VOLVER

Mentiras de la reconciliación paramilitar

por Comisión Intereclesial de Justicia y Paz - 9 de noviembre de 2004


No es nada nuevo, desde hace casi dos años el panorama indicaba que la desmovilización paramilitar era más que una estrategia de reingeniería militar, se trataba y se trata de algo más que eso.

El modelo de sociedad y de Estado creado a sangre y fuego en el Norte de Colombia, Córdoba, Urabá Antioqueño, Norte de Chocó, Sucre, Magdalena en los últimos 10 años se fue extendiendo en lo militar a todo el país, asegurando un modo de relaciones sociales, un modo de producción, un modo de reconciliación.

No se trata de un proyecto auténticamente antisubversivo. A pesar de que declaró la guerra a la guerrilla, nunca la atacó, nunca la desterró. Desde los 60 doctrinalmente y desde el 78, el blanco militar de la estrategia paramilitar fue y ha sido la población civil.

El nuevo momento, desde el 2002, de la estrategia paramilitar indica que Se trata de una fase de consolidación de un proyecto totalizante, excluyente, más allá de lo militar.

Luego de arrasar a la población civil ha ido tejiendo mecanismos de dependencia y de control del tejido social. Más que de la infiltración en la sociedad civil, en sus diversas expresiones pretende copar las estructuras comunitarias existentes, mentalidades, sensibilidades
invirtiendo los contenidos y exigencias más profundas y sentidas de los diversos sectores de la sociedad, de la organizaciones sociales, en orden a la instauración de un modelo de Estado y una sociedad única.

A través de la estrategia militar encubierta se sigue torturando, asesinando, desapareciendo, desplazando. En los bancos de datos de los organismos de derechos humanos, se calcula que son responsables de cerca de 1.900 violaciones a la vida desde el 1 de diciembre de 2002.
Este es un dato mínimo, es un reflejo ante no uno sino millares de casos no registrados. El terror sigue logrando su objetivo, el aniquilamiento en vastas regiones del país ha logrado el silenciamiento. El control institucional y social por el terror ha significado para sus victimas el silencio. El control de facto que se realiza en los cascos urbanos de todo el país, en medio de la presencia policial y de la militarización del territorio nacional sólo invita a callar, a desesperanzarse, signos evidentes de la erosión del Estado de Derecho.

La connivencia, la tolerancia, la complicidad con agentes estatales se ha ido profundizando, se ha ido cualificando. Esta realidad no es un secreto, es una realidad palpable en cualquier parte del país hoy. No es cuestión del pasado o del origen de estructuras como el Muerte a Secuestradores (MAS), o de las estructuras de San Juan Bosco La Verde, que se ampliaron al Carmen y San Vicente de Chucurí, denuncia de Justicia y Paz, del año 92, que nunca fue aceptada. Es una verdad de Perogrullo. Las motosierras siguen siendo usadas, los patrullajes a pocos metros de fuerzas irregulares y regulares sintomáticas, los resultados operacionales de combates a los paramilitares son propagandísticos.

Hoy dentro del proceso de desmovilización aparece un ocultamiento deliberado del pasado y del presente. El pasado criminal del que no se ha develado los financiadores, los planeadores, los poderes locales, regionales, nacionales, militares y policiales que los constituyeron.


El presente de sus estructuras en las que el Estado continúa siendo amparador, encubridor o se encubre a través de ellos. Y detrás de ambos, intereses privados.

Se usó y se usa del mecanismo de la guerra, de la aniquilación, de la persecución, del terror para imponer un modelo de sociedad y un modo de producción, de relación con la tierra. El modelo de Estado y de sociedad que se está estructurando en Colombia no sólo está manchado de sangre, sino de una estrategia social e institucional publicitaria, falsa, mentirosa, y a la vez seductora. Es para los gustos de clisé. Ofrece respuestas para la verdad, para la justicia, para el desempleo, para la marginalidad.

Muestra estudios comparativos y estudios de mercadeo de las guerras, ofrenda capitales experiencias de productividad, de mercado justo, de planes ambientales.


No solamente se mata con balas y con hambre. Las balas y el hambre tienen salidas, propuestas y mecanismos propios de solución, para las balas el desarme, 20 mil hombres sin armas aporte para la paz, pero nunca dirán de los esquemas de seguridad militar y policial instaurados para la protección. Para el hambre proyectos agroindustriales pero nunca dirán que las tierras son de los tres millones de desplazados. Se combinan diversos mecanismos de seducción, de control mental, de imaginarios sociales y de sensibilidades que posan de participativas o de pacifistas, más allá de requerimientos jurídicos o exigencias políticas, que resuenan como una voz en el desierto en los familiares de las víctimas o sus acompañantes.

La seducción discursiva y el autoritarismo son parte de la combinación. Imposición de las decisiones sobre comunidades haciendo uso perverso de los microlenguajes de la democracia local, posicionamiento de la idea del progreso con el fomento de asociaciones cooperativas y de nuevos empresarios rurales, método de reinsersión y de reconciliación, construcción del imaginario de la paz en Colombia desde la retórica de la reconciliación.

Pero no basta decir democracia, participación. Pero no basta decir paz, progreso, reconciliación, hay que aparecer como. Se trata de hacer verosímil la falsedad y la mentira. Se trata de hacer creíble la pacificación. Se trata de hacer verdadero lo inexistente, la verdad, la justicia y la reparación integral. Más allá del formalismo legal, es la práctica, es el pragmatismo.

No basta aparecer como Señor, hay que hacerse Señor.


En medio de la ausencia de un marco normativo y de la voluntad política que posibilite el derecho a la verdad, a la justicia y la reparación integral para los millares de víctimas de crímenes de lesa humanidad y de violaciones de derechos humanos de la estrategia paramilitar se ha ido imponiendo una visión pragmática de la paz. Se usa de la palabra verdad para ocultar la mentira. Se usa de la palabra justicia para ocultar la impunidad. Se usa de la palabra reparación para imponer el progreso. Se usa de la palabra democracia para hacer aceptable la imposición. Se usa la palabra reconciliación para confundirla con pacificación.

Se usa la palabra paz para justificar el desarme, sin más.


La estrategia mediática es efectiva pero no profunda ni suficiente. La seguridad mal llamada democrática no ha sido democrática, no ha sido para todos. La cualificación del aparato militar estatal no ha logrado descostrar su transparencia, su capacidad de romper con estructuras encubiertas de tipo paramilitar. Hoy en muchas regiones del país son confusas, poco distinguibles las actuaciones regulares e irregulares del polo estatal/paraestatal.

Hoy la legalización de los capitales de traficantes de drogas en proyectos agroindustriales es evidente al amparo del proceso de desmovilización. La imposición en territorios colectivos de propuestas empresariales vinculadas a la palma aceitera, al caucho, al cacao, de deforestación o reforestación o las tierras destinadas a la extensión ganadera o de proyectos de infraestructura es parte de la estrategia de legalización de las tierras usurpadas ilegal e ilegítimamente y parte de la táctica de copamiento social. Pero al mismo tiempo, es el mecanismo social de la reconciliación, donde las comunidades víctimas de desplazamiento, de violaciones sistemáticas a sus derechos humanos se vincularán al mercado laboral, a la contrarreforma agraria parainstitucional y al modelo de reconciliación entre las víctimas y los victimarios. Al fin y al cabo, como lo expresan analistas, voceros de iglesias cristianas, la única manera de romper el círculo de violencia es ceder, y ceder es callar, y ceder es olvidar o mejor pensar en el futuro. El culto a los muertos sólo produce muertos.

Exigir verdad, justicia y reparación es suicida. Exigir verdad, justicia y reparación no es financiable. Exigir verdad, justicia y reparación es poco realista. Exigir verdad, justicia y reparación espanta el humanitarismo y los apoyos internacionales. Es mejor hablar entre pocos, a puerta cerrada, tal vez en Santa Fe de Ralito. Es mejor callar o hacer un remedo de verdad, y progresar... bienvenidos al futuro, al Estado de hecho, a la democracia sin pan, sin tierra, sin libertad.

Algunas de las mentiras de la reconciliación paramilitar

"--Una de las grandes dudas es si van a devolver las tierras que ustedes se apropiaron.

--Es cierto que en el transcurso del conflicto hemos adquirido algunas propiedades que han servido de infraestructura para el esquema de defensa. Me dice que hemos expropiado tierras.

--Le digo una cosa: cuando me formé dentro del esquema de autodefensa, los que se desplazaban eran los ganaderos, los campesinos. O sea que el desplazamiento viene de hace mucho.

--¿A qué le atribuyen ustedes la incredulidad con este proceso?


--Yo no creo que sea incredulidad, yo creo que lo que existe es falta de conocimiento de la realidad de las autodefensas, de las regiones en las que hacemos presencia.

--¿No creen que la incredulidad tiene que ver con los secretos que se intuye hay en todo este proceso, y a la cercanía territorial del Presidente con ustedes?

--Yo creo que nada tiene que ver con que un presidente tenga propiedades en zonas de influencia de las autodefensas. El Presidente no es simpatizante ni de unos, ni de otros. El Presidente tiene un compromiso con el país y lo está asumiendo.

--Otro punto de duda es que este proceso responde a una especie de chantaje por parte de las autodefensas al Presidente, al Estado, a las FF.MM., que hay algo tapado...

--Esos son argumentos y argucias que utilizan los enemigos del país y de la paz. Los enemigos de buscarle una solución a los conflictos.
Otros lo hacen por desconocimiento.

--Hablemos de las tres palabras que parecen ser la salvación de este proceso: Verdad, justicia y reparación. ¿Qué tanta verdad están dispuestos a establecer?

--La que el Congreso y el Gobierno determinen.


--¿Y la reparación?

--Nosotros también somos víctimas de este conflicto. Aceptamos nuestros errores, ya lo hemos dicho, pero el Estado tiene que repararnos a nosotros, a las comunidades y a todo el país, al no haber impedido este conflicto".

Entrevista con Mancuso publicada en El Espectador fin de Semana

http://www.elespectador.com octubre 30 de 2004


La realidad es que hasta los jefes paramilitares han planteado desarrollar sus propios proyectos de cultivos de palma y reforestación, entre otros.

En los Llanos, el Bloque Centauros ha planteado la reincorporación de desmovilizados, desplazados y víctimas de la guerra a un gigantesco macroproyecto de palma africana, y no es un secreto que los hombres de Salvatore Mancuso consideran alternativas similares en Córdoba, Urabá y Magdalena Medio.

Estos temas serán analizados el miércoles 3 de noviembre en la zona de ubicación, en Santa Fe de Ralito (Tierralta, Córdoba), cuando el Alto Comisionado de Paz se reunirá con el estado mayor negociador de las Auc para concretar el esquema que se seguirá para desmovilizar tres
mil combatientes de los bloques Bananero, Catatumbo y Suroeste, inicialmente.

Posterior a la definición del cronograma, se realizará en Urabá un trabajo de sensibilización con las comunidades, el viernes 5 de noviembre.


El Tiempo, 31 de octubre. 2004

El gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria Correa, denunció que las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) están reclutando gente para "aparentar mayor fuerza de la que tienen" en las negociaciones de paz.

...El mandatario Seccional le reiteró al Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, la denuncia que hizo al alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo el viernes anterior, toda vez que esa práctica del grupo ilegal está ocurriendo en zonas donde se alista la
desmovilización del bloque Bananero.

"Durante una reunión, los alcaldes del departamento hicieron varias denuncias al comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, en el sentido de que los grupos de autodefensa están reclutando personas en forma acelerada para aparecer en el momento de la desmovilización con un
número mayor de efectivos", precisó Gaviria.

El Colombiano. 1 de Noviembre 2004

Asesino de líderes sociales sigue trabajando como "testigo"

Daniel Caballero Rozo, alias 'Patilla', implicado en el asesinato de tres líderes sociales araucanos el pasado 5 de agosto, ha sido presentado como testigo de la Fiscalía en dos de los procesos judiciales que se siguen en contra de los dirigentes sociales de Arauca.

Caballero Rozo es un supuesto desertor del ELN que viene trabajando con el Ejército como informante, y está integrado al programa de reinserción del Gobierno, favorecido con prebendas económicas y judiciales.

A pesar de figurar como desmovilizado, Daniel Caballero fue coautor material del asesinato de los tres líderes sindicales Héctor Alirio Martínez, Leonel Goyeneche y Jorge Prieto, ejecutados por tropas del Grupo Mecanizado Revéiz Pizarro, según lo ha establecido la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación, que dictó medida de aseguramiento de detención preventiva en su contra.

Inexplicablemente, para el mes de agosto y noviembre del presente año, alias 'Patilla', actualmente detenido en la Penitenciaria de Alta Seguridad de Cómbita, reaparece ante la Fiscalía, ya no como acusado sino como testigo digno de credibilidad en dos de los procesos contra dirigentes de las organizaciones sociales de Arauca.

Es una afrenta a las víctimas y una amenaza directa a los líderes sociales perseguidos, que la Fiscalía siga basando sus acusaciones en el testimonio temerario de una persona con los antecedentes criminales de Daniel Caballero Rozo, quien ya ha hecho explícita su intención no sólo de perseguir judicialmente sino de eliminar físicamente a los dirigentes de las organizaciones populares.

Frente a este actuar de la Fiscalía, solicitamos a las organizaciones hermanas, nos colaboren no solo reenviando el presente comunicado, sino haciendo cartas frente al gobierno colombiano, para que dichas actuaciones no sean tomadas como legítimas.

MESA POR ARAUCA

TLC ¿Imposición o negociación?

Humberto Tobón

Desde un principio, los más enconados críticos del Tratado de Libre Comercio afirmaron que las negociaciones eran una pantomima y que lo que en realidad estaba ocurriendo era una imposición de los términos por parte de los Estados Unidos para ampliar el espectro de su mercado. Los voceros del gobierno y de los gremios económicos nacionales desmintieron esa versión y señalaron que Colombia actuaba en las mesas sin presiones y sin amenazas. Pero ese discurso se desmoronó cuando un alto funcionario de la Embajada reveló lo que hasta ese momento era un término de confidencialidad: si los colombianos no firman se les suspenden los beneficios del Aptdea.

Este episodio es altamente revelador, dado que demuestra que la famosa cláusula de la confidencialidad firmada entre los dos gobiernos, tiende un manto de dudas sobre lo que realmente se debate en los distintos encuentros y no le permite a los ciudadanos conocer cuáles son los alcances de las negociaciones y hasta dónde se comprometen los intereses nacionales.

Bastante extraño, por decir lo menos, es que los negociadores colombianos no contribuyan a que la opinión pública sepa con certeza lo que verdaderamente está en juego, y ella deba enterarse de los acontecimientos cuando algún funcionario deja filtrar ciertos episodios que demuestran que en las mesas sí hay amenazas y presiones.

Incluso, un destacado miembro de la bancada uribista en el Congreso, el Senador Carlos García, denunció que el gobierno negoció en secreto con Estados Unidos unos términos del Tratado iguales a los que firmó Chile, con las consecuencias sociales y económicas que ello implica. Si son ciertas estas revelaciones, el equipo que representa a Colombia habrá cometido una alta traición a los intereses del país, y sería necesario adelantarle un juicio de responsabilidad política al presidente Uribe.

Mientras se empieza a develar la agenda oculta del Tratado de Libre Comercio, se presentan acontecimientos que demuestran que ya no existe unanimismo en torno a las políticas de gobierno y que los críticos de la firma de este acuerdo ya no son únicamente los moirosos, socialistas, comunistas, sindicalistas, académicos y estudiantes revoltosos. En el equipo que empieza a hacer manifestaciones en contra o que pone en duda ciertos beneficios del Tratado están expresidentes, exministros, líderes gremiales y funcionarios públicos, quienes representan el Establecimiento y hacen parte de los élites económicas y políticas.

Sorprende escuchar de labios del expresidente César Gaviria que el TLC "no es la panacea del desarrollo económico del país" y que "los más vulnerables con el Tratado serán los trabajadores no calificados" La sorpresa surge por la coincidencia en el análisis y en los términos de personajes tan disímiles como Gaviria y el senador Jorge Enrique Robledo.

Pero hay más coincidencias. El exministro Juan Camilo Restrepo expresa con cierto nivel de decepción que "Estados Unidos no tienen amigos sino intereses, y la extravagante condición de supeditar las preferencias del Aptdea a la firma atropellada de un acuerdo así lo está demostrando", es como si estuviéramos escuchando el fogoso e incendiario discurso del líder agropecuario Aurelio Suárez.

Otras posiciones de la dirigencia nacional dejan al desnudo que las negociaciones del Tratado de Libre Comercio están creando un ambiente hostil en nuevas esferas de la vida nacional y que las cosas no marchan tan bien como lo han querido hacer creer los representantes de Colombia. Estos ejemplos apenas son una muestra reducida de la dimensión de los acontecimientos: "Si Colombia no obtiene unas condiciones aceptables en agricultura y propiedad intelectual, el país no puede aceptar tal situación", dijo el presidente de Acopi Juan Alfredo Pinto, mientras que el Ministro Carlos Gustavo Cano aseguró que "Colombia no negociará el tratado con Estados Unidos en medio de la prisa o la precipitación", al saberse de presiones gringas para que el TLC esté suscrito en marzo de 2005 y sea refrendado ese primer semestre por ambos congresos.

Lo que está empezando a quedar claro es que el TLC es un acuerdo asimétrico que beneficia a Estados Unidos. No es cierto que Colombia esté preparada para enfrentar a las grandes corporaciones económicas americanas y para subyugar una economía agropecuaria altamente subsidiada. Quienes defienden internamente la teoría de que posemos una alta competitividad mienten.

Para entender claramente de lo que se trata este acuerdo, es necesario entender lo que dice el Premio Nobel de Economía Manfred A. Max-Neef, "Las reglas son profundamente antidemocráticas. Significan la total pérdida de soberanía de los países. Significan que intereses de corporaciones están por encima de leyes nacionales o regionales".

A pesar de todas estas consideraciones y advertencias, el tratado se firmará. No existe ninguna otra alternativa. La orden ya fue emanada desde Washington. Aquí lo único que se hace es la pantomima.

Humberto Tobón y Tobón es Comunicador Social y Economista. Especializado en Finanzas, Medio Ambiente y Ciencias Políticas.

DURO REVÉS PARA COLOMBIA EN LA CITA AMERICANA DE DEFENSA

DIARIO EL COMERCIO, QUITO, ECUADOR.*


El Ministerio de Defensa de Ecuador rechazó la propuesta colombiana de crear la lista de grupos terroristas de América, en la VI Conferencia de ministros del ramo.

Esa agenda, empero, mostró contradicción con el discurso del Presidente de Ecuador.

EEUU respaldó a Bogotá en su propuesta de crear una lista de grupos terroristas a nivel de la OEA.

Pero Ecuador se sumó a Brasil, Argentina y Venezuela para integrar una mayoría que se opuso al pedido.

Quito (Ecuador) - 19 de noviembre de 2004

El marino ecuatoriano guardó coherencia con la postura del ministro de Defensa, Nelson Herrera, y no respaldó ayer a Colombia, ni a EE.UU., en su intento de configurar la lista de los grupos terroristas de América, para perseguirlos a nivel de la OEA.

Ese militar, el capitán de Navío Jorge Gross Albornoz, es jefe de Gabinete del Ministerio de Defensa ecuatoriano y ayer fue claro, ante los delegados de 34 países del hemisferio, al señalar que el problema de Colombia es de los colombianos.

El pronunciamiento, según Gastón Chiller, experto en seguridad continental de Washington Office on Latin America (WOLA), muestra un claro intento de mantener una posición independiente. “Es interesante porque Ecuador no comparte la visión propuesta por Estados Unidos y Colombia, en el sentido de que el conflicto afecta a la región”.

Al experto, sin embargo, no le sorprendió el discurso que el presidente de la República, Lucio Gutiérrez, hizo la víspera al inaugurar la VI Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, en el Swissôtel.

Gutiérrez dijo: “La solidaridad entre naciones y pueblos debe permitirnos construir una nueva arquitectura de seguridad hemisférica”.

Su mensaje coincidió con el del secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, quien señaló el mismo día que el ataque al terrorismo debe efectuarse con la cooperación regional de los países, y con el del ministro de Defensa de Colombia, Jorge Uribe, el cual pidió ayuda a las naciones vecinas para afrontar su conflicto.

Según Chiller, el Gobierno de Ecuador, como muchos otros de la región, “sufre una situación perversa: depende de la asistencia de EE.UU. en las políticas que ese país promueve. Y pareciera que es difícil para Ecuador mantener una posición diferente”.

El Ministro de Defensa, al presentar la posición de las FF.AA. de Ecuador en la VI Conferencia, no coincidió con el Presidente. Evocó “la importancia que debemos dar a la interdependencia, bajo principios de transparencia, equidad e integridad, como entes constitutivos de la proyección estratégica de cada país”. El martes, en Carondelet, Herrera dijo que el Plan Patriota es de Colombia.

Sin embargo, ayer, el ministro Uribe nuevamente fue enfático: “El problema de la violencia en Colombia no es un problema de Colombia, es un problema de la humanidad. Creo que llegaremos algún día a requerir una fuerza multinacional, y no estamos hablando de una fuerza compuesta por militares de varios países. Hablamos de coordinar el esfuerzo militar y policial”.

Los gobiernos de Brasil, Argentina y Chile, sin embargo, ya fueron enfáticos y señalaron que no respaldarán la creación de ejércitos multinacionales para Colombia.

“Es un problema colombiano, que tiene que ser resuelto en el marco de Colombia. Le queremos dar todo el apoyo al Gobierno de ese país para que lo resuelva, pero no creemos que sea conveniente una participación militar directa de nuestros países”, sentenció José Pampuro, ministro de Defensa de Argentina.

En ese contexto, la creación de una lista de grupos terroristas en América es considerada fundamental por Colombia. Desde febrero del 2003, cuando los ministros de Sudamérica se reunieron en Bogotá, el gobierno de Álvaro Uribe buscó que los países del hemisferio persigan a las FARC, ELN y paramilitares, como terroristas. Pero, entonces, su planteamiento tampoco se aprobó.

WOLA es crítico con el papel de EE.UU. en la cita. “Su énfasis exclusivo en el terrorismo como único punto de la agenda no tiene en cuenta las prioridades principales de América Latina que son básicamente el debilitamiento de las instituciones democráticas, la pobreza y la desigualdad social”.

El dato

El jefe del Comando Sur de EE.UU., general Bantz Craddock, visitó ayer al ministro de Defensa, Nelson Herrera, e hizo turismo en Quito.

Entrevista Javier Giraldo Moreno s.j., Domingo, 21 de noviembre de 2004 - 15:57 GMT / BBC Mundo. <>

Colombia: "Avanza control paramilitar"
Javier Giraldo.

El sacerdote Javier Giraldo, 25 años de trabajo con los derechos humanos.

Durante 25 años, el sacerdote jesuita Javier Giraldo ha sido un constante defensor de los derechos humanos en Colombia y un crítico severo de la responsabilidad de los distintos gobiernos.

En 1988 ayudó a la creación de Justicia y Paz, una comisión intercongregacional que presta ayuda humanitaria y legal a colombianos que viven en zonas de intenso conflicto.

El sacerdote es un crítico del actual gobierno de Álvaro Uribe Vélez y en especial de su proceso de paz con los grupos paramilitares.

El jueves pasado, BBC Mundo publicó una entrevista con Uribe Vélez en la que, entre otros temas, defiende su programa de Seguridad Democrática.

