Sobre la Boda del futuro rey de España
Luis Pérez
Pérez
Se
desarrollan los preparativos para la boda del futuro rey de España, Felipe, con
la plebeya Letizia. Y parece que hasta los más monárquicos, como es el caso de
Peñafiel, empiezan a dudar de que tan anacrónica institución puede aguantar
la envestida de los nuevos tiempos. Peñafiel lo decía hace años: "si
Felipe se equivoca, del armario en lugar de homosexuales van a salir
republicanos". Eso espero.
Nací en 1978 y a mí nadie me ha preguntado en mis 26 años de vida si estoy a
favor o en contra de la Monarquía mediante ninguna consulta ni referendum. Lo
curioso es que no se le ha preguntado a ningún español. Aunque muchos
republicanos juancarlistas ( sic ) traten de vender que se votó en mayoría por
los españoles no es cierto. Y no es cierto porque lo que se hizo fue imponer la
monarquía a la fuerza como parte de la democracia. Claro, te dan a elegir entre
más dictadura o democracia con rey. Nos dicen que eso formó parte de las
cesiones de la izquierda en aquella época llamada Transición. No niego que
fuera así. Pero todo tiene un límite.
Según la Revista EuroBusiness (febrero de 2003) uno de los más ricos de europa
es un tal King Juan Carlos, cuya compañía se llama “Borbon Family”,
dedicado al sector “Royalty”, y que posee un nada desdeñable patrimonio de
1700 millones de euros, unos 280.000 millones de pesetas.
Teniendo en cuenta que en España hay unos 8 millones de personas que viven por
debajo de la pobreza uno se pregunta: ¿será tan alocado declarase reublicano
en 2004? Para mí que no. Esto no debe confundirse con una actitud
gruerracivilista, tan en boga hoy día en la piel de toro. Sin guillotinar al
rey como los vecinos franceses, España deberá abordar la cuestión del modelo
de Estado más tarde que pronto.
Los más nostálgicos monarquicos no podrán, a pesar de enfundarse la bandera
del constitucionalismo, evitar el debate. Y ese debate, con el tiempo, llevará
a que unos y otros cedan, si se quiere mantener algo parecido a la actual
vertebración de España. La cuestión de la III República tendrá que ser
abordada, y será entonces cuando tanto la izquierda y la derecha, como los
nacionalistas varios encontrarán en ella una solución acorde a la diversidad
de nuestras Españas.