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!! VENDEPATRIAS !!

Alberto Aguirre; Revista Cromos,  mayo 3 de 2004


“SUPERGABELAS PETROLERAS”, titula El Tiempo (14 de abril) la noticia sobre la exposición de la nueva política petrolera, que hizo la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ante un cúmulo de inversionistas extranjeros. Dice dicho diario que estas fueron las palabras de presentación: “La casa está barata; este es el momento para entrar”. Parece la promoción de un casino o de una casa de putas. Esta oligarquía criolla, como un rufián de barrio, entrega la riqueza nacional, o sea, su virtud, su fuerza, al mejor postor. Y como rufián, también saca su tajada.

“El nuevo contrato remplaza el viejo de asociación, en el que el Estado participaba con un 30 por ciento y el inversionista con 70 –añade el periódico–, y la principal novedad es que el inversionista se quedará con el ciento por ciento de la producción, una vez que pague las regalías y los impuestos”. También en el viejo contrato se hacían estos descuentos antes del reparto. El regalito del 30 por ciento ascenderá, en el curso de los años a miles de millones de dólares.

Titula El Tiempo (22 de abril): “Amarran la prórroga de Caño Limón”. El contrato de asociación, llamado Cravo Norte, vencía en 2008, pero ahora, por la gracia del gobierno, “la estadounidense Occidental tendrá vía libre para explotar hasta su agotamiento el campo Caño Limón”. Otro regalito de este Gobierno munífico con los poderosos. También fue prorrogado –“hasta su agotamiento”– el contrato con la Chevron-Texaco para la explotación del gas de La Guajira, que vencía en 2005. Calculando vida útil de ambos pozos, la nación dejará de percibir, hasta su agotamiento, otros tantos miles de millones de dólares.

Por eso es la huelga de la USO: para intentar la guarda de la riqueza pública, contra el zarpazo de los tiburones internacionales, en contubernio con sus palafreneros criollos. Piden, en su pliego, que se mantengan en poder de la nación, hasta su agotamiento, aquellos pozos, como lo mandaban la ley y los contratos. Y que se derogue el decreto 1760, de 26 de junio de 2003, dictado por este gobierno, que dividió a Ecopetrol, en primer lugar para marchitarla, y luego, para privatizarla. Con estos fines, que ya empiezan a revelar sus frutos, se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que le quitó a Ecopetrol el manejo de las reservas petrolíferas, privándola de su participación en los contratos de asociación. El propósito claro es la extinción de la empresa del Estado. La USO denuncia que “con la creación de la ANH se decidió además poner a disposición de las multinacionales el conocimiento geológico de las cuencas sedimentarias del país”. Entren que esta barato. Los trabajadores de Ecopetrol se van a la huelga para pedir, no sólo mejoras salariales, sino la derogatoria de aquel decreto vendepatria. Al decretar la huelga, los trabajadores tienen conciencia de asumir riesgo claro para sus vidas y para sus puestos de trabajo, pero también tienen clara conciencia de que asumen tales riesgos en defensa de la nación, contra aquellos que la venden al mejor postor. Y del mismo modo contra los voraces postores que la acechan.

“EN LOS AÑOS 2001 Y 2002 –dice la USO– el fisco nacional recibió de Ecopetrol 11 billones de pesos” no era una cenicienta. Era, por el contrario, principal soporte del fisco nacional. Ahora, dividida por este decreto, debilitada, privada de sus fuerzas, y de sus fuentes, se irá marchitando. Y una vez marchita, será privatizada, so pretexto de que es una carga para el fisco nacional. Jugada artera. Es una especie de Plan Colombia al revés: la contraprestación que el imperio les exige a las oligarquías criollas para mantenerlas en el poder.

La única fuerza contra el despojo son los trabajadores.

 

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