**********************************************************

Para conocer otra óptica sobre el tema, Juan Carlos Pérez Salazar de la BBC conversó con el padre Javier Giraldo, quien esta semana estuvo en Londres para hablar sobre el tema de derechos humanos en Colombia en un encuentro auspiciado por parlamentarios ingleses.

¿Cuáles son los temas más preocupantes en derechos humanos en Colombia en estos momentos?

Yo diría que son dos temas. Uno es las modalidades más comunes de represión en estos momentos, que ya no son tanto las grandes masacres, la cantidad de asesinatos o desapariciones -aunque todo esto continúa en varias regiones- sino la el fenómeno de las detenciones masivas.

Es otra modalidad de reprimir, destruir, aterrorizar a las organizaciones de base, los movimientos sociales, los mismos grupos de derechos humanos.

Tal vez lo más preocupante es el avance del paramilitarismo. Aunque desde noviembre del año 2002 se está en diálogo con ellos, un diálogo muy extraño porque es con un actor que no es propiamente de oposición, sino que ha estado muy ligado al Estado.

Sin embargo uno ve que, a medida que avanza ese diálogo, avanza también un control paramilitar en muchas regiones del país.

A mí me impresiono mucho cómo el 26 de diciembre, en mucho medios masivos se lanzó una gran alarma sobre la "paramilitarización" del país.

Me daba la impresión de que incluso la clase política tradicional empezaba a descubrir que había una especie de fenómeno que se le había salido de las manos. Una especie de monstruo al cual habían ayudado a crear y se les fue de las manos y empezaba a aterrorizarlos también a ellos.

Evidentemente para usted ese fenómeno de la "paramilitarización" de Colombia no es algo nuevo.

No, no. Esto es muy viejo, incluso más de lo que uno se imagina, porque se ha vendido mucho la idea de que el paramilitarismo nace en los años 80, como una reacción de sectores adinerados frente a la guerrilla.

<>Cuando uno investiga un poco y descubre documentos ve que esto es mucho más antiguo y que la estrategia paramilitar como estrategia de Estado viene de mucho más atrás.

Salvatore Mancuso (der.) y Ernesto Báez, comandantes paramilitares.

Los paramilitares anuncian una desmovilización de tres mil hombres para este año.

<>Yo he encontrado documentos que muestran que en el año 62 una misión militar de Estados Unidos le impuso a los gobiernos colombianos la estrategia paramilitar. Y justamente en un momento en que no había guerrilla.

En el año 62 ya las guerrillas liberales estaban extinguidas, incluso la gente que había entregado las armas estaba muerta. Y todavía no existían las guerrillas marxistas.

En un momento de esos se crea una estrategia paramilitar, que según estos documentos tiene como objetivo combatir y destruir a los simpatizantes del comunismo.

Uno ve que en unos momentos identifican con el comunismo los sindicatos, las marchas campesinas. En un momento dado también la Teología de la Liberación. En otro los grupos defensores de los derechos humanos.

Es una política que viene desde muy lejos como estrategia militar y que uno ve que eso no se ha revertido, sino por el contrario, ha ido asumiendo diversas formas de desarrollo, progresivas siempre.

Usted decía que el proceso de paz que se adelanta con los paramilitares es un poco extraño, pero, ¿no hay que reconocer que son un actor real y muy fuerte en el conflicto colombiano?

Yo no creo que sea un actor independiente del Estado. He seguido mucho las estructuras paramilitares que se han creado en las diversas regiones de Colombia y siempre he llegado a la conclusión de que no son independientes. Es un actor que funciona con el Estado. Y funciona amparado en el poder del Estado.

Muchas veces se han denunciado esos vínculos entre el ejército y los paramilitares, pero ¿realmente puede hablarse de una vinculación orgánica? ¿O sólo hay vínculos a nivel de ciertos mando medios, como alguna vez creo que lo reconoció el propio Carlos Castaño?

Puede que haya cierta independencia en algunas estructuras, pero como fenómeno global no creo que haya alguna independencia.

¿No es preferible hacer esta clase de negociaciones para que estos actores que han estado ocultos, emerjan y el país se de cuenta realmente quienes son, donde están? Qué vínculos tienen, por ejemplo, con el congreso -ellos mismos dijeron haber elegido un porcentaje del Congreso-... ¿No es preferible que den ese salto hacia una vida pública y, si es posible, política?

Pues si esto fuera un proceso de desmovilización, yo creo que a pesar de todas la incoherencias -que en algunos artículos las he llamado "el diálogo consigo mismo"- sería positivo.

Positivo en el sentido de que se desmoviliza una fuerza armada muy poderosa. Pero lo que uno ve desde que comienza formalmente este proceso de negociación y "desmovilización", es que eso no tiene ningún carácter de desmovilización.

Si uno lee los documentos, sigue todos los procedimientos, se ve que en lugar de ser una desmovilización, creo que es un paso a tomar mayor control de las áreas en que estaban actuando y del Estado.

Usted definitivamente no cree en este proceso de paz con los paramilitares.

Yo creo que no es proceso de paz.

¿Y tampoco cree que pueda reformarse en algún momento? ¿Que pueda involucrarse más a las víctimas -como se ha estado pidiendo-, que pueda haber una comisión de la verdad, que pueda haber alguna forma de confesión, perdón y reconciliación?

En primer lugar un proceso de paz siempre se hace con enemigos, no con los amigos y colaboradores.

Si esto tuviera algún efecto sobre la justicia, las víctimas, la reparación... pues tendría por lo menos algo de positivo. Pero cuando uno ve las propuestas que se han hecho en el mismo congreso, la ley de alternatividad penal, o como ahora la llaman de justicia y reparación, la experiencia misma nos muestra que de allí no va a salir ninguna justicia, ninguna verdad y ninguna reparación.

Por ejemplo, en esto de la verdad, del esclarecimiento de los crímenes y la reparación a la víctimas y sus familias...

Uno ve que la gran mayoría de los paramilitares, como una táctica institucional, digamos, nunca han utilizado su propio nombre, siempre han utilizado un alias. Y por lo tanto las hojas de vida de estos delincuentes están limpias en los organismos de seguridad del estado.

Así se comprobó en la primera "desmovilización" del Bloque Cacique Nutibara. Cuando un grupo grande de fiscales se fue a donde estaban concentrados a examinar sus antecedentes penales, exceptuando muy pocos, no tenían ningún antecedentes.

O sea que aunque se diga públicamente que la justicia los va a investigar o se va a esclarecer, yo no creo en eso porque no hay condiciones.

Pasando a otro tema, ¿cómo es la situación de los defensores de los derechos humanos en Colombia? Ha habido una relación "tensa" entre ellos y el gobierno actual.

Sí. Este gobierno ha empleado términos muy duros, muy ofensivos contra las organizaciones de derechos humanos. Yo creo que, dentro del lenguaje del gobierno es como coherente eso. Él tiene una práctica y una política que va en contravía de todo esto.

Creo que solamente con la mediación de organismos internacionales -como el mismo embajador de EE.UU., la oficina del Alto Comisionado de la ONU- se ha logrado limar un poco eso. Se han hecho algunas reuniones con el objetivo de que haya una especie de reconciliación.

Algo se ha logrado en el sentido de evitar muchos más insultos públicos y estigmatizaciones. Pero me parece que la actitud fundamental del gobierno siendo muy hostil a los grupos de derechos humanos.

¿Por qué esa visión que se tiene Colombia con los defensores de los derechos humanos de que son muy duros con los paramilitares y el Estado y poco con la guerrilla?

Yo creo que hay varias razones. Los medios masivos y los organismos del gobierno, con mucha frecuencia atribuyen cosas a la guerrilla que no son de la guerrilla.

Yo tengo muchas experiencias concretas que en las primeras declaraciones del vicepresidente, de un ministro, inmediatamente, sin ninguna investigación, sin ningún elemento de juicio lo atribuyen a la guerrilla. Y ahí se han cometido muchos errores.

En segundo lugar, me parece que, por lo menos algunas organizaciones de derechos humanos son concientes de que no se le puede dar el mismo tratamiento a los actores armados de diverso tipo, aunque esta sea una presión muy fuerte -nacional e internacional- pero que un actor tiene siempre todo el apoyo de los medios masivos de comunicación y el otro no tiene nada.

<>Entonces uno no puede jugar con los mismos medios de denuncia cuando la situación es de tanta desigualdad. <>
Hay organizaciones que prefieren, cuando por ejemplo la guerrilla comete una atrocidad, confrontarla directamente, ir a buscar a algún delegado y decirle.

<>Pero no hacer el juego con los medios de comunicación que siempre están dando todos los espacios posibles para este tipo de denuncias pero ocultando toda la otra cara.

<>Entonces hay un desequilibrio enorme.

<>Fuente, noviembre 23 de 2004 http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_4028000/4028321.stm

10 de diciembre

Día de lucha contra la impunidad

Luis Jairo Ramírez H.

El próximo 10 de diciembre se conmemora un nuevo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada en 1948 en París. En esa ocasión la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó este importante compendio de Derechos Humanos como una respuesta a los horrores del fascismo en la Segunda Guerra Mundial, para tratar de evitar que un holocausto de semejante magnitud se volviera a repetir. Se proponía así fundar un nuevo orden internacional que permitiera un espacio de negociación entre Estados con el fin de reglamentar sus relaciones a partir de nuevas bases de democracia e igualdad.

Pero con las nuevas teorías y estrategias de la “lucha antiterrorista” estimuladas desde la propia administración de los EE.UU. se han puesto en suspenso los derechos fundamentales y las libertades democráticas en la mayoría de países del mundo.

El Estado colombiano, que ha suscrito la mayoría de los Convenios y Tratados Internacionales y que tiene en su texto constitucional mas de cien artículos referentes a los derechos humanos y un sinnúmero de oficinas y burocracia para ese fin, sin embargo es uno de los países del mundo donde más se violan los derechos humanos.

La política militarista, llamada de “seguridad democrática” se sustenta en desconocer los derechos fundamentales de los colombianos, involucrando a los civiles en el conflicto armado; desconociendo el principio de distinción entre combatientes y civiles, convirtiendo en sospechoso a cualquier ciudadano de la oposición, interceptando llamadas, allanando y deteniendo por doquier a cientos de contradictores políticos por el delito de criticar las arbitrariedades del régimen autoritario.

El Gobierno Nacional se opone a cualquier posibilidad de solución política negociada del conflicto con las organizaciones guerrilleras y ni siquiera acepta un acuerdo humanitario, agravando las infames consecuencias del conflicto y el deterioro humanitario en el país. La política y la economía han sido colocadas al servicio de la guerra oficial, en una cruel polarización del país.

La única puerta abierta al diálogo ha sido para los grupos paramilitares, responsables del tráfico de cocaína y de las peores masacres y vulneraciones al DIH y a los derechos humanos. Con el agravante, que el diálogo con estos irregulares se realiza de manera incondicional y con el objetivo de aprobar una “ley de alternatividad penal” que busca el “perdón y el olvido” a los crímenes de los paramilitares.

La llamada desmovilización no es otra cosa que un fraude pues, como ocurrió con el Bloque Cacique Nutibara, han continuado cometiendo todo tipo de barbaridades contra la población, sólo que ahora “de manera legal”, con el amparo abierto del Estado..!!

Al mismo tiempo el sistema de justicia se debate en la más honda crisis de credibilidad y corrupción. El Procurador ha alertado sobre la posibilidad de que los hechos de Guaitarilla queden en la impunidad, igual ocurre con la masacre de campesinos en Cajamarca a manos del ejército; el coronel Maldonado, autor intelectual del atentado a Wilson Borja huyó de la guarnición militar donde estaba detenido, Carlos Castaño fue exonerado de su responsabilidad en el crimen del senador Manuel Cepeda, a pesar de sus confesiones escritas y, como una muestra más del papel subalterno de la Fiscalía con respecto al poder ejecutivo, el país entero presenció el bochornoso caso de Julián Buitrago quien se fugó del búnker de la Fiscalía y días después el presidente Uribe lo recibió en el propio Palacio de Nariño, para limpiarlo de sus delitos.

Un conjunto de organizaciones de derechos humanos, sindicales, movimientos políticos, indígenas, mujeres, jóvenes y etnias vamos a marchar el próximo 10 de diciembre para expresar públicamente nuestra protesta por el actual estado de cosas. Igualmente se ha convocado ya el Encuentro Nacional de Víctimas de la Violencia para los días 23, 24 y 25 de junio del 2005 en Bogotá.*VOZ

Caquetá clama por la paz


Angustioso llamado de las organizaciones sociales, comunitarias y políticas para que cesen las arbitrariedades del "Plan Patriota"

por Éder Márquez, Semanario Voz
24 de noviembre de 2004

La política de "seguridad democrática" del presidente Álvaro Uribe Vélez está mostrando todos sus dientes y su esencia represiva antipopular en las tierras caqueteñas al sur del país, mediante la aplicación del Plan Patriota.

El semanario VOZ pudo constatar en el terreno de los acontecimientos la cruda realidad que se presenta en municipios como El Paujil, Montañitas, El Doncello, Cartagena del Chairá y San Vicente del Caguán, sin mencionar lo que acontece en los territorios de la Amazonia adentro.

Para llegar a los sectores de ingreso al pulmón de América, como se denomina a la región amazónica, transitar significa pasar por retenes en las entradas y salidas de los caseríos, donde se somete a las constantes y minuciosas requisas y si se avanza hacia las zonas rurales se puede observar la militarización y el ambiente tenso que la guerra produce. Se siente a prudente distancia, centímetro a centímetro, el fragor y la intensidad de las confrontaciones con la insurgencia armada, especialmente con varios frentes de las FARC-EP.

Pero los campesinos son los que llevan la peor parte del conflicto, padecen sus rigores y así ha sido denunciado por las organizaciones comunales y la red de promotores de derechos humanos en documentos que han hecho llegar a diversas instancias y organismos del orden nacional e internacional. Muchas familias han tenido que desplazarse, unas a los centros urbanos más cercanos, otras selva adentro e incluso más allá de la frontera como medida para salvaguardar sus vidas. Son las consecuencias de los bombardeos indiscriminados y de los operativos de tierra arrasada del Plan Patriota. Tal es el caso de la inspección Unión Peneya, en el municipio Montañitas. Allí los habitantes dejaron el pueblo desde el 4 de enero de 2004, día en que se desarrolló el operativo por aire y tierra denominado "Año Nuevo" de la Brigada XII, acompañada del DAS, CTI de la Fiscalía, Policía Nacional, para detener indiscriminadamente a más de 20 personas, que después de ver destruidas sus fuentes de trabajo y sus hogares demostraron con sus abogados su total inocencia obteniendo la boleta de libertad, pero por los robos y cuantiosos daños en sus fincas y negocios ahora nadie les quiere responder. Similar tragedia vivieron en el caserío San Isidro a 30 minutos, y 48 veredas circunvecinas.

Desolación en las veredas

Union Peneya quedó desolado y la carretera que comunica con Florencia, capital del departamento, se mantiene bloqueada obligando a los dispersos labriegos a tomar otros caminos que les permitan salir por caseríos como Bolivia para lograr hacer sus compras y remesas en El Paujil. Desde luego que por el pésimo estado de estas "trochas", los conductores que se le miden al viaje en sus potentes motores de 24 válvulas y 4.5 cm cúbicos cobran fletes altísimos (ocho mil pesos por un bulto). Es toda una odisea llegar a los destinos en esta época invernal. Muchos habitantes padecen enfermedades, hambre y miseria.

En el caserío Bolivia, sus habitantes no se escapan de las detenciones. Soldados adscritos al Batallón contraguerrillas No. 12 "Diosa del Chairá", guiados por elementos de civil, al parecer desertores de la guerrilla, el 12 y 14 de noviembre pasado detuvieron a cuatro campesinos, señalados de pertenecer a las milicias de las FARC, pero ante la protesta de la comunidad y la Junta Comunal, y debido a la inexistencia de orden judicial, el capitán que dirigió la acción optó por remitirlos con un manuscrito para que se presentarán en los días siguientes a la Brigada con sede en Florencia. Este panorama se ha repetido en áreas del municipio de Cartagena del Chairá en donde el caserío Peñas Coloradas quedó semidespoblado tras otro operativo militar. También sucedió en las veredas Ánimas Bajas y
Flandes donde hubo atropellos oficiales. En El Paujil, municipio a escasos 32 Km de la capital Florencia, el 10 de noviembre se realizaron marchas de protesta por la detención de 17 personas, todas reconocidas por su prestancia y laboriosidad.

Ante estas tropelías que deja a su paso la implementación de las políticas del gobierno de Uribe Vélez, se alzan las voces de representantes de la comunidad, sectores religiosos, congresistas y sectores políticos como lo ha expresado el representante conservador a la cámara Luis Fernando Almario, uno de los convocantes de la marcha en El Paujil. En igual sentido se han pronunciado dirigentes del Partido Comunista Colombiano.

La respuesta de las comunidades no se ha dejado esperar. Preparan con entusiasmo la realización de un Foro Regional de Derechos Humanos para los días 12 al 15 de diciembre en la inspección Remolinos del Caguán, municipio Cartagena del Chairá, con la presencia de los organismos nacionales e internacionales. De esta manera los pobladores del sur del país resisten heroicamente los planes de terror y muerte dictados desde el imperio y su Comando Sur con la anuencia de los gobernantes lacayos del Palacio de Nariño, como el Plan Patriota que tiene en operaciones a más de 13 mil soldados colombianos y mil expertos en inteligencia, técnicos (todos mercenarios). La solución efectiva al conflicto social y armado no está en estas políticas de tierra arrasada, la paz se logra a través del diálogo y la negociación política, con fórmulas que incluyan reformas en beneficio para los hombres del campo. El sur del país exige solidaridad nacional y mundial.

Es posible ganarle a los reeleccionistas

ALEJO VARGAS VELÁSQUEZ*

Todo indica que la adecuación de la Constitución Política a la medida de los intereses reeleccionistas del Presidente se cumplirá en el Congreso; falta ver si la Corte Constitucional acepta la tesis de que se trata de una reforma constitucional -simplemente modificar un articulito de la Constitución, como dijo alguien-, o si por el contrario estamos frente a la expedición de una nueva Constitución -porque la reelección modifica sustancialmente la estructura del régimen político colombiano-, caso en el cual el Congreso como constituyente delegado no está facultado para hacerlo, y significaría que cuando un Presidente cuente con una mayoría parlamentaria transitoria, o la ‘negocie’, puede cambiar la Constitución.

Pero, como se trata de prepararse para lo peor, para que salga lo mejor, las fuerzas políticas y sociales opuestas al proyecto reeleccionista y lo que éste significa, y que defienden la naturaleza democrática de la Constitución de 1991, deben preparase para conformar una gran confluencia democrática que tenga como bandera central su defensa, es decir la consolidación de la democracia.

Pero el punto inicial es revertir la tendencia que ha tratado de difundirse, entre otros por los medios de comunicación –deliberadamente o no- en el sentido de que el candidato-presidente Uribe es imbatible y quien lo enfrente está derrotado de antemano.

Es pertinente recordar lo señalado por Jenaro Villamil en "El poder del rating", cuando anota: ‘En la sociedad política influida y determinada por los valores mediáticos es más importante la popularidad que la credibilidad. La popularidad es un valor eminentemente mediático... La credibilidad es un valor político desplazado... En el terreno político, la consecuencia más importante de esta amenaza es la conversión del ciudadano (sujeto político activo) en espectador (sujeto mediático pasivo)."

Acabar con esta sensación de auto-derrota aparente es la primera tarea que deben abocar estas fuerzas. No es cierto, ni creíble que el candidato Presidente sea invencible, ni que la mayoría de los colombianos estén de antemano dispuestos a refrendarle un nuevo mandato.

Por ello las fuerzas anti-reeleccionistas deben iniciar un proceso de afirmación propia de sus posibilidades de triunfo, que son muchas y comenzar a transmitir a sus simpatizantes y a los colombianos en general que pueden ofrecerle una propuesta de gobierno muy superior a la del candidato Presidente. Construir en sus huestes y en el conjunto de la sociedad colombiana una cultura de confianza en la victoria; que es posible derrotar electoralmente a los reeleccionistas.

Y es posible por varias razones: a) se cuenta con un abanico de buenos candidatos presidenciales, con los cuales se puede ganar: Carlos Gaviria, Antanas Mockus, Antonio Navarro, Horacio Serpa, para sólo mencionar algunos a flor de piel; b) se puede construir un programa común que tenga como centro la consolidación de la democracia y del Estado-Nación, impulsar el desarrollo con equidad, fortalecer una ciudadanía responsable y contar con una política internacional moderna, pero que tenga como eje el respeto por la soberanía nacional en un mundo interrelacionado; c) se sumaran a esta iniciativa los sectores sociales mayoritarios de la sociedad colombiana, lo cual permitirá que se jalone una estrategia ganadora, con un proyecto abierto a todos los colombianos que quieran acompañar la defensa de la democracia; d) contar con una política de seguridad centrada en la defensa de los ciudadanos, de unas instituciones estables para todos –no manipulables para intereses personales- y de firmeza con generosidad frente a las organizaciones que han estado involucradas históricamente en el conflicto interno armado.

Para ganar, las fuerzas democráticas antireeleccionistas lo que necesitan es sentido de nación, generosidad, vocación unitaria y sobretodo, una convicción de que lo fundamental en la hora es la defensa y consolidación del Estado Social y Democrático de Derecho.

*Profesor Universidad Nacional

Esto no es serio

Si fuera un simple narco, sin crímenes de sangre, ni de secuestro, ni de terrorismo, ¡ay de él! Nuestro riguroso Presidente ya lo hubiera extraditado
Por Antonio Caballero

Se escapa un preso de la cárcel de alta seguridad de la Fiscalía. Pero después se arrepiente: comía mejor allá (Dios mío: cómo comería por fuera) y no aguantaba intemperies. De modo que se devuelve, y se entrega, en persona, al superministro doble de Interior y Justicia, doctor Sabas Pretelt. El superministro lo recibe de abrazo ("déjate llamar para que te atienda") y le organi-

za una audiencia especial con el presidente Álvaro Uribe, que lo abandona todo (cumbre de los países del Pacífico, cumbre Iberoamericana en Costa Rica, visita de los reyes de España a Cartagena) para recibir al preso fugado y arrepentido en el Palacio de Nariño. Foto. Televisión. Le dice el Presidente al prófugo:

-Hernando -el prófugo se llama Hernando, aunque su nombre de guerra en la guerrilla era 'Julián'-, quiero darle las gracias. Su caso es un ejemplo.

Y da órdenes a la redonda, perentorias:

-Que reúnan a Hernando con sus familiares y páguenle dos días de alojamiento en una suite del Hotel Tequendama. Si tienen problemas pásenme a mí la cuenta.

No creo que se la pasen. Ni creo que el hotel se atreva a pasársela a la Presidencia. Pero la cosa suena bien: demagogia.

Demagogia. Yo recuerdo que en mi ya remota infancia el Senado de la República condenó por 'indignidad' al ex presidente Gustavo Rojas Pinilla basándose en uno de los pocos delitos que desde el poder había cometido él solo, sin la complicidad de ninguno de los que ahora eran sus jueces. Ese único delito serio -aparte de una insignificante violación de aduanas en la importación de unos terneros- consistía en haber usurpado funciones del poder judicial que no le correspondían al poder ejecutivo. En efecto: Rojas Pinilla se había dado el lujo de indultar a un pescador de la isla de San Andrés condenado a unos cuantos meses de prisión por robar un reloj.

