:

"La panadería está cerrada ya, pero yo voy a tratar de conseguirlos para usted".

Me apenó el asunto, por lo difícil que parecía. Pero al poco rato llegó con los panes.

"Maestro, aquí están".

Yo agradecí y pedí la cuenta de todo. Cuando me la trajeron, sentí que estábamos rodeados de meseros y de personal del restorán. El mismo hombre que nos
atendió me dijo:

"Maestro, sólo queremos pedirle un favor todos los trabajadores de aquí: que nos dé su autógrafo. ¿Es posible?"

Yo me senti confuso y alhagado a la vez:

"Les agradezco, pero..., ¿de dónde me conocen? ¿Me han atendido antes en las fiestas donde tocaba con mi grupo, o en otro lugar?"

Y contestaron:

"íAh!, pues ¿no es usted José Feliciano?"

Yo contesté que no, y en seguida sentí cómo me abandonaba todo el mundo. Ya no estábamos rodeados mi muchacho y yo de personas. Pagué la cuenta y salimos
sin pena ni gloria... Bueno, con un poco de pena y diez exquisitos panes...

Platicando esto a los amigos, no ha faltado quien me diga: "Les hubieras dicho que sí eras José Feliciano", o "¨por qué no les dijiste que tú le componías
las canciones a él?"


12. EXPERIENCIAS EN EL PARQUE DE DIVERSIÓN

Por Gerardo Corripio

Cuando tenía como cinco años de edad, mis papás me llevaron a un parque de juegos y me subieron a un tren de esos para niños que te llevan a dar la vuelta. Resulta que yo ni interado de que cuando el tren llegaba al final de la ruta había una bara metálica con que topaba el vagón. Entonces, se me hizo fácil agarrarme del frente del vagón y ¡que me machuco el dedo del medio de la mano izqierda entre el vagón y labara matálica! Fue tan grande la herida que rápido me llevaron de emergencia a un hospital cercano donde me tubieron que saturar la herida con cinco puntadas! Desde ese día y aún 20 años más tarde cuando me suvo a cualquier juego me advierten "No saques las manos" o "No te muevas hasta que esté parado el juego", cosas que por lógica ya sé.


Amí nunca me han gustado el tipo de juegos que te voltean de cabeza pues ¡se sienten horribles!Cierto día hace cerca de siete u ocho años estábamos en unaferia donde había juegos y a mi papá se le hizo fácil subirnos a mi amigo que era vidente y a mí a un juego. Bueno, nos sentamos, acomodamos y ¡que empieza el juego! Repentinamente me sentí como que la sangre se me iba a la cabeza y los oídos se me empezaron a tapar horrible! Gritaba porque no sabía qué estaba pasando! Resulta que cuando me bajé me templaban las piernas y no podía caminar; según cuentan mis papás, estaba pálido! ¡Lo peor de todo es que a mi papá se le ocurrió tomarnos video a mi amigo y a mí estando en el juego! Hasta que ya me bajé y mi papá le dijo a mi mamá a dónde me había subido, supe que daba vueltas y que volteaba de cabeza a la gente! Desde ese día juré que nunca me subiría a algo así!


En la historia anterior juré que no me subiría a ningún juego que volteara de cabeza, ¿no? Resulta que fui castigado una vez más! Hace cerca de dos años estábamos mi mamá, hermana, dos tías, mi primo y abuelita en Monterrey México en un parque de diversiones llamado Plaza Sésamo. Entonces sin preguntarme nada, a mi mamá se le hizo fácil subirme a un juego. Por más que le preguntaba qué hacía, no decía nada y pues no quedó otra mas que subirme, ¿no? Resulta que ya estando arriba del juego empezé a sospechar que se trataba de esos quevoltean de cabeza a la gente porque empezaron a decirnos que les diéramos lentes, gorros, en fin todo objeto que pudiera salirse o caerse. Por más que les decía que si me bajaban no me hacían caso. ¡Que empieza el juego! Sentía tan feo que gritaba que me bajaran pero nadie me oía! Resulta que ya seacabó y le puse a mi mamá una buena regañada porque si sabía que volteaba de cabeza y no me gustaba entonces ¿porqué me subía?. Salió con la famosa escusa de "No sabía qué hacía". ¿Cómo ven? Aveces traisionan sacando ventaja de nuestra ceguera, ¿no?