Recuerdo que el país entero, que abyectamente había aplaudido al general presidente por la generosidad de su indulto al ratero, se indignó más tarde cuando los acusadores del general derrocado revelaron en el Senado su imperdonable crimen: "¿Indultó a un negro sanandresano? ¿Y con qué derecho?"

El Senado de la República, en su majestad, condenó al derrotado ex presidente Rojas Pinilla. Luego, cuando empezó a cobrar fuerza su partido político, Rojas fue indultado, claro, tal como había indultado él al ratero de San Andrés. Aquí en Colombia se indulta a todo el mundo. Y eso está bien. No hay que ser rencorosos.

Pero esta usurpación de las funciones judiciales que acaban de hacer el presidente Uribe y su Ministro de Justicia, suspendiendo los procesos en curso contra el fugado arrepentido y premiándolo y anunciando "que será reubicado en donde no corra peligro", por cuenta del Estado, es grotesca. No es un ladrón de relojes, como aquel de Rojas. Cayó hace un año en manos del Ejército en Neiva mientras participaba en un secuestro, y cuando se escapó (tras más de un año esperando juicio), lo acusaban de rebelión, de secuestro y de homicidio agravado, sin contar (después) la fuga (que en mi opinión no es un delito, sino un derecho), y además del ahora nefando crimen de 'terrorismo': había participado, dicen, en su condición de miembro de la columna 'Teófilo Forero' de las Farc, en la voladura del club El Nogal, que dejó 36 muertos y más de 100 heridos.

Él dice que no. ¿Y qué dice entonces el ministro del Interior y de Justicia, doctor Sabas Pretelt? Pues que si él dice que no, hay que creerle.

Y el presidente Uribe lo recibe en Palacio, y lo abraza: "Lo felicito Hernando".

Dice Hernando, como lo llama el Presidente, o Julián, como dicen que era su nombre en la guerrilla:

-Es que ahora quiero hacer política...

La está haciendo.

Pero si fuera un simple narco, sin crímenes de sangre, ni de secuestro, ni de terrorismo: ¡ay de él!

Nuestro riguroso presidente Uribe ya lo hubiera mandado en extradición a que se pudriera en una cárcel de los Estados Unidos.

Y es que lo ridículo no es solo chistoso: es vergonzoso.

Entrevista a Carlos Lozano, director del periódico Voz y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Colombia

"Colombia irá a unas elecciones con un país que está en manos de los paramilitares"

Remedios García

Rebelión

Carlos Lozano es abogado, director del periódico VOZ, ha sido miembro de la Comisión de Notables en el proceso de paz que se desarrolló entre el Gobierno del Presidente Pastrana, el anterior gobierno de Colombia y las FARC-EP y es además uno de los mejores conocedores de la situación de su país. Ha estado en España participando en un seminario organizado por la Universidad Autónoma de Barcelona, junto con otras personalidades, para analizar la problemática situación que hay en Colombia


P.: ¿Cuál ha sido el objetivo de su viaje?

C. Lozano: El viaje que hemos hecho en esta oportunidad fue para participar en un seminario organizado por la Escuela de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona para evaluar los procesos de paz en Colombia y la utilidad que pueden tener estos en las eventuales negociaciones de paz con los grupos guerrilleros.

Participaron en este seminario los consejeros de paz y los comisionados para la paz que trabajaron en los procesos, desde el gobierno de Belisario Betancur en el año de 1984, hasta los más recientes. Allí estuvieron los que suscribieron los acuerdos con el M19 y otras organizaciones entonces guerrilleras, también los consejeros de paz que participaron en las conversaciones de Tlaxcala y de Caracas durante el gobierno de César Gaviria, uno de ellos es el excandidato presidencial Horacio Serpa Uribe. También los comisionados de paz del gobierno de Ernesto Samper y, naturalmente Camilo Gómez, el Alto Comisionado de Paz que tuvo a su cargo la mayor parte de los diálogos de paz tanto con las FARC como con el ELN, durante el gobierno de Andrés Pastrana. También estuvo representado el gobierno y participaron integrantes de comisiones de facilitadores, de la Iglesia católica, de los guerrilleros reinsertados en el pasado y la presencia mía obedeció a que fui miembro de la llamada Comisión de Notables, que hizo un documento con recomendaciones para el Proceso de Paz del Caguán. Eso fue lo que se hizo en Barcelona, en medio de una discusión franca en la que también participaron delegados del gobierno actual, entre ellos el vicepresidente de la República, Francisco Santos Calderón, un delegado de la Oficina del Alto Comisionado, el General Herrera Verbel y Noemí Sanín, la embajadora de Colombia en España. Había delegados de la Unión Europea, de Naciones Unidas, entre ellos James Lemoyne, el asesor para la paz en Colombia del Secretario General de las Naciones Unidas. Delegados de la Agencia Española de Cooperación, del Gobierno español, de la Cancillería y creo que fue un debate fructífero, muy franco, muy abierto, en el cual no faltaron las críticas a la política oficial del gobierno.

Yo diría que fundamentalmente tres o cuatro cosas quedaron muy precisas y que fueron de consenso en todos los participantes, exceptuando la opinión del gobierno, naturalmente. Primero que todo, el reconocimiento de que en Colombia hay un conflicto político, social y armado, lo cual niega el gobierno colombiano de Uribe Vélez porque sostiene que lo que hay es la agresión de los terroristas a la democracia colombiana. Esta opinión del gobierno, que ha sido la base para su política de guerra y de seguridad democrática fue totalmente rechazada en el seminario, incluyendo los uribistas que allí participaban y que no son funcionarios gubernamentales, por ejemplo el senador Rafael Pardo Rueda; el ex consejero de paz Ricardo Santamaría, que se unieron a quienes sosteníamos, desde distintos puntos de vista, que en Colombia lo que hay es un conflicto que tiene orígenes sociales, políticos y económicos e inclusive históricos, es un conflicto que data de más de medio siglo, eso fue algo muy claro en las discusiones.

En segundo luga, se planteó que este conflicto, por su naturaleza política, social y económica, su alternativa de solución es por la vía política negociada. No se planteó por ninguno de los que allí estaban representados, que la alternativa es la guerra generalizada, o la de la intervención más directa del gobierno de los EEUU, lo que se desprendió incluso de la intervención que allí hizo un delegado del Gobierno de éste país quien, entre otras cosas, señaló que la chequera del Plan Colombia está abierta para los gastos que fueran necesarios para las ofensivas contra el movimiento guerrillero, lo cual fue rechazado por todos los participantes, porque en general lo que hubo fue una posición muy de respaldo a los procesos de diálogo y a que en Colombia se abra una perspectiva de solución política, por cierto porque todos los planes guerreristas del pasado han fracasado estrepitosamente.

En tercer lugar se planteó respecto al tema paramilitar, que nadie está abogando por un aplastamiento de los grupos paramilitares o por una especie de tierra arrasada contra ellos. Pero lo que sí se plantea es que cualquier proceso de solución al paramilitarismo tiene que partir de una política de sometimiento a la justicia, sin impunidad por los delitos atroces y los crímenes de lesa humanidad en los que ellos han participado.

En cuarto lugar podríamos decir también que los participantes se pronunciaron sobre el tema del Acuerdo Humanitario, entendiendo éste como una negociación entre las FARC y el Gobierno nacional para buscar la liberación de todas las personas que están retenidas por razones del conflicto, tanto los que están en las cárceles colombianas, combatientes guerrilleros, los militares y policías y dirigentes políticos que están en poder de las FARC en este momento.

Yo diría que fueron los cuatro puntos sustanciales que, más o menos, unificaron, a pesar de distintos enfoques, de distintas percepciones, de matices, pero que fueron coincidentes entre los participantes en el seminario. Desgraciadamente no hubo un documento final, cuerpo escrito y de conclusiones, porque el gobierno colombiano se negó rotundamente a que lo hubiera. Sin embargo , en las conclusiones finales, el último día de las sesiones de este seminario, que duró tres días, más o menos fue lo que se señaló como puntos de coincidencia y que fueron aceptados por la mayoría de los participantes.

P.: ¿Y el gobierno colombiano tiene en cuenta este tipo de discusiones, este tipo de trabajos en los que también participa directamente o los ignora por completo?

C. Lozano: Yo espero que los tenga en cuenta, sin embargo la experiencia nos muestra que la participación gubernamental en este tipo de eventos, por lo general, es bastante arrogante, bastante pendenciera y si participa es para contradecir lo que los demás opinan en contra de la óptica gubernamental, y al final poco influye en ellos. Sin embargo pienso que dado el caso de la participación del Gobierno español, de Naciones Unidas, de la Unión Europea, esta participación de la comunidad internacional en el seminario de Barcelona puede influir para que el gobierno al menos reflexione, tome en consideración, tenga en cuenta los planteamientos que allí se vertieron, de alguna manera porque hoy día el gobierno está muy preocupado por la imagen internacional. No es cualquier cosa los descalabros que ha tenido la presencia de Uribe Vélez en dos acontecimientos muy importantes: el primero cuando estuvo en Europa, el año pasado, en el Parlamento Europeo, le tocó intervenir ante una sala casi desierta, situación que se repite ahora, hace pocos meses, en la Asamblea General de Naciones Unidas que cuando intervino el mandatario colombiano había varias plazas vacías en la Asamblea General y que la prensa colombiana y los áulicos quisieron explicar por el hecho de que Uribe Vélez intervenía de los primeros, empezando la mañana, y que generalmente eso solía ocurrir porque los embajadores y los delegados de gobiernos estaban incorporándose a las sesiones seguramente más tarde. Pero eso es un argumento, es una historia, es una falacia que en Colombia nadie creyó y que entendimos todos los colombianos que se trataba de una manera de la comunidad internacional de expresar por lo menos, si no su protesta, sí su oposición a que en Colombia en lugar de estar adelantando procesos de paz y de solución política del conflicto se esté poniendo el énfasis en una política de guerra, de confrontación, con el apoyo exclusivo del Gobierno de los EEUU. Yo pienso que estos temas tan importantes que se discuten en este tipo de eventos no caen en el vacío. De alguna manera tienen su importancia y el gobierno reflexiona sobre ellos. Yo creo que eso contribuye a que ellos entiendan que los caminos y las perspectivas son diferentes a las que ellos están transitando en este momento.

P.: Cuando Uribe llegó al poder, hace ya más de dos años, la política del Gobierno colombiano cambió radicalmente ¿qué resultados se han obtenido con esta nueva política del Presidente Uribe?

C. LOZANO:: Hace dos años y tres meses, aproximadamente que asumió el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Y se produjo un viraje en la vida nacional porque, al contrario del énfasis en la paz y en los diálogos que impuso el gobierno anterior de Andrés Pastrana, hasta que se produjo la ruptura del proceso de negociación con las FARC, en el mes de febrero del año 2002 y posteriormente del proceso con el ELN, el gobierno de Uribe Vélez se orientó más desde el comienzo, por una política de guerra, de solución militar e incluso se comprometió con los colombianos a que en ciento veinte días tendría derrotada por lo menos a la guerrilla de las FARC a quien le declaró la guerra abierta desde el mismo momento de la posesión del Gobierno. El Gobierno resumió toda su estrategia política y militar en lo que el llama “la Seguridad Democrática” que no tiene nada ni de seguridad ni de democrática por cuanto es un catálogo de medidas de corte autoritario, de corte militar y sobre todo, coloca el proceso político colombiano a expensas de la intervención norteamericana que es en el fondo quien viene determinando cual es el rumbo del país en materia de guerra o de paz.

El Gobierno de los EEUU reforzó el Plan Colombia con lo que hemos conocido como el Plan Patriota que es un vasto operativo militar en el sur de Colombia con más de 18.000 soldados en toda esa área del extremo sur del territorio nacional y con recursos logísticos que proporciona el Gobierno de los EEUU y todo el apoyo tecnológico satelital y de la base norteamericana que se conoce con el nombre de Tres Esquinas que está ubicada en el departamento del Putumayo, al sur del país que, según dicen, es una de las bases de la inteligencia más sofisticadas que hay en toda el área de Sudamérica, que le sirve a los EEUU no solamente para espiar con sus satélites el territorio colombiano sino toda el área de Sudamérica. Entonces el Plan Patriota es todo un operativo de gran alcance y es lo que han venido adelantando. Esa fue la política que puso en marcha Uribe Vélez, dedicándole a ello todo lo esencial de su gestión, todos los recursos políticos y los recursos económicos del país. En este momento más del 35% del presupuesto nacional de Colombia está destinado a la guerra, a esos planes, tanto al Plan Colombia como al Plan Patriota en el sur del país, fuera de los dineros que llegan por concepto de las ayuda norteamericana.

En el terreno político se pusieron en marcha varias iniciativas que han fracasado porque la Corte Constitucional las ha encontrado inconstitucionales, ilegales. Una fue la declaratoria de zonas especiales de orden público que se decretaron en varias partes del país, sobre todo la gran zona fronteriza con Venezuela, en el departamento de Arauca, donde está toda la región petrolera colombiana y que está siendo vigilada por tropas norteamericanas, protegiendo su petróleo, porque dicen que es su petróleo y, posteriormente a esas zonas especiales de orden público que fueron declaradas inexequibles por la Corte Constitucional, o sea ilegales, posteriormente a eso vino el estatuto antiterrorista también declarado ilegal por la Corte Constitucional. Tanto las zonas de control de orden público como el estatuto antiterrorista eran los instrumentos legales de los cuales se dotaba el Gobierno de Uribe Vélez para actuar en contra del movimiento popular, del movimiento social y supuestamente de los grupos insurgentes, tanto de las FARC como del ELN. Sin embargo esos planes sólo han servido para escalar más el conflicto colombiano, para agudizar la lucha armada revolucionaria y han sido un fracaso porque de todas maneras el gobierno no ha mostrado ningún resultado concreto sobre la base de estos programas y ya incluso hasta el Gobierno de los EEUU, la Embajada norteamericana en Bogotá y sectores del empresariado, de los ganaderos, de los latifundistas colombianos que han apoyado desde el comienzo al gobierno en sus planes belicistas, le están reclamando al gobierno y a las fuerzas militares que no han hecho nada, que no hay resultados concretos con relación a estos planes guerreristas, así es que llevamos dos años y tres meses de guerra, de confrontación y ya muchos más de los ciento veinte días que se había puesto como plazo el gobierno para derrotar a la guerrilla. Y no hay ninguna derrota de la guerrilla, sino por el contrario, lo que vemos es que el conflicto se ha extendido más, se ha prolongado y que no hay en este momento una perspectiva concreta de solución política ante la renuencia del Gobierno nacional a aceptar los diálogos de paz.

P.:Y en cuanto a la gestión del gobierno en otros terrenos, en lo social, la educación, la sanidad, la economía ¿cómo es la situación? ¿ha cambiado? ¿ha mejorado?

C. LOZANO: No, no hay nada. El país está peor. El problema que tenemos ahora es que no hay dinero para la inversión social. El 35% del presupuesto está destinado a la guerra y otro 35% al pago de la deuda externa, del servicio de la deuda externa. Entonces tenemos un 70% del presupuesto nacional destinado a otros rubros que no son las necesidades sociales de la población. Así es que no hay dinero para la inversión social. En este momento la crisis de la salud y la crisis de la educación son dos talones de Aquiles - podríamos decir - del Gobierno de Uribe Vélez. Hay más de seiscientos centros hospitalarios en todo el país que están amenazados de cierre, entre ellos los principales hospitales. Los hospitales de tercer nivel que son los más importantes y los hospitales universitarios de las principales ciudades están amenazados de cierre porque el Gobierno no cuenta con los recursos para financiarlos. El dinero que está logrando salvar con el ajuste fiscal va destinado a la guerra. Los dineros que llegan por la ayuda norteamericana para el Plan Colombia son para la guerra. Entonces no hay recursos para invertir en lo social. Incluso ahora lo que tiene previsto para antes de que termine este año 2004 es hacer aprobar, en la agenda legislativa, una nueva reforma tributaria para extender el impuesto del valor agregado a los artículos de primera necesidad, con la idea de que esos recursos sean destinados un poco a paliar la situación de salud y educación, sobre todo de salud que es donde está más grave la situación. Pero es difícil que las mayorías parlamentarias, aún siendo uribistas, le aprueben esa agenda legislativa porque de todas maneras todo el país va a entrar en una etapa de campaña electoral y estos politiqueros no tienen ningún interés en presentarse ante su electorado a defender semejantes proyectos tan antipopulares, así es que es muy de difícil que se apruebe esa extensión del IVA a los productos de primera necesidad. De hecho ya están negociando con el gobierno para que no sea así. Así es que es muy difícil que el gobierno obtenga los recursos para la inversión social. El caos social es bastante grande. Por eso Uribe Vélez, entre otras cosas viene diciendo que él requiere de otro periodo presidencial porque, según él, estos cuatros años son los de la guerra, los de derrotar a los terroristas y los próximos cuatro años son los de las soluciones sociales. Pero esto es un cuento que ya nadie cree, ante el fracaso de la política de Seguridad Democrática y de los planes militaristas.

P.: ¿Cuál es la respuesta de la población colombiana a todo esto? ¿cuál es la respuesta de las organizaciones sociales?

C. Lozano: Yo creo que muy importante. De todas maneras no ha sido fácil para el Gobierno de Uribe Vélez. No hay que olvidar que el año pasado, cuando estaba más fresco el gobierno de Uribe Vélez, cuando estaba apenas despuntando en el primer año, se produjo el referéndum por medio del cual Uribe Vélez quería salvar, liberar unos dineros para el gasto de guerra, conseguir otros, un poco para respaldar el problema social, el drama social que tiene, quería hacer profundas reformas en el campo de las pensiones y además reforzar toda la política de Seguridad Democrática con nuevas medidas autoritarias. Y convocó un referéndum para eso. Y el pueblo colombiano, a través de sus organizaciones sociales y populares y de los partidos de la izquierda, se unió en la Gran Coalición Democrática contra el referéndum que logró derrotarlo en este propósito. El referéndum no logró conseguir la votación constitucional que se requería porque la Gran Coalición convocó a la abstención contra el referéndum y la abstención fue de casi el ochenta y tantos por ciento. O sea, Uribe Vélez no consiguió ni siquiera que el veinte por ciento de la población votara. Y de la gente que votó, de todas maneras hubo un porcentaje que votó en contra, votó por el “no” al referéndum. Así es que quienes respaldaron el referéndum, en un momento en que se decía que Uribe tenía una gran popularidad, que se registraba en las encuestas como el 85% de la aceptación de los colombianos, no logró sino un poco más del diez por ciento de la votación de aprobación por el referéndum. Así es que esa fue una derrota muy importante que fue el reflejo de grandes movilizaciones populares y del repudio que se generó en torno al referéndum. Yo diría que ése fue una especie de punto de partida de la confrontación del movimiento social y popular con Uribe Vélez.

Luego pasó por las elecciones municipales que también perdió Uribe Vélez. Las elecciones municipales las ganó el Partido Liberal, pero además irrumpieron en el escenario político fuerzas importantes que lograron ganar importantes alcaldías, como el caso de Lucho Garzón en Bogotá, a través del Polo Democrático Independiente, respaldado por la izquierda y por las centrales obreras; el caso de Angelino Garzón en el departamento del Valle, y no fueron los únicos. Hubo también alcaldes de municipios como el caso de Medellín, de Pasto, de Barranquilla, que también contaron con el respaldo popular y que, en cierta forma, son también reflejo de esa fractura del poder bipartidista y del respaldo que quería Uribe Vélez en las elecciones municipales. El gobernador del departamento del Chocó que es un departamento de los de menor peso por las precarias condiciones sociales, pero de gran significación porque es el que aglutina la mayor cantidad de población afrodescendiente que hay en nuestro país. Allí también ganó un gobernador alternativo, antiguo dirigente de la Federación Colombiana de Educadores e incluso antiguo dirigente también, como Lucho y como Angelino, del Partido Comunista Colombiano. Entonces yo creo que esos dos elementos que fueron el Referéndum y el cambio de mapa político en las elecciones locales muestran como una especie de arranque en la organización social y popular para enfrentar a Uribe.

Luego, pasadas estas elecciones se presenta una importante jornada de pronunciamientos y se plantea la necesidad de que se mantuviera la Gran Coalición Democrática que había actuado contra el referéndum para enfrentar también la agenda legislativa y todos los propósitos guerreristas de Uribe Vélez. Y así, después de ello, esta gran coalición organiza varias jornadas de protesta. La más importante sin duda fue la del 12 de octubre pasado, que logró movilizar en todo el país a millones de colombianos. En Bogotá hacía mucho tiempo que no se veía una movilización tan importante, tan significativa. Todo el día hubo movilizaciones a lo largo de todas las calles bogotanas y desde la mañana hasta la tarde en que transcurrieron estas movilizaciones, varias veces se llenó la plaza de Bolívar que es como el centro de la capital, porque está enclavada entre el Capitolio Nacional que es donde está el Congreso y el Palacio de Justicia, donde están las Cortes. Detrás del Congreso está el Palacio de Nariño donde despacha el Presidente de la República, así es que esta plaza de Bolívar tiene un gran valor simbólico y ha sido escenario de muchas luchas. Y como suele decirse, muy pocos se le miden a esta plaza de Bolívar porque no es fácil llenarla, sin embargo en esta ocasión se llenó varias veces y la gran prensa colombiana, la prensa de la oligarquía, que suele ignorar este tipo de acontecimientos, no pudo desconocerlo. El diario El Tiempo, que es el único diario de circulación nacional, registró una gran fotografía de la marcha en primera plana. Y los noticieros de los poderosos grupos económicos también le dieron cubrimiento y se muestra que hay como una especie de resurgimiento de esta organización. Es importante señalar que en la Gran Coalición Democrática están las tres centrales sindicales, los principales sindicatos del país, los sindicatos de pensionados que no están dentro de las centrales nacionales. Y están los partidos de la izquierda, y está el Partido Liberal, sobre todo el sector que lidera la senadora Piedad Córdoba, aún cuando formalmente está el Partido Liberal oficial, sin embargo quien hace más presencia allí es la senadora Piedad. Así es que esta Gran Coalición le ha dado mucha continuidad a la protesta. Yo creo que eso va a ser un instrumento fundamental en contra de esta acción legislativa de Uribe Vélez y también en la presión para que haya los diálogos de paz, lo que llamamos la solución política del conflicto y el tema del Acuerdo Humanitario a los cuales se niega con tanta fuerza el Gobierno de Uribe Vélez.

Yo creo que ahora hay un realineamiento de fuerzas que es muy importante y seguramente hacia finales de este año, antes de que termine la agenda legislativa, es probable que haya otro paro nacional similar al del 12 de octubre, porque Uribe, con su terquedad, no ha querido entender el rechazo de los colombianos a estas medidas y está insistiendo en ellas. Sin embargo ya se nota el deterioro de su gestión, ya no actúa con el mismo talante autoritario y de generar tanto conflicto y tanta contradicción. Quiere guardar un poco más de compostura. Y en segundo lugar, las famosas encuestas que le daban semejante cantidad de porcentajes de adhesión, pues en la última gran encuesta lo que se refleja es que ya bajó del 50%. Son encuestas ya de suyo limitadas, bastante tendenciosas, sin embargo en la última ni siquiera llegó al 50% de la simpatía lo cual lo debe tener muy preocupado en el momento en que él está promoviendo su reelección.

P.: ¿Dónde se hacen estas encuestas? ¿Se llega a todo tipo de población?

C. LOZANO:: No. Estas encuestas son bastante manoseadas, son encuestas que ellos hacen en las principales ciudades del país, en franjas de población muy bien escogidas. Por ejemplo en Bogotá, son encuestas que hacen en grupos de seiscientas, ochocientas personas, en una ciudad de siete, de siete millones y medio de habitantes y con unas diferencias tan grandes, en donde hay barrios que son completamente populares, barrios que carecen de servicios públicos, que no tienen los servicios más elementales resueltos, hasta los barrios cercanos al centro donde están los sectores medios, o al norte, donde está la gran oligarquía. Y entonces, claro, estas encuestas, obviamente no reflejan las intenciones o las inquietudes del sur de Bogotá donde están las franjas de miseria y de pobreza más grandes de las que poco se habla. De lo que se habla es de la gran Bogotá que ha cambiado en los últimos años, para venderle la imagen a las transnacionales y para llamar a la inversión de los neoliberales. Pero nadie habla de esa franja de bogotanos que es inmensa. Y es que según el último Informe del Desarrollo Humano, el 60% de los colombianos, y en este caso Bogotá está dentro de esa media nacional, está en los límites de la pobreza. Y más del 30% de ese 60 está en la pobreza absoluta, o sea que Bogotá es realmente un especie de volcán que en cualquier momento puede hacer erupción en una situación como esta.

P.: Esa población de bogotanos que están en la pobreza muchos de ellos son desplazados, procedentes del campo ….

C. LOZANO: Claro, hay bastantes desplazados.

P.: Y en cuanto al movimiento social, aquí en Europa se dice que Colombia es uno de los países donde más peligroso es ser sindicalistas, pero el Gobierno de Uribe no sólo estigmatiza a los sindicalistas que son muchas veces asesinados a manos de los paramilitares sino también a muchos miembros de otras organizaciones sociales. Los miembros de las organizaciones sociales han sido muy acusados de connivencia con las organizaciones insurgentes. A pesar de todo siguen trabajando de manera muy valiente ¿cómo se enfrentan a esto? Por otra parte, ¿por qué aquí en Europa, a pesar de la cantidad de asesinatos políticos que se cometen en Colombia casi a diario, la prensa no lo refleja? ¿a qué cree usted que se debe esta falta de información que tenemos sobre la tragedia de este país?

C. LOZANO: Sí, en general hay bastante desinformación sobre el tema colombiano. Incluso Uribe ha venido vendiendo la idea de que su política de Seguridad Democrática está generando seguridad para las personas en Colombia. Por ejemplo, dice cosas tan cínicas como éstas que estaba leyendo en estos días, en que se dan los datos sobre las muertes sindicales. Dice que ya el promedio no es de veintidós sindicalistas muertos al mes, sino que se bajó a quince. ¡Ya son solamente quince! como gran acontecimiento. Desde luego son cifras bastante mannipuladas, porque las cifras que dan las organizaciones humanitarias son diferentes, pero se nota la manipulación. Lo mismo que da con las famosas caravanas de la seguridad, lo que hacen los viajeros cuando hay estos famosos puentes de descanso largo en Colombia, entonces se desplazan a grandes ciudades grupos de turistas que van protegidos por tanques de guerra, por batallones, y creen que ésa es la política de Seguridad Democrática ¡como si una verdadera política de seguridad no fuera cuando la gente se puede desplazar sola, sin ningún inconveniente, como ocurre en cualquier parte del mundo!. Pero esto es el manejo publicitario que hace Uribe Vélez.

Ciertamente hay una situación de bastante peligro para las organizaciones sociales, populares y para las organizaciones de la izquierda. Al igual que Bush, Uribe Vélez ha hablado de que el que no está conmigo está contra mi. Ha polarizado al país: o hay que estar al lado del gobierno, o el que no esté al lado del gobierno se supone que es un guerrillero, que es un terrorista. Y así es como ha venido actuando. Obliga a todos los colombianos a que hagan pronunciamientos, o que se alineen al lado de lo suyo, de lo contrario están en el ojo del huracán, porque entonces es un guerrillero, es un terrorista. Y por eso han venido haciendo lo que allí llamamos “la cacería de brujas” que es en el fondo para lo que han servido estas zonas de orden público primero y el Estatuto antiterrorista después, que lo siguen aplicando a pesar de todo, a pesar de que la Corte lo suspendió, que es lo que nosotros llamamos “la cacería de brujas” que son verdaderas racias que hacen, operaciones de tierra arrasada, en barrios populares, en ciudades enteras inclusive, en municipios enteros, para llevarse detenidos a los luchadores populares, a los dirigentes, a los activistas, a los sindicalistas, o incluso fusilarlos como ocurrió en Arauca, en donde fueron fusilados prácticamente tres dirigentes sindicales sin fórmula de juicio. Fueron tres fusilamientos extrajudiaciales. No hubo nada que alegar porque sencillamente llegaron y los asesinaron y después dijeron que se habían enfrentado a ellos. Sin embargo la propia fiscalía, que es una fiscalía del bolsillo del Gobierno, al final tuvo que decir que había sido un asesinato y ahora quieren enjuiciar a quienes dirigieron ese operativo militar: Y obviamente a quienes salieron, desde el alto gobierno, a defender a los autores materiales, a ellos no les van a hacer nada. Solamente los soldaditos que dispararon y los suboficiales son los que irán a la cárcel por este hecho.

El movimiento sindical sigue en la mira de los asesinatos. Asesinatos que son orquestados por los organismos de inteligencia militar y por los grupos paramilitares. Ahí está el caso, por ejemplo, del profesor Alfredo Correa de Andrés, en Barranquilla, a quien llevan a la cárcel, lo sindican de ser guerrillero de las FARC y luego de un mes o casi dos meses de estar preso, demuestra su inocencia, sale en libertad y entonces lo asesinan. Eso ocurre. Los educadores, los trabajadores de la salud, el sindicato de la salud, que ha estado en el centro de todas estas provocaciones, porque dicen que los médicos, los enfermeros que son del sindicato suelen ir a atender a los guerrilleros heridos, y entonces los tienen perseguidos y a los que no meten en la cárcel los matan, los asesinan. Igual con los dirigentes de izquierda, el Partido Comunista, la Unión Patriótica, los pocos militantes que le quedan están siendo asesinados. Entonces no es cierto que haya disminuido el número de asesinatos, no es cierto que haya una voluntad de la Seguridad Democrática para proteger más a los colombianos, al contrario, aquí se está acallando la protesta popular por un ejercicio del terrorismo de Estado, por la intolerancia del Presidente de la República que apenas aparece un informe de una ONG, o de un grupo de ONG, o de cualquier organización, que contradice la versión oficial y que demuestra que sí se están violando los Derechos Humanos en Colombia, entonces señala a esas organizaciones de ser terroristas y les cuelga la lápida al cuello, como se suele decir en nuestro país. Así que allí hay una verdadera persecución, no hay garantías, no hay respeto por los Derechos Humanos. Eso lo hemos venido planteando en distintos escenarios. Y el gobierno continua en esa política. Lo importante es que las organizaciones han logrado, a través de la unidad, a través de esos frentes como la Gran Coalición, a través de sus propios esfuerzos, las ONG han logrado seguir actuando, defendiendo el derecho que tenemos a actuar en el país pese a estas situaciones y a este peligro que hay. Así es que vamos a ver hasta donde se puede. Por eso es importante la solidaridad internacional.

P.: Y el silencio del mundo ante lo que sucede en Colombia ¿cómo se puede explicar?

C. LOZANO: Pero de todas maneras ha habido protestas. Digamos que hay unos medios de comunicación que silencian esta realidad, pero sí ha habido protestas, por ejemplo la protesta de los eurodiputados cuando estuvo Uribe Vélez en el Parlamento Europeo, eso se sintió y tuvo una transcendencia importante; por ejemplo los pronunciamientos de algunas organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional y otras, que denuncian todos estos hechos de violación de los Derechos Humanos, yo creo que están pesando en el país. Incluso los propios norteamericanos. Hay que decir que es curioso que el propio gobierno norteamericano que se toma el derecho, se toma la licencia que nadie le ha concedido, de certificar por el buen comportamiento en los Derechos Humanos a los demás gobiernos, cuando él no los respeta, sin embargo no certifica bien a Colombia. Generalmente certifica con condiciones o incluso diciendo que debe suspender los nexos con los grupos paramilitares. Hace pocas semanas se conoció la carta de Kerry, el candidato demócrata, junto con otros senadores demócratas, que le dicen a Uribe que tiene que acabar los nexos con el paramilitarismo. Yo creo que esto son cosas importantes. Hay una tendencia, desde luego, a ignorar lo de Colombia, hay una tendencia en los gobiernos de Europa y en los gobiernos de América Latina, a silenciar estas situaciones con el argumento de que al fin y al cabo Uribe es un gobierno legítimo, porque fue elegido, como si un gobierno que es elegido popularmente tuviera permiso para atropellar y para matar a todo el mundo. Sin embargo yo creo que, poco a poco, hay un sentimiento de que la cosa no va bien, aunque no haya grandes condenas y grandes rechazos a la política de Uribe Vélez, sin embargo sí hay, o por lo menos se refleja que hay inconformidad en muchos sectores, en muchas latitudes, con la política gubernamental. Y yo creo que eso es importante. Claro, la prensa, la labor de los medios de comunicación es difícil, es complicada, pero dan una imagen distorsionada y equivocada, hace parte de ese gran entramado que le permite a este señor seguir actuando de esta manera. Pero hay inconformidad en el exterior, eso se nota, se refleja.

P.: Y en cuanto a las poblaciones que forman los cinturones de pobreza de las ciudades, muchas de las cuales son campesinos desplazados, a mi me hace pensar que el campo colombiano está cambiando, está pasando de unas manos a otras pero también está cambiando la producción, el tipo de producción, se está convirtiendo en grandes extensiones… ¿qué sucede ahí?

C. LOZANO: En el campo se hecho una especie de contrarreforma agraria. En Colombia nunca hubo una reforma agraria. Cincuenta años de conflicto y, si se me permite la expresión, la primera causa del conflicto fue la falta de una reforma agraria, en un país que era agrario en esa época, a pesar de que con el tiempo eso se modificó. En Colombia se desarrollaron las fuerzas productivas, las relaciones de producción, el capitalismo se incrustó, un capitalismo de desarrollo medio, la economía se volvió una economía agroindustrial. A pesar de todos los cambios que hubo en la estructura económica del país, la tenencia de la tierra se mantuvo tal cual y la tierra siguió en manos de los grandes latifundistas. Sin embargo ahora, a partir de esta última violencia, podríamos llamar así a los diez últimos años, lo que se ha producido con el desarraigo de los campesinos de sus parcelas, de sus pequeñas propiedades, lo que se ha producido es una contrarreforma agraria, porque han surgido nuevos propietarios que son los paramilitares, e incluso algunos militares que se han quedado con la tierra que han reforzado el poder del latifundio. Son como nuevos latifundistas que irrumpen en el sector agrario de nuestro país. Estas son situaciones muy complicadas.

Hay un proyecto de Ley que ha sido presentado en el Congreso en las últimas semanas, y sobre el que alertamos nosotros en el semanario VOZ, que es un proyecto de Ley presentado por algunos parlamentarios de la costa atlántica donde este fenómeno es tan crudo y tan abiertamente paramilitar, un proyecto de Ley para legalizar las nuevas propiedades que hay sobre la tierra, es decir, dar el título de propiedad a quienes tienen tierra que han quitado a los campesinos que han sido expulsados de sus tierras. Y es que aquí no es un fenómeno simple de desplazamiento sino que es un problema de campesinos que son realmente expulsados de su propiedad, porque no solamente los desplazan sino que les quitan su propiedad. En otros tiempos, o en otras partes quizás, los desplazan pero ese campesino tiene una posibilidad en el tiempo, de regresar una vez se normalice la situación. Aquí, en este caso es que hasta pierde esa posibilidad de regresar, porque ese campesino se va y pierde su tierra. ¿Cuándo va a regresar? ¿ para qué? Si el día en que en Colombia haya una solución política del conflicto, el día en que haya una apertura de la democracia, esos campesinos van a ser un problema para el postconflicto, como suele decirse. Porque ¿cómo se les va a resolver el problema? Si sus propiedades se acabaron, se perdieron…

P.: Pero eso es un fenómeno que también se produce, aunque de otra manera, en otras partes del mundo, que es lo que Samir Amin llama la expulsión de los campesinos del sistema, quedan afuera. Pero con respecto a Colombia también oímos decir que muchos de estos desplazados son consecuencia de la guerrilla, que llega la guerrilla y la gente huye de la guerrilla. E insistiendo en el tema de la agricultura, también hay un cambio en el tipo de producción ¿no es así¿

C. LOZANO: Sí, se ha modificado bastante.

Sobre lo primero, yo diría que más que campesinos expulsados por la guerrilla son campesinos víctimas del conflicto. Al fin y al cabo son campesinos que quedan en medio del fuego, del fuego de los combates de la guerrilla con el ejército. Son campesinos muchos de los cuales se van, incluso esos desplazamientos a veces los genera la guerrilla con la idea de cuidar de sus vidas, cuidar la vida de la gente que queda en medio de ese conflicto. No hay la idea pues, de que se van a quedar con sus tierras o algo por el estilo, como sí pasa con el caso de los paramilitares.

En cuanto a la producción, sí se ha modificado mucho la producción, también el modelo neoliberal acabó con la producción agropecuaria. Todos esos complejos agroindustriales que habían surgido como fruto de la modernización del campo colombiano y del desarrollo capitalista, hoy día están quebrados con la competencia del libre mercado, con los productos que llegan del exterior: el arroz,… por no hablar de los cafeteros... Incluso han anunciado que para dentro de este año se va a importar café en Colombia. Es algo de locos. Pero se va a importar café para satisfacer el mercado nacional y poder cumplir las cuotas en el exterior. O sea que el café colombiano se va a tomar en el exterior. ¡Nosotros tendremos que tomar café de Costa Rica, o del Salvador, o qué se yo de donde! porque como hay unas cuotas cafeteras y ha bajado tanto la producción, entonces las cuotas se cumplen, y se cumplen con el producto nacional, y a los nacionales se les da un café cualquiera para poder satisfacer el consumo nacional. Entonces, claro, se ha modificado mucho, y todo por el vacío de la reforma agraria, de una verdadera reforma agraria y sin duda, por la irrupción también del narcotráfico. El fenómeno del narcotráfico, el surgimiento de los cultivos ilícitos ha hecho un grave daño a la agricultura en Colombia. Claro, los cultivos ilícitos tienen una particularidad que, por lo general, aún cuando se dan casos, por lo general no están en la frontera agrícola sino adentro, en la selva. Pero también se dan en algunos casos en la frontera agrícola donde han sustituido a los cultivos de pancoger, así es que esos cultivos ilícitos, de alguna manera también han cambiado el esquema de la producción agrícola en Colombia.

P.: Y con el problema de las fumigaciones ¿se verán obligados a volver a la anterior agricultura?

C. LOZANO: No, no, porque después de la fumigación no les sirve. Curiosamente, según dicen ellos mismos, los mismos campesinos que tienen los cultivos ilícitos dicen que ante las fumigaciones lo único que les queda es insistir en los cultivos ilícitos porque la tierra queda estéril para cualquier tipo de producción agropecuaria, así es que les queda sólo insistir en la coca que no requiere mayores condiciones especiales en la tierra. Es mentira lo que ellos dicen que con la fumigación acaban el cultivo y dejan estéril la tierra para cultivar la coca. Queda estéril para cultivar yuca, papa, arroz, lo que sea, pero la coca vuelven y la cultivan. Cuantas veces fumiguen esas mismas veces se multiplica. Por eso dicen los expertos que con las fumigaciones los cultivos ilícitos no los han acabado nunca, sino que al contrario, se reproducen mejor que nunca. Todos los años, el ministro del Interior anterior que era tan locuaz, había dicho que en el año 2003 acababan los cultivos ilícitos y resulta que terminó el 2003 casi con la misma cifra con que había comenzado, a pesar de que habían fumigado no se cuantas hectáreas, miles de hectáreas. Y así ocurre todos los años. Eso no lo pueden acabar así. Por eso lo que está planteado es ver el problema de los cultivos ilícitos en el contexto de una reforma agraria, para resolver un problema mucho más de conjunto, mucho más universal. No ver el problema separado pues, el tema de la reforma agraria o el tema del desarrollo del campo, verlo al margen de los cultivos ilícitos. Porque el Gobierno de Uribe lo que dice es: “cultivos ilícitos, yo les doy un trato que es fumigaciones y represión, los otros, vamos a verlo”. Pues vamos a verlo, pero lo que está probado es que con el Tratado de Libre Comercio no hay garantías, por eso es que está incluso a punto de romperse. Las conversaciones están en un punto muy bajo por el tema, entre otros, de la agricultura. Así es que es muy difícil pensar que por vías distintas a las de una reforma agraria se puedan resolver estos temas.

Otro es el tema del narcotráfico, que no tiene que ver con los cultivos ilícitos. Es decir, tiene que ver con los cultivos ilícitos, pero digamos que no tiene una solución como el de los cultivos ilícitos. La solución es a parte. El tema del narcotráfico tiene que ver con un conjunto de medidas que incluyen la represión a los carteles de la droga pero que también tienen que ver con el tema de la participación de la comunidad internacional.Porque es muy fácil para EEUU estar mandando químicos, estar mandando dinero, estar mandando cualquier cantidad de cosas para combatir los cultivos ilícitos y el narcotráfico en Colombia mientras allá no toman ninguna medida para combatir el consumo, para combatir las mafias que distribuyen la droga y que preparan químicos y todo lo que mandan a Colombia por la vía legal para los laboratorios y para la producción cocalera. Esto es un problema que tiene que ver más con el concurso de los países de una manera más tranquila y que seguramente tendrá que ver con el tema de la legalización de la droga, que es un tema que no quieren discutir, a partir de una supuesta ética, pero resulta que nadie toma decisiones. EEUU está consumiendo la mitad de la coca que se produce en el mundo. ¿Cómo resolver eso? ¿Cómo hacer con EEUU que consumen y consumen y consumen?

Y entonces, para poder limitar la posibilidad de adelantar un proceso de solución política, al margen de esa política antinarcóticos, lo que hacen es asociar a la guerrilla al tema del narcotráfico, ¡como si tuviera algo que ver! ¡Y como si acabando el narcotráfico se acabara la guerrilla!. En Colombia la guerrilla existe antes del boom del narcotráfico, la guerrilla no tiene que ver con ese problema, en su origen. Ahora, naturalmente, en el desarrollo de la lucha armada colombiana, el narcotráfico irrumpió en el campo colombiano y se convirtió en una realidad. Claro, eso, nadie puede desconocer que toca al conflicto. El narcotráfico tiene que ver con el conflicto de alguna manera. El combustible que le da al conflicto. Pero esto es un problema que en Colombia no se puede ver así nomás. Y es que el narcotráfico penetró todo, ha elegido presidentes de la República; Pablo Escobar fue parlamentario; los Rodríguez Orejuela del Cartel de Cali eran dueños de bancos y ayudaron a los empresarios a construir viviendas, a construir fábricas, a construir empresas. El dinero del narcotráfico sirvió para todo en Colombia, entonces no nos pueden venir ahora con esa doble moral, con esa hipocresía de que son los guerrilleros los que lo tienen. No. El narcotráfico es una realidad en el país y una expresión de él, un brazo, un tentáculo en el conflicto, que es lo que tienen que ver con los cultivos ilícitos. Pero esos cultivos ilícitos no son de los narcotraficantes, son campesinos que desde luego, les venden a los narcotraficantes, pero son campesinos desarraigados, campesinos a los que nunca se les resolvieron sus problemas de la tierra, que nunca les hicieron una reforma agraria, campesinos a los que el latifundio nunca tuvo en cuenta y terminaron en eso. Es una realidad. Y esa realidad se la encontró allí la guerrilla así. Es un problema sociológico, es un problema relacionado con la realidad política y social colombiana y por eso no nos podemos sustraer de ella. Por eso, desde una mirada fresca, tranquila, de este fenómeno del narcotráfico tenemos que mirarlo así. Lo que tenemos que ver es todo el conjunto del problema, cómo hacer para que realmente el narcotráfico deje de afectar la vida de los colombianos y esto es una cuestión que tienen que ver con el concurso mundial, con la participación de todos los que de una u otra manera participan en el negocio del narcotráfico, desde el consumo hasta los que proporcionan los productos químicos. Porque desde EEUU y los países capitalistas desarrollados llegan los químicos para los laboratorios. Entonces ¿cómo decir que EEUU y otros países no pueden poner límites para que los químicos no lleguen? Claro que pueden controlarlos. Y en el fondo también hay que abrir el debate sobre la legalización. Eso no hay que verlo de una manera falsa, hipócrita, sino de una manera realista.

P. ¿Cómo es la situación del Canje Humanitario? ¿está paralizado? ¿qué avances se pueden realizar? ¿Qué es esto del Canje Humanitario?

C. LOZANO: Está paralizado. El gobierno ha hecho algunos saltos, algunas posiciones suyas revelan un vaivén de acuerdo a las circunstancias.

El Canje Humanitario que algunos llaman también Acuerdo Humanitario o Intercambio Humanitario es lo que tiene que ver con la obtención de la libertad de las personas retenidas por razones del conflicto.

¿Cuáles son las personas retenidas por razones del conflicto? De un lado los prisioneros de guerra que son los combatientes, guerrilleros que están en las cárceles colombianas, sindicados por cualquier cantidad de delitos, pero siempre con un delito visible, cabeza, que es la rebelión. Después se desprenden otros, de acuerdo con las circunstancias: terrorismo, secuestro, extorsión, homicidio, cualquier cantidad de cosas, pero el delito madre –por llamarlo así- es la rebelión. Y además están también los combatientes oficiales que son los combatientes del Estado, los soldados y policías que han sido capturados por la guerrilla en combate. A raíz de que el Estado colombiano siempre se negó a ese canje, las FARC optaron por un mecanismo de presión de ese intercambio humanitario, que fue reteniendo a unos dirigentes políticos: senadores, representantes, gobernadores, una ex candidata presidencial… como una manera –digamos- de presionar el intercambio humanitario. Ese conjunto de personas es lo que se ha llamado en Colombia “personas retenidas por razones del conflicto”. Porque por los civiles políticos las FARC no están exigiendo contraprestación distinta que el canje. O sea, no están exigiendo dinero para entregarlos. Sencillamente hacen parte de un proceso de negociación para que obtengan su libertad. Eso es lo que se conoce allí como “El Acuerdo Humanitario”, la propuesta de canje humanitario. Claro, el Gobierno, desde que llegó planteó que lo que tenían las FARC era unos secuestrados y que los dejaran en libertad, y que ahí no había ningún tipo de negociación. Bueno, eso sería lo ideal. Lo ideal sería que la guerrilla pudiera decir: bueno, los dejo en libertad a todos y así se resuelve el problema. Pero como eso no es lo real, aquí lo que hay es una situación, que está planteada, que es el intercambio de unos guerrilleros que están en la cárcel por otros que están en la selva. Eso es lo que ha planteado la guerrilla.

Nos guste o no nos guste, estemos o no de acuerdo, eso es lo que ha planteado la guerrilla. Ahí no se trata de una discusión ideológica, o filosófica, o jurídica. Es un hecho real y así está planteado. Entonces hay que verlo desde el punto de vista humanitario. Si está planteado así pues hay que buscar una solución a eso, por esa vía. Entonces, lo que se ha planteado es que el gobierno y la guerrilla se reúnan y que lleguen a un acuerdo para que la guerrilla entregue a las personas que tienen en su poder y el Estado entregue a los guerrilleros. El Gobierno, representando al Estado, le entregue a la guerrilla los guerrilleros. Sin embargo eso no ha sido posible. El Gobierno primero dijo que no, luego dijo que iba a estudiarlo y entonces nombró una comisión de la Iglesia como facilitadora. La comisión se reunió con la guerrilla, sin embargo, después el Gobierno la desautorizó y apareció respaldando eventuales negociaciones de facilitación que hiciera el Gobierno de Suiza. En fin… no ha sido posible.