13. COCINA CREATIVA.

por Miguel Bisceglia

Ahora les acerco tres episodios que me ocurrieron....

Soy Miguel Bisceglia, les escribo desde Buenos Aires, Argentina. Les cuento que hace cerca de 3 años perdí la vista, lo que si no perdí es mi pasión
por la cocina. A pesar del inconveniente visual seguí explotando mis habilidades gastronómicas. Al principio no me fue nada fácil. En la actualidad
me he convertido en un experto cocinero utilizando la soja Y HAGO MUCHOS PLATOS DULCES Y SALADOS CON MUY BUENOS RESULTADOS. Conocen las propiedades
de la soja?. Se las recomiendo..

Ahora quiero que compartan algunos de mis primeros momentos en la cocina . Como soy separado y vivo solo debo ocuparme de las tareas domésticas. Recuerdo
un día en que me habían enviado el pedido del supermercado donde había solicitado entre otros productos comestibles medallones crudos de pescado. Ese
día para el almuerzo decidí prepararme los medallones fritos con una guarnición de papas cocidas.

Con cuidado preparé todos los elementos que necesitaba utilizar. Sartén el pelapapas, la cacerola donde hervir las papas y el aceite El aceite. Qué tema.
Lo busqué debajo de la mesada. En el canasto había varias botellas. Dudé un momento. Cuál sería la botella del aceite?con decisión tomé la botella 
que creía contenía el líquido oleoso. Me basé en el formato y en la tapa. Coloqué una parte en la sartén. Una vez que tomaron temperatura coloqué los
medallones de pescado. Esperé un rato antes de retirarlos para emplatarlos y comerlos con las papas hervidas. Debo confesarles que mientras me acercaba
a la mesa pensaba en qué extraña había sido la cocción del medallón. No había oído ni un solo chirrido del aceite. Me pregunté si Estarían crudas?
Pues No me preocupé más ya que una vez en la mesa verificaría el estado de cocción.

Comencé a degustarlas y efectivamente estaban cocidas pero tenían un gusto algo extraño. En honor a mi apetito me las deglutí completamente. Dos medallones
de pescado y las papas hervidas con sal y pimienta.

Esa misma tarde recibí la visita de mi amigo angel. Ni bien llegó lo invité a que pasase a la cocina para que preparásemos un café.

Ya una vez instalados en la cocina fue que mi amigo me preguntó? Que hace la botella del removedor de ceras al lado de la sartén, sobre la mesada de
la cocina? Acaso tienes pensado hacer una limpieza general?

Ahora otra exquisita receta: Una tarde de sábado decidí que esa noche TOMARÍA DE postre un rico flan con dulce de leche. Busqué EN la alacena la caja
del polvo prelisto para preparar flan. Y manos a la obra.

Como siempre hago, presento sobre la mesada todos los ingredientes y elementos que voy a emplear.

Ahora bien, Cuando voy al refrigerador en busca de la leche. Ingrediente principal del preparado. Descubro que no tenía la cantidad de leche suficiente
para la preparación. Que según sabía debería ser de un litro.

La medí con un recipiente medidor y el contenido era de escasamente 400 centilitros, menos de la mitad de lo que necesitaría. No me di por vencido y
como era demasiado tarde para conseguir mas leche. Recordé que mi madre en varias oportunidades reemplazo por partes iguales la leche por agua. Mitad
de agua y mitad de leche. Y recuerdo que con buenos resultados.

Yo también estaba decidido a prepararlo en base al recurso que usaba mi madre.