Por fuera del Gobierno y de la guerrilla se ha conformado una Comisión Nacional por el Acuerdo Humanitario en la cual actúan muchas personas, por ejemplo, el ex presidente Alfonso López Miquelsen, el ex canciller Augusto Ramírez Ocampo, familiares de las personas que están en poder de las FARC, algunas ONG humanitarias, el Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos. Y yo he venido también trabajando aquí.

Digo por fuera del Gobierno y de la guerrilla porque lo que hace esta gente es, de buena voluntad, hacerle propuestas tanto al gobierno como a la guerrilla para tratar de desempantanar la situación de atasco en que está la negociación, o las aproximaciones entre el Gobierno y la guerrilla. Sin embargo eso está bastante parado. El Gobierno alega que es un imposible jurídico, el ex presidente López ha demostrado, gracias a sus profundos conocimientos jurídicos y del ordenamiento internacional, que sí existen los instrumentos jurídicos en el Protocolo 1 y 2 y en el artículo 3 común del Derecho de Ginebra, que existe en el Derecho Internacional Humanitario. Todos estos instrumentos internacionales son parte del bloque de constitucionalidad de Colombia. Se llama “bloque de constitucionalidad”, no sólo la Carta Constitucional colombiana sino todos los tratados bilaterales y multilaterales que ha suscrito Colombia y que se deben entender como parte de la Constitución porque obligan al Estado colombiano, son vinculantes para el Estado colombiano, por eso se le llama “Bloque de Constitucionalidad”. Pero en este caso no hay que hacer grandes cambios en la Constitución, porque el Protocolo 1, el Protocolo 2, el artículo 3 común, todos los tratados que tengan que ver con el Derecho Internacional Humanitario hacen parte de la Constitución colombiana, de hecho y de derecho, porque es parte del Bloque de Constitucionalidad. Eso lo ha demostrado el ex presidente López con suficiente elocuencia, pero el Gobierno no lo ha aceptado.

Incluso el ex presidente Samper también ha señalado que esto es un problema de voluntad política. Y en el fondo es eso, es de voluntad política, de que el gobierno entienda el sufrimiento de una gente, de unos familiares que están en poder de la guerrilla y de unos presos que también están hacinados en las cárceles y sometidos al maltrato y a que se les violen sus Derechos Humanos, en un país como Colombia, en donde no se respetan los derechos humanos de la gente que está en la calle y que está haciendo cualquier ejercicio normal en un país, pues menos se le respetan a quienes están presos por razones del conflicto y de la situación política colombiana. Así es que así están las cosas. No hay aproximaciones. El Gobierno dice que solo está en disponibilidad de dejar en libertad a cincuenta guerrilleros que estén sentenciados o enjuiciados por rebelión lo que no se va a conseguir. Yo no creo que se consigan ni diez porque todos los guerrilleros están enjuiciados por rebelión mas otros delitos, que es lo que llaman los abogados “los delitos conexos”. Hay un delito madre, un delito central que es la rebelión y, por razones de la rebelión se cometen otros delitos: una persona que se levanta en armas contra un Estado, pues al levantarse en armas, en un combate puede matar a alguien, y eso es un homicidio. Pero él no hizo el homicidio porque quiso sino porque está en la rebelión. Otros que retienen a una persona, o la secuestran, o la extorsionan, como se le quiera llamar, y entonces inmediatamente le agregan eso. O aquellos que se toman una población, eso ahora lo han tipificado en el código penal colombiano como el delito de terrorismo. Entonces todos tienen, además de la rebelión, otras cosas, entonces no van a conseguir ni diez guerrilleros así es que esa propuesta del Gobierno no sirve, es inviable, no satisface a la guerrilla porque es que no tiene nada de realista.

P. Y no puede ser que para el Gobierno el hecho de llevar adelante este tipo de negociación signifique dar cierto reconocimiento a la guerrilla?

C. Lozano: Sí. Todo eso pesa. El Gobierno tiene temor que cualquier aproximación con la guerrilla, sobre todo si implica aproximación de la Comunidad internacional, Naciones Unidas, el grupo de países amigos. Tiene miedo que ello termine en un reconocimiento político a la guerrilla o, es más, en una especie de estatus de beligerancia. En eso se cuidan mucho. Por esa razón, entre otras, siempre el Gobierno ha saboteado todo intento de participación internacional. Cuando el asesor del Secretario General de Naciones Unidas, James Lemoyne ha querido ir a hablar con la guerrilla, el Gobierno siempre ha buscado pretextos para que no vaya, incluso una vez le dijeron que era una estratagema de la guerrilla para llevarlo y secuestrarlo. Cuando Brasil ofreció su territorio también buscaron pretextos, porque ellos no quieren darle ningún tipo de reconocimiento político a la guerrilla y mucho menos que tenga algo que ver con el estatus de beligerancia.

Todo eso está influyendo, pero sobre todo influye una especie de obsesión que tiene el gobierno y es que cree que cualquier aproximación con la insurgencia le va a afectar sus planes de Seguridad Democrática. O sea que todo le va a afectar el Plan Patriota, el Plan Colombia, los operativos militares, el éxito de los operativos militares como ellos creen. Así es que el Gobierno está en un doble problema, por un lado el de no reconocerle de ninguna manera un carácter político a la insurgencia colombiana y por otro el creer que cualquier aproximación le va a afectar su política de Seguridad Democrática. Y eso está afectando mucho tanto para el Acuerdo Humanitario o Canje Humanitario como para cualquier eventual diálogo de paz.

P.: Sin embargo sí que se lo ha reconocido a los grupos paramilitares…

C. Lozano: Claro, a los grupos paramilitares les ha reconocido todo y les ha dado todo a cambio de nada. Uribe dijo que no, que en su gobierno no existirían zonas de despeje como las que hubo con las FARC en el Caguán. Sin embargo les ha entregado una zona de despeje, aunque no le den ese nombre, pero es una zona de despeje, a los grupos paramilitares, en el departamento de Córdoba, en la costa norte colombiana, en Ralito, toda esa región que se conoce como Santa Fe de Ralito, donde están haciendo los diálogos entre los paramilitares y el gobierno, eso está en manos de los paramilitares. Eso es territorio libre de ellos y allí hacen lo que quieren.

En segundo lugar, el Gobierno ha dicho que cualquier aproximación a los grupos guerrilleros tiene que estar acompañado de un cese de hostilidades que llama él, o sea de un cese de fuego y de un compromiso de los guerrilleros de que no van a hacer acciones militares contra el Estado. Sin embargo a los grupos paramilitares no los han comprometido en eso porque ellos siguen actuando en todo el país, siguen asesinando gente, siguen haciendo operativos en muchas partes contra la población civil.

Y tercero, les ha entregado la posibilidad de extenderse a todo el territorio nacional. Un informe reciente del diario El Tiempo, que es uribista, demuestra que el país está más paramilitarizado que nunca. Incluso muchas partes de donde la guerrilla se ha ido por razones de su recomposición, de su reestructuración, o porque la presencia del ejército los ha sacado, allí ha llegado el paramilitarismo. Hoy día hay departamentos completos en manos del paramilitarismo. Hasta el alcalde de Cúcuta, que es una ciudad tan importante de Colombia, capital de un departamento, está en la cárcel por paramilitarismo. Se descubrió igualmente que varias empresas promotoras de salud, empresas privadas, estaban al servicio de los paramilitares, eran negocios de los paramilitares. El negocio del contrabando, lo que se llama en Colombia “los Sanandresitos” que es donde se venden electrodomésticos, ropa, de todo, pero de contrabando, pero que son legales, que funcionan con tolerancia del Estado, todo eso estaba en manos de los grupos paramilitares ¡en Bogotá, ni más, ni menos! Entonces ¡como va a decir el Gobierno que para hacer un diálogo se requiere un cese de hostilidades si a los paramilitares no les han exigido nada!. Esto es un proceso totalmente gratis, los paramilitares no han dado nada, el Gobierno les ha dado todo y además, como ya reconoció hace pocos días, por grabaciones que se revelaron de las reuniones que han hecho en Ralito, el Gobierno está estudiando, primero, que no paguen un solo día de cárcel por los graves delitos de lesa humanidad que cometieron. Impunidad total, eso están discutiéndolo allá, en lo que ellos llaman una ley de la verdad, y de la reparación, que se conoce como “Ley de Alternatividad Penal”. Así se conocía primero. Ahora le han puesto un nombre mucho más sugestivo y le llaman “Ley por la verdad y la reparación y contra la impunidad”, una cosa así… En esa ley se dice que los paramilitares van a pagar penas de cinco años, los que tengan delitos atroces. Y los paramilitares han dicho que ni un solo día de cárcel. Y parece que están negociando eso.

Y lo otro que están negociando es la extradición. Yo, por principio no estoy con la extradición, de nadie, de ningún colombiano, sea narcotraficante o paramilitar. Yo no estoy de acuerdo con la extradición, por filosofía, por concepto de soberanía y de dignidad nacional pienso que no debe haber la extradición. Pero sí es muy grave que aquí en Ralito el Gobierno esté negociando con los paramilitares la no extradición a cambio de nada. Mientras Simón Trinidad, un comandante de las FARC, va a ser extraditado, el señor Salvatore Mancuso que es responsable, no sólo de narcotráfico sino de la muerte de miles de colombianos va a terminar en el Senado de la República. Miren lo paradójico: Simón Trinidad, un guerrillero, un cuadro político de la guerrilla, que fue su vocero en las negociaciones del Caguán va a terminar en una cárcel de los EEUU y Salvatore Mancuso, un criminal, un narcotraficante, va a terminar en el Senado de la República seguramente. Eso es lo que están negociando.

P.: Entonces, fuera de su situación personal ¿no tienen ningún otro tipo de condiciones o de planteamientos o de proyectos?

C. Lozano: Nada, nada. Porque es un diálogo de yo con yo, como decimos en Colombia. Es el diálogo del Estado que creó a los paramilitares con los paramilitares que son su criatura, entonces ¿qué van a negociar entre ellos? Es que los paramilitares no son insurgentes, como a veces les llaman ellos, porque el insurgente es el que se rebela contra el Estado, el que se levanta en armas contra un Estado que ese rebelde cree que es un estado antidemocrático, injusto y que hay que cambiarlo por otro mejor. Estos paramilitares no, estos paramilitares surgieron como un instrumento del Estado para la guerra sucia, para el terrorismo de Estado. Entonces ¿qué van a negociar? Por eso lo que hemos dicho que lo que hay que aplicarles a estos paramilitares es una política de sometimiento a la justicia, no una negociación porque ¿qué es lo que van a negociar entre iguales? Uno negocia con un contradictor. Si yo voy a comprar una casa, negocio con el dueño de la casa que es mi contradictor en ese momento porque me está cobrando mucho por la casa, entonces yo le digo que me cobre menos. Pero ¿qué contradicción hay ahí, entre un paramilitar y un Estado cuando es paramilitar fue creado por el Estado para que lo defendiera? Ahí no hay contradicción. Por eso se habla del diálogo de yo con yo, es el diálogo entre iguales. Ahí no hay ningún tipo de contradicción, ni antagonismo. Sus contradicciones son formales, sus contradicciones son que si van cinco años a la cárcel o no van ningún año; de si los van a extraditar o no los van a extraditar, porque el amo yanky los está pidiendo en extradición, entonces el Gobierno, como está sometido a los norteamericanos, tiene que darles una respuesta a los norteamericanos sobre la extradición o no de los paramilitares. Entonces ellos no están negociando nada. Por eso lo que hay que hacer es someterlos a la justicia, hacerles una oferta, de todas maneras atractiva, claro, pero no de impunidad, en la cual ellos tienen que responder por varios de los crímenes. Y no solamente ellos sino varios de los que les ayudaron y los financiaron también al comienzo, los organizaron. Porque es que aquí, el problema es ese, el problema no es sólo Mancuso ¿Quién se benefició de todo eso? ¿dónde están los latifundistas? ¿dónde están los ganaderos? Algunos de ellos por ahí en embajadas, que han sido nombrados por Uribe Vélez y han salido por ahí, varios de esos señores ganaderos. ¿Dónde están ellos? ¿y por qué no van a responder también ¿Dónde están los generales que fueron absueltos por los tribunales penales militares? mientras que la Procuraduría General de la Nación los destituyó por crímenes contra la población civil y por ser cómplices de los paramilitares. Ellos también tienen que responder. Por eso cuando en Colombia hablamos de estos temas, lo que se impone para esto es una Comisión de la Verdad, pero una verdadera Comisión de la Verdad que castigue a quienes cometieron esos crímenes, no solamente a los jefes del paramilitarismo que son unos criminales. Pero hay otros que no son menos criminales, pero que como son señorones de cuello blanco no van a querer responder. Todos ellos tienen que responder.

El problema es que el paramilitarismo en Colombia ha sido un problema del Estado, y se ha comprometido al Estado. Es que no hay que perder de vista que en el gobierno del Ernesto Samper fue disuelta la 20 Brigada que era una brigada de inteligencia y de contrainteligencia a la que se le comprobó hasta la saciedad que estaba participando en crímenes, en asesinatos y en la guerra sucia contra el pueblo colombiano. Y nunca ningún gobierno quiso hacer nada. Samper al final hizo algo porque el Gobierno norteamericano se lo exigió, dentro de su supuesta política de Derechos Humanos. No es que fuera un gesto democrático de Samper, sino un gesto de sumisión ante la presión norteamericana. Y se disolvió la 20 Brigada. Pero en todos los archivos de la 20 Brigada, todos los que participaban en ella quedaron dispersos por todas las brigadas colombianas y eso sigue existiendo. Entonces, toda esa gente tiene que responder porque es parte de todo ese entramado del paramilitarismo.

Y es que el paramilitarismo no es Mancuso, no era Castaños, no eran todos estos bandidos. El paramilitarismo era todo un entramado en el cual estaban los militares, algunos ganaderos, empresarios, latifundistas y estaba la embajada norteamericana en Bogotá, que tampoco pueden decir que ellos no tenían nada que ver, ellos participaron en todo esto. Participaron en todo esto. Se sirvieron del narcotráfico, por ejemplo, y del paramilitarismo para combatir a Pablo Escobar. Carlos Castaño era el que organizaba los atentados contra las propiedades de Pablo Escobar por cuenta de la DEA. Todo eso tiene que mirarse, todo eso tiene que examinarse a la hora de la verdad.

P.: Pero lo dice usted en pasado. ¿Ahora ya no es así?

C. Lozano: Sigue siendo, sigue siendo. Sin duda que sigue habiendo mucha responsabilidad. Quizás ya no con tanto descaro, a lo mejor ya no es con tanto descaro, pero la relación de los militares sí es evidente, todavía. Quizás la embajada norteamericana, y la DEA, y la CIA, todas estas organizaciones que participaron tanto en el pasado, a lo mejor hoy ya no lo hagan con tanta fuerza. No sé, no me atrevo a decirlo. Pero los militares colombianos sí. Los militares colombianos por donde van, van sembrando el paramilitarismo. Por eso el país está paramilitarizado, a pesar de un supuesto proceso de negociación con ellos. El país está sembrado de paramilitares. Vamos a ir a unas elecciones ahora, de reelección y a unas elecciones de Senado, de Cámara, dentro de dos años, en un país en manos de los paramilitares, que han llegado a entrar en el Congreso, invitados por ellos y que tienen el 30% de los parlamentarios allí elegidos. Eso lo dijimos hace dos años desde la izquierda, en el periódico VOZ lo denunciamos. Y se nos dijo que esos son cuentos de los comunistas. Hoy día lo estamos viendo, y el desfile de congresistas todos los días a Ralito, allá, a sentarse con el señor Mancuso, a tomarse fotos y a tomar whisky con él, eso es generalizado. Hoy día todo el mundo lo está viendo. Hasta han ido a celebrar cumpleaños de congresistas allá, con Mancuso y con todos estos señores de los paramilitares.

P:. ¿Y todo este cuadro se puede solucionar con unas elecciones que den un vuelco a la situación del país o es necesario algo más?

C. Lozano: No, no. Esto sólo se resuelve por la vía de una solución política del conflicto. No hay otra. Una solución política en la cual es inevitable la presencia del movimiento insurgente que, de todas maneras, son parte muy importante del movimiento popular y del movimiento revolucionario en Colombia, y que tienen que contar a la hora de cualquier cambio que haya en el país. Solamente se puede hacer así. Está demostrado que no es posible que el Estado por la vía militar derrote a la guerrilla. Eso está demostrado a través de cincuenta años en que les han anunciado la batalla final, “el día D”. Lo han dicho tantas veces… Sin embargo no ha sido así. Por eso es más fácil sentarse a discutir con la guerrilla, con la sociedad colombiana también, y abrirle paso a un nuevo país, a una Nueva Colombia. No estamos hablando de la dictadura del proletariado, ni de la revolución socialista, ni de que le entreguen el poder a Manuel Marulanda y al Mono Jojoy. Lo que estamos diciendo es que si nosotros queremos realmente avanzar a un nuevo estadio de la vida nacional, de paz, de progreso social, se requiere una apertura democrática. El país no puede avanzar a ese estadio con esta situación actual. Por eso, entre otras cosas, el problema no se resolvería ni siquiera con el aplastamiento militar de la guerrilla. A la guerrilla la podrían aplastar. Si se meten los gringos allá, de pronto pueden acabar con la guerrilla, pero eso no resuelve el problema. Vamos a seguir en un país bajo los rigores de la antidemocracia, de una democracia inexistente, de la represión, e la inequidad social, de un país paramilitarizado, de un país en manos de unos bandidos, de unos narcotraficantes. ¿Qué es lo que necesitamos para variar eso? Una solución política, unos cambios políticos en los cuales tiene que participar la guerrilla colombiana, que es parte de la realidad nacional, de la realidad política nacional, porque son movimientos políticos-militares. Las FARC y el ELN no son movimientos simplemente militares que se levantaron en armas porque el poder nace del fusil, y porque el Che Guevara… No, allí hay un movimiento guerrillero que surgió por unas causas profundas que tienen que ver con eso, con la antidemocracia, con la injusticia social, con el ejercicio violento del poder por quienes lo han detentado siempre y siguen detentándolo de la misma maner. Por eso lo que se requiere es eso, una solución política de fondo.

P. Pero ya ha habido unas negociaciones recientemente, con el anterior gobierno y fracasaron ¿y por qué fracasaron?

C. Lozano: Fracasaron por una razón y es que la oligarquía colombiana, lo que llamamos el establecimiento se niega a los cambios. O sea, ellos quieren la paz gratis. Ellos han convocado siempre a la guerrilla, no sólo el anterior gobierno, ocurrió en Caracas, ocurrió en Tlaxcala, ocurrió en la Uribe cuando el gobierno de Betancurt. Siempre convocan a la guerrilla para que entregue las armas, y por eso han diseñado un modelo de negociación. Ellos dicen: vamos a negociar, pero sobre la base de darle muy duro a la guerrilla para llevarla derrotada a la mesa de negociación. Y como eso les funcionó en el pasado, en el caso del M19, la otra guerrilla que estaba casi derrotada, entonces asumieron eso como paradigma, como modelo. Pero resulta que ese modelo no se puede extender, no se puede generalizar. No es un modelo. Les dio resultado con ellos, pero el país se quedó igual. Al M19 le dieron unas pocas cosas que fueron efímeras y luego la mayoría de sus integrantes quedaron cooptados por el Establecimiento. Los otros andan por ahí, inclusive en algunas organizaciones de centro izquierda, pidiéndole perdón al Establecimiento por haber hecho la lucha armada.

P.: ¿Cuál es el papel que juega el Partido Comunista Colombiano en el proceso político, tomando en cuenta los riesgos que ello implica en un país donde se asesina a tanto dirigente público de la oposición, de la izquierda, de la actividad sindical y popular?

C. Lozano: El Partido Comunista Colombiano es una realidad nacional que ha logrado permanecer en la actividad política pública a pesar de la guerra sucia y el terrorismo de Estado. En Colombia existe una caricatura de democracia y por eso tiene riesgos la actividad política y social en el escenario nacional. Sin embargo, a pesar de ello existen aún espacios para persistir en la lucha de las masas para transformar la sociedad. En Colombia los revolucionarios actúan en las más diversas formas de lucha que se conjugan con el objetivo de lograr elevar la conciencia y la lucha de las masas para cambiar la sociedad en un sentido positivo. En ello juega un papel muy importante el Partido Comunista que es una fuerza considerable en el movimiento sindical y que hace parte del Frente Social y Político, tratando de ampliar la unidad y la conformación de un movimiento alternativo del cual no se excluye ninguna fuerza de la izquierda, ninguna organización revolucionaria, incluyendo la insurgencia, como tampoco las centrales sindicales y otras organizaciones populares.

P.: ¿Cómo _evalúa la situación internacional y que implicaciones tiene en Colombia?

C. Lozano: Sin duda que la victoria de Bush favorece la política autoritaria de Uribe Vélez, como refuerza el intervencionismo yanqui y la ejecución del Plan Colombia y del Plan Patriota en nuestro país. Pero el mundo no va en dirección de los intereses de las fuerzas retardatarias y reaccionarias. En América Latina las elecciones más recientes favorecen a los sectores de la izquierda y democráticos. La victoria del Frente Amplio en Uruguay tal vez es el caso más emblemático, pero hay otros como los avances en Brasil, pese a que el PT perdió las alcaldías de Sao Paulo y Porto Alegre, la “barrida” de Chávez en Venezuela que apuntala la revolución bolivariana, el avance sandinista en Nicaragua, los resultados de la izquierda en Chile, entre otros. En Europa tal vez la dinámica no es igual aunque fue derrotado Aznar en el Estado español. Pero ello no quiere decir que la tendencia sea a favorecer la agresión contra los pueblos y el sojuzgamiento del imperialismo por la vía de la intimidación y la guerra. Hay una especie de recomposición tras la alharaca antiterrorista después del 11 de septiembre de 2001. Bush no es el amo del mundo, aunque dio una especie de golpe de estado contra el Planeta so pretexto del derrumbe de las Torres Gemelas. El neoliberalismo ha causado muchos destrozos. La humanidad es consciente de que el capitalismo salvaje que sobrevino al derrumbe soviético es un modelo inaceptable y que favorece de manera exclusiva al poder financiero y de las transnacionales. Cada vez más gente se moviliza en las protestas altermundialista o antiglobalización. Aún hay mucho por hacer. Sobre todo es necesario que estos movimientos pasen de ser simplemente contestatarios a tener una posición mucho más definida en la política, a entender que la opción socialista y el viraje a la izquierda es lo único que puede torcerle el cuello a la dictadura del capital y abrirle el espacio para lo social y el ajuste de la deuda histórica de los ricos para con los explotados.

En Colombia esta situación se refleja. El poder de Uribe Vélez se debilita. No tiene la misma capacidad ni solvencia de antes, ya tiene asomos de crisis y eso es gracias a la movilización de las masas y a la inconformidad popular.

P. Pero él plantea la reelección…

C. Lozano: Sí, plantea la reelección. Pero porque se le convirtió en una obsesión. No quiero decir que Uribe ya esté derrotado. No podemos sentarnos en la puerta de nuestras casas a esperar la caída del tirano. Hay que provocarla con la acción democrática y la resistencia popular. Por eso, ante la perspectiva de la reelección de Uribe, cuya posibilidad quedará aprobada en pocos días en el Congreso Nacional, la izquierda y los sectores democráticos no tiene otra alternativa que unirse, dejando de lado posturas excluyentes y sectarias. Nadie puede reclamarse como polo de la unidad o de la izquierda sino que hay que construirla entendiendo que es una tarea de todos los que luchan por la democracia y la nueva Colombia. Hay que buscar un candidato único, dotado de un programa avanzado político y social, para derrotar la ambición uribista. Alternativa Democrática y el Frente Social han propuesto la candidatura del senador Carlos Gaviria, pero abierta al entendimiento y al consenso democrático. Es el compromiso histórico de la izquierda. El movimiento de unidad es para la solución política del conflicto y los acuerdos humanitarios, contra el TLC y el ELCA, en defensa de la soberanía nacional, contra el neoliberalismo y un nuevo modelo de desarrollo, por reformas políticas y sociales. Caben todos los que crean en estos derroteros, los únicos que ese excluyen son los uribistas y los oportunistas que quieren pescar en el río revuelto de la antireelección.

Cuba, otra vez
Alfredo Molano Bravo


Para nosotros, la generación del sesenta, Cuba fue la patria libre; la queríamos, la defendimos y la imitábamos. Para muchos, no ha dejado de ser el más vivo ejemplo de dignidad de un pueblo.

Agredida desde hace medio siglo por el EU, excluida por orden de Washington de la OEA, bloqueada por la infame Ley Helms-Burton, Cuba resiste. Y no sólo resiste, sino que logra significativos triunfos en materia diplomática. Hace apenas unos días, Naciones Unidas aprobó por 179 votos a favor y cuatro en contra una nueva resolución condenando la brutal agresión contra el pueblo de Cuba. Se abstuvieron Israel, Islas Marshall y Palau, y claro está, el acusado.

Es la decimotercera vez que el organismo insiste en la ilegalidad internacional del bloqueo a la luz de la Carta de San Francisco y de los Acuerdos de Ginebra. Cierto es que la resolución es una declaración moral y no pasará de ahí. Tendrá el mismo efecto que las que condenan a Israel por los asesinatos selectivos de palestinos, las masacres, la destrucción de barrios, la construcción del muro. Sin embargo, las dos condenas debilitan la legitimidad de la política bélica norteamericana, hoy en crisis con la guerra de Iraq. A pesar del peso de la derecha, la Unión Europea tiende a distanciarse del unilateralismo de Bush-Chenney, y no sólo en relación con la intervención en el Medio Oriente, sino con todo lo que le sepa a la Vieja Europa, como la llamó Rumsfeld; a hegemonismo mundial, o imperialismo que llamábamos.

El comité de la UE que maneja los temas con América Latina, declaró que el rompimiento del diálogo con La Habana a propósito del tratamiento que Cuba da a la oposición “no ha sido positivo”. A iniciativa de Aznar, la UE había restringido su actividad diplomática desde junio de 2003 porque Cuba consideró inadmisible la injerencia europea en temas de política interior. El gobierno de Zapatero, que desde el comienzo de su mandato se aparta cada vez más de EU, logró sacar adelante la declaración del comité. Sin duda, se trata de otra declaración formal –a la que se opusieron Alemania y la Nueva Europa: Hungría, Checoslovaquia y Polonia–, pero que deja ver con claridad las tendencias que bullen contra la hegemonía norteamericana en la diplomacia mundial. La declaración de guerra a Iraq y la protección incondicional de los crímenes de Israel contra el pueblo palestino están rebosando la copa y angustian al mundo. Todo sugiere que la reprobación internacional a EU crece y se afianza. En el futuro cercano seremos testigos de disensiones críticas en las tradicionales alianzas de Washington.

La reelección de Bush no conduce a la transacción política entre las aspiraciones de demócratas y republicanos, sino a profundizar la polarización del pueblo norteamericano. La derrota de Colin Powell, que defendía a muñecazo limpio la multilateralidad, y el triunfo de Condoleezza Rice, hacen prever que la política imperial ha salido fortalecida. Así, se podría deducir que los últimos éxitos diplomáticos de Cuba son parte de una reacción soberana de otros estados contra las imposiciones norteamericanas.

El realinderamiento podría haber sido predecible. Lo que ya se sale de cierto horizonte lógico son las declaraciones de Pardo Llada a Caracol. El viejo enemigo de Fidel regresó a La Habana después de un exilio de cuarenta años. Cuba no sólo aceptó que una ceguera considerada irreversible le fuera tratada por médicos cubanos, sino que no le impidió pasearse por donde quisiera y hablar con quien quisiera, incluyendo la oposición. Pardo Llada fue siempre un caracterizado ideólogo de la gusanera y no ahorró ataque contra “los barbudos”, como los llamaba. En su momento, fue más duro y brutal que el señor Montaner, que Cuba acusa de ser agente de la CIA. Pues bien, Pardo Llada reconoce hoy que el Estado cubano no es comunista, que La Habana está cada día mas bella, que Fidel no es un dictador, que hay un régimen severo pero no totalitario, que el bloqueo impuesto por EU es criminal, y que el pueblo de Cuba es un ejemplo histórico de dignidad y valor. Se podría decir que el conspirador de marras modificó su manera de pensar a cambio del tratamiento médico contra la ceguera, lo que hablaría de sus principios; pero también cabría pensar que los procedimientos oftalmológicos cubanos contra esa enfermedad son muy eficaces: ahora ve bien.

Fiscal venezolano asesinado buscaba castigo para golpistas
http://www.granma.cu/espanol/2004/noviembre/vier19/fiscal.html

CARACAS, 19 nov (PL).— El fiscal venezolano Danilo Anderson, asesinado esta madrugada por un atentado terrorista en su automóvil, tenía a su cargo la acusación a quienes apoyaron el golpe de Estado de abril del 2002.

El funcionario del Ministerio Público había iniciado la citación de más de 400 personas, políticos, empresarios e incluso miembros de la jerarquía católica, que participaron en el respaldo a la asonada o fueron nombrados para cargos en el fugaz gobierno de facto.

Algunas de ellas ya habían sido entrevistadas por el Fiscal y fueron imputadas por el delito de rebelión civil, mientras otras abandonaron el país para eludir a la justicia.

Anderson también acusó al ex alcalde mayor de Caracas, Alfredo Peña, y a dos de los antiguos jefes de la Policía Metropolitana, como autores intelectuales de la muerte de 19 personas el 11 de abril del 2002 cuando resistían el golpe y apoyaban al presidente Hugo Chávez.

La notoriedad alcanzada por Anderson con motivo de su labor en esa dirección provocó la ira de los sectores de oposición y en especial de políticos vinculados con la fallida asonada.

La prensa privada desató una fuerte campaña contra el Fiscal, quien fue objeto de una agresión hace menos de un mes cuando visitaba un centro comercial caraqueño y dos hombres lo atacaron, pero fueron arrestados y puestos a disposición de los tribunales.

Aún no se conocen los detalles de la muerte del Fiscal, aunque se sabe que en su vehículo ocurrieron por lo menos dos explosiones y semidestrozaron su cuerpo, lo que dificultó la identificación plena.

Centenares de personas están concentradas desde horas tempranas de la mañana frente a la Fiscalía General de la República exigiendo castigo para los asesinos de Anderson y coreando consignas contra el terrorismo

Asesinato del Fiscal venezolano


¿La CIA atrás del crimen de Danilo Anderson?


MARCELO LARREA*

Los autores del atentado en el que murió Danilo Anderson operan con los métodos de la guerra secreta. Con una perspectiva política que interrelaciona la evolución de Venezuela, con la región, el continente y el mundo. El crimen reúne las características de una conspiración secreta diseñada y monitoreada directamente por la CIA.

Quito (Ecuador) 20 de noviembre de 2004

En una calle de Caracas, podía ser cualquiera, un automóvil sorpresivamente explotó como un fósforo. Incendiándose, completa y rápidamente. El fuego lo consumió todo. La escena, propia de la estética de la violencia hollywoodiense, no estaba puesta en un estudio de la Warner, especializado en dibujar en el cine lo inverosímil. La puesta en escena era en la realidad. El horror dominó la avenida. La conmoción se extendía entre las cenizas. La sorpresa hería a Venezuela entera, tenía la cara de la tragedia.

Al interior de ese carro calcinado, murió calcinado el abogado Danilo Anderson. Él era el Fiscal que tenía a su cargo la investigación del golpe de estado que en abril del 2002 derrocó temporalmente al Presidente Chávez y también, el asalto criminal a la Embajada de Cuba que ocurrió al estilo de una fiesta terrorista, simultáneamente.

A diferencia de la posición del Tribunal Supremo de Justicia quien sancionó que no hubo golpe de estado ese 11 de abril, como si sus sentencias pudiesen sustituir la realidad de sucesos de dominio público, que pertenecen no sólo a la vida de Venezuela, sino a la historia mundial actual, ese joven Fiscal, estaba realizando el trabajo que le correspondía, para establecer ante la ley la causalidad de los hechos y las responsabilidades de sus autores.

Él nunca imaginó, que hacer su trabajo jurídico, podía implicar la perdida de su vida. Tan confiado estaba de la transparencia de lo que hacía, de su comportamiento ético, incapaz de torcer la verdad para dañar a alguien, que no tuvo preocupación alguna por su seguridad personal. A pesar de que cada día conocía más la naturaleza terrorista de los métodos de quienes prepararon y ejecutaron el golpe. De que incluso, la película, «Puente Llaguno, CLAVES de una masacre» de Angel Palacios, revela en forma cruda e incontestable, con testimonios directos, la sofisticada y perversa psicología criminal de los autores. Danilo murió sin tomar ninguna medida preventiva. Pero además, y sobre todo como un valiente, sin temor a sus victimarios.

Para sus criminales, su confianza y su indefensión, fue su mejor arma. Cuando él estaba asistiendo a clases de un curso de postgrado ¿envenenaron la gasolina? ¿Colocaron una bomba de alto poder en su auto? Cuando escribo esta nota, las investigaciones no han dicho ¿qué?. Él encendió el vehículo como todos los días, sin presentir que poco tiempo después se inflamaría como un infierno.

¿Cuál es el propósito de éste crimen?

Sus autores han desafiado a la justicia y pretenderán que ésta es una lección sangrienta que fiscales y jueces deben aprenderla. El mensaje que ellos pretenden emitir es claro. Quién busque esclarecer el golpe del 2002 y el atentado a la Embajada cubana estará expuesto a la muerte. Quién quiera hacer justicia, también. Sin embargo, atrás de ésta máscara intimidatoria, se revela la esencia profunda de los autores.

Luego del fracaso reiterado en suprimir la revolución bolivariana, de sus derrotas en el golpe de estado de abril del 2002, en el sabotaje petrolero, en los atentados criminales de Altamira, en la violenta guarimba, en la conspiración de los paramilitares colombianos, que incluyó la pretensión de asesinar al Presidente Chávez en el camino de una intervención extranjera, en el referendo presidencial y en las elecciones regionales, los autores del crimen que han trabajado sistemáticamente en todos los escenarios de ésta ofensiva, han desnudado su miedo, su temor, su pánico

¿A qué? A la justicia. Éste es el ámbito luego de las sucesivas victorias del chavismo, en el que sus opositores y en particular la cúpula criminal multimillonaria que ha promovido todas las aventuras, se considera a sí misma, más vulnerable. El atentado contra Danilo Anderson, no es una prueba de su fortaleza, sino de su histérica y peligrosa debilidad.

¿A quién beneficia el crimen?

Los autores aspirarán que a ellos. Que los fiscales, jueces y abogados, van a deshacerse del miedo. Que la justicia venezolana chantajeada, temblará ante sus órdenes. Que los autores, cómplices y encubridores del golpe sangriento de abril del 2002, del asalto a la Embajada de Cuba, y la larga lista de crímenes cometidos por la conspiración contra la determinación de Venezuela, de ejercer su soberanía, expresada por el gobierno de Chávez, podrán gozar de la impunidad.

Pero quieren ocultar que esa impunidad implica que los crímenes continuarán repitiéndose, en sucesivos baños de sangre, amenazando a la sociedad en su conjunto. Y descuidan el hecho de que hay una respuesta clara a esta señal amedrentadora. El riguroso esclarecimiento del crimen, la identificación de sus autores materiales e intelectuales, de sus cómplices y encubridores y la aplicación incontrovertible de la justicia. Descuidan también que el pueblo venezolano no se va a reconciliar con los asesinos de Danilo, en quienes reconoce a sus propios verdugos.

¿Quién diseñó y ejecutó el crimen?

Las pistas dejadas por los autores son incontrovertiblemente precisas. Seleccionaron cuidadosa y deliberadamente a la víctima. La escogieron para que sus demandas de impunidad al golpe de estado y al asalto a la Embajada de Cuba, resuenen con el mayor eco posible, para que nadie pueda ignorarlas. Siguieron pacientemente a Danilo para identificar sus hábitos, sus costumbres, sus rutinas, sus normas de seguridad, sus horarios. Escogieron el arma del crimen. Diseñaron su ejecución en un laboratorio, para garantizarse con la mayor exactitud que ocurra, lo que ocurrió.

Estudiaron el momento oportuno, para asesinar a Danilo Anderson, golpeando simultáneamente al Presidente Chávez. No es un accidente que sucedió en la víspera de la Cumbre Presidencial Iberoamericana, y de su gira a España, Irán y Rusia, para impedir que se presente con poderes plenos e indesafiados, como el vencedor absoluto del referendo y de las elecciones regionales. Tampoco es un accidente que, el atentado tenga lugar poco después de que el General García Carneiro, Ministro de Defensa, expusiera la nueva política de defensa soberana de Venezuela en el contexto de la cumbre de ministros de defensa de las Américas en Quito, donde Donald Rumsfeld asistió para promover su «guerra al terrorismo» en América Latina bajo el control del Pentágono, como un instrumento de intervención abierta de Estados Unidos al interior de las Fuerzas Armadas nacionales. Es posible que la fecha escogida por ellos fue por lo tanto, uno, dos o tres días antes.

Los autores operan con los métodos de la guerra secreta. Con una perspectiva política que interrelaciona la evolución de Venezuela, con la región, el continente y el mundo. La operación ha sido demasiado precisa como para que sea ejecutada aleatoriamente por la gusanera de Miami que colabora en operaciones terroristas con los fascistas venezolanos. Independientemente que ellos hayan participado de una u otra forma en el hecho, el crimen contra Danilo Anderson, reúne las características de una conspiración secreta diseñada y monitoreada directamente por la CIA.

Marcelo Larrea
Periodista y escritor ecuatoriano, director de la revista El Sucre que aparece en Ecuador. Fundó la casa de ediciones La Iguana Bohemia en Quito.

Brasil: Pistoleros asaltaron campamento del MST y masacraron a 5
campesinos

por AFP 21 de noviembre de 2004

Cinco agricultores asesinados y 20 heridos, tres de ellos graves, es el saldo de una sangrienta masacre ocurrida ayer en un campamento del Movimiento de los Sin Tierra (MST) en el interior de Brasil, la que no quedará impune, según prometió hoy el Gobierno.

18 pistoleros encapuchados irrumpieron a tiros ayer en la hacienda Nova Alegria del municipio de Felizburgo (una área ocupada por un centenar de familias del MST), en el estado de Minas Gerais.

El saldo fue de cinco agricultores asesinados, y al menos otros 20 heridos de bala, de ellos tres en estado grave (uno de ellos un niño de 12 años), según informaron en una nota conjunta el MST y la
Comisión Pastoral de la Tierra (CPT).

Éstos acusan de coordinar el ataque al hacendado Adriano Chafico, quien reclama ser el propietario de la hacienda, al parecer en vías de ser definitivamente entregada a los Sin Tierra. Los atacantes, "además de los disparos, prendieron fuego a las barracas" donde se alojan los Sin Tierra, denuncian.

El secretario de Derechos Humanos del gobierno brasileño, Nilmario Miranda, aseguró hoy que quienes ordenaron la masacre no quedarán impunes y prometió una "respuesta ejemplar", en declaraciones a la
oficial Agencia Brasil. "Fue un crimen de una enorme brutalidad, inaceptable, premeditado,
sobre un área (hacienda invadida) que es reconocidamente del Estado" (por tanto, destinada a la reforma agraria para entregar a los Sin Tierra), declaró el ministro de la Reforma Agraria, Miguel Rossetto, quien aseguró que el Gobierno se empeñará en que a "cortísimo plazo se condene a los culpables de este acto intolerable".

Una comitiva del Ejecutivo viajó al municipio de Felizburgo hoy para acompañar las investigaciones y visitar a las familias atacadas. Ésta se encuentra integrada por el secretario de Derechos Humanos, el
ministro, y el presidente del Instituto de Colonización y Reforma Agraria, Rolf Hackbart.

El MST es el más organizado y amplio movimiento social brasileño, que lucha por la entrega de tierras y medios para cultivarlas a los desposeídos de este país, que nunca experimentó una verdadera reforma
agraria. El gobierno del presidente Luis Ignacio 'Lula' da Silva, al igual que su predecesor, el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, se han comprometido con esa reforma y la entrega de tierras.


Más de 16 mil personas protestaron contra la Escuela de las Américas, 20 detenidos

Un número récord de 16 mil personas se manifestaron el domingo 21 de noviembre en el Fuerte Benning contra la escuela para militares latinoamericanos. Al menos 20 de los manifestantes fueron detenidos. la actriz ganadora del Oscar Susan Sarandon, así como los actores Martin Sheen y George Wendt, participaron en la protesta. Colombia es el país que tiene mayor número de egresados de la escuela.

por Elliott Minor, AP Columbus, Georgia (EU), 22 de noviembre de 2004

Por lo menos 20 personas fueron detenidas el domingo, cuando protestaban contra una escuela militar administrada por Estados Unidos para las fuerzas latinoamericanas.

Los manifestantes señalaron que muchos egresados de la escuela han cometido posteriormente abusos de los derechos humanos, incluidos homicidios.

Los detenidos formaron parte de un grupo sin precedentes de 16 mil manifestantes, quienes se apostaron frente a la institución, llamada hoy Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en
Seguridad, en el Fuerte Benning. Los inconformes exigieron que la escuela sea cerrada.

Entre las acusaciones presentadas hacia los manifestantes está la de invasión de propiedad privada y el uso de una máscara, un delito rara vez denunciado, que se remonta a la época del Ku Klux Klan.

"Nos concentramos para recordar a quienes murieron a manos de esta escuela de combate", dijo el sacerdote católico Roy Bourgeois. "¿Cómo pueden instaurar la democracia a punta de pistola? Si ellos están tan preocupados por promover la democracia, ¿por qué no cierran esta escuela y envían a estos estudiantes hacia algunas de nuestras mejores universidades?"

Bourgeois es jefe del organismo SOA Watch, que se opone a la institución, conocida antes como Escuela de las Américas, con esas siglas en inglés. El organismo ha realizado protestas anuales aquí
desde 1990.

SOA Watch y otros críticos señalan que los egresados de la escuela han cometido asesinatos, violaciones y torturas, incluido el caso de la muerte de seis sacerdotes jesuitas y dos mujeres en El Salvador, en 1989.

Siete de las detenciones del domingo fueron realizadas después de que algunos manifestantes escalaron la alambrada de la escuela e ingresaron en las instalaciones, dijo Bill Quigley, consejero legal
del grupo manifestante.


La escuela entrena a soldados, policías y funcionarios gubernamentales.

Apenas en octubre, un ex militar colombiano, egresado de la escuela, fue acusado de matar a un funcionario estatal, cuando era aún miembro del ejército. El mayor David Hernández, quien fue jefe de un grupo paramilitar, murió en un enfrentamiento con fuerzas del ejército.

Lo rural y lo urbano en las elecciones de Estados Unidos

Fernando Martínez Solís

Desconocer resultados del censo 2000 como cambios en Usona es un error garrafal. Los datos estadísticos muestran variantes interesantes para los geopolíticos y sociólogos, pero también para los funsamentalistas ultraconservadores de las diferentes denominaciones religiosas. Cinco advertencias de condenación indujeron la reversa electoral aquel 2 de noviembre del 2004 en los comisios
norteamericanos. Los nuevos NO de este pentálogo son en su orden: El aborto, la eutanasia, la manipulación de embriones, la clonación humana, y el matrimonio homosexual.

Regresaron de ultratumba los discursos retardatarios de monseñor Builes desde Santarosa de Osos a los púlpitos de Usona en la misa dominical sobre qué es pecado y cuáles son los malos; y derrotaron inclusive al candidato catolico John Kerry.

Los católicos publicaron costosisimas páginas enteras en los diarios de mayor circulación [www.catholic.com], anuncios que fueron reforzados por los líderes de otras congregaciones religiosas de la A-Z como [www.eden.edu] y [www.allgodspeople.us]; con esos diezmos que se gastaron en teopolítica hubieran solucionado las dificultades de las comunidades pobres en Guatemala y todo
CentroAmérica.

El mapa político en Usona cambió durante aquellas elecciones, nefastas para el resto del mundo y para los norteamericanos a corto plazo. Pero encontramos datos interesantes y alentadores mirando el panorama de burros azules y elefantes rojos. Los estados de los grandes lagos que se esparcen como una estrella votaron por Kerry, los estados de la costa oeste votaron por Kerry, y los estados del nordeste que formaron parte de las 13 provincias que jalonaron la independencia norteamericana, la cuna de la revolucion y la libertad, votaron por Kerry, inclusive la enigmática Hawai.

En tanto que los estados de la conocida estrategia sureña votaron por Bush. Inclusive el estado donde nacieron los Bush, Connecticut, votaron en su contra; y contra Bush votó el nicho donde tiene que vivir con laura y su perro y sus gemelas, Washington-D.C. [Distrito de Columbia], donde esta la Casa Blanca, y también votaron contra el bushismo en Nueva York donde se encuentra la
Estatua Eiffel sobre la Liberty Islan.

Y otro dato aun mas interesante: Las grandes metropolis donde trabaja el obrero, el constructor, la oficinista, el ejecutivo, el empresario, los que generan riqueza y la basura que se recicla, votaron por Kerry. En tanto que en el campo, donde residen los terratenientes que se apropiaron o heredaron
extensiones de tierra mas no educación, que explotan al migrante indocumentado que labra su porvenir, votaron por Bush. My goddess pardon Amerikkka.

Reescribir la Historia

Noam Chomsky

Al-Ahram Weekly

La muerte de Yasir Arafat, escribe Noam Chomsky, ofrece algunas lecciones prácticas sobre la importancias del dominio de la Historia y de los principios que informan su redacción. Traducido para Rebelión por Felisa Sastre.