Coloqué los ingredientes en un jarro apropiado para el fuego. Lo completé con la leche el agua y el polvo del flan PRE-listo. y marché A la cocina
Comencé la cocción y cuando rompió el hervor, lo retiré, lo volqué en un recipiente para ser llevado al refrigerador. Varias horas después, Esa noche,
dispuesto a disfrutar del flan. Me sirvo una porción en un copón.Inmediatamente después de degustar la primera cucharada, descubrí que el flan no tenía
gusto a vainilla ni menos el típico sabor del flan. Mas bien tenía sabor a frutillas . Que extraño me pareció. Me lo comí. Recién al día siguiente.
Cuando la muchacha que viene una vez a la semana para ocuparse del cuidado de mi ropa, me confirma que en el resumidero de la cocina estaba un envase de
cartón vacío de gelatina de fresas

. Aquí estaba a la vista la explicación del cambio esotérico de mi flan!.

Como es bien sabido, la gelatina se debe preparar exclusivamente con dos partes de agua bien caliente y dos de agua bien fría?

Pues Eureka,había descubierto otra manera de preparar la gelatina!

Ahora los invito a presenciar mi Tercer episodio gastronómico. A esta altura de los acontecimientos ya había decidido instruirme en las maravillosas bondades
del Braille. Comencé un curso acelerado de Braille en la Biblioteca Argentina de Ciegos. Pronto aprendí a manejar los puntitos. A colocar etiquetas
por doquier. Ahora todo estaría solucionado. Lo que no estaría solucionado es mi omnipotencia y ansiedad. Resulta que un día les ofrecí a mis compañeros
de mi curso de vbraille que llevaría unas galletitas de Soja y coco, preparadas por mis expertas manos. Y así fue. La receta básica es manteca, coco
rallado, crema de leche y tres cuartas partes de harina de soja y una de harina de trigo . preparado el pasticho. Preparé los aros que se hornearon
por escasos 15 minutos. Los puse en una caja y al DIA siguiente, con mis compañeros los degustamos. Recuerdo que mi compañera Susana me elogió las masitas
por lo delicadas y suaves. En fin una multitud de elogios de mis compañeros.

Pero a que no saben que pasó al día siguiente?

Resulta que Mi amiga Patricia venía de visita a mi casa. Le ofrecí que almorzaríamos ñoquis de papa que yo mismo haría con un preparado prelisto que había
comprado en el supermercado al que sólo era necesario agregarle un poco de agua. Le conté que era muy habilidoso y que desde que había aparecido
en el mercado este preparado, los hacía frecuentemente. Como Patricia no lo conocía le describí que sencillamente se trataba de papas disecadas en hojuelas
mezcladas con harina de trigo enriquecida con diversos nutrientes como calcio,entre otros. .

Bueno, pero no pudimos comer los ñoquis como había planeado, comimos espaguetis con salsa de tomates porque cuando fuimos a buscar el paquete del polvo
prelisto para preparar los ñoquis. Para sorpresa de ambos, de ella que goza de buena vista como de mi que no veo nada. El paquete no estaba!

yo no lo podía creer. Yo mismo lo había colocado en la alacena luego de recibir el último pedido del supermercado. Pero así fué. Allí no estaba más.
Como por arte de magia había desaparecido!.

A que no saben dónde estaba el paquete?. Mejor dicho, reformulando la pregunta: Dónde creen ustedes que había ido a parar?

Si! Saben pues dónde? por deducción, fueron a parar? Dos días antes estuvo ocupando el lugar de las tres cuartas partes de soja de las masitas
de coco que había llevado a la clase de Braille!

Desde ese día extremo los cuidados y demarco prolijamente cada envase que circula por la cocina . Hasta he inventado unos collarines identificatorios
que en otro mensaje se los describiré. Ahora me despido mientras les pido a mi Profesora de Braille Señora Nelki y a mis compañeros del curso me disculpen
por la equivocación. Y quienes se enterarán del desafortunado episodio el día 17 de diciembre con motivo del brindis de fin de año. Donde confesaré
mis pecados rectificando que las masitas habían sido de papa y coco en lugar de Soja y coco!. . Y ahora por último Quién dijo que la cocina no es
creativa!. Yo creo que si lo es. Y ustedes qué piensan?

 

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