El principio fundamental es que “nosotros somos los buenos”- por “nosotros” se entiende el Estado al que servimos-, y lo que “nosotros” hacemos siempre va dedicado a la consecución de los más nobles objetivos, aunque en la práctica puedan producirse algunos errores. Como ejemplo típico, según la versión retrospectiva entre los liberales ultra izquierdistas, la correcta interpretación de la Guerra de Vietnam es la de que se inició con alguna metedura de pata pero intentando hacer el bien” pero que, a partir de 1969 se convirtió en un “desastre” (Anthony Lewis) en 1969 cuando el mundo empresarial se volvió contra la guerra por su altísimo coste y cuando el 70 por ciento de la población la consideraba “fundamentalmente equivocada e inmoral”, en ningún caso un “error”; también en 1969, siete años después de que Kennedy comenzara los ataques a Vietnam del Sur, y dos años más tarde de que el especialista en Vietnam más respetado, e historiador militar, Bernard Fall advirtiera de que “ Vietnam como entidad cultural e histórica... está amenazada de extinción... (mientras)... sus campos literalmente quedan arrasados por los ataques de la mayor maquinaria de guerra jamás empleada contra una región tan pequeña”; 1969, fue el momento de alguno de los más horrendos ataques del terrorismo de Estado y de uno de los mayores crímenes del pasado siglo XX, entre los cuales los realizadas por las lanchas rápidas en la zona más al sur, ya devastada por los bombardeos masivos, por la guerra química y por las masacres de la población civil, fueron las menores de las operaciones realizadas. Pero la reescritura de la Historia prevalece. Durante la campaña electoral de 2004, se analizaron en sesudos coloquios las razones de “la obsesión estadounidense con Vietnam”, mientras que Vietnam no fue mencionado en ningún momento, es decir el Vietnam real que no responde a la reconstruida imagen de la Historia.

Los principios fundamentales tienen sus corolarios. El primero de ellos es que los estados satélites son esencialmente buenos, aunque menos buenos que “nosotros”, y siempre que se adapten a las exigencias estadounidenses son “saludablemente pragmáticos”. El segundo es el de que los enemigos son muy malos; la intensidad de su maldad depende de lo violentamente que “nosotros” les estemos atacando o planeando atacarles. Su consideración puede cambiar rápidamente conforme a las directrices establecidas. Así la actual Administración y sus inmediatos mentores fueron muy favorables a Saddam Husein y le ayudaron cuando se dedicó a gasear a los kurdos, a torturar a los disidentes y a aplastar la rebelión chií que pudo haberle derrocado en 1991, gracias a su contribución a la “estabilidad”- una palabra clave para “nuestra” dominación- y su utilidad para los exportadores estadounidenses, como se ha admitido francamente. Pero los mismos crímenes se convirtieron en pruebas de su espeluznante perversidad cuando se presentó el momento oportuno para “nosotros”, que levantamos orgullosos la bandera del Bien para invadir Irak y establecer lo que se denominará “democracia” si obedece las órdenes y contribuye a la “estabilidad”.

Los principios son simples, y fáciles de recordar para quienes aspiran a hacer carrera en ambientes respetables. La notable consistencia de su aplicación está documentada ampliamente. Es algo que se espera que ocurra en los estados totalitarios y en las dictaduras militares, pero resulta un fenómeno mucho más instructivo en las sociedades libres, donde uno no puede alegar seriamente el miedo al exterminio.

La muerte de Arafat ha dado lugar a uno más de esos casos dignos de estudio entre los muchos posibles. Me voy a ceñir al The New York Times (NYT)- el periódico más importante del mundo- y al The Boston Globe- quizás, más que ningún otro, el diario local de las cultivadas elites liberales.

En el NYT, el artículo de opinión de primera página del 12 de noviembre comienza por describir a Arafat como “ el símbolo de la esperanza de los palestinos en un Estado independiente viable y al mismo tiempo el obstáculo fundamental para conseguirlo”. Y continua explicando que jamás alcanzó la altura del Presidente egipcio Anwar Sadat ; Sadat “que consiguió la devolución del Sinaí por medio de un tratado de paz con Israel” porque fue capaz de tender la mano a los israelíes y enfrentarse a sus miedos y a sus esperanzas” (cita del día 13 de noviembre de Shlomo Avineri, filósofo israelí y funcionario del gobierno anterior).

Se puede creer en los muchos y graves obstáculos para la creación de un Estado palestino, pero quedan excluidos los principios imperantes, como ocurrió con Sadat realmente, lo que Avineri como mínimo conoce con seguridad. Recordemos algo de lo ocurrido.

Desde que la cuestión de los derechos nacionales palestinos a tener un Estado propio se incorporó a la agenda diplomática a mediados de los 70 “el primer obstáculo para su realización”, sin ninguna duda, ha sido el gobierno de Estados Unidos, con el NYT como aspirante cualificado al segundo puesto. Desde enero de 1976 quedó claramente de manifiesto cuando Siria presentó una Resolución al Consejo de Seguridad de la ONU exigiendo un acuerdo para el establecimiento de dos Estados. La Resolución incorporaba la redacción crucial de la resolución 242- un documento básico en el que todos estaban de acuerdo. En ella se reconocían a Israel los mismos derechos que a cualquier otro estado en el sistema internacional, en la vecindad de un Estado palestino en los territorios ocupados por Israel en 1967. Pues bien, Estados Unidos vetó la Resolución que había sido apoyada por los principales estados árabes. La organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Arafat condenó la “tiranía del veto” y se produjeron algunas abstenciones por cuestión de tecnicismos.

Entonces, la solución de dos estados en los términos previstos había suscitado un muy amplio consenso internacional, bloqueado únicamente por Estados Unidos (y rechazado por Israel). Así que el asunto siguió adelante, no sólo en el Consejo de Seguridad sino también en la Asamblea General, donde se han aprobado periódicamente resoluciones similares con una votación favorable de 150 contra 2 (con Estados Unidos captando a veces a algún estado clientelar) y bloqueando, asimismo, iniciativas similares de Europa y de los Estados Árabes.

Mientras tanto, el NYT rechazó – es la palabra exacta- publicar el hecho de que durante los años 80 Arafat pidió repetidamente entablar negociaciones a las que Israel se negó de plano. Los principales medios de información israelíes llevaron a sus titulares las solicitudes de Arafat de negociaciones directas con Israel, rechazadas por Simon Peres con el argumento doctrinal de que la OLP de Arafat no “podía ser interlocutor en las negociaciones”. Y poco después el corresponsal del NYT en Jerusalén, y ganador del premio Pulitzer, Thomas Friedman- que podía leer la prensa en hebreo-, escribía artículos lamentando la angustia de los grupos a favor de la paz por “la ausencia de un interlocutor válido para las negociaciones”, mientras Peres deploraba la falta de un “movimiento a favor de la paz entre el pueblo árabe (semejante) al que existe entre el pueblo judío” y explicando una vez más que no se podía admitir a la OLP en las negociaciones “mientras fuera una organización terrorista y rehusara negociar”. Todo ello, poco después de que Arafat de nuevo propusiera negociar, propuesta de la que el NYT se ha venido negando a informar, casi tres años después de que el gobierno israelí rechazara las propuestas de negociación formuladas por Arafat que habrían de conducir al reconocimiento mutuo. Peres, a pesar de ello, es reconocido como un “pragmático positivo”, gracias a las directrices establecidas.

Los asuntos cambiaron algo en los 90, cuando la administración de Clinton declaró que todas las resoluciones de Naciones Unidas habían quedado “obsoletas y anacrónicas” y puso en marcha su propia manera de rechazarlas. Estados Unidos se ha quedado aislado en el bloqueo de un arreglo diplomático. Un reciente e importante ejemplo ha sido la presentación de los Acuerdos de Ginebra en diciembre de 2002, apoyados por el habitual y extenso consenso internacional, con las excepciones asimismo habituales: “Estados Unidos de forma llamativa no figuraba entre los gobiernos que enviaron mensajes de apoyo”, informaba el NYT en un despectivo artículo del 2 de diciembre de 2002.

Esta es sólo un pequeña muestra de los archivos diplomáticos que tan consistentes y tan dramáticamente incuestionables que resultan imposibles de ignorar, salvo que uno se mantenga inflexiblemente al lado de los que escriben la Historia.

Vayamos al segundo ejemplo: el de Sadat tendiendo la mano a los israelíes y con ello la devolución del Sinaí en 1979, una lección para el malvado Arafat. Volviendo a una historia inaceptable, en febrero de 1971 Sadat propuso un tratado total de paz a Israel, de acuerdo con la entonces política oficial de Estados Unidos- y más específicamente, la retirada israelí del Sinaí- sin la más mínimo alusión a los derechos de los palestinos. Jordania fue el siguiente con una propuesta similar. Israel reconoció que podía haber obtenido una paz total, pero el gobierno laborista de Golda Meier prefirió rechazar la oferta y dedicarse a continuar la expansión, en aquellos momentos hacia el nordeste del Sinai, donde Israel expulsaba a miles de beduinos hacia el desierto y destruía sus pueblos, mezquitas, cementerios y viviendas para establecer en su lugar la ciudad étnicamente judía de Yamit.

La cuestión crucial, como siempre, fue la de cómo iba a reaccionar Estados Unidos, donde Kisssinger consiguió que prevaleciera su opinión en el debate interno, y Estados Unidos asumió su política de continuar en “punto muerto”: nada de negociaciones, y recurrir sólo a la fuerza. Estados Unidos continuó rechazando- para ser exactos, ignorando- los intentos de Sadat para que siguiera el proceso diplomático, y apoyando el rechazo y expansionismo de Israel. Aquella posición desembocó en la guerra de 1973, que supuso una llamada de atención para Israel y para el resto del mundo; Estados Unidos incluso puso en marcha la alerta nuclear. Entonces, el mismo Kissinger comprendió que Egipto no podía tratarse como un caso perdido, y comenzó con sus viajes diplomáticos que condujeron a las reuniones de Camp David en las que Estados Unidos e Israel aceptaron las propuestas de Sadat de 1971- pero en ese momento desde el punto de vista israelí-estadounidense, con unas condiciones más duras. Para entonces, se había producido el consenso internacional en el reconocimiento de los derechos nacionales palestinos y, en consecuencia, Sadat planteó la necesidad de un Estado palestino, lo que para EE.UU. e Israel era anatema.

Para la historia oficial rescrita por los vencedores, y repetida por los artículos de opinión de los medios informativos, aquellos acontecimientos constituyeron un “triunfo diplomático” para Estados Unidos y la prueba de que si los árabes se unieran a nuestras propuesta de paz y de negociación diplomática podrían conseguir sus objetivos. En la historia real, el triunfo fue una catástrofe, y los acontecimientos demostraron que Estados Unido sólo quería la violencia. El rechazo estadounidense a la solución diplomática condujo a una guerra muy peligrosa y a muchos años de sufrimiento y de amargas consecuencias hasta el día de hoy.

En sus memorias, el general Shlomo Gazit, comandante militar de los territorios ocupados desde 1967 a 1974, menciona que, al rechazar el tomar en consideración las propuestas presentadas por el ejército y el servicio de inteligencia relativas algún tipo de autonomía en los territorios e incluso la aceptación de alguna actividad política limitada, y la insistencia de “cambios sustanciales de fronteras”, el gobierno laborista apoyado por Washington contrajo una importante responsabilidad en el posterior desarrollo del fanático grupo de colonos Gush Emumin y de la resistencia palestina que se desarrolló muchos años después en la primera Intifada, tras años de brutalidad y terrorismo de Estado, y el continuado expolio de las tierras más fértiles y de los recursos palestinos.

La interminable necrológica de la experta en Oriente Próximo del Times, Judith Miller (11 de noviembre) se desarrolla en el mismo tono que el artículo de opinión de la primera página. Según su versión, “Hasta 1988, Arafat en repetidas ocasiones rechazó el reconocimiento de Israel, y persistió en la lucha armada y el terrorismo. Sólo se decidió por la vía diplomática después de haberse puesto al lado del Presidente iraquí, Saddam Hussein, durante la guerra del Golfo Pérsico de 1991”.

Miller expone una visión exacta de la historia oficial. En la historia real, Arafat propuso en repetidas ocasiones negociar el reconocimiento mutuo, mientras Israel- en particular sus “pragmáticas” palomas- lo rechazaron de plano, con el respaldo de Estados Unidos. En 1989. el gobierno de coalición israelí (Shamir-Peres), estableció un plan de consenso político, en el que su primer punto fue el de que no habría “un nuevo Estado palestino” entre Jordania e Israel” ya que “Jordania ya era un Estado palestino”. El segundo, que el destino de los territorios ocupados “se ajustaría a las líneas programáticas del gobierno (israelí)”. Estados Unidos aceptó los planes israelíes sin retoque alguno y los convirtió en el “Plan Baker” de diciembre de 1989. Contrariamente a lo que afirman Miller y la historia oficial, fue a partir de la Guerra del Golfo cuando Washington estuvo dispuesto a considerar las negociaciones, y a reconocer que entonces se encontraba en situación de imponer de forma unilateral su propia solución.

Estados Unidos convocó la Conferencia de Madrid (con la participación rusa como figurante, en la que en efecto se llegó a negociaciones con una delegación palestina legítima, presidida por Haidar Abdul-Shafi, un nacionalista íntegro, probablemente el líder más respetado en los territorios ocupados. Pero las negociaciones quedaron bloqueadas porque Abdul Shafi rechazó la insistencia israelí- respaldada por Washington- en seguir manteniendo las zonas más valiosas de los territorios con sus programas de colonias y de infraestructuras- todas ellas ilegales, tal como la propia Administración de Justicia de Estados Unidos reconocía, la única que ha disentido de la reciente sentencia del Tribunal Internacional por la que se condena el Muro israelí que divide Cisjordania. Los “palestinos de Túnez”[1], dirigidos por Arafat, desautorizaron a los negociadores palestinos y llevaron a cabo las suyas propias, los “Acuerdos de Oslo”, celebrados con gran boato en el césped de la Casa Blanca en septiembre de 1993[2].

Pronto se puso de manifiesto que se trataba de un éxito cara al público. El único documento- La Declaración de Principios- establecía que el resultado final habría de basarse exclusivamente en la Resolución 242 de la ONU de 1967, con exclusión de los asuntos fundamentales para la diplomacia desde mediados de los 70: los derechos nacionales palestinos y el establecimiento de dos estados. En efecto la Resolución 242 define el resultado final pero no recoge los derechos de los palestinos al excluir otras Resoluciones que sí reconocen esos derechos al mismo tiempo que los de los israelíes, de acuerdo con el consenso internacional establecido a mediados de los 70 y que ha venido siendo bloqueado por Estados Unidos. La redacción de los acuerdos dejaba bien claro que se trataba de continuar con los programas de asentamientos, tal como los líderes israelíes (Yitzhaq Rabin y Shimon Peres) no tuvieron empacho en ocultar. Por esas razones Abdul Shafi se negó incluso a estar presente en los actos protocolarios. El papel reservado a Arafat era el de hacer de policía de los territorios, como Rabin dejó bien claro. Mientras desempeñó bien el cometido, se le consideró un “pragmático”, con el visto bueno de Estados Unidos e Israel que no dieron importancia a la corrupción, la violencia y la represión. Sólo cuando no le fue posible mantener controlada a la población- debido a la anexión israelí de más tierras y recursos- se convirtió en un hipócrita redomado, que obstruía el camino hacia la paz: es decir, se producía la transición normal.

Las cosas siguieron así durante los 90. Los objetivos de las “palomas” israelíes se expusieron en 1998, en un trabajo académico de Shlomo Benami quien pronto se convirtió en el negociador principal de Barak en Camp Davis: el “proceso de paz de Oslo” fue para establecer “una dependencia colonial permanente” en los territorios ocupados, con algún tipo de autonomía local. Mientras tanto, las colonias israelíes y la anexión de territorios continuó ininterrumpidamente con el apoyo total de Estados Unidos, hasta alcanzar el clímax el último año del primer mandato de Clinton ( y del de Barak), impidiendo de esta forma un arreglo diplomático.

Pero volviendo a Miller, ella mantiene la versión oficial de que en “noviembre de 1988, tras considerables esfuerzos de Estados Unidos, la OLP aceptó la Resolución de Naciones Unidas que pedía el reconocimiento de Israel y la renuncia al terrorismo”. Sin embargo los hechos reales fueron que en noviembre de 1988, Washington se convirtió en objeto de la irrisión internacional por su rechazo a “advertir” que Arafat estaba pidiendo una compromiso diplomático. En ese contexto, la administración de Reagan aceptó a regañadientes admitir la verdad evidente e indiscutible, y tuvo que recurrir a otras formas de cortocircuitar los esfuerzos diplomáticos, así que inició unas negociaciones de bajo nivel con la OLP, aunque el primer ministro Rabin aseguró en 1989 a los dirigentes de Peace Now que no tenían sentido alguno y sólo eran un intento de ganar tiempo para que Israel “presionara más duramente en el plano militar y económico” de forma que “al final, ellos acabaran destrozados” y aceptaran las condiciones de Israel.

Miller cuenta la historia en el mismo sentido y la lleva al desenlace tópico: en Camp David, Arafat “rechazó” el magnánimo ofrecimiento de paz de Clinton y Barak, e incluso más tarde rehusó unirse a Barak en aceptar las “medidas” de Clinton en diciembre de 2000, probando con ello de forma concluyente que persistía en la violencia, una verdad deprimente que los pacíficos gobiernos de Israel y Estados Unidos tenían que aceptar.

Pero volviendo a la historia real, las propuestas de Camp David dividían Cisjordania, en la práctica, en una serie de cantones separados entre sí, por lo que no podían ser aceptadas por ningún dirigente palestino. Es algo evidente con sólo echar una ojeada a los mapas que son accesibles fácilmente, salvo para el New York Times , ni aparentemente, para ninguno de los principales medios de información estadounidenses, quizás por esa razón. Tras el fracaso de aquellas negociaciones, Clinton reconoció que las reservas de Arafat estaban justificadas, tal como quedó demostrado con los famosos “parámetros” de Clinton que, aunque vagos, iban mucho más allá como posible acuerdo- con lo que socavaba la historia oficial, pero sólo en su aspecto lógico, y por ello inaceptable históricamente. Clinton dio su propia versión de las reacciones a sus “propuestas” en una charla ante el Israeli Policy Forum[3] el 7 de enero de 2002: “El Primer Ministro Barak y el Presidente Arafat han aceptado ahora estos parámetros como base para futuras negociaciones. Ambos han expresado, no obstante, algunas reservas”.

Se puede acceder a esta información en fuentes tan “oscuras” como la prestigiosa revista del MIT, International Security (otoño 2003), así como en las conclusiones de que “la versión palestina de las conversaciones de paz de los años 2000-01 es significativamente más exacta que la de Israel”, es decir la de Estados Unidos y el New York Times.

Con posterioridad, negociadores palestinos de alto nivel aceptaron tomar como punto de partida los “parámetros” de Clinton “para futuras negociaciones” y presentaron sus “reservas” en las reuniones de Taba en enero, que condujeron casi un acuerdo provisional, al aceptar algunas de las preocupaciones palestinas, que contradecían la historia oficial. Persistían ciertos problemas, pero las negociaciones de Taba fueron mucho más allá en el camino hacia la consecución de un posible acuerdo que cualesquiera de las precedentes. Las negociaciones fueron interrumpidas por Barak así que no podemos saber cual hubiera sido el resultado final. El detallado informe del representante de la Unión Europea, Miguel Ángel Moratinos[4] ha sido aceptado por ambas partes como fiel reflejo de lo ocurrido, y ampliamente difundido en Israel. Pero dudo de que siquiera haya sido mencionado en los principales medios informativos de Estados Unidos.

La versión de lo sucedido que da Miller en el NYT se basa en el libro, muy alabado, del enviado y negociador de Clinton a Oriente Próximo, Dennis Ross. Como cualquier periodista debería ser consciente, ninguna fuente resulta sospechosa sólo por su procedencia. Pero incluso una lectura superficial sería suficiente para demostrar que la versión de Ross resulta poco creíble. Sus 800 páginas se dedican en su mayoría a adular a Clinton ( y sus propios trabajos como negociador), basándose en afirmaciones no verificables; en su lugar, “cita” lo que asegura haber escuchado que dijeron los participantes, a los que identifica por su nombre de pila si se trata de los “tipos buenos”. Apenas hay una sóla palabra acerca de lo que todos sabemos que han sido los asuntos cruciales desde 1971: los planes de asentamientos y el desarrollo de las infraestructuras en los territorios ocupados, que dependían del apoyo económico, militar y diplomático de Estados que Clinton había incluido claramente. Ross trata el problema de Taba de forma sencilla: termina el libro inmediatamente antes de que empezaran las conversaciones (lo que le permite omitir las evaluación de Clinton, citada unos días más tarde). De esta manera, evita que sus conclusiones fundamentales quedaran refutadas de forma instantánea.

En el libro de Ross, a Abdul-Shafi se le menciona de pasada una sóla vez. Naturalmente, la visión de su amigo Shlomo Benami sobre el Proceso de Oslo se omite también, de la misma manera que todos los elementos significativos de los acuerdos provisionales de Camp David. No existe alusión alguna al rechazo de pleno de sus héroes, Rabin y Peres- a quienes cita como “Yitzhak” y “Shimon”- de tomar en consideración siquiera un eventual Estado palestino. En efecto, la primera mención de esa posibilidad aparece en Israel con el gobierno del “tipo malo”, el ultraderechista Benjamin Netanyahu. Su ministro de información, preguntado sobre la posibilidad de un Estado palestino, respondió que los palestinos podían denominar a los cantones que se les iba a dejar “un Estado” si así lo deseaban, o “un pollo frito”.

Eso es sólo el comienzo. Las opiniones de Ross son tan deficientes en fuentes independientes y tan radicalmente selectivas que todo lo que afirma debe tomarse con grandes reservas, desde los detalles concretos que meticulosamente reproduce literalmente (quizás recogidos en una grabadora oculta) hasta las conclusiones de carácter general que se presentan como autorizadas pero sin aportar evidencias fiables. Resulta interesante que se haya señalado que sus opiniones se presentan como una versión exacta de los hechos. En general, el libro tiene poco valor, excepto por el hecho de dar las impresiones de uno de los protagonistas. Cuesta trabajo creer que cualquier periodista no haya sido consciente de ello.

No menos despreciable, no obstante, es la evidencia principal de la que no se informa. Por ejemplo: los análisis de los servicios de inteligencia israelíes durante aquellos años: entre otros los de Amon Malka, su director; del general Ami Ayalon, que dirigía los Servicios de Seguridad (Shin Bet); de Matti Steinberg, consejero especial para asuntos palestinos del jefe del Shin Bet y del coronel Ephraim Lavie, funcionario responsable de la división de información sobre los asuntos de Palestina. El consenso, según Malka, era que “Arafat se inclina hacia el proceso diplomático, y que hará todo cuanto pueda por conseguirlo y que sólo si se llega a un callejón sin salida recurrirá a la violencia. Pero que la violencia está encaminada a llevarle a ese callejón sin salida, para conseguir una presión internacional que propicie dar el paso siguiente”. Malka denuncia que esos informes de alto nivel fueron falsificados tal como se transmitieron a los dirigentes políticos y otras instancias. Los reporteros estadounidenses pueden acceder con facilidad a ellos a través de fuentes en inglés.

No tiene sentido continuar con las versiones de Miller o de Ross, por lo que vayamos al Boston Globe, en el otro extremo liberal. Sus editores (el 12 de noviembre) se adhieren a los principios básicos del NYT (lo que probablemente fue un fenómeno universal: sería interesante buscar excepciones). Los editores reconocen que el fracaso en la consecución de un Estado palestino “no puede atribuirse sólo a Arafat. Los líderes israelíes...tuvieron también su responsabilidad”. Pero el papel decisivo desempeñado por Estados Unidos es inmencionable e impensable.

El Globe también publicó un artículo de fondo en primera página el 11 de noviembre. En su primer párrafo, se nos dice que Arafat fue “uno de los líderes carismáticos y autoritarios - del grupo que incluye desde Mao Zedong en China a Fidel Castro en Cuba y Saddam Hussein en Irak- que surgieron de los movimientos anti-coloniales que se extendieron por el mundo a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Esta afirmación resulta interesante desde diversos puntos de vista. El enlace entre unos y otros revela el inevitable odio visceral hacia Castro. Se han sucedido diversos pretextos según cambiaban las circunstancias pero la información no ha variado para poner en duda las conclusiones de los servicios de inteligencia estadounidenses sobre los primeros momentos del ataque terrorista de Washington y de la guerra económica contra Cuba: el problema de fondo estriba en su “desafío triunfante” de las políticas estadounidenses que se remontan a la Doctrina Monroe. No obstante, hay algo cierto en el retrato de Arafat que presenta el artículo del Globe, como lo hubiera sido si en primera página se hubiera publicado un artículo de fondo sobre los funerales imperiales del semi-divino Reagan, en el que se le describiera como uno de los iconos del grupo de asesinos de masas- que incluiría desde Hitler a Idi Amin y Peres-quienes llevaron a cabo sus carnicerías con enorme apoyo de los medios de información y de los intelectuales. Quienes no comprendan la analogía tienen mucho que aprender de la historia.

Pero sigamos, en el informe del Globe se hace recuento de los crímenes de Arafat, y se nos dice que consiguió controlar el sur del Líbano que “utilizó para lanzar una serie de ataques contra Israel que tuvo que responder con la invasión de Líbano (en junio de 1982). El objetivo declarado de Israel era el de expulsar a los palestinos de la frontera de la zona pero, bajo las órdenes del entonces general y ministro de defensa, Sharon, sus fuerzas avanzaron hasta Beirut, donde Sharon permitió a sus aliados, las milicias cristianas, perpetrar la terrible masacre de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila y mandar a Arafat y a los dirigentes palestinos al exilio en Túnez”.

Volviendo a la historia inaceptable, el año anterior a la invasión israelí la OLP se sumó a una iniciativa de paz de Estados Unidos mientras Israel llevaba a cabo ataques mortíferos en el sur del Líbano, en un intento de provocar una reacción palestina que pudiera utilizar como pretexto para la invasión ya planificada. Cuando la reacción no se produjo, se inventaron el pretexto y llevaron a efecto la invasión, matando probablemente a 20.000 palestinos y libaneses, gracias a los vetos de Estados Unidos a las Resoluciones del Consejo de Seguridad en las que se exigía el cese el fuego y la retirada de los territorios invadidos. La masacre de Sabra y Chatila fue, al fin y al cabo, una simple nota a pie de página. El objetivo fundamental, tal como ha quedado demostrado en los más altos niveles políticos y militares, y por los investigadores y analistas israelíes, fue el de terminar con las irritantes e incesantes iniciativas de Arafat para conseguir un acuerdo diplomático y asegurarse así el control de Israel sobre los territorios ocupados.

Tergiversaciones parecidas de hechos bien documentados han aparecido en los comentarios sobre la muerte de Arafat, y han sido tan convencionales durante muchos años en los medios de información estadounidenses que difícilmente se puede culpar a los periodistas por repetirlos, aunque una mínima investigación sería suficiente para conocer la verdad.

También resultan instructivos algunos comentarios menores, por ejemplo en el artículo de opinión del Times se nos dice que probablemente los sucesores de Arafat- los “moderados” preferidos de Washington- va a tener problemas ya que carecen de “credibilidad en la calle”. Frase convencional utilizada para mencionar a la opinión pública en el Mundo Árabe, como cuando se nos informa sobre las “calles árabes”. Si un personaje político occidental tiene escaso apoyo público no decimos que carece de “credibilidad en la calle”, y no existen alusiones a las “calles” estadounidenses o británicas, La frase se reserva irreflexivamente para las instancias inferiores, porque no forman parte de la ciudadanía sino criaturas que viven en las “calles”. Podemos añadir, además, que el líder más popular en las “calles palestinas”, Marwan Barguti, ha sido puesto fuera de la escena (está a buen recaudo) por Israel de forma permanente. Y que Bush ha demostrado su pasión por la democracia al unirse a su amigo Sharon- “un hombre pacífico”- al mantener prácticamente prisionero al único líder electo del Mundo Árabe, mientras apoyaba a Mahmud Abbas, quien como Estados Unidos confiesa no goza de “credibilidad en las calles”. Todo esto debería servirnos para entender lo que la prensa liberal denomina la “visión mesiánica” de Bush para llevar la democracia al Oriente Próximo, pero sólo si los hechos y la lógica importaran.

El New York Times ha publicado otro artículo de opinión sobre la muerte de Arafat del historiador Benny Morris. El trabajo merece un análisis detenido pero eso lo haré aparte, y aquí sólo me fijaré en el primer comentario que marca el tono general del artículo: Arafat es un embaucador, afirma Morris, que hablaba de paz y de dar fin a la ocupación pero en realidad lo que quería es “redimir a Palestina”, lo que demuestra su irremediable naturaleza salvaje.

Con ello, Morris revela su desprecio no sólo hacia los árabes (que es muy profundo) sino hacia los lectores del NYT. En apariencia no se da cuenta de que está tomando prestada la terrible frase de la ideología sionista, ya que su principio fundamental durante un siglo ha sido el de “redimir la Tierra”, un concepto que subyace a lo que Morris reconoce que es el concepto central que inspira el sionismo: la “transferencia” de la población nativa, es decir, la expulsión para “redimir la Tierra” y entregarla a sus legítimos propietarios. Parece que no es necesario sacar las conclusiones.

A Morris se le identifica como un historiador israelí, autor del reciente libro The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited. Es cierto, él ha realizado las investigaciones más exhaustivas en los archivos israelíes, y ha demostrado en detalle las salvajadas cometidas en 1948-49 para conseguir la “transferencia” de la gran mayoría de la población desde lo que convertiría en el Estado de Israel, incluida la zona que Naciones Unidas estableció para el Estado palestino que Israel se repartió con su aliado jordano al 50 %. Morris critica las atrocidades y la “limpieza étnica” – para ser más exactos en la traducción, “purificación étnica”-: es decir, que no fue suficiente. Morris piensa que el gran error de Ben Gurion, probablemente la “fatal equivocación”, fue la de no “limpiar la totalidad del país”: la totalidad de la Tierra de Israel, hasta el río Jordán”.

En favor de Israel, hay que reconocer que su postura en este asunto ha sido ampliamente condenada entre los israelíes. Pero en Estados Unidos, ha sido elegido como el más apropiado para el comentario principal sobre su denostado enemigo.

http://weekly.ahram.org.eg/2004/717/sc42.htm

--------------------------------------------------------------------------------

[1] N.T.: Lugar de la sede de la OLP en aquella época.


[2] N.T.: en el original, como errata, figura 2003.


[3] N.T. Organismo judío estadounidense pro-israelí


[4] Actual ministro de Asuntos Exteriores español.

Traducido para Rebelión por Felisa Sastre

Sin principios no hay izquierda

Marcos Roitman Rosenmann

La izquierda en toda su dimensión política, social e intelectual se constituye históricamente como una alternativa a la explotación del ser humano. Es una lucha contra la esclavitud y, a la par, es una búsqueda por construir la igualdad en la práctica radical de la democracia. Se presenta como un proyecto ético de vida. No es una propuesta económica de gestión empresarial fundada en la ganancia del capital, el egoísmo, el lucro y la alienación del ser humano. Eso se llama capitalismo. En ello radica la diferencia que separa a la izquierda de la derecha.

Sin embargo, desde los años 70 del siglo XX se produce un abandono de los principios teóricos y políticos que constituyen los pilares sobre los cuales se levantó en el siglo XIX el proyecto ético de la izquierda. Hoy parecen recuperarse desde diferentes espacios. Hay cierto retorno de la política, y ello está motivado por la deshumanización a la que somete el mercado a la vida ciudadana. Una esperanza a la democracia política. El triunfo del Frente Amplio en Uruguay debe entenderse en esta perspectiva. Lo cual atrae el peligro de una derecha seducida por revivir viejas prácticas desestabilizadoras de golpes de Estado. Esta vez sin la muerte y la violencia de antaño, pero persiguiendo los mismos objetivos: evitar la consolidación de proyectos de justicia social y democracia económica y política con dignidad para los pueblos latinoamericanos.

Pero volvamos a nuestro argumento: durante los años 70, quienes poseían la representación institucional de la izquierda en Europa occidental y América Latina, me refiero a los partidos comunistas francés, español e italiano, y en América Latina igualmente partidos socialistas o comunistas y sus intelectuales orgánicos, cercanos y socialdemócratas en sus diferentes vertientes, abandonan la lucha por construir una sociedad con justicia social, con igualdad, con democracia, con un control sobre el capital financiero, con reforma agraria, con propiedad estatal en las áreas básicas para el desarrollo nacional, con impuestos progresivos al capital y exención a las rentas más bajas, en favor de una concepción posibilista de la política consistente en cambiar el proyecto de izquierdas por votos para gobernar. Ya ni siquiera el dilema se presentó en la dualidad: reforma o revolución. Se trató de llegar al gobierno sin pensar en el porqué y para qué. Para tal efecto se hizo necesario transformar comportamientos y mutar ideas. Lo primero, perderse el respeto a sí mismo. En otras palabras, dejar de ser. Tanto como partido político, como dirigente y como persona. Fue una alteración en todos los órdenes de la vida. Renegar de los valores éticos y de los principios que se decía defender. Hablo de principios, no de dogmas. Poner en cuestión el valor intrínseco del socialismo y el comunismo sobre la base de críticas maniqueas y caricaturescas, realizando juegos malabares entre Hitler y Lenin, Stalin y Mussolini y señalar que ellos son una y la misma cosa. Toda una amalgama cuyo objetivo consiste en mostrar que la izquierda no supo valorar los beneficios, las posibilidades y las potencialidades que brinda una economía de mercado para ejercer un gobierno con sensibilidad social dentro de un capitalismo con rostro humano.

Sueltas las amarras éticas, ser de izquierda se transforma en una propuesta estética donde desaparece la lucha contra la explotación, la injusticia social y la construcción de una sociedad democrática. Con esta contrarrevolución, el ronroneo entre los representantes institucionales de la izquierda de los años 70 sirvió para corroborar las tesis de la derecha más reaccionaria: las izquierdas no eran democráticas. Su adscripción a la democracia era instrumental, su objetivo: socavarla para instaurar la "nefasta" dictadura del proletariado. La "nueva" izquierda, si quería ser reconocida y participar en el juego, debía abjurar públicamente y reconocer su maléfico objetivo. Y así lo hicieron. La derecha satisfecha nunca dudará de sus nuevos compañeros de viaje. Aunque siempre les recordará su pasado leninista, troskista, marxista, maoísta, estalinista, etcétera. Mientras tanto, la derecha no cambiará de sitio, ni se democratizará. Seguirá explotando, matando, asesinando, evadiendo impuestos, corrupta, promoviendo guerras y ejerciendo el poder como y de la manera que desea, y no se le podrá tocar. Todo a cambio de nada. Más papistas que el papa, con carnet de buena conducta la "nueva" izquierda pasa de la dictadura del proletariado directamente a la división de poderes de Montesquieu y el principio de gobierno de Locke.

La izquierda como proyecto ético-cultural y político-social supone convicción. Ocupa un lugar en el mundo de las ideas, de los principios, si se desplaza deja el hueco, queda un vacío. Los años 70 viven este fenómeno ideológico y político. Ocupar su sitio es difícil. Sin embargo, quienes originariamente lo hicieron, y hoy siguen pensando que la representan, se llevaron consigo parte del mobiliario, de la historia, de la representación, y ahora pretenden quemar la casa, declararla en ruina o directamente demolerla. Y si no logran ninguno de los tres objetivos, la desmantelan y buscan reconstruirla acorde a los mandatos exigidos por sus nuevos socios, la derecha, en el barrio rico, para cumplir nuevas funciones. Pero es otra casa, sirve otros intereses y alberga otros inquilinos. No hay nadie de izquierda en ella, entre otras cosas porque no es una casa de izquierdas. Por mucho que se declamen y se rasguen las vestiduras, en ello estriba el dilema. Han perdido la dignidad, o lo que es lo mismo, el respeto a los demás. En un continuo rebajar los principios en pos de una vida fácil y cómoda que les permite inhibir la conciencia y acoplar sus ideas al social-conformismo. En sus redes justifican cualquier tipo de acción inhibitoria de la conciencia. Un ejemplo, el extremo de apoyar la derecha más reaccionaria y tradicionalista, bajo el concepto de voto útil.

Ser de izquierda es una ética de vida cuya dimensión social supone luchar contra la explotación, por la justicia social, la democracia radical, la reforma agraria, el salario digno, la educación gratuita, el socialismo y la liberación. Nada puede justificar desplazar los principios de la izquierda en pos de gobernar. La alternativa de la izquierda sigue antimperialista y anticapitalista. Por ende, una izquierda en el siglo XXI sin principios sigue sin ser izquierda.

La Guerra: Diario de Nueva York
Por James Petras


Rebelión, 19/11/04


Traducido para Rebelión por Felisa Sastre

Estaba leyendo el Diario de Berlín de William Shirer –el relato de un periodista sobre la propaganda política nazi durante los años 30– mientras veía las “noticias” de los informativos sobre el terrible asalto a Faluya. Las “informaciones” de los medios de comunicación estadounidenses, el estilo, los contenidos y, especialmente, su lenguaje recuerdan en un grado portentoso a sus predecesores nazis de hace 70 años.

¿Coincidencia? ¡Desde luego! En ambos casos había ejércitos imperialistas que conquistaban otros países, arrasaban ciudades y masacraban a la población civil, y los medios de comunicación– de propiedad privada formalmente pero apéndices del Estado en la práctica– difundían las mentiras más escandalosas, en defensa y alabanza de los ‘victoriosas tropas’, bien fueran las SS o los marines . En ambos casos, la Alemania nazi y los Estados Unidos actuales, los medios de información nos han contado que los ejércitos invasores “están liberando” el país de “guerrilleros extranjeros” y de “terroristas armados” que impedían a la gente seguir con su vida cotidiana. Si bien sabemos que de los 1.000 prisioneros sólo cuatro son extranjeros ( 3 iraníes y 1 árabe); y que los hospitales iraquíes han informado de que menos del 10% son combatientes extranjeros. Es decir, que el 90 % de los rebeldes son iraquíes, la mayoría de los cuales han nacido, se han educado, y han constituido familias en las ciudades en las que están luchando.

Como los medios de información de los nazis, las principales cadenas de radio y televisión de Estados Unidos sólo informan de lo que consideran “víctimas militares”, y ocultan los 100.000 civiles muertos desde el principio de la guerra y los millares de mujeres y niños muertos y heridos desde que empezó el ataque a Faluya. De la misma manera que en la Alemania nazi, los medios informativos estadounidenses presentan informes no fiables del ejército de Estados Unidos sobre los asesinatos, decapitaciones y secuestros realizados por “terroristas extranjeros”. El apoyo incondicional de los medios nazis–estadounidenses a las matanzas se percibe mejor en sus informes sobre el masivo bombardeo de los barrios densamente poblados de la ciudad. La cadena de televisión NBC, describe el lanzamiento de bombas de 500 libras en la ciudad de Faluya como dirigido a una “red de refugios subterráneos de los insurgentes existente en la ciudad”, mientras que las casas, zocos, tiendas– las mujeres y niños que se encuentran encima– se esfuman en una niebla rosada. Y su existencia, nunca es reconocida por los principales reporteros y locutores.

En su famoso ensayo político, Politics and the English Languaje, George Orwell escribió hace tiempo que el “lenguaje” era una de las víctimas principales de las guerras imperiales. El lenguaje político de la máquina de matar estadounidense en Irak y sus propagandistas “incrustados” no son sino una sarta de eufemismos al servicio de esa máquina de matar.

Casi la totalidad de la población del Irak no kurdo se opone al ejército estadounidense y a su régimen títere– aunque la prensa a los patriotas que defienden su país de los invasores imperiales los llama “insurgentes” y minimizan el sentido de un movimiento patriótico de liberación en todo el país. Uno de los eufemismos más surrealistas es la referencia constante a las “fuerzas de la coalición”, expresión con la que realmente se alude a los conquistadores colonialistas estadounidenses y a los mercenarios y sátrapas que los dirigen y controlan.

Los ataques terroristas contra viviendas, hospitales y edificios religiosos llevados a cabo por centenares de aviones y helicópteros de combate se describen en los media como encaminados a “asegurar las elecciones libres en la ciudad”.

La “liberación de la ciudad de los insurgentes” incluye el asesinato sistemático de amigos, vecinos y parientes de cada uno de los iraquíes que viven en Faluya.

“Tener rodeados a los rebeldes” significa el corte de suministro de agua, de electricidad, y de la asistencia médica para 200.000 civiles de la ciudad y el obligar a decenas de miles a abandonarla ante la amenaza de una epidemia de tifus. “Pacificar la ciudad” implica convertirla en una desolación de escombros emponzoñados.

¿Por qué Washington y los medios de comunicación recurren a tan burdas y sistemáticas mentiras y eufemismos? Básicamente, para reforzar el apoyo del país para las matanzas masivas en Irak.

Los medios de masas fabrican una red de mentiras para asegurar la legitimidad de los métodos totalitarios con el fin de que las tropas estadounidenses continúen la destrucción de la ciudad con total impunidad. La perfeccionada técnica de Goebbels en Alemania, y practicada en Estados Unidos, consiste en repetir la mentiras y los eufemismos hasta que se convierten en “verdades” aceptadas, y se incorporan al lenguaje cotidiano.

Los medios, al convertir eficazmente en rutinario ese lenguaje, implican a los que lo escuchan. Las preocupaciones tácticas de los generales y mandos que dirigen las matanzas (la pacificación), y los soldados que asesinan a civiles se explican (y se consumen por millones de oyentes y espectadores) por la complacencia de los periodistas y presentadores famosos ante las autoridades a quienes no se atreven a contradecir. La unidad de objetivos entre los que llevan a cabo las matanzas masivas y el público medio estadounidense se fija por medio de los “informativos”.

Los soldados “escriben los nombres” de sus mujeres y novias en los tanques y blindados que destruyen las familias iraquíes y convierten Faluya en ruinas. Se “entrevista” a los soldados que regresan de Irak quienes afirman que quieren volver a Irak para “estar con su pelotón y aniquilar a los terroristas”.

Pero no todas la fuerzas de combate estadounidenses sienten la alegría de disparar contra civiles. Estudios médicos informan de que uno de cada cinco de los soldados que vuelven sufren graves traumas psicológicos , sin duda por haber participado o presenciado las masivas matanzas de civiles. La familia de uno de ellos, que se suicidó recientemente, contó que él constantemente hablaba de haber matado a un niño desarmado en las calles de Irak, por lo que se consideraba un “asesino”.

Al margen de esas excepciones notables, los medios de propaganda masiva utilizan varias técnicas para apaciguar la conciencia de los soldados estadounidenses y de los civiles. Una de ellas es “la inversión de los papeles” mediante la cual atribuir los crímenes de las fuerzas de invasión a las víctimas: no son los soldados quienes causan la destrucción de las ciudades y las matanzas, sino las familias iraquíes que “protegen a los terroristas” y “atraen sobre ellas los brutales bombardeos”.

Otra, es la de informar exclusivamente de las víctimas estadounidenses provocadas por “atentados terroristas” y omitir cualquier mención a los miles de civiles iraquíes muertos a causa de la artillería y bombardeos estadounidenses. Tanto los nazis como la propaganda de Estados Unidos ensalzaban el “heroísmo” , y el “éxito” de sus fuerzas especiales ( las SS y los marines) al matar a “terroristas” o “rebeldes”, y cada una de las víctimas se contabiliza como “sospechoso de simpatizar con los terroristas”.

Los militares estadounidenses, como los alemanes, declaran que cualquier edificio civil es un “depósito” de armamento o un “refugio” de terroristas, de ahí que hagan caso omiso de las leyes de guerra de la Convención de Ginebra. La práctica de la “guerra total” por parte de los nazis y de Estados Unidos, en la que comunidades enteras, barrios y ciudades completos son culpables colectivamente de esconder “a terroristas buscados”, es por supuesto una forma habitual de comportamiento del Gobierno de Israel.

Estados Unidos ha difundido los castigos crueles y poco frecuentes infligidos a los iraquíes “sospechosos” (cualquier varón comprendido entre 14 y 60 años): entre ellas, las imágenes publicadas en Time y Newsweek de hombres descalzos, maniatados y con los ojos vendados, desalojados de sus casas e introducidos en camiones para llevarlos a los “centros de obtención de información”. Para muchos de los lectores estadounidenses esas fotografías forman parte del éxito de la historia, ya que se les dice que son “terroristas” que podrían hacer saltar por los aires los hogares estadounidenses. Para la mayoría que ha votado a Bush la masiva propaganda de los medios les ha llevado a creer que el exterminio de centenares de miles de ciudadanos iraquíes se lleva a cabo para servir mejor a sus intereses: ellos pueden dormir tranquilos mientras nuestros “muchachos” matan“allí” a la gente.

Por encima de todo, los medios propagandísticos de masas han hecho lo posible para negar que exista una conciencia nacional iraquí. Todos los días las referencias de cualquier tipo son las de las lealtades religiosas, las identidades étnicas, la pertenencia a etiquetas políticas del pasado, y los clanes tribales y familiares. El objetivo es el de dividir para vencer, y el de presentar al mundo un Irak “caótico” cuya única fuerza estable y coherente es el régimen colonial estadounidense. El propósito de los salvajes ataques coloniales y del etiquetado político es el de destruir la idea de que existe una nación iraquí y sustituirla por una serie de pequeñas entidades gobernadas por los sátrapas imperiales dóciles a Washington.

Hoy, domingo 14 de noviembre por la mañana, Faluya está siendo violada y arrasada, y a los prisioneros heridos se les descerraja un tiro en las mezquitas. Mientras tanto en Nueva York, las grandes alamedas están a rebosar de multitudes que hacen sus compras.

El domingo por la tarde los marines han impedido que entren en Faluya alimentos, agua y medicinas, mientras millones de hombres estadounidenses se sientan ante la televisión para ver el fútbol americano.

Shirer reseñaba que mientras los nazis invadían y hacían estragos en Bélgica, y bombardeaban Rotterdam, los cafés de Berlín estaban llenos de gente, la orquesta sinfónica daba sus conciertos y la gente paseaba a sus perros en las soleadas tardes de domingo.

Domingo 14 de noviembre de 2004. Por la noche pongo la televisión, el popular programa 60 minutos y veo una reposición de antiguas entrevistas de Mike Wallace a Yasir Arafat. Al igual que en el resto de los programas “estrella” no habla de la invasión israelí de Líbano ni de la masacre de miles de palestinos cometida por Sharon, ni de la de ocupación militar de Palestina, ni de la desenfrenada destrucción de Jenin y Gaza. Wallace acusa a Arafat de ser un mentiroso, un terrorista, un corrupto y un ladino . Treinta millones de hogares estadounidenses contemplan este escandaloso espectáculo de un apologista del sionismo ultraderechista alardeando de los “ideales occidentales” que resultan tan útiles para arrasar ciudades, bombardear hospitales y exterminar un país.

Sí, existen diferencias entre lo que cuenta el señor Shirer sobre la propaganda nazi en defensa de la conquista de Europa, y lo que difunden los medios de información estadounidenses que defienden la invasión de Irak y las matanzas que realiza el Estado judío con los palestinos. Aquella se cometía en nombre del Führer y de la fraternidad, ésta otra en nombre de Dios y de la Democracia. ¡Vayan a contárselo a los hinchados cadáveres roídos por los perros entre las ruinas de Faluya!

VOLVER